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11/7/21

La Serpiente Vritrá


En la religión Védica, previa al hinduismo, Vritrá es un asura (demonio) con forma de serpiente, personificación de la sequía, enemigo del dios Indra. En los textos Vedas también era conocido como Aji (serpiente) y era hermano de Valá.

Vritrá, como serpiente-dragón, bloqueó el curso de los ríos védicos. Según el Rig-veda, Vritrá mantuvo cautivas las aguas del mundo hasta que fue vencido por Indra, quien destruyó las noventa y nueve fortalezas de Vritrá (aunque a veces estas fortalezas se atribuyen a Shambara) antes de liberar a los ríos represados.

El combate comenzó poco después del nacimiento de Indra, quien había bebido una gran cantidad de soma en casa del sabio Tuashtri para empoderarlo antes de enfrentarse a Vritrá. Tuashtri creó el rayo (vashra) para Indra, y el dios Visnú, cuando Indra se lo pidió, hizo espacio para la batalla, dando los tres grandes pasos por los que se hizo famoso.
Durante la batalla, Vritrá le rompió ambas mandíbulas a Indra, pero finalmente fue derribado por éste. Al caer, terminó de aplastar sus fortalezas. Por esta hazaña, Indra fue conocido como Vritraján (asesino de Vritrá) y también como ‘asesino del primogénito de los dragones’. Después Indra atacó con su rayo y derrotó a la madre de Vritrá, Danu (que era también la madre de toda la raza danavá de asuras).

En una de las versiones de la leyenda, Indra convenció a tres devas -Varuna, Soma y Agni- para que lo ayudaran en su lucha contra Vritrá. Antes ellos habían estado del lado del asura, a quien llamaban “Padre”.

En un verso de un himno rigvédico que elogia a la diosa Saraswati, a ésta se le atribuye la muerte de Vritrá. Aunque esa mención no se encuentra en ninguna otra parte.
En una confusa modificación posterior del mito, Vritrá habría sido creado por Tuashtri para vengar la muerte de su hijo Trisiras o Vishua Rupa, que había sido asesinado por Indra. Vritrá ganó la batalla y se tragó Indra, pero los demás dioses lo obligaron a vomitarlo. La batalla continuó e Indra se vio forzado a huir.
Visnú y los rishís (sabios ermitaños) negociaron una tregua: Indra prometió que no atacaría a Vritrá con cualquier cosa hecha de metal, madera o piedra, ni nada que fuera seco o húmedo, o durante el día o la noche. Entonces Indra utilizó espuma extraída de las olas del océano (en la que el omnipenetrante Visnú se había introducido para convertirla en arma) y lo mató en el crepúsculo.

En la mitología hindú, Valá es un asura (demonio) según el Rig-veda, el texto más antiguo de la India de mediados del II milenio a.C. Tiene forma de serpiente, y es hermano del dragón Vritrá.
Valá es una caverna de piedra, destruida por Indra (embriagado y fortalecido por la droga soma, identificada con el sacerdote Brijaspati (en 4.50 y 10.68) o con Trita (en 1.52), con la ayuda de Anguirasaen (2.11), para liberar a las vacas y a Ushas, escondidas allí por los Panis.

Históricamente, el mito de Valá tiene el mismo origen que el de Vritrá. Valá, Vritrá y Varuna (dios del mar) derivan de la misma raíz sánscrita val y var (que proviene del protoindoeuropeo wel), que significan cubrir y cercar. Posiblemente sea cognada del término español “velo”.
Vala se menciona 23 veces en el Rig-veda, en los himnos 1.11, 1.52, 1.62, 2.11, 2.12, 2.14, 2.15, 2.24, 3.30, 3.34, 4, 4.50, 6.18, 6.39, 8.14, 8.24, 10.67, 10.68, y 10.138.

Fuente: wikipedia

15/6/21

La Serpiente de Midgard


En la mitología nórdica, Jormundgander llamada la "Serpiente de Midgard" es un monstruo masculino, una gigantesca serpiente que tiene al dios Loki como padre y a la giganta Angrboda como madre.
Jormundgander creció tanto que mordiéndose la cola podría abrazar toda la Tierra. Se la conoce también por ello en los idiomas escandinavos como "jordens band" (cinta del mundo).

Su nombre aparece con varias grafías alternativas en la literatura nórdica: Jormagund, Jormugand, Jormangund, Jormungandr, Jǫrmungandr y Jörmungandr.
Las variaciones dependen de los criterios utilizados para interpretar las vocales en las runas, así como el deseo de utilizar la ortografía de los lenguajes nórdicos modernos.

La etimología del nombre en nórdico antiguo es jörmun que significa "grande, exaltado, enorme, importante". Esta raíz se encuentra en numerosos nombres propios (p.ej. Ermengarde, Arminius). Gandr o ganðr (relacionada al inglés "wand", bastón o vara flexible, y a "to wind", torcer o doblar, proto-germánico gandaz o wandaz) es un nombre poético masculino que describe un objeto mágicamente poderoso o un ser imbuido con ese poder. El objeto normalmente asociado a gandr es pues una vara. Es el nombre usado a veces para describir el bastón o lanza de Odín; la raíz forma la primera parte de nombres propios conocidos como Gandalv, así jormungandr significa literalmente "el gran bastón", en el sentido de un objeto mágico muy grande y poderoso.

Cuando los Æsir se enteraron de la existencia de este ser maligno y vieron con su don de la adivinación las cosas terribles que haría, decidieron encargarse del monstruo. Odín lo lanzó al mar que rodea Midgard, donde quedará atrapado hasta el Ragnarök, el día de la destrucción total.

El enemigo de Jörmungander era el dios Thor. Destacan tres mitos en los cuales se muestran sus enfrentamientos:

En el primero, Thor se encuentra a la serpiente, la cual ha sido disfrazada como un colosal gato por el rey gigante Útgarða-Loki. Como uno de los trabajos puestos por Útgarða-Loki, Thor debía cargar al gato; como era incapaz de cargar a una criatura tan monstruosa como Jormundgander, se las arregló para levantarlo lo suficiente para separar del suelo una de sus cuatro patas y conseguir moverlo.

El segundo, ocurre cuando Ægir le encomendó a Thor la tarea de buscar una caldera suficientemente grande para preparar bebida para todos, pero ni Thor ni nadie la encontró, hasta que Tyr le informó que Hymer el gigante, su padre, poseía una caldera de una milla de profundidad. Partieron en busca del palacio de Hymer para pedir prestada la caldera. Al ver a Thor, el gigante se enfureció, sin embargo sacrificó tres bueyes para la cena, de los cuales Thor comió dos enteros, y declaró que al día siguiente comerían pescado.
A la mañana siguiente Hymer y Thor salieron a pescar, y se aventuraron en mares demasiado profundos, hasta los dominios de la serpiente de Midgard. Una vez allí, Thor lanzó su caña de pesca y Jörmundgander la agarró, luchando frenéticamente contra su adversario. Mientras el dios lanzaba miradas de odio a la gran serpiente, esta lanzaba mares de veneno.
Hymer, al ver a la gran serpiente, se acobardó y cortó el sedal antes de que el barco naufragara, por lo cual Jormundgander pudo escapar. Al volver al palacio del gigante y dar una prueba más de su fuerza, Thor pudo llevarse la gran caldera.

