18/9/19

Nag Hammadi (III)

Los sacerdotes y adelantados de la doctrina Ofita fueron primero los denominados Naasenos, conocidos con el término hebreo "naas", que significa Serpiente.
Después se autodenominaron gnósticos, proclamándose los conocedores del profundo conocimiento. A partir de ellos surgieron variaciones de una herejía que seguía siendo la misma, pues no hacían mas que designar con nombres distintos idénticas cosas.

Veneraban a la serpiente, de ahí que todos los templos bajo el cielo reciban el nombre de Naos, de Naas. En su honor se establece todo templo, iniciación y misterio, de modo que no es posible hallar bajo el cielo un solo rito de iniciación que no tenga lugar en un templo, y en él está el naas, de donde le viene el nombre de templo.

Enseñaban que la serpiente es la substancia húmeda, como opinaba Tales de Mileto, y que nada de lo que existe, inmortal o mortal, animado o inanimado, puede subsistir fuera de la serpiente. Todas las cosas le están sometidas, contiene en si misma la bondad de todas las demás cosas y otorga la belleza a todos los seres de acuerdo con su propia naturaleza y su peculiaridad, como si anduviese a través de todo como surgiendo del Edén. Y dividiéndose en cuatro principios, Edén es el cerebro, dicen, por cuanto está construído y trabado dentro de las membranas circundantes, que son como los cielos.

Afirmaban que el Paraíso es el hombre, pero solo la parte de la cabeza. Ahora bien, el rio que fluye del Edén, es decir, del cerebro, se divide en cuatro principios:

El nombre del primero es Fisón; este es el que circunda toda la tierra de Eilat, donde hay oro; un buen oro es el de aquella tierra. Allí se da también el carbunculo y la piedra verde. Esta es el ojo que, por el honor que le es debido y sus colores, da testimonio de lo dicho.

El nombre del segundo rio es Geón. Este circunda toda la tierra de Etiopía. Este es el oido, una cosa laberíntica.

El nombre del tercero es Tigris, el que discurre frente Asiria. Este es el olfato, pues tiene una corriente poderosa. Y discurre frente a Asiria, pues tras expeler el aire en la respiración, resulta que, inspirando el aire, aspira un pneuma mas rápido y fuerte. Tal es, dice, la naturaleza de la respiración.

El cuarto rio es el Eúfrates. Afirmaban que este es la boca, a través de la cual se realiza la salida de la oración y la entrada del alimento que alegra, nutre y da figura al hombre perfecto y espiritual.
Tal hombre carece de honor en el mundo, pero está colmado de honores en el cielo. Aquí está con los que no lo conocieron y con los que no lo conocen, algo así como la gota que rezuma de una vasija.

Y dicen del agua que está encima del firmamento, acerca de la cual dijo el Salvador: “Si supieras quien es el que te pregunta tú le pedirías a él, y te daría a beber agua viva”.
A este agua acude toda naturaleza y de ella escoge sus propias substancias, y para cada naturaleza sale de este agua lo propio, más que el hierro es atraído por la piedra magnética, o el oro por la espina de la raya o la paja por el ambar.
Si hay un ciego de nacimiento que no ha visto la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, por medio de nosotros recobrará la vista y verá. Como en un Paraíso lleno de plantas y toda clase de simientes, el agua discurre a través de todas las plantas y simientes; y observará como de una sola e idéntica agua seleccionan y absorben el olivo su aceite, la viña su vino, y así las demás plantas según su especie.
Nosotros somos, afirman, los espirituales, los elegidos por mediación del agua viva del Eúfrates que discurre por medio de Babilonia, los que avanzamos hacia lo que nos es propio entrando por la verdadera puerta, que es Jesús el Bienaventurado. Y entre todos los hombres nosotros somos los únicos cristianos. Junto a la tercera puerta, nosotros llevamos a su perfección los misterios, y allí somos ungidos como ocurrió con David, y con Saul, el que convivió con el malvado demonio de la concupiscencia carnal.
Continuará...

11/9/19

Nag Hammadi (II)

En el trabajo de Hipólito, las fuentes son conocidas solo en parte. La reproducción se revela fiel, a veces literal de los textos tomados de Ireneo. El testimonio de Hipólito puede ser recibido tanto en su vertiente doctrinal, como en su aspecto histórico.
Cuando se trata de fuentes que desconocemos, el problema es dificil, pero no puede resolverse con un rechazo apriorístico. Algunos de los documentos reseñados por Hipólito presentan coherencia y unidad estilística, como la crítica ha ido demostrando (exégesis del Himno de Atis, en el libro V; Apophasis Megale, en el libro VI; el Evangelio de Tomás citado en V 7, 21, hallado en Nag-Hammadi). Las fuentes más sospechosas parecen ser las de los Peratas y de los Setianos; pero deberan exigirse argumentos muy serios para rechazar su autenticidad. Y tales pruebas no han sido aducidas hasta el momento.

Es preciso atender a los diversos procedimientos empleados por Hipólito en su trabajo. Sus agrupaciones de sectas, no dicen gran cosa. Procede a veces por extractos (peratas, Apophasis, Megale) a veces, por resumenes (setianos, Justino, Valentin). En ocasiones presenta un resumen-extracto (exegesis del Himno de Atis). Su información es casi siempre incompleta. Elimina, por ejemplo, pasajes exégeticos (Valentin, Marcos), o la doctrina acerca del Dios trascendente (naasenos, peratas, setianos). Sin embargo, pretende dar la impresión de que cada secta constituye un sistema.

