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29/11/18

La Persea y Apofis

La Persea fue considerada el origen de la vida y el árbol sagrado de On en Heliópolis, estaba plantado en el recinto del Templo de Ra (dios Sol) y se documenta desde la XVIII Dinastía egipcia.

Ra fue el primero en inscribir su nombre en las hojas de Persea, crecía en el mundo de los Dioses y estaba guardada por el Gran Gato de On que lo defendía de los ataques de la Serpiente Apep o Apofis. Esta relación se recoge en los textos de los sarcófagos y el Libro de los Muertos del Imperio Medio.
En una de las concepciones del cielo, los antiguos egipcios describen el cielo como un enorme árbol de Persea, donde las estrellas no serían más que sus hojas y frutos. El sol salía entre sus hojas cada mañana y por la tarde volvía a ocultarse entre el follaje.

Persea es el nombre griego, pero los egipcios la conocían como Ished y se utilizaba como ofrenda en las tumbas. Actualmente hay una especie endémica en Maderira, Azores y Canarias llamada Persea Indica. Otro árbol de la misma familia de las Klauráceas es la Persea americana, conocido como aguacate.

Las glaciaciones del cuaternario provocaron el retroceso de la especie, que se extendía por las amplias zonas de la cuenca mediterránea, quedando confinada a la Macronesia, la región que comprende las islas Azores, Madeira, Cabo Verde y Canarias. Este bosque subtropical formado por diversas especies de hoja perenne era el que principalmente crecía en el archipiélago Atlante. Se conservaba gracias a la escasa actividad volcánica, a las temperaturas suaves y a la intensa humedad. Los vientos alisios favorecían la formación de nubes cuyo vapor de agua se condensaba sobre la vegetación.
Entre la flora de Aztlan, la planta más valiosa era la Persea, cuyas semillas se utilizaban como moneda de cambio, por sus múltiples usos. Además de contar con fines curativos, sus hojas se podrían masticar para tratar la mordedura de la serpiente y su raíz actuaba como excelente cepillo de dientes, su gomosa médula era una nutritiva golosina, la corteza del tallo se olía, y echada en el agua dulce de los ríos paralizaba a los peces para su captura.

La navegación más allá de la costa africana era factible, por lo que los egipcios pudieron mantener relaciones comerciales con territorios situados en el inmenso océano viajando con sus primitivas naves.

La primera mención escrita de una flota que partió de un puerto fenicio rumbo a Egipto data de 3.000 a.C. Con la expedición Ra I de 1.969 que zarpo de Marruecos, el explorador Thor Heyerdahl demostró que las embarcaciones de papiro de los antiguos egipcios habrían podido cruzar el Atlántico. Un año después, con la expedición Ra II llegaron a Barbados después de un viaje de dos meses tras recorrer 6.100 kms. Heyerdahl quería demostrar que los egipcios podían llegar a América y podían haber fundado las civilizaciones Azteca e Inca.
Hay puntos de unión entre las culturas egipcia y la maya, las bóvedas que los egipcios componían en el interior de las pirámides y en sus centros de culto, los umbrales y los pasajes que se empleaban y el llamado “arco maya”, no fue casual. Además estas técnicas también se usaron en las construcciones durante el Imperio Jemer en Camboya.

Fuente: Wikipedia

14/7/17

Pequeña Edad de Hielo (II)


Según la nueva investigación, publicada en la revista Geophysical Research Letters, gigantescas erupciones volcánicas en el trópico iniciaron una cadena de efectos sobre el clima. La Pequeña Edad de Hielo comenzó repentinamente entre los años 1.275 y 1.300 d.C. tras sucederse cuatro erupciones volcánicas masivas en el trópico, unos episodios que duraron unos 50 años.
La persistencia de veranos fríos tras las erupciones se explica por la posterior expansión del hielo marino y un debilitamiento de las corrientes del Atlántico relacionadas, según las simulaciones computacionales realizadas para el estudio, que también analizó patrones de vegetación muerta y datos tomados del hielo y sedimentos.

Los científicos han teorizado que la Pequeña Edad de Hielo fue causada por la disminución de la radiación solar de verano, por volcanes en erupción que enfriaron el planeta al emitir sulfatos y otras partículas en aerosol que reflejaban la luz solar hacia el espacio, o por una combinación de las dos cosas.
«Esta es la primera vez que alguien ha identificado claramente el inicio específico de los tiempos de frío que marcaron la Pequeña Edad de Hielo», dice Gifford Miller, investigador de la Universidad de Colorado en Boulder y autor principal del estudio.
«También hemos explicado cómo este período frío pudo mantenerse durante tanto tiempo. Si el sistema climático es golpeado una y otra vez por el frío durante un período relativamente corto -en este caso, por erupciones de origen volcánico- parece que hay un efecto de enfriamiento acumulativo».
Nuestras simulaciones mostraron que las erupciones volcánicas pueden haber tenido un efecto de enfriamiento profundo, añade Bette Otto-Bliesner, científico del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica (NCAR) y coautor del estudio. «Las erupciones podrían haber provocado una reacción en cadena, afectando al hielo y a las corrientes oceánicas de una manera que disminuyó las temperaturas durante siglos».

Miller y sus colegas fecharon con radiocarbono cerca de 150 muestras de material vegetal muerto con las raíces intactas, recogidas en la isla de Baffin, en el Ártico canadiense. Encontraron un gran número de muestras de entre 1.275 y 1.300, lo que indica que las plantas habían sido congeladas y envueltas por el hielo por un acontecimiento relativamente repentino. El equipo halló un segundo repunte de muestras de plantas congeladas sobre el año 1.450, lo que indica un segundo enfriamiento.
Para ampliar el estudio, los investigadores analizaron muestras de sedimentos de lagos glaciares vinculados a la capa de hielo de 367 kilómetros cuadrados en el Langjökull, en la sierra central de Islandia, que llega a casi un kilómetro de altura. La capas anuales en los núcleos se volvieron repentinamente más gruesas a finales del siglo XIII y otra vez en el siglo XV debido al aumento de la erosión causada por la expansión de la capa de hielo que enfría el clima.