Su último encuentro ocurre con la llegada del Ragnarök (el destino de los regentes/dioses), cuando Jörmundgander se arrastrará fuera del océano y envenenará los cielos. De sus fauces pululará el veneno y reptará entre el fuego a los pies de los gigantes hasta el lugar donde se encuentra Thor para luchar contra su némesis y aquel que tantas veces la había intentado cazar. Éste la matará y entonces caminará nueve pasos antes de caer muerto víctima del veneno de la serpiente. Esta es la batalla a muerte donde ambos morirán.

Fuente: wikipedia

15/4/21

Dragones Orientales

En la cultura occidental, los dragones suelen encontrarse en castillos, cuevas o montañas. Los dragones orientales, suelen vivir en los mares o en el cielo. Cada tipo de dragón tiene su propio hábitat.

Los dragones están entre las criaturas más importantes de la mitología china. Generalmente son considerados como dioses del agua y tienen control sobre el tiempo. Como tales, suelen vivir en grandes masas de agua: océanos, mares, lagos, ríos o humedales. Se dice que Panlong, un dragón que es venerado por su capacidad de convocar la lluvia, vive en el Lago Tai (China oriental). Se dice que Longma, una deidad en un caballo dragón que controlaba el flujo de los ríos y a veces aconsejaba al emperador, vivió en el río Luo (sur-centro de China).

Siendo dioses, algunos dragones chinos también viven en el cielo. Tianlong, el dragón volador, guardián de los cielos, vive en un palacio de nubes, mucho más allá de la visión humana. Feilong, otro dios dragón que controla los vientos, también vive en el cielo entre el mar de nubes.

Representaciones de dragones han sido halladas en muchos yacimientos arqueológicos del Neolítico por toda China. La representación de dragones más antigua se ha encontrado en yacimientos de la cultura de Xinglongwa. En los yacimientos de la cultura de Yangshao en Xi'an se han hallado vasijas de arcilla con motivos de dragones. La cultura de Liangzhu también produjo diseños de dragón.

Los yacimientos de la cultura de Hongshan en la actual Mongolia Anterior demuestran que produjeron amuletos de jade con forma de cerdo-dragón, una de las formas más antiguas, una criatura alargada y enroscada con una cabeza parecida a la de un jabalí. El carácter para “dragón” en la escritura china más antigua tiene una forma enroscada parecida, al igual que los amuletos de jade de dragón posteriores del periodo de la dinastía Shang.

Los dragones de Tailandia, igual que los de otros países asiáticos, representan una forma de poder mágico o sobrenatural. En el arte y la literatura tailandesa, los dragones son las criaturas míticas más comunes. La mitología de los dragones de Tailandia tiene una gran influencia en las leyendas indias, chinas y japonesas.

Los dragones tailandeses traen agua, protegen los templos y están asociados con la sabiduría y la longevidad.

El budismo es una religión dominante en Tailandia, más del 94% de los tailandeses son budistas. La escuela budista Theravada ha determinado conceptos y leyendas que se reflejan en los Dragones Tailandeses.

Al mismo tiempo, Tailandia comparte un patrimonio cultural e histórico con Laos y Camboya, lo que hace que los dragones tailandeses sean muy singulares.

Se dice que los dragones están compuestos por muchos tipos diferentes de animales de la Tierra: Cabeza de camaleón, escamas de pez, cuernos de ciervo gigante, ojos de conejo, orejas de bufle de agua, cuerpo de serpiente, patas de tigre, garras de águila, etc...

23/3/21

La Serpiente Aido-Hwedo

El africano pueblo de los Fon, procedentes del desaparecido reino de Abomey, contaban en su mitología que en los primeros tiempos de la creación, el andrógino dios de dos caras Mawu (que poseía tanto rasgos femeninos como masculinos, como metáfora del Sol y la Luna) contaba con la ayuda de Aido-Hwedo, la gran Serpiente Cósmica.

El creador iba de un lado para otro en el interior de la boca de Aido-Hwedo, mientras se afanaba en la construcción del mundo, utilizándola como transporte.

Una vez que hubo terminado con la creación, Mawu pensó que había recargado demasiado el mundo, poniendo demasiadas cosas encima. Los árboles, las montañas, los animales y demás pesaban mucho, impidiendo al creador que pudiese transportar su obra, así que pidió a Aido-Hwedo que le ayudase en esta tarea, y la serpiente cósmica aceptó. La única pega era que la gran serpiente no soportaba bien el calor de las profundidades, así que Mawu creó los mares y océanos para que Aido-Hwedo pudiese vivir en ellos.

Debido al gran peso del mundo, la serpiente debía cambiar a a menudo de posición para poder descansar, y es en cada uno de estos cambios de postura cuando suceden los terremotos. También debe alimentarse, para lo cual tiene una cohorte de monos rojos que forjan grandes barras de hierro, comida favorita de Aido-Hwedo. Pero también dice la leyenda que, el día que se agoten las reservas de hierro, la gran serpiente cósmica se devorará a sí misma, provocando que toda la tierra se precipite en el mar.

También cuenta con una hermana gemela, una segunda Aido-Hwedo, la serpiente del arco iris que vive en el cielo, libre de la carga de su hermana, y que se encarga de encaminar los rayos de luz desde el sol hacia nuestro mundo.


18/2/21

Serpientes Marinas (II)

Agosto-Septiembre del 2014. Aguas profundas del Golfo de México. El empleado británico de la línea de Cruceros Carnaval, monitor de fitness entonces, Paul George, divisa una especie de “submarino muy oscuro” a babor.

Parte del pasaje, unas 10 personas, mira asombrado aquella colosal figura desde la última cubierta del barco:

El cuerpo era oscuro y liso, y presentaba una piel coriácea, algo así como un cruce entre una tortuga y un cocodrilo… Suena raro, pero algo así, como un gran cocodrilo o animal similar, de piel más bien uniforme sin crestas ni escamas grandes. Un tiburón de tres metros sería algo pequeño junto aquel animal. Medía unos 15 m. al ser comparado con los botes salvavidas, que rondan los nueve. No era una ballena, ya que presentaba un grueso y robusto cuello, de hombros fornidos, como cuadrangulares, y una enorme cabeza diferenciada del resto del cuerpo, de morro apuntado y ancho, de al menos unos tres metros de largo.

La mayor parte del cuerpo del animal estaba por debajo del agua, y la cabeza asomaba a veces, como respirando por la boca. Ninguno de los invitados con los que estaba tenía su teléfono a mano ya que estábamos en la cubierta 12 disfrutando del sol, del jacuzzi y de la piscina (…). La observación duró menos de un minuto, pero todos coincidían en que aquello era algo especial, o desconocido”.