Una cuestión especial en testimonio de Hipólito, es la exposición sobre los “naasenos”. En su libro V, Hipólito emprende la recensión de las herejías cristianas, comenzando por los veneradores o adoradores de la serpiente. Entre los sistemas reseñados en el libro V, solo el propiamente dicho de los naasenos (distintos de los gnósticos) presenta un verdadero culto de la serpiente. En los peratas la serpiente forma parte de una amplia alegoría; en los setianos y en el Libro de Baruc su función es decididamente negativa.

La agrupacion de Hipólito se revela, pues, artificiosa; sus herejes especulan sobre la serpiente, pero no todos la veneran. En realidad, el libro V es una colección de exégesis alegóricas del Génesis, probablemente recopilada con finalidad heresiológica por algún eclesiástico anterior a Hipólito.
Fuera del aspecto exegético, las coincidencias entre los sistemas reseñados son menores. Peratas y Setianos, y más tenuemente el Libro de Baruc, pretenden extraer de los primeros capítulos del Génesis una cosmología de corte platonizante.
Hipolito no distinguió entre naasenos y gnósticos, asignó a cada hereje un patrón entre los antiguos griegos, seleccionando luego los pasajes que hicieran verosimil tal atribución; para acabar de denigrar a sus adversarios, les achacó a todos el horrendo culto de la serpiente.

En la teologia mística griega la serpiente es símbolo del conocimiento profundo. La Pitia aparece, a veces, representada con una serpiente sobre las rodillas y, en ciertos misterios, el iniciado pasaba por su pecho una serpiente mientras Filón de Biblos la llama “el más espiritual de los animales” (C. Müller, Fragm. Hist. Graec.,1841-1870, III, 572). Estaba bien dotada de espiritu profético. Casandra poseyó el don de la profecía gracias a los lamidos de dos serpientes y, del mismo modo, consiguió Melampo entender el lenguaje de los pájaros. En cambio, en la tradición semítica la serpiente aparece con tintes negativos: engaña a Eva en el Paraíso, es el Leviatán, monstruo maligno, etc.
Era de esperar que la gnosis anti-judáica glorificara a la serpiente bíblica, que se enfrentaba con Yahwé, el Dios inferior. Del mismo modo se recupera a Cain, a Esau, a los sodomitas...
En el vestíbulo de la tumba de Viale Manzoni, en Roma, perteneciente a una secta probablemente gnóstica, el dragón ocupa el lugar central de la bóveda (véase J. Carcopino, De Pythagore awe Apdtres, Paris, 1956, pág. 116)
Continuará...

4/9/19

Nag Hammadi (I)

Cuevas en la base del macizo de Jabal al Tarif.

La colección más importante de textos gnósticos Coptos es la encontrada en 1.946 en la población egipcia de Nag Hammadi, a unos 100 kms. al Norte de Luxor, junto al antiguo cenobio de Khenoboskion (Jabal al Tarif).
La región donde se encuentra la población de Nag Hammadi, era de gran actividad cenobítica y monacal en los finales del siglo III y durante todo el siglo IV, pues en ella se asentó buena parte de la actividad de los conocidos como Padres del Desierto.

Los Manuscritos de Nag Hammadi o Biblioteca de Nag Hammadi (también conocidos como los Evangelios Gnósticos) son una colección de textos, en su mayor parte adscritos al Cristianismo Gnóstico primitivo. Aunque escritos en copto entre los siglos III y IV e.c., se estima que los originales griegos perdidos de los que provendrían lo fueron entre los siglos I y II. La mayoría de los códices están redactados en la variedad dialectal sahídica del copto.

Los trece códices de papiros, se dispersaron al principio en manos de los anticuarios, pero en la actualidad están recogidos en el Museo Copto de El Cairo y en el Instituto Jung de Zurich. Se ha completado la edición facsimil de la biblioteca, editada bajo los auspicios del gobiemo egipcio y de la UNESCO.
El conjunto comprende 53 tratados, papirologicamente datables en torno al 400, redactados en diversos dialectos coptos y copiados por diversas manos.

Es dificil adscribir todos los tratados, o por lo menos la mayor parte de ellos, a una sola corriente gnóstica, ya se trate de las conocidas, ya se invente una hipotética escuela gnóstica de Nag-Hammadi. Ni por la lengua, ni por el contenido, ni por el contexto referencial es posible discernir unidad en la biblioteca. El origen de la recopilación habría que buscarlo en motivaciones externas, ninguna de ellas verificable en el estado actual de la documentación sobre los cenobios del Alto Egipto en los siglos V-VI.

El material copto-gnóstico puede ser clasificado, desde el punto de vista de su contenido en dos grandes grupos:
-Textos gnósticos cristianos: 
1. Originariamente cristianos. 2. Con adiciones cristianas.
-Textos gnósticos no cristianos: 
3. Con contexto veterotestamentario y judaico. 4. Con contexto filosófico.