Los científicos emplearon un modelo que simula las condiciones del mar de 1.150 a 1.700 d.C., lo que reveló la existencia de grandes erupciones que podrían haber enfriado el hemisferio norte lo suficiente como para desencadenar la expansión del hielo marino del Ártico.
Para los científicos, una de las cuestiones para reflexionar sobre la Pequeña Edad de Hielo es lo inusual que resulta el calentamiento actual de la Tierra. Una investigación previa realizada por Miller en 2.008 en la isla Baffin indicaba que las temperaturas actuales son las más cálidas en los últimos 2.000 años.


28/5/17

Ruta de la Seda (III)


La expansión mongola por todo el continente asiático, desde 1.207 hasta 1.360, contribuyó a la estabilidad política y a restablecer la Ruta de la Seda (a través del Karakorum). 
También puso fin al monopolio del Califato islámico sobre el comercio mundial. Debido a que los mongoles pasaron a dominar las rutas comerciales, ello permitió que más comercio entrase y saliese de la región. Las mercancías que a ellos no les parecían valiosas si eran vistas a menudo como muy valiosas en el Oeste; como resultado, los mongoles recibieron a cambio gran cantidad de bienes de lujo occidentales, aunque nunca abandonaron su estilo de vida nómada. Poco después de la muerte de Genghis Khan, la Ruta de la Seda quedó en manos de sus hijas.

Los viajes de Marco Polo abrieron los ojos occidentales a algunas de las costumbres del Lejano Oriente. Aunque no fue el primer europeo en recorrer la ruta, pues Mateo Polo y Nicolo Polo (tío y padre de Marco) habían realizado un viaje similar antes de invitarle a tomar parte en la segunda expedición al khanato de China. También había sido precedido por numerosos misioneros cristianos en Oriente, como Guillermo de Rubruck, Benedicto de Polonia, Giovanni da Pian del Carpine y André de Longjumeau. Otros enviados más tardíos fueron Odorico de Pordenone, Giovanni de Marignolli, Juan de Montecorvino, Niccolò de Conti, o Ibn Battuta, un viajero marroquí musulmán que pasó por el actual Medio Oriente y que recorrió toda la Ruta de la Seda, desde Tabriz, entre 1325-1354.
En el siglo XIII hubo intentos de una alianza franco-mongola, con intercambio de embajadores y fallidas colaboraciones militares en Tierra Santa durante las últimas cruzadas, aunque al final los mongoles, después de haber destruido las dinastías de los abásidas y los ayubidas, con el tiempo se convirtieron al islam, y firmaron en 1.323 el Tratado de Alepo con el superviviente poder musulmán, el sultanato mameluco de Egipto.

Algunos estudios de investigación indican que la peste Negra, que devastó Europa a finales de la década de 1.340, podría haber alcanzado Europa desde Asia central (o China) a lo largo de las rutas comerciales del Imperio mongol.
Los viajeros portaban agentes patógenos a poblaciones que no habían adquirido inmunidad a ciertas enfermedades, por lo que una epidemia podría tener consecuencias dramáticas. El caso más famoso es el de un brote de peste en el siglo XIV, la plaga estalló en China hacia el año 1.330, esta usaba como vectores a los roedores y de los roedores a las pulgas y de las mismas a los seres humanos, siendo altamente contagiosa y letal. Durante mucho tiempo, la plaga apareció solo en la provincia sureña china de Yunnan.
A principios del siglo XIV las tropas mongolas dispersaron las pulgas infectadas, a continuación la peste se propagó rápidamente y los barcos comerciales (principalmente venecianos) complementarios a la Ruta de la Seda que partían de Kaffe (asediada por los mongoles) en la península de Crimea transportaron en el año 1.348 la peste a la Europa mediterránea y luego llegó al centro de Europa. Esta propagación rápida de la plaga que recibe el nombre de peste negra, fue causada por el comercio de pieles que portaban pulgas.

En Junio de 2014, la Unesco eligió un tramo de la Ruta de la Seda como Patrimonio de la Humanidad con la denominación “Rutas de la Seda: red viaria de la ruta del corredor Chang’an-Tian-shan”. Se trata de un tramo de 5.000 kilómetros de la gran red viaria de las Rutas de la Seda que va desde la zona central de China hasta la región de Zhetysu, situada en el Asia Central, incluyendo 33 nuevos sitios en China, Kazajistán y Kirguistán.

El experto en prehistoria André Leroi-Gourhan considera esta ruta como un espacio de intercambios activo desde el Paleolítico. Heredera de la Ruta del jade, cuyos restos se remontan a hace 7.000 años. Sin embargo, la ruta no se menciona en las crónicas chinas hasta el siglo II a.C.
Este itinerario sería el resultado de la curiosidad del emperador chino Wu (gob. 141-87 a.C.) de la dinastía Han por los pueblos civilizados lejanos, que se decía que habitaban en las regiones occidentales más allá de las tribus bárbaras. Los griegos, y luego los romanos, comenzaron a hablar del «país de los Seres» desde el siglo IV a.C. para designar a China.

10/4/17

Cosmogonía Hebrea (I)


El monoteísmo religioso de los hebreos impuesto por los grandes profetas de Israel, no admite mitos auténticos, ya que los actores de los mitos son los dioses. El elemento fundamental de los mitos se refiere a los fundamentos puestos en el tiempo primordial. Israel, al no aceptar las leyendas de la mitología antigua de Egipto, de Babilonia y de Canaán, transforma la estructura del mito.

No se puede descartar totalmente, la posibilidad de la formación de mitos específicamente hebreos.
En la Biblia no se detectan mitos de carácter politeísta frecuentes en la mitología del Oriente, pero esto no descarta que no existiera la idea de un tiempo primordial.
A comienzos del presente siglo la escuela de historia de las religiones ha intentado demostrar en que medida la mitología de Babilonia ha formado parte, quizás, del patrimonio cultural de Israel. Se ha subrayado la influencia mítica babilónica en los himnos y profecías de Israel.