La criatura del crucero Brisa de Carnaval es desconcertante, y su morfología, así como comportamiento, es lo que esperaríamos ver si observásemos cerca de la superficie algún animal tipo Mosasaurio o similar. Su tamaño, así como algunas características de su cuerpo, lo diferencian bien de una ballena.

La posibilidad de divisar una criatura como esta estimamos es remota. Seguramente las poblaciones de este depredador oceánico sean reducidas, y difíciles de ubicar por su independencia de la tierra firme, paren sus crías vivas en el agua.

También diferenciarlo de grandes ballenas, en la distancia o a ras de agua, puede ser complicado. Por otro lado, el océano es un territorio casi infinito, y hallar un cadáver a la deriva es misión casi imposible, los restos serán rápidamente desintegrados por multitud de depredadores y carroñeros.

Además, la solidez del hueso de los antiguos reptiles oceánicos, unidos, posiblemente, a la práctica de ingerir rocas para estabilización submarina y digestión de la comida, harían del todo imposible recuperar el cuerpo del Leviatán, que se precipitará lastrado hacia el insondable fondo marino inexorablemente.

En 1.962, en las costas de Florida, una balsa de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, transportando cinco buceadores fue barrida en el mar por una tormenta.

Al clarear ésta, cayó una densa niebla.
Después de estar embarrancados cerca de una hora, oyeron un chapoteo y notaron un olor a pescado muerto. De repente salió del agua algo parecido a un cuello delgado de unos 4 m. de largo.

La cabeza de la bestia era como la de una tortuga marina. Uno de los buceadores vio que la cabeza se doblaba y hundía en el mar varias veces. El pánico se apoderó de los hombres y decidieron lanzarse al agua. Según informó el único sobreviviente, sus compañeros se hundieron uno a uno. Nunca se hallaron sus cuerpos.

En 1.881, un pesquero escocés, el Bertie, se encontraba a 140 Km. de la costa, en el Mar del Norte. De pronto, la tripulación observó que emergían a la superficie tres jorobas y a continuación parte de una cabeza cubierta de una vegetación parecida a las algas.

Dos fieros ojos relumbrantes contemplaban a los aterrorizados marineros. La criatura se dirigió directamente al barco. La tripulación intentó virar la nave y un hombre la disparó con un rifle. La "serpiente" agitó las aguas haciendo casi zozobrar el barco.
Los pescadores cortaron las redes y pusieron rumbo al puerto, pero la serpiente marina continuó siguiéndoles hasta caer la noche, momento en que perdieron de vista a la extraña criatura.

Fuente:http://www.revistaenigmas.com/secciones/grandes-reportajes/serpiente-marina-monongahela


15/2/21

Serpientes Marinas (I)

Los océanos cubren más de las dos terceras partes de la superficie terrestre. La profundidad media de los océanos del planeta ronda los 3.600 m., el mundo submarino aún no ha sido explorado totalmente y cabe la posibilidad que allí habiten seres desconocidos.

Desde el siglo XVII hasta nuestros días, han habido cientos de visiones de terroríficas criaturas en el mar. Las descripciones más frecuentes hablan de calamares y pulpos gigantes o de "Serpientes de mar", generalmente se las describe con una cola de color amarillo o moteada de marrón, y a veces con crines parecidas a las algas.

El 13 de enero de 1.852 en el océano Pacífico Sur, a unos 1.000 km de las Islas Marquesas, en la Polinesia francesa, el ballenero Monongahela, procedente del puerto de New Bedford (Massachusetts), divisó en superficie “un extraño ser”.

Dos balleneros, el Monongahela y el Rebecca Sims, de New Bedford, navegaban juntos por el Pacífico. Un vigía anunció la aparición de una ballena a proa.

El patrón del Monongahela, el capitán Seabury, lanzó tres botes al agua para capturarla. Al acercarse a su presa, los marineros comprobaron que se trataba de algo mucho más fiero que una simple ballena. A pesar de ello, Seabury decidió aparejar lanzando un arpón que se clavó profundamente en el cuello de la criatura, causándole la muerte. Los marineros izaron a bordo su extraña pesca.

El capitán del Rebecca Sims, Samuel Gavitt, sería quien llevase a puerto el pormenorizado relato de Seabury, publicado por el London Times el 10 de marzo de 1.852, disponible actualmente en versión digital y la también revista científica británica Zoology.

Lo describió como un reptil de color marrón grisáceo. En sus enormes mandíbulas tenía docenas de dientes curvos y afilados. El cuerpo era demasiado grande para llevarlo entero a bordo, por lo que le cortaron la cabeza y la conservaron en una cuba con salmuera a bordo del Monongahela.
Tras el episodio, los dos barcos iniciaron el regreso a su puerto de partida. El Rebecca Sims llegó sin contratiempos, pero el Monongahela no regresó.

¿Cuál fue el destino del Monongahela y de la mercancía criptozoológica?. Al parecer, todo el cargamento, incluidos los restos de la formidable serpiente marina y la tripulación, acabarían en el fondo del mar, ya que el desafortunado ballenero naufragaría un año más tarde.

La maltrecha placa de popa con su nombre fue recuperada en 1.853 en las costas de las Umnak, islas Aleutianas.

Según un informe, un escocés de la tripulación, que dibujaba regularmente, hizo un croquis del monstruo y el segundo bajó a medirlo.

El ejemplar era macho; medía unos 30 m. de largo total; 1,8 m. alrededor del cuello; 2,5 m. de circunferencia alrededor de los hombros; y la parte más ancha del cuerpo 3,5 m. que parecía algo distendida. La cabeza era larga, de más de tres metros de largo, plana, con surcos y crestas; los huesos de la mandíbula inferior estaban separados; la lengua finalizaba en forma de corazón. La cola corría casi hasta un punto, de punta cartilaginosa, plana y firme. (…). Al examinar la piel descubrimos, para nuestra sorpresa, que el cuerpo estaba cubierto de grasa, como el de una ballena, pero tenía sólo 10 cm. de grosor. El aceite era claro como el agua y se quemaba casi tan rápido como la trementina. Despiezamos al animal, pero era muy difícil, la grasa era tan elástica que, estirándose hasta cinco metros, se encogía hasta sólo alcanzar uno.

La cabeza se trató de preservar en sal. Hemos guardado todos los huesos, que los hombres aún no han terminado de limpiar. (…)

Uno de los pulmones de la gran serpiente marina era un metro más largo que el otro. Había 94 dientes de unos seis centímetros, en las mandíbulas, muy afilados, todos apuntando hacia atrás y tan grandes como un pulgar. Descubrimos que tenía dos agujeros o espiráculos, por lo que debe respirar como una ballena; también tenía aletas para nadar, tipo patas, de tejido flexible pero muy firme. Las articulaciones del dorso estaban sueltas, y parecía que, cuando nadaba, movía dos costillas y una articulación a la vez, casi como patas. Tardamos casi tres días en obtener los huesos, pero ahora están casi limpios, son muy porosos y de color oscuro. La cabeza será también preservada”.