El descubrimiento de la biblioteca gnóstica de Nag-Hammadi despertó grandes esperanzas entre los investigadores, por fin se establecía contacto directo con los textos de los mismos gnósticos.
Los descubrimientos de Nag-Hammadi redoblaron el interés por el tema, contribuyendo a engrosar la hueste de los investigadores.
El primer gran trabajo de este periodo, “La gnose valentinienne et le temoignage de S. Irenee”, de F. M. Sagnard (1949), dejó establecida la fiabilidad de Ireneo como fuente para el conocimiento del gnosticismo, fiabilidad que han corroborado los documentos de Nag-Hammadi.

McL. Wilson (The Gnostic Problem,1958, y otros trabajos) ha contribuido a clarificar los problemas y a deslindar los campos. Schoeps y Danielou, por su parte, al poner de relieve los variados temas de la especulación judeo-cristiana, facilitaron la inserción del gnosticismo en su contexto propio.
Hoy ya nadie duda de la influencia del judaísmo sobre el gnosticismo, aunque la intensidad y el ámbito de esta influencia siguen siendo tema de debate, en el que juegan un importante papel Quispel, Bohlig y Grant.

La gnosis judaica es una exégesis del Antiguo Testamento que adapta los dogmas bíblicos a las categorías del pensamiento helenístico, principalmente platónico.
El ámbito principal de esta reinterpretación es la cosmología, con apertura hacia la teodicea y la antropología. La exégesis versa fundamentalmente sobre los primeros capítulos del Génesis.
Por su misma naturaleza, esta enseñanza se dirige a una minoría, por lo que responde a la definición convencional de gnosis. Cronológicamente, este movimiento se inicia en el siglo I, y a través de la mística talmúdica, enlaza con el esoterismo judío medieval.

Los primeros herejes en venerar a la serpiente, imaginando doctrinas bajo la inspiración de este animal, fueron los sacerdotes y adelantados de esta doctrina denominados Naasenos conocidos con el término hebreo, Naas, que significa Serpiente.
Continuará...

30/8/19

Cultura Badariense


Badariense es una cultura del neolítico que surgió a finales de la cultura Merimdense, en el Alto Egipto en torno a 4.400 a.C., hasta 3.800 a.C., cuyo nombre tomó de los arcaicos asentamientos y necrópolis de El-Badari, en las inmediaciones de Asiut, en el margen derecho del río Nilo. 
Se considera la cultura prehistórica más importante del Alto Egipto y fue origen de los que posteriormente colonizarán todo Egipto.

Egipto comprendía dos zonas muy diferentes, una fértil y rica, el delta del Nilo, propicia para asentamientos estables, siendo región de encuentro entre Asia y África, con una incipiente cultura que se desarrollaría rápidamente gracias a la relación con otras culturas. Y el sur, más árido, una franja fértil junto al Nilo, entre dos cadenas montañosas desérticas, con una población semisedentaria de cazadores con costumbres aún arcaicas.

Las tumbas badarienses eran de forma ovalada o rectangular, poco profundas y podían contener más de un cuerpo; estos en posición fetal, sobre su costado izquierdo, con la cabeza dirigida hacía el sur, mirando al oeste, se envolvían con pieles o esteras y junto a ellos se depositaban alimentos y enseres funerarios como joyas, collares, amuletos cerámicos, paletas de piedra, vasijas cerámicas y cucharas de marfil o piedra. También se han hallado restos de alimentos, como pan, trigo y cebada. La vestimenta solía ser de lino y pieles.

Próximos a El-Badari se encuentran los yacimientos de Deir Tasa y El-Mostagedda, donde se han encontrado utensilios badarienses de un tipo más antiguo: Tasiense. También se han hallado restos badarienses en El-Hammamiya, El-Matmar y El-Qau y en otras zonas más alejadas, como Hieracómpolis y Armant.

Hacia el 4.000 a.C., la cultura badariense se dividió a su vez en dos culturas: Naqada I en el Alto Egipto y Maadi-Buto en el Bajo Egipto.

23/8/19

Cultura Merimdense


Merimdense (o Merimde Beni-Salame) es la denominación de la primera cultura que surge en el Bajo Egipto, en el periodo neolítico, a finales del VI milenio a.C. y perdura prácticamente durante todo el V milenio a.C., siendo contemporánea de las culturas Fayum A y Nabta Playa.

Su nombre lo toma de los arcaicos asentamientos de Merimde, situados al sureste del Delta en la margen occidental del Nilo.
Se trata de una cultura de costumbres totalmente sedentarias, en la que se practicaba muy activamente la ganadería y la agricultura.
Sus habitantes cultivaron el grano, usaron alfarería y vivieron en chozas ovales. No han aparecido signos de organización social diferenciada.
Hay indicios de relaciones comerciales con las zonas centrales del Delta, basadas en el trueque de utensilios de piedra cuyos nódulos recogían a orillas del desierto.
Tanto la cerámica como los utensilios son limitados y toscos en comparación con sus contemporáneos del Alto Egipto. En las primeras fases (fase I) vivían en endebles cabañas hechas de estera y caña, con soportes que las sustentaban en la tierra; estaban dispersas conformando pequeñas explotaciones agrícolas de carácter familiar, independientes las unas de las otras.
En la fase II, el asentamiento creció y se levantaron viviendas más sólidas, de adobe, excavadas en el suelo a unos 25 cm, con planta oval o de herradura, de unos 5 o 6 metros de longitud, y tejado a dos aguas.
No existía un área especial para los cementerios. Los muertos eran enterrados dentro del asentamiento, en fosas ovaladas y poco profundas. Los cadáveres estaban dispuestos en posición fetal, sobre su lado derecho (en el 85% de los casos), posiblemente de cara a su antiguo hogar, cubiertos con esteras o con pieles de animales, y sin ajuar funerario.