La Biblia hebrea comienza con los relatos de la creación, del paraíso, del diluvio universal, de la torre de Babel y de los Gigantes, que se refieren a la historia de los orígenes y son la introducción a la vocación de Abraham.
Los dos relatos de la creación son muy reservados en la dimensión mítica de su contenido.

El escrito sacerdotal (Gen. 1-2.1) sobre la creación es el siguiente:
1- Al principio creó Elohim los cielos y la tierra.
2- Ahora bien, la tierra era yermo y vacío, y las tinieblas cubrían la superficie del Océano, mientras el espíritu de Elohim se cernía sobre la haz de las aguas.
3- Y dijo Elohim: «Haya luz», y hubo luz.
4- Vio Elohim que la luz era buena y estableció Elohim separación entre la luz y las tinieblas.
5- Elohim llamó a la luz día y a las tinieblas llamó noche. Y atardeció y luego amaneció: día uno.
6- Dijo después Elohim: «Haya un firmamento en medio de las aguas y separe unas aguas de otras».
7- Hizo pues, Elohim el firmamento, puso separación entre las aguas que había debajo del firmamento y las aguas que había por encima de éste. Y así fue.
8- Llamó Elohim al firmamento cielos. Y atardeció y amaneció: día segundo.
9- Dijo Elohim después: «Reúnanse las aguas de debajo de los cielos en un solo lugar y aparezca lo seco». Y así fue. 10- Elohim llamó a lo seco tierra y a la reunión de las aguas llamó mares. Y vio Elohim que estaba bien.
11- Luego dijo Elohim: «Brote la tierra verdín, hierba germinadora de simiente y árboles frutales generadores de fruto conforme a su especie en que se contenga su semilla,
sobre la tierra». Y así fue.
12- Brotó, en efecto, la tierra verdín, hierba germinadora de simiente conforme a su especie y árboles generadores de fruto en que se contiene su semilla con arreglo a su especie. Y vio Elohim que estaban bien.
13- Y atardeció y luego amaneció: día tercero.
14-Dijo Elohim después: «Haya lumbreras en el firmamento de los cielos para poner separación entre el día de la noche y que sirvan de señales para estaciones, días y años.
15- Sean también a modo de lumbreras en el firmamento del cielo para lucir sobre la tierra». Y así fue.
16- Hizo pues, Elohim los dos grandes luminares, el luminar mayor como regidor del día y el luminar menor como regidor de la noche, y las estrellas.
17- Elohim los puso en el firmamento celeste para lucir sobre la tierra,
18- para regir el día y la noche y poner separación entre la luz y las tinieblas. Y vio Elohim que estaba bien.
19- Y atardeció y luego amaneció: día cuarto.
20- Dijo Elohim después: «Pululen las aguas en el pulular de animales vivientes y vuelen los volátiles sobre la tierra, por la superficie del firmamento de los cielos».
21- Creó pues, Elohim los grandes cetáceos, y todo animal viviente que bulle de que pululan las aguas, conforme a su especie, y todo volátil alado, según su especie. Y vio Elohim que estaba bien.
22- Elohim los bendijo, diciendo: «Procread y multiplicaos y henchid las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra».
23- Y atardeció y luego amaneció: día quinto.
24- Dijo Elohim después: «Produzca la tierra animales vivientes conforme a su especie: ganado, reptiles y bestias salvajes con arreglo a su especie». Y así fue.
25- Hizo, pues, Elohim las bestias salvajes conforme a su especie, los ganados con arreglo a su especie y todos los reptiles del campo según su especie. Y vio Elohim que estaba bien.
26- Entonces dijo Elohim: «Hagamos al hombre a imagen nuestra, a nuestra semejanza, para que dominen en los peces del mar, y en las aves del cielo, y en los ganados, y en todas las bestias salvajes y en todos los reptiles que reptan sobre la tierra».
27- Creó pues, Elohim al hombre a imagen suya, a imagen de Elohim creóle, macho y hembra los creó.
28- Luego Elohim los bendijo y díjoles Elohim: «Procread y multiplicaos y henchid la tierra y sojuzga, y dominad en los peces del mar, y en las aves del cielo y en todo animal que bulle sobre la tierra».
29- Dijo también Elohim: «He aquí que os doy toda planta seminífera que existe sobre la haz la tierra entera, y todo árbol que contenga en sí fruto de árbol seminífero, os servirá de alimento;
30- y a toda bestia salvaje, toda ave del cielo y todo cuanto serpea sobre la tierra, cuanto encierra en sí espíritu vital, por alimento toda hierba verde». Y así fue.
31- Elohim vio todo cuanto había hecho, y he aquí que estaba muy bien. Y atardeció y luego amaneció; día sexto. “Quedaron, pues, acabados los cielos, la tierra y todo su cortejo astral”.

Este texto es una doctrina enriquecida a lo largo de los siglos. No se encuentra en él ninguna huella semi mitológica. El lenguaje es totalmente analítico. Fe e imagen científica del mundo, tal como entonces se entendían, se entrelazan sin ningún problema. Dios libremente ha creado el cielo y la tierra. El texto describe el estado caótico origen de la tierra.

Continuará...

15/3/17

Tesoros de Canáan (Navegación VI)

Una de las representaciones más conocidas y completas de hippoi fenicios la tenemos en los relieves del palacio de Sargon, en Korsabad datados en el siglo VIII a.C., donde se puede ver una auténtica flota de hippoi transportando troncos, bien a remolque o amarrados sobre el barco apoyados en el codaste y la roda.

Cuando los barcos regresan descargados navegan con la arboladura izada, compuesta por un único mástil provisto de cofa (cuadradas o en forma de tulipa) y aparejado con burda y estay; por el contrario, todo este sistema de propulsión a vela es arriado cuando los barcos van cargados de troncos o remolcándolos.
Esto sugiere con toda claridad que la propulsión, cuando la barca va muy cargada, la proporcionan los remeros. Por ello, igualmente debían de disponer de un fácil sistema para montar y desmontar el mástil mediante una carlinga con pasadores. El gobierno de estos navíos hippoi parece que siempre se realizaba con un sólo timón de espadilla en la aleta de estribor, y no con dos como en el gaulos.