Este enigmático expediente criptozoológico podría ser tomando como la clásica historia de pescadores, exagerada e inexacta, propia de una taberna marinera. No obstante, opinamos que el relato puede ser verídico, ya que tanto el barco como su capitán y tripulación existieron en el momento de los hechos, algo corroborado en el actual Museo Ballenero de New Bedford.

Además, el detallado informe guarda un buen número de pistas, tanto anatómicas como conductuales, que pueden ayudar a dilucidar la verdadera naturaleza de tan espectacular animal oceánico:

1-Mandíbulas con 94 dientes, muy afilados, todos apuntando hacia atrás y tan grandes como un pulgar en la encía, firmemente asentados.

2-Los huesos de la mandíbula inferior estaban separados.

3-Uno de los pulmones de la “serpiente” era un metro más largo que el otro.

4-La apuntada cola, rematada por cartílago plano y firme.

5-Espiráculos y respiración/cabeceo en superficie.

¿Por qué resultan cruciales estos puntos?.

Son características pertenecientes al grupo de los reptiles, por lo que estimamos que los datos son verídicos.

Expliquemos por qué:

1-La mayoría de las serpientes modernas tienen dientes como los descritos. Además, los Mosasaurios, los antiguos reptiles marinos y los antepasados modernos de los actuales, presentan este tipo de dentición. Los cachalotes y otros cetáceos dentados tienen una configuración muy diferente (dientes rectos sólo en mandíbula inferior).

2-Las mandíbulas de los grandes reptiles oceánicos prehistóricos, siendo el grupo de los Mosasaurios el mejor candidato para la descripción proporcionada, se dislocaban como sucede en las serpientes actuales y tenían una articulación en mitad del hueso para, de esa manera, ampliar aún más la apertura bucal e impulsar luego hacia adentro las presas, tragadas enteras.

3-Pulmones desiguales. Otra característica anatómica típica presente en reptiles, tanto en lagartos, serpientes o varanos, y ausente en mamíferos.

4-Estudios paleontológicos de 2013 muestran que los Mosasaurios tenían una cola similar a la de los tiburones, con un lóbulo superior muy pequeño y otro orientado hacia abajo, lo que facilita la locomoción submarina que impulsa a su vez al animal casi siempre hacia la superficie para tomar aire.

5-Respiración en superficie. Algo lógico en un reptil oceánico desprovisto de agallas.

Todos estos datos morfológicos y anatómicos reflejados en el informe de Seabury, estimamos son muy difíciles de falsificar, imaginar o inventar, y mucho menos por rudos balleneros del siglo XIX, ya que simplemente carecían de los conocimientos técnicos en el campo de la zoología o la anatomía, para brindar a tal lujo de detalles, algunos de ellos hallazgos modernos dentro del campo de la paleontología del siglo XXI.

¿Es por tanto la Serpiente Marina (o reptil desconocido del Monongahela) un caso aislado parcialmente resuelto? Al parecer no, ya que se han registrado casos similares a lo largo de la historia.

Continuará...

15/1/21

Laocoonte

 

  Laocoonte y sus hijos.

En esta pieza se representa el momento exacto en que las serpientes marítimas se enroscan en el cuerpo del sacerdote troyano y sus dos hijos.

La historia de Laocoonte, sacerdote de Poseidón (Neptuno para los romanos), ha sido narrada en repetidas ocasiones pero la versión más conocida es la del mito de Virgilio en la Eneida, donde cuenta que después de años inútiles de asedio, los griegos deciden tomar Troya a través de un engaño, aconsejados por el astuto Ulises, simularon que abandonaban su campamento zarpando con todas sus tropas, dejando delante de las puertas de la ciudad un enorme caballo de madera.

Cuando despertaron los troyanos, incautos a causa de la aparente victoria, decidieron llevar el misterioso regalo griego dentro de las murallas de la ciudad, Laocoonte intentó en vano disuadir a sus conciudadanos, tratando de hacerles ver que se podía tratar de una trampa, con extremada violencia y fuerza tiró una lanza contra el caballo, el sonido de la lanza al chocar con el gran caballo fue hueco, lo que reveló que en su interior podía esconder a guerreros enemigos, aún así nadie quiso escucharle y ante el desafío de Laocoonte, en ese momento emergieron de las aguas dos grandes serpientes mandadas por Atenea, Caribea y Porce, devorando a sus hijos, Laocoonte angustiado se lanza a luchar y también resulta devorado.

De la tradición de Virgilio se interpreta que el castigo de Laocoonte se debe a la profanación que supone tratar de destruir un regalo a la deidad.

Según las fuentes antiguas, existe una sola mención por el escritor romano Plinio el Viejo, que en su libro Naturalis Historia, cuenta que la obra se encontraba en el palacio del emperador Tito, cerca del año 70 d.C. y proporciona el nombre de los tres artistas que la esculpiero, Agesandro, Atenodoro y Polidoro de Rodas, probablemente se esculpió entre el 170 y 150 a.C.

En el Laocoonte los tres escultores han representado una amplia variedad de sentimientos; en el centro, el rostro contraído del padre que expresa su desesperada lucha por salvar a sus hijos y a él, a la izquierda, el hijo pequeño se retuerce de espasmos producidos por la inminente muerte, y a la derecha el hijo mayor horrorizado e impotente por la irremediable muerte de su padre y hermano, consciente de sufrir la misma suerte .

La obra Laocoonte y sus hijos fue descubierta el 14 de enero del año 1.506 en un viñedo romano propiedad de Felice de Fredis por un campesino. El propio Miguel Ángel Buonarroti fue uno de los primeros testigos en aparecer en la excavación, quien confirmó la correspondencia entre el relato de Plinio el Viejo y la pieza encontrada, hoy se puede apreciar en el Museo Pío-Clementino de la ciudad del Vaticano (Roma).

Fuente:https://www.culturagenial.com/es/escultura-laocoonte-y-sus-hijos/


20/9/20

Ofiolatría Mapuche

Trentren-Vilu y Caicai-Vilu (en mapudungun: Trengtreng Filu, Kaykay Filu), son Serpientes de la mitología mapuche que en las últimas décadas del siglo XX fueron reintroducidos en la mitología chilota.

La apariencia de Caicai sería la de un ser mitad culebra y mitad pez; y la apariencia de Trentren, la de una culebra gigante.
Ambos son seres poderosos, Caicai-Vilu es la "serpiente marina" que tiene el poder para dominar el mar y todo lo relacionado a él y Trentren-Vilu es la "serpiente terrestre" que tiene poder para dominar la tierra, y sus volcanes.