Entre el patrimonio cultural Merimdense y el de Fayum A, hay relaciones familiares, especialmente con respecto a la fabricación de equipos de piedra (como las bifaces de sílex) y cerámica. Se da por hecho que Fayum A es anterior por la falta absoluta de metales entre sus restos. Posiblemente haya surgido de una emigración desde Oriente Medio, concretamente del valle del Jordán.

Fayum A es el nombre que se da a la cultura neolítica surgida en el Egipto predinástico alrededor del V milenio a.C. Es llamada así porque se encontraron asentamientos en la depresión de Fayum, un oasis situado a 80 km. al suroeste de El Cairo, junto al lago Birket Qarun, probablemente una sabana en aquella época. Es contemporánea de las culturas Fayum B (Nabta Playa) y Merimdense. Sus habitantes se dedicaban a la caza y pesca, ganadería, el cultivo esporádico y la fabricación de cerámica.
El primer asentamiento está situado en la parte norte de la depresión de Fayum, y está datado en 5.200 a.C., durante una época seca que dura hasta el 4.000 a.C. Al comienzo del IV milenio a.C., el clima del desierto conllevaba violentas precipitaciones. El final de la cultura del Fayum se puede fechar alrededor de 4.000 a.C. Tras ella apareció la cultura Moerien.
Continuará...


11/8/19

Cultura Nagada (III)


Nagada III, antes conocida como Semaniense, es la cultura perteneciente al periodo predinástico de Egipto que sigue a la fase Naqada II y termina la cultura Naqadiana.
Se subdivide en cuatro estadios: Naqada IIIa 3200-3150 a.C., Naqada IIIb 3150-3100 a.C., Naqada IIIc 3100-3050 a.C. y Naqada IIId 3050-3000 a.C., estos últimos coetáneos con el periodo protodinástico de Egipto.

En este último período comenzó el proceso de formación del estado unificado, puede que ya iniciado en el Naqada II. Los reyes de este período se han agrupado a efectos cronológicos en la denominada dinastía 0. De Nejen la hegemonía pasó a Tinis (Abidos) pero se mantuvieron los estados locales o regionales, posible origen de los futuros 42 nomos (16 nomos del Alto Egipto y 10 del Bajo Egipto son anteriores a la tercera dinastía).

Las características de este período fueron: los primeros jeroglíficos, la invención de la navegación a vela (independiente de la que tuvo lugar en el Golfo Pérsico 2.000 años antes), las primeras narraciones gráficas en paletas, el uso continuado de serejs a modo de sellos distintivos de cada soberano, los primeros auténticos cementerios reales y seguramente las primeras obras de irrigación.
Los primeros soberanos poderosos son de esta época. Usan los serejs que identifican al rey y a su territorio. La cultura egipcia se extiende hacia Nubia.
La hegemonía regional en el Alto Egipto se desplaza de Nejen hacia Tinis (Abidos), con algún otro estado importante como El Kab. En cambio Nubt (Naqada) casi no tiene presencia y las tumbas encontradas en la ciudad son pobres, sea por falta de poder político o económico (los expertos consideran probable que hubiera sido absorbida por Nejen o por Abidos).
Otros posibles estados de la época podrían situarse en Tinis y Abadiya (Alto Egipto), Maadi, Buto y Sais (Bajo Egipto), y Qustul en Nubia.
La influencia del Alto Egipto se extiende hacia Maadi (que desaparecerá avanzado el Naqada III) y hacia Buto, en el Delta. Es durante este período que se fundó, o se hizo mayor Menfis, que se convirtió en capital. Hacia el 3.050 a.C. en que podría situarse el reinado de Narmer, el primer faraón que se supone que gobernó el Alto y Bajo Egipto, hasta el final del período, hacia el 3.000 a.C. o un poco más tarde, se consolidó la unión de las dos tierras y se inició el llamado Periodo Tinita, y la primera dinastía, en el estadio Naqada IIId.

La unificación se haría mediante actividad militar, según algunas evidencias como la Paleta de Narmer y la Paleta de Tehenu, aunque no hay evidencias arqueológicas; parecería entonces que los reyes de Abidos sólo recogieron una fruta madura, preparada ya para la unificación que se dio mediante un proceso económico, cultural y social prolongado en el tiempo (seguramente iniciado antes del 3.300 a.C.), al que podrían no ser ajenas las alianzas (familiares o no) y la falta de poder y liderazgo de muchos pequeños estados frente a la fuerza política, económica y militar de un poder territorialmente extenso, numéricamente fuerte, socialmente cohesionado, culturalmente dominante y económicamente rico. Las resistencias podrían haber surgido en lugares puntuales o de pueblos culturalmente diferentes como el libio. Desde el establecimiento de Menfis como capital, fue el centro administrativo del estado.