En el Mediterráneo central tenemos igualmente buena documentación iconográfica de esta categoría de navíos en las estelas del Tofet de Cartago.
La habitual ausencia de mástil en estas representaciones induce a pensar que seguramente se trate de embarcaciones con un registro similar a los hippoi. Es bien probable que la mayoría de estas embarcaciones estuviesen dedicadas tanto a la pesca, como al transporte local o comercial. Parecen más bien, como nos dice Estrabón, que las barcas fuesen propiedad de gentes humildes, que debieron ofrendar estas estelas con el icono que mejor caracterizaba su medio de subsistencia.

Una pintura libio-púnica hallada en una cueva funeraria de Kef el-Blida, en los montes Mogods, seguramente reproduce esta misma categoría de navío y nos brinda la oportunidad de conocer el tipo de aparejos de propulsión a vela y parte de la jarcia. Esta representación tiene sin duda un carácter más realista que las de Korsabad, por ello el número de tripulantes de Kef el-Blida se debe aproximar mucho a los que en la realidad debían de llevar estas naves. Siete u ocho marineros, seguramente remeros, aparecen en la banda de estribor formados con sus armas en actitud de rendir homenaje. Probablemente el patrón o timonel es el personaje que subido en la proa dirige la ceremonia. La tripulación total debía rondar la veintena de personas acomodadas en cubierta.

Por el momento, el registro arqueológico mejor conservado que nos puede ilustrar sobre los barcos fenicios de estructura ligera equivalente a los hippois es el Ma’agan Mikhael, hundido a unos 35 km. al Sur de Haifa y datado hacia el 400 a.C. El buen estado de conservación del casco de este barco permite tener una idea muy exacta del sistema de construcción de un tipo de nave de carga ligera de unos 13 metros de eslora y con capacidad para desplazar unas 25 toneladas. Los restos del cargamento en el momento del naufragio permiten suponer que en la última empresa comercial había recalado en Chipre y posiblemente en las costas de Grecia del Este (Kahanov 1999).

Los marineros Fenicios navegaban durante todo el día, por la mañana se orientaban con el Sol y por la noche con las estrellas, sobre todo con la llamada Estrella Fenicia (Osa Mayor). Las embarcaciones más alargadas eran utilizadas para la guerra y el comercio de largas distancias, mientras que otras más redondeadas eran destinadas al comercio cercano y al transporte de pasajeros. Los primeros barcos fenicios de los que se tienen constancia fueron birremes.

A partir del siglo IV a.C., se empezaron a usar barcos más potentes, desde trirremes hasta quinquirremes. Estos navíos facilitaron la creación de rutas marítimas que llegaron a conectar a los fenicios con todo el Mediterráneo y con algunas zonas Atlánticas, el norte de la Península Ibérica y el sur de las islas Británicas. Estos caminos les permitieron establecer contactos con prácticamente todas las poblaciones de Europa y el Norte de África, además de convertirse en los dueños del mar. 
Relieve asirio del palacio de Senaquerib 700-692 a.C.
El rey Luli de Sidón huye de su ciudad, atacada por Sargón II, en un barco de guerra fenicio del tipo denominado “dieris” (birreme con dos filas de remeros).

Fuente: Wikiwand

10/3/17

Tesoros de Canaán (Navegación V)

Nave Griega

En el segundo milenio a.C. la navegación en el Levante mediterráneo utilizaba barcos en tal número que se citan hasta 28 tipos diferentes en Ugarit, algunos de ellos con anclas de piedra de hasta 600 kg. de peso, propias para un desplazamiento de más de 400 toneladas. Aunque los cascos fueran de tablas cosidas y trenzados con cuero, hay que suponer una organización estable de los artesanos constructores, localizados en unas zonas determinadas.

Del s. XIV a.C. datan los “gaulos” canaaneos. Los grandes barcos de juncos que habían nacido en el río Eufrates navegaron luego el Orontes y llegaron a Karkemis y Ugarit. La construcción con juncos ligados (‘tk) requería una pericia especial para que el casco no se desligase en el agua. Hay que tener en cuenta que sólo con el apriete de las ligaduras se consigue que el casco tenga la rigidez de una sola viga. La misma pericia utilizaban los carpinteros de la XII dinastía egipcia que los de la Polinesia actual.

Pero los que navegaron en las aguas abiertas del Mediterráneo preferidas por su seguridad, tuvieron que usar maderas cosidas para alcanzar los portes de hasta 500 toneladas, y en cuya amplia bodega se embarcaban reses (tumba de Kenamon) o “12 yeguas y 300 ovejas” (Odisea XXI, 15-25).
La construcción con maderas ligadas exigía otras técnicas más elaboradas. En el barco de Keops, las gruesas tracas del forro se alineaban con espigas, las juntas se tapaban con listones y el conjunto se ligaba con cuerdas bien prietas para impedir el deslizamiento. Las juntas del forro se tallaban con especial cuidado para dotarlo de una resistencia estructural a la cizalla, y se añadía una eslora central que hacía funcionar el casco como una sola viga.
Unos cálculos simples prueban la eficacia de esta construcción, era tal que el barco de Keops sólo tomaría una flecha de flexión en la mar del orden del doble que una fragata inglesa del s. XVIII.

Estos “barcos grandes” (má-gal) o “barcos de ultramar” (anyt-ym) estaban construidos por “carpinteros de barcos” (hrs-anyt), con gran arrufo y francobordo “cóncavas naves”, con sus juntas selladas por calafates (ma-ra-te-we), con baos de cubierta, y embarcaban unos veinte marineros que manejaban nueve remos (auxiliares) y un mástil con cofa de rejilla y una vela cuadra, con una espadilla, y un ánfora-fanal en la proa, para navegar de noche.