Según los mapuches, estas dos serpientes serían originalmente los hijos de los Pillanes más poderosos, que como castigo habrían sido convertidos en estos seres. Así que el hijo de Peripillán fue convertido en una inmensa serpiente que sería Caicai y el hijo de Antu convertido en una serpiente que sería Trentren. Ambas serpientes serían adversarias, como lo fueron Antu y Peripillán.
Caicai habría sido mandada a vivir en el mar para ayudar a cuidarlo junto a los Ngen-ko, y Trentren habría sido mandada a vivir en la tierra para ayudar a cuidar junto a los demás Ngen a la tierra, y para ayudar al ser humano. Siendo así como estas dos culebras son un instrumento a través del cual también se cumple la voluntad de los antiguos espíritus mapuche.

Se dice que cuando Caicai despertó de su gran sueño de varios años, a causa del desagradecimiento que tuvieron los hombres por todo lo dado por el mar; Caicai se enfureció y usó su cola en forma de pez para golpear el agua. Con ello inició un gran cataclismo que empezó a inundar y crear un diluvio en todo el territorio; ya que tenía el deseo de castigar al ser humano y de incorporar toda la vida terrestre a sus dominios. Caicai ordenó a las aguas que inundaran los valles y cerros, y que llevasen a todos los habitantes al fondo del mar.
Al ver Trentren, que los habitantes y animales estaban desesperados y que los hombres la invocaron, y como por órdenes de su padre, ella era quien debía proveerles de sabiduría y protección; decidió ayudar a los seres humanos. Así ayudó a escapar a los habitantes y a los animales subiéndolos en su lomo y llevándolos a los cerros; y a los que quedaban atrapados por las aguas, los transformó en aves para que escaparan volando; a los que se ahogaban en peces y mamíferos marinos (siendo uno de ellos el origen del cahuelche), y a los ahogados en sumpall. Los seres humanos que quedaron inmóviles por el terror que sentían, se habrían transformado en mankial.

Pero como el mar seguía subiendo de nivel, Trentren tuvo que ordenarles a los cerros que aumentaran de altura para contrarrestar el poder de Caicai. Entonces Cai-cai empezó a luchar contra Trentren en una titánica batalla que duró mucho tiempo, hasta que ambas serpientes se cansaron, con lo cual Trentren venció parcialmente al no haberse inundado toda la tierra, sin embargo, las aguas no volvieron totalmente a su nivel antiguo; con lo que Chile obtuvo su actual geografía.
Posteriormente, según la tradición chilota, Caicai se conformó con la porción de tierra obtenida que logró inundar, y delegó sus funciones referente al mar, al gran Millalobo.

Según la tradición mapuche, después del cataclismo, todos siguieron su vida tranquila; hasta que un día Trentren se encolerizó por la actitud que tenían los hombres, e hizo que todos los volcanes entraran en erupción, la población tuvo que mudarse a otros lugares más seguros. Desde ese momento, Trentren continúa manifestándose mediante temblores, terremotos y erupciones volcánicas, mientras que Caicai causa los maremotos e inundaciones cuando se revuelve en medio de su sueño.
En los alrededores de cada comunidad mapuche hay un cerro considerado Trentren, es decir, el lugar en que vivía la serpiente de la tierra y en el que se refugió la vida terrestre durante el cataclismo.

Versiones posteriores del mito suelen también describir a las serpientes Trentren Vilu y Caicai Vilu como espíritus femeninos.
En Argentina existen otras versiones posteriores, las cuales cambian a los padres originales de ambas serpientes míticas, indicando que serían hermanos o hijos de los dioses Nguenechèn (Ngenechén) y Kushe (Kuyén Kushe).

En el ámbito literario, Miguel Serrano reinterpreta el mito de las serpientes en su obra «Ni por mar ni por tierra» (1950), asociándolas a un cataclismo primordial de la especie humana, donde el archipiélago de Chiloé (Chile) subsistiría como un elemento residual del continente perdido de Lemuria.


16/4/20

Dragones Chinos (III)


Antes de que China dispusiera de una cultura desarrollada, puede hallarse el Dragón en tribus neolíticas anteriores a la civilización china tradicional. Los primeros ejemplos conocidos de estas criaturas se pueden encontrar en objetos de jade de la Cultura Hongshan, que habitó la zona fronteriza del noreste de China y Mongolia hace unos 7.000 años.

Las tradiciones populares narran que los primeros gobernantes chinos eran en realidad dragones convertidos en humanos y enviados para gobernar a los hombres. Se dice que la civilización china surgió cuando el legendario Huang Di o Emperador Amarillo y sus descendientes lideraron a una tribu semi-nómada para atacar al pueblo Yan, con el que finalmente se fusionaron, formando juntos una cultura sedentaria basada en la agricultura, que se estableció en el Valle del Río Amarillo.

En la parte alta del Rio Huang (Rio amarillo), en la que la corriente del agua desciende con más fuerza, se encuentra “La Puerta del Dragón”.

Cuenta la leyenda que el pez que pudiera nadar contra la corriente del río y superarla podría convertirse en un dragón, para los orientales el dragón es considerado un ser poderoso de gran sabiduría y al que todos tenían un gran respeto. Varios peces lo intentaron, pero únicamente, una pequeña carpa de dorados colores brillantes y alegres, el koi, tuvo éxito. Nadando río arriba, escalando rápidos y cascadas, sin dejar que nada la apartase de su camino, llega a un Lago sagrado en la cima de la Sagrada Montaña Kunlun, en la que se encuentra La Puerta del Dragón, y al pasar por ella por medio de un gran salto, se convierte en un Pez-Dragón.
A pesar del agotamiento por el esfuerzo realizado, nada le impidió superar su último obstáculo, la carpa saltó por encima de la puerta y se transformó en un dragón. Al instante, su pequeño cuerpo se vio henchido de sabiduría, de fuerza, de valentía y de amor, no solo para superar los obstáculos, sino para lograr el éxito de por vida.
Los antiguos samurais “aquellos que sirven”, la utilizaban como alegoría de valentía para enseñar a los jóvenes reclutas, ya que para estos aguerridos guerreros, la rectitud en el obrar, el coraje, la honestidad, la lealtad, la benevolencia, el respeto y el honor constituyen la base de su código moral.


26/1/20

Ophiussa


Ophiussa es el antiguo nombre dado por los antiguos griegos a lo que hoy es territorio portugués cerca de la desembocadura del río Tajo, y significa Tierra de Serpientes.

Rufus Avienus Festus (Avieno), escribiendo sobre temas geográficos en Ora Marítima, un documento inspirado en un periplo de los marineros griegos, relató que Oestriminis (Extremo Oeste en latín) estaba poblado por los Oestrimni, un pueblo que había estado viviendo allí por un mucho tiempo, y tuvieron que huir de su patria “después de una invasión de serpientes”. Estas personas podrían estar vinculadas a los Saephes u Ophis "Pueblo de las Serpientes" y a Dragani "Gente de los Dragones", que llegaron a esas tierras y construyeron la entidad territorial que los griegos llamaron Ophiussa .