En los aspectos culturales, la cerámica decorada disminuye pero aparecen otras manifestaciones artísticas. Los jeroglíficos que ya habían aparecido en Naqada II en forma de signos, evolucionan durante el período.

Los dioses más importantes de la época fueron: Horus (dios celeste y sanador, considerado iniciador de la civilización egipcia), Seth (señor del mal y las tinieblas), Nejbet (diosa protectora, en los nacimientos y en las guerras), Min (dios lunar, de la fertilidad y la vegetación), Hathor (divinidad cósmica, diosa del amor, de la alegría) y Bat (diosa celeste, asociada a la fertilidad).

La fase final de la Dinastía 0, periodo predinástico tardío, o Naqada III, esté regido por gobernantes del Alto Egipto que residirán en Tinis, se hacen representar con un serej y adoran a Horus. El nombre de estos reyes figura en la Piedra de Palermo, grabada 700 años después.
En este periodo surgen las primeras auténticas ciudades, tales como Tinis, Nubet, Nejeb, Nejen, etc. Son típicos de esta época los magníficos vasos tallados en piedra, cuchillos y paletas ceremoniales, o las cabezas de mazas votivas. Narmer pudo ser el último rey de esta época, y el fundador de la Dinastía I.
A finales del periodo predinástico, Egipto se encontraba dividido en pequeños reinos; los principales eran el de Hieracómpolis (Nejen) en el Alto Egipto y el de Buto (Pe) en el Bajo Egipto. El proceso de unificación fue llevado a cabo por los reyes de Hieracómpolis. La tradición egipcia atribuyó la unificación a Menes, quedando esto reflejado en las Listas Reales. Según Gardiner, el rey Narmer, es el primer faraón del cual se tiene constancia que reinó sobre todo Egipto, tras una serie de luchas, tal como quedó atestiguado en la Paleta de Narmer.
Según Manetón, este periodo lo conforman las Dinastías I y II.
Bajo la dinastía III la capital se estableció definitivamente en Menfis, de donde procede la denominación del país, ya que el nombre del principal templo, Hat Ka Ptah "casa del espíritu de Ptah", que pasó al griego como Aegyptos, con el tiempo designó primero al barrio en el que se encontraba, luego a toda la ciudad y más tarde al reino.
En la época de la tercera dinastía comenzó la costumbre de erigir grandes pirámides y monumentales conjuntos en piedra, gracias al faraón Dyeser, pero fue durante la Dinastía IV, con Seneferu, Keops y Kefrén, cuando se construyeron las mayores pirámides. Sin embargo, el esfuerzo y recursos invertidos en ellas determinó que el poder absoluto y prestigio del faraón se resintiera.
La dinastía V marca el ascenso del alto clero y los influyentes gobernadores locales, y durante el largo reinando de Pepy II se acentuará una época de fuerte descentralización, denominada Primer periodo intermedio de Egipto (Dinastías III a VI).
Continuará...


5/8/19

Cultura Nagada (II)


Nagada II, fue la cultura del periodo predinástico egipcio, conocida también como Gerzense, nombre proveniente de la localidad de Gerza, o Al-Gerzeh, en la región de El Fayum.
Siguiendo a Werner Kaiser, se divide en los estadios Naqada IIa, Naqada IIb, Naqada IIc y Naqada IId. Deriva del Naqada I o Amratiense y se encuentran en la misma área, principalmente en el Alto Egipto.

En los estadios IIa y IIb se incrementa la población, aparecen nuevas técnicas, surge la especialización y se mejora la estructura social y la calidad de los elementos, sean de piedra, marfil o cerámica. El entierro todavía es parecido a los de Naqada I.
En los estadios IIc y IId la cultura se expande, sobre todo hacia el Bajo Egipto, donde provoca la desaparición de la cultura Maadi. Los asentamientos de Buto, Sedment, Harageh, Abusir el Maleq y Minshat Abu Omar dejan de tener elementos de esta cultura y, o bien desaparecen o son sustituidos por elementos de Naqada II.
Las teorías modernas sugieren que la cultura Maadi, dentro de su propia evolución, podría haber llegado a un grado similar a la de Naqada, sin precisar una influencia directa, aunque los contactos están acreditados.
En este periodo se establecieron verdaderas ciudades Estado, si bien algunos lugares conservaron su independencia como entidades políticas menores. De las excavaciones, los expertos deducen que Nubt (Naqada) fue sobrepasada en poder por Hieracómpolis. El mito dinástico de la lucha entre los dioses Seth (que fue el dios de Naqada) y Horus (el dios de Hieracómpolis) podría indicar este hecho.
El proceso parece que fue general y las comunidades más ricas y poderosas se impusieron, por voluntad o por conquista, a las pequeñas. Las causas más probables, a veces una mezcla de éstas, podrían ser la actividad militar, las migraciones de población desde el desierto oriental, las nuevas rutas de intercambio comercial con Asia, el compartir recursos, los matrimonios entre familias dirigentes y otros. No se descarta que algunos estados menores de hecho continuaran existiendo pero dependientes de un estado mayor, y que fuesen el origen de los futuros nomos.

La sociedad se desarrolló con expresiones artísticas e ideas más complejas. Aparecen los signos precursores de los jeroglíficos. La tumba 100 en Hieracómpolis, de un jefe, muy rica en comparación con las anteriores, muestra la estratificación social. De este período es el primer templo, también en Hieracómpolis, que demuestra el establecimiento de ideas religiosas.