Estos “gauloi” tocaban los puertos del Levante más activos: Biblos o Ugarit (Canaán) - Enkomi(Chipre) - Mersin (Turquía) - Rodas - Creta - Mersa-Matruh (Africa) - Delta del Nilo - Ascalon, Akko, Tiro (Canaán).
Los gauloi canaaneos acabaron su vida en la crisis del 1200 a.C. y la invasión de las costas de Levante por “los pueblos del mar”. A Ugarit le suceden Tiro y Sidón y se funda Kytion en Chipre, como centros de una nueva expansión colonial ultramarina.

Los nuevos “gauloi” Fenicios (600 a.C.) tienen aún mayor porte que los anteriores, gobiernan con dos espadillas y añaden una vela de artimón caída hacia proa, cierran la bodega con una cubierta y refuerzan el casco con gruesas cintas.

Apiano de Alejandría (s. II) recoge un relato de Polibio (203-120 a.C.) que describe los puertos de Cartago, justo antes de que Roma los destruyera:
Los dos puertos se comunicaban entre sí, y la única entrada desde el mar, con 70 pies de ancho, se cerraba con cadenas de hierro. El primer puerto era de barcos mercantes, y acogía a naves de todos los aparejos. En el segundo puerto había una isla, y grandes muelles se disponían alrededor de la isla y del perímetro del puerto, a intervalos. Estos embarcaderos estaban llenos de astilleros, que tenían capacidad para 220 barcos. Además de ellos había almacenes para los aparejos y los pertrechos.
Delante de cada dique había dos columnas jónicas, lo que daba al conjunto la apariencia de un pórtico continuo tanto a la isla como al puerto. En la isla estaba la casa del almirante, desde la que se daban las señales con trompetas, los heraldos daban órdenes y el almirante supervisaba todo. La isla estaba cerca de la entrada del puerto y se elevaba a considerable altura, de modo que el almirante podía ver todo lo que ocurría en la mar, mientras que los que llegaban por mar no veían lo que había dentro. Ni siquiera los barcos mercantes que entraban podían ver todo el puerto a la vez, ya que los rodeaba una doble muralla y había puertas por las que los barcos mercantes podían pasar desde el primer puerto a la ciudad sin atravesar los arsenales. Así era Cartago en aquellos tiempos.”

Los hallazgos arqueológicos de cascos que por estar enterrados en fondo han resistido, revelan que por lo menos desde el siglo V a.C. al IV d.C. los barcos greco romanos se construían “sobre forro”, sujetando sus tracas con mortajas y espigas, y las cuadernas se ponían después.

La nave “Argo” (construida por Argos) medía 22-25 m., a bordo llevaban las “falangia”, rodillos de madera para hacer las varadas. Alrededor del 800 a.C. se incorpora el espolón, y aparece la necesidad de lograr una cierta velocidad para clavarlo. Se crea así la “pentecóntora”, de 38 x 4 m., con 50 remos, cada uno con un solo remero, 25 remos por banda.
Para aumentar aún la velocidad se crea la birreme, en 700 a.C, que es posible gracias a montar una hilera de remeros arriba con unas chumaceras externas (fuera de borda). Empleaba 100 remeros, dispuestos en 2 hileras de 25 por banda.
La birreme griega era heredera de las naves de Egipto y Asiria, y de los Fenicios, que usaron birremes de 30 x 5 m. entre 1500-1000 a.C.
Para fijar las tracas con sus chavetas se usaban cabillas de madera cilíndricas, a las que se les hacía un corte diametral en los extremos para meter unas cuñas de acacia o de ciruelo que las apretaban en sus agujeros, de modo que quedaran cruzadas con la veta de la madera. Las tracas del casco se armaban sobre plantillas externas para conseguir la forma simétrica.

La evolución tecnológica culmina en la trirreme (“triera”), 650 a.C. que añade una tercera hilera de remos en una “apostis”, y llega a montar 170 remos. La eficacia de esta solución, y lo sencillo de su construcción, la convierten en la nave estándar para el 500 a.C. algo así como el navío de 74 cañones del s. XVIII.

Debieron de existir barcos monstruosos, grandes y raros, como el que comenta Pausonias: ...“no conozco ningún constructor que haya ganado al barco de Delos, con sus 9 bancos de remos debajo de la cubierta”.
Sin embargo, tenemos que pensar que no hubo astilleros especiales para hacer estos barcos especiales. Un problema esencial para un astillero es la madera que necesita, y de donde le llega.
Estrabón comenta que no sólo hace falta que haya madera sino también los ríos por donde debe bajarse hasta la costa, donde están los astilleros.

La importancia del suministro de madera ha sido una constante en la historia de la construcción naval. Tucídides relata que “quemaron en Caulonia las maderas que habían preparado para construir los barcos de Atenas” (como los ingleses hicieron con los toneles para la armada de Felipe II en Vigo, y dos siglos después en La Habana, o los franceses en Cantabria).
Así también encontramos que en Alexandria Troas (Anatolia) se fortificó un recinto de 2500 x 1700 m. para acoger el puerto, los astilleros y refugiar los barcos. Y lo mismo se fortificaron Oniadai y Sunion, tanto por la construcción de naves como para almacenar la madera necesaria para ello.

Fuente: Arqueología Subacuática. Conferencia por Francisco Fernández González, Catedrático de Construcción Naval, UPM- Cartagena, 21-11 2000


6/3/17

Tesoros de Canaán (Navegación IV)

La variedad de vientos del Mediterráneo, añadida a las diferencias de árboles útiles para fabricar naves en las zonas ribereñas, favorecieron el establecimiento de unas rutas con preferencia a otras y condicionaron el uso de barcos de tipos muy diferentes para navegar por ellas a lo largo de los siglos.
La riqueza de tipos de embarcaciones mediterráneas será una característica de sus pueblos, desde la antigüedad hasta nuestros días.

Si nos fijamos en los Fenicios como ejemplo de otros pueblos marineros del Mediterráneo, vemos que pasan de la pesca a la exploración (mezclada con la piratería) y de ésta al comercio por mar (Creta 9.000 a.C.). Pero sólo cuando los barcos aumentan su porte y sus derrotas abandonan la vista de la costa, se hacen necesarios los almacenes y los puertos (Baleares, 6.000 a.C., Gadir, 2.000 a.C.).
Nacen los puertos, como refugios naturales primero y como fuentes de la aguada, y evolucionan para hacerse luego almacenes y mercados. El puerto-granero de Tebas fue uno de ellos, capaz de acoger las naves de altos bordos que llegaban cargadas de Siria y Canaán (Amenofis III, 1.400 a.C.).