La "Gente de la serpiente" de la semi-mítica Ophiussa en el extremo oeste de Iberia, se observa en las fuentes griegas antiguas.
Los Ophi vivían principalmente en las montañas del interior del norte de Portugal y Galicia. Otros dicen que vivían principalmente en los estuarios de los ríos Duero y Tajo.
Los Ophi adoraban a las serpientes, de ahí Tierra de Serpientes. Han surgido algunos hallazgos arqueológicos que podrían relacionarse con esta cultura. Algunos creen que el Dragón a veces representaba la Serpiente alada original, el Wyvern (guiverno) o Serpiente Emplumada (la tradicional Serpe Real portuguesa), la antigua cresta de la corona de los reyes de Portugal y más tarde de los emperadores de Brasil, está vinculada a la población local o los celtas que más tarde invadieron la zona y también pudieron haber sido influenciados por el culto Ophita.

Una leyenda relata que en el solsticio de verano una serpiente virgen, una diosa ctónica, revelaba tesoros ocultos a las personas que viajan a través de los bosques. Era una doncella que vivía en la ciudad de Oporto, durante el resto del año, se convertía en una serpiente que vivía bajo las rocas, y los pastores apartaban un poco de leche de sus rebaños como ofrenda para ella.

Además de Ophiusa, Avieno identifica varias zonas geográficas pobladas por los llamados "oestrimnis":
Las islas Estrímnides, que son ricas en estaño y plomo. Están a dos días de navegación de Hibernia (o Irlanda) y cerca de Albión (Gran Bretaña). Estas islas Estrímnides son, con toda probabilidad, las islas Scilly que también eran conocidas en la Antigüedad como las islas Casitérides (islas del estaño)”.
Los oestrimnios fueron considerados habitantes preceltas de Galicia y de Bretaña, formaban parte de una comunidad aborigen de origen protocéltico asentada desde la Edad de Bronce, que ocupaban el norte oeste peninsular y que a lo largo de la historia han sido conocidos como los borrosos oestrimnios del estaño.
La Península Ibérica está colocada en una posición intermedia entre las tendencias religiosas que se podrían denominar “nórdico-solar” indoeuropea uránica y la mediterráneo-ctónico–subterránea.
Los diferentes pueblos que con sus múltiples creencias han dejado las huellas de su paso y asentamiento en la península Ibérica han tenido en común el motivo iconográfico de la serpiente, aunque su significado, a veces por falta de fuentes escritas, haya que suponerlo, basándose los investigadores en paralelos actuales. Esto hace que las teorías sean variadas, a veces diferentes y claramente opuestas, variando con el tiempo.

Sabemos en primer lugar de la existencia de la teoría de un culto ofiolátrico en la protohistoria peninsular, y hallamos a la serpiente en los supuestos cultos celtas del Noroeste (Galicia y región del Miño), cultos conocidos hace bastantes años por los estudios de Bouza Brey y López Cuevillas, que apoyaban una coincidencia entre las creencias del pueblo celta "invasor" de Galicia y el invadido; es decir, que el culto a la serpiente en Hispania debió ser anterior a la posible llegada de los sefes celtas y tal vez autóctono.
Sea cual sea o fuera la realidad, lo que es incuestionable es la presencia iconográfica de este animal de una forma destacada, que hace suponer, al menos por similitud con datos centroeuropeos, la posibilidad de que en la Península Ibérica, en época prerromana, pudiera haber sido adorada, reverenciada o "conjurada" una divinidad cuyo animal, icono o simple figura pudiese ser la Serpiente que aparece en numerosas representaciones, de joyas, estelas, petroglifos, lápidas, aras etc. de todas las épocas, por no referirnos al famoso nombre Ofiussa o "tierra de serpientes".
Continuará...

24/1/19

La Gente Serpiente (Nagas)


La palabra Naga proviene del sánscrito, “nag” es la palabra para serpiente, especialmente la cobra. Los misteriosos nagas son algunos de los seres más intrigantes que encontramos en los mitos y leyendas hindúes.
La mitología está llena de historias fascinantes sobre dioses increíbles, diosas, criaturas asombrosas, lugares notables, objetos inusuales y tecnología poderosa que puede usarse para fines buenos o malos.

Los Nagas, conocidos como la Gente Serpiente, se dice que viven en dos magníficas ciudades subterráneas conocidas como Patala y Bhogavati.

Las antiguas leyendas de la Gente Serpiente se pueden encontrar en todos los rincones del mundo: Nagas en India; Amaru en Sudamérica; Quetzalcoatl (serpiente emplumada) en México; Djedhi (serpientes) en Egipto; Dragones en China; Adders en Gran Bretaña, etc.
Las leyendas dicen que estos seres notables e inteligentes, podían tomar forma humana o reptil a voluntad y crearon ciudades subterráneas en todo el mundo.

Los Nagas están asociados con el agua y por eso muchos piensan que las entradas secretas a sus reinos subterráneos están en el fondo de pozos, lagos profundos y ríos.
Patala y Bhogavati, los reinos subterráneos de los nagas están bien escondidos e imposibles de encontrar. En la India creen que hay una entrada en la entrada del Pozo de Sheshna, en Benares, que conduce al misterioso reino de Patala. Los nagas nunca se mostraron a los forasteros, pero se cree que están relacionados con otra raza del inframundo, los demonios hindúes o rakshasas.
El herpetólogo y autor Sherman A. Minton, afirma en su libro "Reptiles venenosos", que esta entrada es muy real, con cuarenta pasos que descienden en una depresión circular, para terminar en una puerta de piedra cerrada que está cubierta con bajorrelieves de cobras.

En el Tíbet, hay un gran santuario místico también llamado "Patala", la gente dice que se asienta encima de un antiguo sistema de cavernas y túneles, que se extiende por todo el continente asiático y posiblemente más allá.
Los dioses de serpientes vivían en algún lugar en las profundidades de las montañas del Himalaya.
En la mitología hindú, también encontramos un cierto grupo de dioses, seres voladores, llamados "Nagas".
Antiguos mitos y leyendas dicen que los Nagas son una especie muy avanzada con acceso a una tecnología increíblemente sofisticada. La literatura védica ofrece muchas descripciones de máquinas voladoras llamadas Vimanas que se elevaron por los cielos.

El Coronel A. Braghine escribió en "La Sombra de la Atlántida": La fuente de luz, el sol, a menudo era simbolizada por los toltecas, mayas y aztecas en la imagen de una serpiente emplumada más o menos convencionalizada. Quetzalcóatl y Kukulcan, los iluminadores de América Central, también a menudo se simbolizaban con serpientes aladas...

La serpiente se convirtió en el símbolo de muchas ideas y conceptos, representaciones de ella son comunes en la Ciudad de la serpiente emplumada de Teotihuacan, donde los antiguos mayas adoraban a Kukulcan, su dios Serpiente que podía volar.