La expansión de Naqada II llegó también al Sinaí y al sur de Palestina (Ain Besor, Tell Erani, Azor). Las influencias externas vienen de Uruk, Jamdat Nasr, Tell Judeidayh, Biblos y Megiddo. El lapislázuli, procedente de Mesopotamia, aparece muy a menudo en Naqada II. Es en este periodo cuando se establecen las primeras relaciones comerciales con los pueblos de Nubia.
La cerámica cambia de estilo con nuevas decoraciones figurativas y esquemáticas, definitorias de esta época, ornamento que no volverá a practicarse a lo largo de toda la historia del Antiguo Egipto.
El trabajo en piedra se mejora; surgen joyas de oro y plata; figuras femeninas, amuletos, más productos de importación (Canaán, Mesopotamia) y desaparecen los rasgos similares a la cultura de Maadi (en el estadio Iic).

En el Bajo Egipto la principal excavación es Algara, en la región al este de El-Fayum, que corresponde al Naqada IIc y IId y que dio el nombre inicial a Naqada II en las exploraciones. También es importante Tell el Farain (Buto), que conserva rasgos de su identidad anterior a Naqada II que persistirán hasta el Naqada III.

El lugar de Harageh al sudeste de El Lahun, fue excavado antes de la Primera guerra mundial y se encontraron bastantes tumbas del IIc y IId. En Tura, que fue un pequeño establecimiento en la orilla este del río, a 9 kms. al sur de El Cairo, también se encontró un cementerio con indicios de la cultura Naqada II pero la cerámica todavía es del tipo de Maadi. En el Delta, en el lugar de Kafr Hassan Dawood, recientemente excavado, se han encontrado tumbas del IIc y IId, cuarenta de ellas de personajes posiblemente importantes.
En todo el Bajo Egipto se percibe, más o menos claramente, la transformación de la cultura de Maadi por la cultura Nagadiana. Principales lugares de la cultura Naqada II en el Alto Egipto son: Mahansa, Nubt (Naqada), Nejen (Hieracómpolis), Abedyu (Abidos), Abu (Elefantina), Merimde, El Omari, Maadi Per Uadyet (Buto), Tell el-Farain, Sau (Sais), Minshat Abu Omar, Kafr Hassan Dawood, Tell el-Farkha, Gerzeh, Abusir el-Maleq, Harageh, Tura.
Horus, el dios con cabeza de halcón, adorado en diversos lugares que se asimila al Sol a partir de Nagada II, es representado por el faraón, de tal modo que el nombre más antiguo del rey sea precisamente el nombre de Horus, documentado desde el rey Horus Escorpión hasta la conquista romana.
La Tumba 100 de Hieracómpolis perteneció a uno de los primeros reyes del periodo guerzeense o Nagada II (3.500-3.200 a.C.), en 1.898 fue descubierta por F. W. Green y J. E. Quibell.
Fue saqueada por lo que los ajuares funerarios habían desaparecido y solo quedaban trozos de huesos pulverizados, algunos vasos de cerámica y diversos objeto de sílex.

Conocida como la "tumba pintada", el estilo pictórico resulta un tanto extraño en comparación con el arte formalizado del periodo dinástico, pero se pueden reconocer algunos de los motivos que perdurarían en épocas posteriores, como el del vencedor que golpea con la maza a los prisioneros, el del rey como dominador del caos y el desorden, y el del gobernante situado bajo un dosel, es un precedente de las imágenes más tardías del rey durante el jubileo real o fiesta Sed (Heb Sed, Fiesta Sed o Fiesta de renovación real), posiblemente la más importante celebración de los soberanos del antiguo Egipto.
El propósito de esta festividad parece haber sido la renovación de la fuerza física y la energía sobrenatural del faraón. Toda la escena (de 3x6 m.) es una clara alegoría de la contención del desorden y del conflicto por medio de la autoridad del gobernante, un tema clave en la cultura del Antiguo Egipto, y mucho más importante en el Predinástico, con una sociedad recientemente sedentarizada y rodeada por un mundo exterior hostil y turbulento.

En esos momentos, en el curso superior del valle del Nilo se cree que existían al menos cuatro "protorreinos" nacidos a finales de Nagada II. Estos eran, enumerándolos de sur a norte: Qustul (en Nubia), Hieracómpolis, Nagada y Abidos (con capital en Tinis). De la interacción entre los tres últimos nació el protorreino del Sur, que acabaría por controlar todo el territorio del Nilo de forma unificada.

Como siempre, en este Egipto prehistórico son los cementerios los que suministran la mayor parte de la información acerca de lo que sucede. En estas poblaciones, los lugares de enterramiento han proporcionado algunas tumbas que, por sus dimensiones y su contenido, se alejan tanto de las del resto de la población que solamente pueden ser calificadas de principescas. Se trata de los mausoleos de personas alejadas de la sociedad común de estos primeros protorreinos. Son enterramientos como la Tumba 100 de Hieracómpolis, en la cual destaca su decoración pintada con elementos que luego aparecerán en la ideología faraónica; o la tumba T23 de ese mismo cementerio, con sus formas que anuncian ya las del complejo funerario de Dyoser, rey de la dinastía III.
En Nagada destacan las grandes tumbas del cementerio T, con un tamaño de hasta 5x2,5 m. y en especial de la T5.