La elaboración de la madera del casco requiere una pericia que sólo poseen los carpinteros de ribera de los países que tienen árboles de uso naval. Así se citan las atarazanas egipcias de Peru-Nefer en la XVIII dinastía.
Hatshepsut (1.500 a.C.) emplea carpinteros sirios que siglos más tarde darían su nombre al "barrio tirio". Y los carpinteros distinguen por su construcción los barcos que llegan de Biblos "kbnt" de los que cruzan el Egeo "keftiou".
Con la expansión del comercio marítimo, en el s. XIV a.C., surgen navieros particulares que navegan con independencia del poder político y de los cambios de poder, y utilizan las bases portuarias del Levante en Biblos, Tiro, Ugarit, Enkomi (Chipre), Cnossos (Creta).
Los navíos son todavía construcciones cosidas, que darán paso a los barcos de los "pueblos del mar" y la nueva tecnología del hierro en el s. XII, tras la crisis de los años 1.200 a.C., y la caída de Micenas y Ugarit.

La apertura de la ruta de Tiro a Gadir se hace estableciendo una cadena de puertos de apoyo permanentes que son esenciales para la navegación de las naves de Tarshis: Kytion (S.Chipre), Kommos (S.Creta), Malta-Motya (S.Sicilia), Bithia/Sulcis (S.Cerdeña), Aiboshim (S.Ibiza) y Malaka, para regresar por Utica y Cartago (Túnez), todos al amparo de un templo de Melkart.
Esos puertos evolucionan desde simples fondeaderos de escala a eslabones del comercio, centros de cabotaje, hasta convertirse, finalmente, en "emporios" locales.

Sin duda la evolución de los puertos es paralela a la de los barcos y a la de las instituciones navieras. Están claros los pasos que van desde el aislamiento de los medios de producción autónomos a la comunicación, y de los contactos lejanos puntuales al comercio establecido.
Tras los propietarios navegantes "naukleroi" o patronos, aparecen los navieros comerciantes "emporoi", y también la necesidad de disponer de unas infraestructuras portuarias costosas que sólo puede sufragar el aparato del Estado, naturalmente a cambio de impuestos y tasas.
Los puertos son el lugar preparado donde se reparan las naves “mahoz” y donde se amarran “akko”, pero también son refugio seguro para instalar los mercados.

Los puertos Fenicios, como las ciudades costeras del Levante, se eligen con criterios bien definidos, en promontorios (Biblos, Sidón, Atlit) o en islas cercanas a la costa (Biblos, Tiro, Arvad), donde las aguas son poco profundas y se forman lagunas que facilitan el atraque, además de que puedan ser vistos desde lejos por las naves que los demandan, al mismo tiempo que proporcionan protección de los vientos y playas resguardadas para las varadas y el acarreo de mercancías.
Se aprovechan los desniveles para tallar muelles, varaderos y rompeolas, que se recubren con sillares, y se dotan con bolardos para amarrar las naves.

También era común unir dos puertos contiguos, uno más externo abierto a todas las naves y otro interior, reservado para las naves locales y de combate y protegido por canales y cadenas, donde se establecerían los astilleros. Así ocurría en Tiro (s. IX a.C.), en Arvad y en Sidón como en los posteriores de Atlit y Acco, algunos con muelles de más de 120 m. de largo y muchos con gradas o varaderos para 50 a 250 naves de 15 m. (Kition, s. IX a.C., Zea (Pireo), Apolonia, Sunion, Aegina, Ibiza, Mallorca, Utica, Cartago, Motya, Marsala, Cagliari, etc. etc.). Y cuando no hay estructuras naturales adecuadas se construyen dársenas y muelles artificiales (“cothon” de Tabbat-el-Hammam, s. IX a.C).
La solución del doble puerto la utilizan Cartago y Roma, y su valor defensivo inspira las bases de las armadas modernas en Europa.
En Cartago había una zona externa rectangular abierta a las naves de comercio y otra interna circular en la que se hallaban los varaderos y refugios de las “trirremes”, dispuestos en el perímetro de una isla central, y cuya estrecha boca de entrada se cerraba con cadenas.

Continuará...

16/8/16

Historia de la Atlántida (I)

La destrucción de la Atlántida ocurrió por una serie de catástrofes cuyo carácter varió desde los grandes cataclismos en que perecieron poblaciones y territorios enteros, hasta los hundimientos de terreno, relativamente sin importancia e igual a los que hoy suceden en nuestras costas.
Una vez iniciada la destrucción por la gran catástrofe primera, los hundimientos parciales continuaron sin interrupción deshaciendo el continente con acción lenta, pero segura.

Hubo cuatro grandes catástrofes superiores a las demás en intensidad:
La primera acaeció en la edad miocena, hace unos 800.000 años.
La segunda, que fue de menor importancia, sucedió hace unos 200.000 años.
La tercera, hace 80.000 años, fue muy grande; destruyó todo lo que quedaba del continente Atlante, a excepción de la isla a la que Platón dio el nombre de Poseidón, la cual a su vez, se sumergió en la cuarta y última gran catástrofe, 9.564 años antes de la Era cristiana.

El testimonio de los más antiguos escritores y las investigaciones científicas modernas afirman la existencia de un antiguo continente que ocupaba el lugar de la perdida Atlántida, conviene ver las fuentes generalmente conocidas que suministran pruebas de lo dicho. Estas pueden agruparse en cinco clases:
- Los datos aportados por los sondeos del mar.
- La distribución de la fauna y de la flora.
- Las semejanzas de lenguaje y tipo etnográfico.
- Semejanza de arquitectura, creencias y ritos religiosos.
- Testimonio de los antiguos escritores, de las tradiciones antiguas de las razas y de las leyendas arcaicas sobre el diluvio.