Las serpientes también fueron adoradas por los Atlantes. Estos dioses serpiente eran conocidos por sus magníficos y brillantes palacios. Su ciudad subterránea se llamaba Bhogawati y su señor y gobernante era el Rey de los Nagas, Vasuki. Los textos dicen que la ciudad estaba iluminada con brillantes diamantes.
Los antiguos textos en sánscrito dicen que los Nagas trabajaron junto con otros dioses y que su tarea principal era proteger el agua y las nubes.

El dios serpiente Quetzalcoatl adorado por los aztecas; vivió con los indios 52 años y fue su maestro, según el libro de leyendas "Codex Chimalpopoca".
"Y creyeron tanto en su sacerdote Quatzalcoatl y tan obedientes y entregados a las cosas de su dios, fueron ellos tan temerosos de Dios, que todos creían en Quetzalcóatl cuando él dejó Tula ..."

El benévolo Quetzalcoatl trajo los beneficios para la civilización mexicana y enseñó la ciencia de las matemáticas, la astronomía, las artes útiles y les ordenó amarse y respetarse mutuamente y descartar la violencia. Los enfermos solían visitarle porque podía curar la ceguera, las enfermedades de la piel y la dolencia de los ojos.
Los toltecas levantaron los grandes templos en honor a su Dios, quien los inspiró. La gente de Mesoamérica cree que Quetzalcóatl, volverá a gobernar todos los planetas.
En Nuevo México, los sacerdotes a cargo de las acequias de irrigación del Pueblo de Santa Ana hacen ofrendas a las serpientes de agua.

También en América del Norte, las serpientes están profundamente arraigadas en las culturas indígenas nativas. El símbolo de la serpiente domina el arte de los indios Hohokam, su sitio es el famoso Snaketown, Arizona, que data de 400 a.C. a 1.200 d.C.
En la tradición Hopi, se celebra la ceremonia de la serpiente al final del verano.

El pueblo vudú nativo de Haití cree en un dios Damballah Wedo y su imagen es la serpiente. Damballah Wedo es la Gran Serpiente, el Creador del Universo, los Cielos y la Tierra.
Como dice la tradición vudú del Diluvio, la Serpiente dejó ir las aguas sobre la Tierra, se levantó el Arco Iris y la Serpiente tomó el arco iris, llamada Ayida Wedo, como su esposa.
En la cultura Pueblo, las serpientes y las culebras juegan un papel importante en las ceremonias religiosas y las imágenes. Se dice que las serpientes con cuernos y plumas viven en fuentes de agua como manantiales y arroyos ...”

En Australia, los pueblos aborígenes han conservado muchas leyendas de la serpiente en sus mitos sobre la creación de nuestro planeta en el "Tiempo de los sueños".

Las culturas del dragón han sobrevivido durante miles de años y muchas leyendas hablan de ellas. La tradición Sumeria presenta a la Gente Serpiente como seres de poder y conocimiento.

Continuará...

13/12/18

Heracles y la Hidra


Zeus, rey de los dioses olímpicos, yació con la mortal Alcmena engendrando a Heracles. La diosa Hera, celosa por la infidelidad de Zeus, intentó causar la muerte a Heracles en diversas ocasiones a lo largo de su vida.

Heracles llegó a la edad adulta y se casó con la princesa Mégara, con quien tuvo varios hijos. Hera provocó un ataque de locura a Heracles, durante el cual este asesinó a su esposa e hijos. Entonces la sibila del oráculo de Delfos le encomendó como penitencia la realización de diez trabajos que le ordenase su primo Euristeo, rey de la Argólida. Esos diez trabajos más dos adicionales, al considerar Euristeo inválidos dos de los iniciales por no completarse sin ayuda, formaron los denominados “Doce Trabajos de Heracles”.
El segundo de ellos consistía en matar a la Hidra de Lerna, un monstruo con forma de Serpiente de varias cabezas, que habitaba en la laguna cercana a la ciudad, en el golfo de la Argólida cerca de Nauplia, si bien los arqueólogos han confirmado que este lugar sagrado es anterior incluso a la ciudad micénica de Argos, pues Lerna fue el lugar del mito de las Danaides. Bajo sus aguas había una entrada al inframundo que la Hidra guardaba.

La Hidra era hija de Tifón y Equidna y en algunas tradiciones fue madre de Quimera. Fue criada por Hera cerca de la fuente Amimone en Lerna. Se decía que era hermana del león de Nemea y buscaba venganza por su muerte en manos de Heracles, y había sido elegida como trabajo para Heracles, de forma que éste muriese.

Tras llegar a la ciénaga cercana al lago Lerna, Heracles (o Hércules) y su sobrino Yolao se cubrieron sus bocas y narices con una tela para protegerse del aliento venenoso de la Hidra. Heracles disparó flechas en llamas al refugio del monstruo (la fuente de Amimone) para obligarla a salir. Entonces se enfrentó a ella con su espada y empezó a cortarle las nueve cabezas que tenía. Pero cada vez que se le cortaba una, otra renacía en el mismo lugar más fuerte que la anterior. Su sobrino le ayudó quemando el cuello de la cabeza cortada para que no renaciera otra. Al final, la Hidra murió sin cabezas y Heracles mojó las puntas de sus flechas con la sangre de la Hidra para que así fueran mortíferas para quienes hiriese.
Este trabajo fue uno de los considerados como inválidos por Euristeo, ya que Heracles recibió la ayuda de su sobrino para llevarlo a término

La Hidra de Lerna tiene muchos paralelismos en las Religiones del Medio Oriente antiguo. En particular, la mitología sumeria, babilónica y de asiria celebraban las acciones de la guerra y del dios cazador Ninurta, a quien el Angrim atribuyó matar a 11 monstruos en una expedición a las montañas, incluyendo una Serpiente de siete cabezas posiblemente idéntica a Mushmahhu y Bashmu, cuya constelación (a pesar de tener una sola cabeza) fue asociada más tarde por los griegos con la Hidra. La constelación también se asocia a veces en contextos babilónicos con el dragón de Marduk, el Mushhushshu.

Fuente:https://es.wikipedia.org/wiki/Hidra_de_Lerna

6/12/18

Ofión, el Titán marino


En la mitología griega, Ofión (Oφίων, ‘serpiente’) era un Titán que gobernó el mundo con su compañera Eurínome antes del reinado de Crono y Rea, quienes les derrocaron y arrojaron al Tártaro o al mar, un profundo abismo usado como mazmorra de sufrimiento y prisión para los titanes. 
Según Fedón de Platón (400 a.C.), el tártaro era el lugar donde las almas eran juzgadas después de la muerte y donde los malvados eran castigados.

La primera mención de Ofión se hace en la Heptamychia del filósofo Ferécides de Siros (siglo VI a.C.). En algunos fragmentos se narra un mito o leyenda en el que los poderes conocidos como Cronos (Tiempo) y Ctonio (de la Tierra) existían desde el principio, siendo Cronos el creador del universo. También menciona el nacimiento de Ofioneo, así como una batalla entre dioses con Crono (no Cronos) en un bando y Ofioneo y sus hijos en el otro, donde al final se llegaba a un acuerdo que sin embargo empuja a este segundo bando al Ogenos (Océano) y otorga al primero el cielo.