En Abidos hay que mencionar los enterramientos del cementerio U, con tumbas de hasta 5x2,5 m. de lado y 2 m. de profundidad; mención especial merece la ultima tumba excavada alli, la U-j, y su rico ajuar. Tumba de un monarca predinástico (Escorpión I).
Continuará...


30/7/19

Cultura Nagada (I)


Nagada o Naqada, es el nombre que recibe una cultura de la época predinástica del Antiguo Egipto, que data del 4.000 al 3.000 a.C. El nombre fue dado por Werner Kaiser y proviene de Nagada, una población que se llamaba en egipcio antiguo Nubt (Dorada) situada en la ribera del Nilo, a 25 km. al norte de Tebas.
Las primeras excavaciones encontraron evidencias de una cultura que eclosionó hacia el 3.800 a.C. y que tuvo una continuidad cultural durante prácticamente un milenio, llegando hasta Nubia (Hemamein).
Se divide en tres fases:
    Naqada I (Amratiense), 4.000 – 3.500 a.C.
    Naqada II (Gerzeense), 3.500 – 3.200 a.C.
    Naqada III (Semaniense), 3.200 – 3.000 a.C.
Nagada I, fue la cultura del periodo predinástico de Egipto, que se extendió de Matmar en el norte, hasta Uadi Kubbaniya al sur, teniendo su núcleo en el meandro de Qena.

Hacia el 4.000 a.C. la cultura Badariense, se desarrolló por un tiempo en paralelo dando paso a la cultura Amratiense, después llamada Nagada I. El cambio se caracteriza por la estratificación social, artesanía mejorada y nuevas formas artísticas, y su expansión más al sur. Las tumbas se hicieron más grandes junto con otras pequeñas y sencillas; los asentamientos se hicieron permanentes.
Por sus características se divide en los estadios de Naqada Ia, Naqada Ib, Naqada Ic, y hasta Naqada Id, que algunos sitúan en realidad dentro del período Naqada IIa. Durante los periodos Ia, Ib, y Ic se incrementa progresivamente la estratificación social, pero desde Ic se detiene.

La formación de entidades políticas comenzó en Nagada I. Nagada y otras ciudades evolucionaron hacia poderes locales que fueron los primeros organizados de Egipto. Quizás la necesidad de colaboración en la explotación agrícola y la importación de materiales, hizo necesaria la aparición de líderes. Se estima que acaeció una evolución similar, por la misma época, en la cultura Maadi-Buto, en la zona del delta del Nilo.
Se han detectado importaciones de Siria, Canaán, Nubia y Mesopotamia; aparece incluso lapislázuli de Afganistán.

Las tumbas se conformaron como agujeros ovalados, con el difunto enterrado en posición contraída, la cabeza orientada al oeste (tal vez ya se creyese que donde el sol se ponía, se encontraba el reino de los muertos), y el cuerpo apoyado sobre su costado izquierdo. Bajo el cuerpo, a menudo, se extendía una estera, y bajo la cabeza un fragmento de tela o piel. Este tipo de prácticas funerarias, constatadas en otras necrópolis amratienses, nos indican una posible creencia en la resurrección asociada con el culto solar. Personas y animales aparecen enterrados juntos en Mahasna, Abadiya, Al-Amra, Gebelein e Hieracómpolis; en Al-Amra, algunas tumbas están acompañadas de cornamentas. En las necrópolis se aprecia una diferencia social en los enterramientos. Se han encontrado muchos tipos de cementerios

Entre las aldeas excavadas está la de Hemmamiya, que es típica, con nueve estructuras circulares hundidas parcialmente bajo tierra, con restos de haber sido un hogar y otras zonas de almacén.
Hieracómpolis (Nejen) aparece también en el periodo de Naqada I, pero fue más importante en los periodos siguientes, y se estima que estaba bien situada para el comercio con Nubia y próxima al desierto oriental.
Abidos, que será importante en el período Naqada III y posteriormente por el culto al dios Osiris, conserva un cementerio del periodo Naqada I con signos de estratificación social. La tumba U-502, del final del período, es de un niño prematuro, con mucha cerámica, ocho figuras femeninas y tres masculinas, que se atribuyen al establecimiento del sistema hereditario.
Continuará...


24/7/19

Megalitos de Nabta Playa


Nabta Playa es una gran cuenca situada en el desierto de Nubia, unos 800 km. al sur de El Cairo, y unos 100 km. al oeste de Abu Simbel, en el sur de Egipto, (coord. 22° 32' Norte, 30° 42' Este). La región se caracteriza por tener numerosos yacimientos arqueológicos.

Alrededor del X milenio a.C., esta región del desierto de Nubia poseía gran pluviosidad, generándose un lago. Los primeros grupos de personas debieron ser atraídos a la región por sus fuentes de agua y pasto para el ganado vacuno.
Los hallazgos arqueológicos indican la existencia de asentamientos en fechas comprendidas entre el X y el VIII milenio a.C. Estas personas tuvieron una cultura de domesticación de ganado vacuno (tal vez fueron los primeros de toda África en practicar el pastoreo de ganado bovino), y usaban utensilios cerámicos, adornados de complejas inscripciones, grabadas quizá usando peines.