Primero.
Las expediciones de los cañoneros inglés y norteamericano Challenger y Dolphin principalmente (aunque Alemania se asoció también a esta exploración científica), el fondo de todo el Océano Atlántico está hoy trazado en mapas, resultando que existe un inmenso banco o sierra de gran elevación en medio de este mar. Esta cordillera se extiende en dirección Sudoeste desde los 50° Norte hacia la costa de la América meridional, desde donde cambia en dirección Sudeste hacia las costas de Africa, cambiando de nuevo de dirección en los alrededores de la isla de la Ascensión, y enderezándose hacia el Sur rectamente hacia las islas de Tristán de Acunha. Este banco se levanta súbitamente 9.000 pies del fondo de las profundidades que le rodean y las Azores, San Pablo, Ascensión y las islas de Tristán de Acunha son los picos de esta elevación de terreno que aún permanecen sobre el agua.
Se necesita una cuerda de 3.500 brazas (21.000 pies) para sondar las partes más profundas del Atlántico, mientras que las más elevadas del banco referido están solamente a ciento o unos cuantos cientos de brazas debajo del agua.
El sondeo muestra también que la cordillera está cubierta de restos volcánicos, de los cuales se encuentran huellas atravesando el Océano hacia las costas americanas. Las investigaciones hechas durante la exploración aludida, han probado de un modo concluyente que el lecho del Océano, particularmente en la proximidad de las Azores, ha experimentado perturbaciones volcánicas de una proporción gigantesca en períodos geológicos que pueden determinarse.

Mr. Starkie Gardner opina que en el período eoceno formaban las islas británicas parte de una gran isla o continente, que se extendía hacia el Atlántico, y que “un tiempo existió una gran extensión de tierra firme, donde ahora hay mar, de cuyas más elevadas cimas son restos Cornwall, el Scilly, las islas del Canal, Irlanda y la Gran Bretaña”.

Segundo.
Es un enigma para los biólogos y botánicos la existencia de especies similares o idénticas de la fauna y de la flora en continentes separados por los grandes mares. Y si alguna vez estuvieron estos continentes unidos de modo que fuese posible la natural emigración de tales plantas y animales, el enigma quedaría aclarado. Ahora bien; los restos fósiles del camello se encuentran en la India, en Africa, en la América del Sur y en Kansas; mas es hipótesis generalmente aceptada por los naturalistas, que todas las especies de animales y plantas son oriundas de una sola parte del globo, desde la cual, como centro, se han esparcido por las demás.
¿Cómo puede explicarse la situación de tales restos fósiles sin la existencia de una comunicación terrestre en una remota edad?
Recientes descubrimientos verificados en los yacimientos de Nebraska, parecen también demostrar que el caballo tuvo su origen en el hemisferio occidental, pues sólo en aquella parte del mundo se han encontrado restos fósiles que ponen de manifiesto las diversas formas intermedias identificadas como precursoras del actual caballo. Sería, pues, difícil explicar la presencia del caballo en Europa, sin la hipótesis de continuas comunicaciones terrestres entre los dos continentes, puesto que es cosa cierta que el caballo existía en estado salvaje en Europa y en Asia antes de que fuese domesticado por el hombre, lo cual tuvo lugar casi en la Edad de Piedra.
El ganado lanar y el vacuno, tales como los conocemos hoy, tienen igualmente un abolengo remoto. Darwin opina que había en Europa, en el primer período de la Edad de Piedra, ganado vacuno domesticado, el cual procedía de tipos salvajes de la familia del búfalo de América.
También existen en el Norte de América restos del león de las cavernas de Europa.

Pasando del reino animal al vegetal, se observa que la mayor parte de la flora del período mioceno de Europa que se encuentra principalmente en los yacimientos fósiles de Suiza existe al presente en América y algunas especies en Africa; pero el hecho notable, a propósito de América, es que mientras se halla dicha flora en gran proporción en los Estados Orientales, faltan muchas especies en las costas del Pacífico. Esto parece mostrar que entraron en aquel continente por el lado del Atlántico.

El profesor Wallace, en su interesante obra Island Life, así como otros escritores en muchas obras importantes, han emitido ingeniosas hipótesis para explicar la identidad de la flora y de la fauna en territorios muy apartados unos de otros, y el transporte de las especies a través del Océano, pero sus razones no son convincentes y fallan en diferentes puntos.
Es cosa sabida que el trigo, tal cual le conocemos, no ha existido jamás en verdadero estado silvestre, ni hay prueba alguna por donde rastrear su descendencia de especies fósiles. Cinco variedades de trigo se cultivaban ya en Europa en la Edad de Piedra, una de las cuales, encontrada en las moradas lacustres, se conoce por trigo de Egipto; de lo cual deduce Darwin que los habitantes de los lagos, o sostenían tráfico aún con algún pueblo meridional, o procedían originariamente del Sur como colonizadores; y concluye que el trigo, la cebada, la avena, viene de diversas especies ya extinguidas, o tan enteramente distintas de aquellas, que no permiten su identificación, por lo que dice: «El hombre debe de haber cultivado los cereales desde un período enormemente remoto».
Las regiones donde estas especies extintas florecieron y la civilización bajo la cual fueron cultivadas por una selección inteligente, nos las suministra el continente perdido, cuyos emigrantes las llevaron a Oriente y Occidente.

Extracto: Historia de los Atlantes - W. Scott Elliot

11/10/15

Molusco Dendropoma Petraeum

Una especie de molusco pudo sobrevivir al periodo de desecación del Mediterráneo. Los datos indican que debieron persistir zonas con agua de salinidad tolerable para algunos organismos marinos.

Investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) han descubierto que, según el estudio de las variaciones de su ADN, Dendropoma petraeum, un molusco gasterópodo que forma microarrecifes, podría haber sobrevivido a la desecación en el Mediterráneo por el cierre del Estrecho de Gibraltar hace unos 6 millones de años y el exceso de evaporación posterior.
Conocido como Crisis del Messiniense, este evento geológico y paleoclimático, que duró unos 600.000 años, provocó que la cuenca mediterránea quedara reducida a una serie de lagunas de aguas salobres, por lo que generalmente se asume que, igual que en el mar Muerto, durante este periodo desaparecieron todas las formas de vida marina.