En el Praeparatio, Eusebio de Cesarea cita a Filón de Biblos al afirmar que Ferécides tomó a Ofión y a los Ofiónidas de los fenicios.
La historia era aparentemente popular en la poesía órfica, de la que sólo se conservan fragmentos. En sus Argonáuticas, Apolonio de Rodas resume una canción de Orfeo:
Cantaba cómo la tierra, el cielo y el mar, una vez mezclados en una única forma, fueron separados unos de otros tras una disputa mortal, y cómo las estrellas y la luna y los caminos del sol no mantuvieron su lugar fijo en el cielo, y cómo las montañas se elevaron, y cómo los estrepitosos ríos con sus ninfas fueron creados, con todos los seres vivos. Y cantaba cómo en primer lugar Ofión y Eurínome, hija de Océano, tuvieron el dominio del nevado Olimpo, cómo por la fuerza cedieron su lugar a Crono y a Rea, y cómo cayeron a las olas de Océano; pero los otros dos gobernaban entonces sobre los titanes, mientras Zeus, todavía niño y con los pensamientos de un niño, moraba en la cueva Dictea, y los Cíclopes nacidos de la tierra aún no le había armado con el rayo, el trueno y el relámpago, pues estas cosas darían fama a Zeus”.

Licofrón narra que la madre de Zeus, es decir Rea, era diestra en la lucha y arrojó al Tártaro a la anterior reina Eurínome.
En sus Dionisíacas, Nono hizo que Rea dijera: “Iré a los mismos confines del Océano y compartiré el hogar de la primordial Tetis; de ahí pasaré a la casa de Harmonía y viviré con Ofión” (en este texto probablemente Harmonía sea un error, refiriéndose a Eurínome).
Ofión es mencionado otra vez por Nono: “Junto al muro oracular vimos la primera tablilla, antigua como el infinito pasado, conteniendo todas las cosas en una, sobre ella estaba todo lo que Ofión señor supremo había hecho, todo lo que el antiguo Crono logró”.

En el libro “Los mitos griegos” Robert Graves intentó reconstruir un mito de creación pelasgo que incluía a Ofión como una serpiente creada por una diosa suprema llamada Eurínome, danzando sobre las olas. Ésta era fertilizada por la serpiente y con la forma de la Noche ponía un huevo dorado sobre las aguas en torno al que Ofión se entrelazaba para empollarlo hasta que finalmente el mundo salía de él. Entonces Ofión y Eurínome moraban en el mundo sobre el monte Olimpo hasta que la presunción de Ofión llevó a Eurínome a desterrarlo a la oscuridad bajo tierra.

En la mitología griega, el Tártaro es tanto una deidad como un lugar del Inframundo, más profundo incluso que el Hades. En antiguas fuentes órficas y en las escuelas mistéricas es también la “cosa” ilimitada que existió primero, de la que nacieron la Luz y el Cosmos.

En su Teogonía, Hesíodo cuenta que Tártaro era una de las deidades primordiales, junto con Caos, Gea y Eros, y padre de Tifón con Gea. También asevera que un yunque de bronce caerá desde el cielo durante nueve días hasta alcanzar la Tierra, y que tardará nueve días más en caer desde ahí al Tártaro.

En la Ilíada, Zeus dice que el Tártaro está tan por debajo del Hades como la tierra lo está del cielo. Al ser un lugar tan alejado del sol y tan profundo en la tierra, está rodeado por tres capas de noche, que rodean un muro de bronce que a su vez abarca el Tártaro. Es un pozo húmedo, frío y desgraciado hundido en la tenebrosa oscuridad.
Mientras que, según la mitología griega, el Hades es el hogar de los muertos, el Tártaro tiene además una serie de habitantes.
Cuando Cronos, el Titán reinante, tomó el poder encerró a los Cíclopes en el Tártaro. Zeus los liberó para que le ayudasen en su lucha con los Titanes. Los dioses del Olimpo terminaron derrotándolos y arrojaron al Tártaro a muchos de ellos (Atlas, Crono, Epimeteo, Metis, Menecio y Prometeo son algunos de los que no fueron encerrados). En el Tártaro los prisioneros eran guardados por gigantes, cada uno con 50 enormes cabezas y 100 fuertes brazos, llamados Hecatónquiros. Más tarde, cuando Zeus venció al monstruo Tifón, hijo de Tártaro y Gea, también lo arrojó al mismo pozo.
En mitologías posteriores, el Tártaro se convirtió en el lugar donde el castigo se adecúa al crimen. 
Por ejemplo Sísifo, que era un ladrón y un asesino, fue condenado a empujar eternamente una roca cuesta arriba sólo para verla caer por su propio peso. También allí se encontraba Ixión, el primer humano que derramó sangre de un pariente. Hizo que su suegro cayese a un pozo lleno de carbones en llamas para evitar pagarle los regalos de boda. Su justo castigo fue pasar la eternidad girando en una rueda en llamas.

Tántalo, que disfrutaba de la confianza de los dioses conversando y cenando con ellos, compartió la comida y los secretos de los dioses con sus amigos. Su justo castigo fue ser sumergido hasta el cuello en agua fría, que desaparecía cada vez que intentaba saciar su sed, con suculentas uvas sobre él que subían fuera de su alcance cuando intentaba agarrarlas.
Radamantis, Éaco y Minos eran los jueces de los muertos y decidían quiénes iban al Tártaro. Radamantis juzgaba las almas asiáticas, Éaco las europeas y Minos tenía el voto decisivo y juzgaba a los griegos.

En la mitología romana, el Tártaro es el lugar a donde se enviaba a los pecadores. Virgilio lo describe en Libro VI de la Eneida como un lugar gigantesco, rodeado por el flamígero río Flegetonte y triples murallas para evitar que los pecadores escapen de él. Está guardado por una hidra con cincuenta enormes fauces negras, que se sentaba en una puerta chirriante protegida por columnas de diamante. Dentro, hay un castillo con anchas murallas y un alto torreón de hierro. Tisífone, la Furia que representaba la venganza, hace guardia insomne en lo alto de este torreón, azotando un látigo. Dentro hay un pozo del que se dice que profundiza en la tierra el doble de la distancia que hay entre la tierra de los vivos y el Olimpo. En el fondo de este pozo están los Titanes, los Alóadas y otros muchos pecadores. Dentro del Tártaro hay muchos pecadores, castigados de forma parecida a los de los mitos griegos.

En la Biblia, la segunda carta de Pedro alude a la tradición romana, llamando Tártaro (ταρταρώσας) a la condición restringida y degradada en la que Dios sumió a los ángeles desobedientes en tiempos de Noé. "Ciertamente Dios no se contuvo de castigar a los ángeles que pecaron, al echarlos en el Tártaro, los entregó a hoyos de densa oscuridad para que fueran reservados para juicio".

Fuente: Wikipedia