Sobre el VII milenio a.C., debió existir un asentamiento muy grande y organizado en la región, contando con un profundo pozo de agua como fuente de recursos. Se han encontrado cabañas construidas con postes. Su alimentación incluía frutas, legumbres, mijo, sorgo y tubérculos. También, en el VII milenio, pero algo más tarde, se trajeron cabras y ovejas, aparentemente del noroeste.
Los descubrimientos arqueológicos revelan que estas personas prehistóricas organizaban su supervivencia, aparentemente, con un mayor nivel de organización que sus contemporáneos del Valle del Nilo: estructuras de piedras hechas sobre y bajo tierra, pueblos diseñados con esquemas preparativos, y profundos pozos que mantenían agua todo el año. También se han encontrado otros complejos subterráneos en Nabta Playa, uno de los cuales incluye los posibles restos de un temprano intento de escultura egipcia.
Se encontraron pruebas de que la región solo era ocupada según la estación, probablemente en verano, cuando el lago se llenaba de agua y había pasto para el ganado vacuno. Los análisis de los restos humanos sugieren migraciones desde África subsahariana del tipo humano que actualmente aún permanece en el África oriental (Eritrea, Somalia) anterior a la expansión bantú y más cercano a los pastores blemios, masais y oromo.

Sobre el VI milenio a.C., aparecen evidencias de una religión o culto prehistórico, con varios sacrificios de piezas de ganado vacuno enterradas en cámaras de piedra con techos de arcilla.
Se ha sugerido que el culto asociado al ganado vacuno mostrado en Nabta Playa marca una temprana evolución del culto a Hator del Antiguo Egipto. Hator fue adorada como protectora en las regiones desérticas en Serabit el-Jadim “la montaña del sirviente”, es una localidad egipcia situada en el sudoeste de la Península de Sinaí, en una zona minera donde se extrajeron turquesas desde la antigüedad, principalmente por los habitantes del Antiguo Egipto.

Las excavaciones arqueológicas mostraron un campamento minero y un templo de Hathor, la diosa local “Dama de la turquesa”, la protectora de las regiones del desierto. Se encontró una esfinge de piedra, con una doble inscripción, en jeroglíficos y signos proto-sinaíticos. Su traducción ha mostrado que se tataba de una dedicatoria a Baalat, la diosa de la turquesa. Baalat es el femenino de Baal, una palabra muy utilizada en la Biblia para referirse a los ídolos y los dioses paganos. La inscripción de la estatua es la única que se ha descifrado.
Se constata una frecuente asistencia al lugar, por la gran cantidad de altares dedicados a Hathor repartidos por todo el templo. A pocos kilómetros de Sarabit al-Jadim, en el Uadi el-Mukattab, se pueden ver gran cantidad de signos grabados en las paredes rocosas.
En Sarabit el-Jadim hay un templo doble dedicado a Hathor y Sopedu, siendo el santuario minero más grande del Antiguo Egipto. Aunque el templo está dedicado conjuntamente a dos deidades, Hathor sigue siendo la maestra indiscutible. Sopedu desempeña un papel secundario, pero no insignificante; dios guerrero asociado al Este y al desierto, guarda la frontera oriental de Egipto y protege a los hombres de los peligros inherentes a zonas inhóspitas. Además de estas dos deidades principales, se constata la presencia de un dios carnero originario del delta del Nilo y del dios Ptah de Menfis.

Entre 6.100 y 5.800 a.C. esta cultura creó una de las más antiguas construcciones líticas conocidas, el pequeño Cromlech de Nabta Playa, unos 1.000 años anterior al de Stonehenge. Consta de treinta piedras dispuestas en círculo, en cuyo interior hay otras seis piedras.

El yacimiento cuenta también con cinco alineamientos líticos que se extienden a partir de un conjunto de piedras centrales.
El astrofísico Thoms G. Brophy sugirió que los megalitos de Nabta Playa podían haber constituido un observatorio astronómico. El círculo de piedras sería un calendario con cuatro pares de piedras a modo de puertas, enfrentadas dos a dos: una pareja orientada en dirección norte-sur y la segunda en dirección nordeste-suroeste, señalando el Solsticio. Además las seis piedras centrales y sus diferentes inclinaciones también formarían parte del observatorio. Se propuso que tres de esas piedras están relacionadas con el cinturón de Orión y las otras tres con el hombro y la estrella principal de Orión, con mayor inclinación que las tres piedras anteriores. Su ciclo se repite aproximadamente cada 25.000 años, siguiendo la precesión de los equinoccios. El último mínimo del cinturón de Orión ocurrió entre el 6.400 y el 4.900 a.C., según dataciones de radio-carbono de los restos de hogueras hechas en el círculo.

Respecto a los cinco alineamientos radiales, la interpretación de Brophy sugirió que las líneas trazadas desde estas piedras a la piedra radial se asociaba a los lugares celestes donde se encuentran varias estrellas representadas por las piedras centrales en el "círculo-calendario" en el momento del orto helíaco del equinoccio vernal. Imaginó que las diversas distancias representaban el brillo de las estrellas, y dedujo que los constructores asociaban la distancia de la Tierra a las estrellas con una escala de un metro = 0,799 años luz, dentro del margen de error para distancias astronómicas calculadas hoy.
Continuará...