"Es el evento geológico que más influencia ha tenido sobre la flora y la fauna del Mediterráneo; de hecho, se asume de forma mayoritaria que el Mediterráneo volvió a tener vida cuando, aparentemente de forma abrupta, la cuenca mediterránea se llenó con agua Atlántica al abrirse nuevamente el Estrecho", explica José Templado, investigador del MNCN. "Por eso se acepta que la flora y fauna mediterráneas proceden de especies atlánticas que lo han poblado durante los últimos cinco millones de años".
Dendropoma petraeum es un molusco gasterópodo (animales con concha, como los caracoles). Se trata de una especie protegida por la legislación europea y española, que presenta la peculiaridad de poseer una una concha en forma de tubo irregular, al contrario que en otros gasterópodos de concha normalmente espiralada. Dicho molusco forma agregados junto a algas calcáreas, creando pequeños arrecifes en las áreas más cálidas de Mediterráneo.
 
"Un estudio genético previo descubrió que bajo este nombre se agrupaban cuatro especies crípticas, es decir, especies muy similares morfológicamente pero genéticamente diferentes", explica la investigadora del MNCN Annie Machordom.
"Hemos estudiado en qué momento de la historia geológica del Mediterráneo se originaron estas especies, posiblemente por un proceso de fragmentación de las poblaciones de una especie original y el posterior aislamiento de las mismas". Gracias a los ‘relojes moleculares' se calibran las tasas de variación del ADN y se puede averiguar, con cierto margen de error, desde hace cuánto tiempo permanecen genéticamente aisladas estas especies.

"Queríamos relacionar el proceso de especiación de estos moluscos con los cambios geológicos y climáticos del Mediterráneo y lo hemos hecho calibrando las tasas de variación del ADN".
Las dataciones de las cuatro especies estudiadas implican que se originaron dentro del Mediterráneo hace entre 6 y 7 millones de años, por lo que debieron persistir en este mar durante la Crisis del Messiniense. "Estos datos contradicen la teoría de la extinción masiva e indican que debieron persistir dentro de la cuenca mediterránea zonas con masas de agua de salinidad tolerable para algunas especies", explica Templado.
"Si se acepta que ninguna especie marina sobrevivió a esta crisis, los resultados obtenidos indican que en estos moluscos las tasas de evolución de su ADN serían muy superiores a las estimadas en la mayoría de grupos animales, es decir que genéticamente evolucionan más rápido que la mayoría de las especies", concluye el investigador.

21/9/15

Lago Fryxell (Antártico)

En el fondo de un gélido lago Antártico, una fina capa de limo verde sustenta un pequeño oasis de oxígeno.
El descubrimiento ha sido publicado en la revista Geology, se trata de la primera réplica moderna descubierta de las condiciones en la Tierra hace 2.500 millones de años, antes de que el oxígeno se hiciera común en la atmósfera.

La transición de un planeta con muy poco oxígeno disponible a otro con una atmósfera más parecida a la de hoy fue uno de los eventos más importantes en la historia de la Tierra, y todo fue debido a que algunas bacterias desarrollaron la capacidad de realizar la fotosíntesis. Hace alrededor de 2.400 millones de años, los registros geoquímicos muestran que el oxígeno estaba presente hasta la atmósfera superior, como el ozono.
Lo que no está claro es lo que pasó en el medio, o cuanto tiempo duró la transición llamada -el Gran Evento de Oxidación-, dijo Dawn Sumner, profesor y director de Ciencias Terrestres y Planetarias en la UC Davis y autor del estudio.

Los científicos han especulado que aquí pueden clasificarse los "oasis de oxígeno," áreas locales donde el oxígeno era abundante antes de que se generalizara en todo el planeta.
El nuevo descubrimiento en el lago Fryxell, en los valles secos de McMurdo, podría ser un ejemplo moderno de un oasis de oxígeno tan antiguo, y ayudar a los geoquímicos a averiguar lo que deben buscar en rocas antiguas. Sumner y sus colaboradores han estado estudiando la vida en estos lagos cubiertos de hielo durante varios años. Los microbios que sobreviven en estos ambientes remotos y difíciles son probablemente similares a las primeras formas de vida que surgieron en la Tierra, y tal vez en otros planetas.
El descubrimiento se produjo "un poco por accidente", dijo Sumner. Fué Tyler Mackey, un estudiante graduado de la Universidad de California, estaba ayudando a otro equipo de investigación por medio de buceo en el lago Fryxell. Los lagos de los Valles Secos típicamente contienen oxígeno en sus capas superiores, pero suelen ser anóxicos más abajo. El Lago Fryxell es inusual porque se convierte en anóxico a una profundidad donde la luz todavía puede penetrar. Durante las inmersiones por debajo de la zona de oxígeno,  observó algunas bacterias de color verde brillante que parecía que podían fotosintetizar. Se hicieron mediciones y encontraron una capa delgada de oxígeno, de sólo uno o dos milímetros de grosor, que se genera por las bacterias. Algo similar podría haber estado pasando hace miles de millones de años, dijo Sumner.

Los investigadores ahora quieren saber más acerca de las reacciones químicas entre el "oasis de oxígeno" y el agua anóxica inmediatamente por encima y por debajo de los sedimentos. ¿Se absorbe el oxígeno? ¿Qué reacciones ocurren con los minerales en el agua?
La comprensión de cómo este oasis de oxígeno reacciona con el medio ambiente a su alrededor podría ayudar a identificar firmas químicas preservadas en rocas. Luego, los investigadores podrían ir en busca de firmas similares en rocas de antiguos lechos de lagos para encontrar "bocanadas de oxígeno" antes de la Gran Oxidación.


Fuente:http://www.ecoticias.com/naturaleza/106583/oasis-oxigeno-millones-lago-antartico-refleja-antigua-Tierra