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19/8/21

La Colina Ophiel (Jerusalem)

                            Ciudad de David (colina Ofel).

Ur-Shalem “ciudad de Salem” era la “ciudad del cielo completado” que sugiere una asociación con el Dios de los asuntos orbitales del Universo.

Hace unos 5.000 años (3.000 a.C.) una tribu ofita Cananea se asentó en el valle de Kidron, y recorriendo el curso de un arroyo llegaron a la cima de una colina que llamaron Ophiel (Ofel), cuya fuente fue su lugar sagrado.
Las excavaciones modernas han demostrado que ya en el tercer milenio a.C. la colina Ophiel estaba habitada. Urusalem estuvo habitada por la tribu cananea de los jebuseos.
La situación de la ciudad se debió a que allí manaba caudalosa y abundante agua (fuente Gihon), el único manantial de aguas vivas que brotaba en aquellos parajes, vital para la resistencia en caso de asedio. Aunque la fuente fluía fuera de las murallas de la ciudadela, sus aguas eran conducidas al interior por un canal subterráneo.

Urusalem aparece citada en textos egipcios de 1.900 a.C., época de Hamurabi y Abraham. El rey de Urusalem, vasallo del faraón Amenophis III, en el 1.400 a.C. mantiene correspondencia diplomática encontrada en Tell el-Amarna con el rey egipcio.

Los valles de Jerusalem, tienen nombres sugerentes como el Valle de la Visión. El de Kidron era conocido como el Valle del Fuego, y según las leyendas milenarias, en el Hinnon (Geena del nuevo Testamento) había una entrada al mundo subterráneo marcada por una columna de humo que se erguía entre dos palmeras.
El Valle de Repha'im tenía ese nombre porque allí vivían los Divinos Tutores que, como cuentan las leyendas ugaríticas, trabajaban bajo las órdenes de la diosa Shepesh.
En las traducciones del arameo del antiguo Testamento, esos tutores son llamados héroes. La primera traducción griega, llamó al lugar nombrado por ellos, Valle de los Titàs, estos son los hijos de los Nefilim que descendieron para procrear con las hijas de los hombres, que son narrados en el Tanaj (Bereshit 6) y La Biblia (Génesis 6) y en mayor detalle en el Libro de Enoc. Esos hijos fueron llamados héroes o Titanes.

La tradición judía dice que Jerusalem fue fundada por los descendientes de Noé, Sem y Eber, ancestros de Abraham.
Según el relato de Tanaj y La Biblia, Melchisedec era el rey de Shalem y sacerdote de Dios.

Los jebuseos controlaban la ciudad de Jebus hacia el siglo XI a.C. El rey David, ya proclamado en Hebrón rey de las doce tribus, conquistó Jerusalem en 1.004 a.C., aún en manos de los jebuseos como un enclave independiente (Jos. 15, 63), después de dos siglos de la conquista.
David fortificó la ciudad, llevó el Arca de la Alianza y la renombró como la Ciudad de David (Ir David), en el lugar situado al suroeste de la actual Ciudad Vieja en la Colina Ofel. La convirtió en la capital política y religiosa del reino, lo que fue un acierto político, al trasladar la capital desde Hebrón, que quedaba alejado en el extremo sur del territorio de Judah, al centro del reino unido, entre las tribus del sur y del norte.

En hebreo ha-’ophel es una colina, pero cuando se utiliza con el artículo definido, en hebreo se traduce Ofel y se refiere a una parte de Jerusalén. Los servidores del templo tenían su residencia en este sector.
De varias afirmaciones de Josefo parece claro que Ofel era parte de la colina oriental de Jerusalén, un lugar inmediatamente al sur del templo. El rey Joctam construyó una parte del muro de Ofel, y Manasés aumentó su altura.
También el rey Mesah de Moab dice que él construyó el muro de Ofel en una de sus ciudades, según se ha traducido de la Piedra Moabita línea 22.
En el término hebreo se encuentra como parte de Sión y se traduce como “fortaleza”, el muro de las lamentaciones.

La ciudad estaba sobre una meseta limitada por dos valle estrechos, el Kidron (moderno Silwan) al este, y el Hinnon (ahora Gehenna) al oeste, los dos se unen al sur de la ciudad. La meseta está a su vez dividida en dos lomas por un valle que va de norte a sur, el Tyropoen.
La antigua ciudad fortificada ocupaba la pared sur de la loma oriental. La parte norte de la loma, el monte Moria, lugar sagrado donde Salomón construyó su templo y donde ahora se encuentra la mezquita de Al-Aqsa.
El primitivo asentamiento de Jerusalem estaba en la loma oriental debido a su proximidad a la fuente Gihon. Hoy la fuente de la Virgen cristiana que está en el valle del Kidron (o Cedrón), al pie de la loma. Esa parte era como un triángulo alargado donde se encontraba la antigua fortaleza llamada la Ciudad de David.

El Rey Salomón (970-931) hijo de David, extendió la ciudad ampliando las murallas, en el año 964 a.C. comienza la construcción del Templo con la ayuda del rey fenicio Hiram de Tiro y la mano de obra de 159.600 trabajadores.
El Templo fue destinado a contener el Arca de la Alianza y las Tablas de la Ley que Yahvé otorgó a Moisés en el Monte Sinaí.
Este sería el único templo que permitiría la ley religiosa hebrea consagrada al culto Yahvista, pero parece que existió otro templo en la isla Elefantina en el curso medio del rio Nilo, lugar fundado en torno al 650 a.C. por una comunidad judía emigrada antes del reinado de Josías (640-609 a.C.).
La visita de la Reina de Saba a Salomón aparece en el Primer Libro de los Reyes 10:1.
Continuará...

17/5/21

Las Serpientes de Uluru

                                Grafismos en las cuevas se Uluru

Uluru es uno de los iconos naturales más famosos de Australia. Es una formación rocosa que tiene 600 millones de años y se eleva 348 m. sobre el terreno circundante y 863 m. sobre el nivel del mar, aunque la mayor parte se encuentra bajo tierra. El contorno del monolito mide 9,4 kms.

También llamado “el ombligo del mundo”, Uluru y su vecina formación rocosa Kata Tjuta a 25 Kms. tienen un profundo significado histórico y cultural para los anangu, habitantes originarios de la zona, para quienes este gran bloque de piedra representa el punto crucial en la intrincada red de rutas del Tjukurpa o Tiempo del Sueño (el principio de todo, la creación).

Kata Tjuta quiere decir “muchas cabezas”, que es una de las impresiones que causa este conjunto de cimas, cuya máxima altura es de 546 m.
La leyenda dice que allí arriba vivía Wanambi, la gran serpiente arco iris, que sólo descendía en la estación seca. Y partes de la montaña se identifican con los liru (hombres serpiente), malu (el hombre canguro) o los pungalunga (los caníbales gigantes).

Los anangu creen que toda la vida tiene su origen en el período de creación Tjukurpa. En otros tiempos, los espíritus de los antepasados se reencarnaban en animales o personas que llegaban a su tierra. Algunos de estos espíritus salieron como gigantescas serpientes de las entrañas de la Tierra, trabajaron en su superficie y modelaron el paisaje.
Las leyes aún vigentes de los anangu fueron formuladas por los espíritus de sus antepasados, y esas historias todavía conforman las bases de su cultura. En estas tradiciones se encuentran todas las respuestas universales: el origen de la vida, el universo y las leyes de la naturaleza, las relaciones entre los hombres y las mujeres, la vida, la muerte y la existencia en el más allá.

Hace mucho tiempo, según cuenta la leyenda, la serpiente pitón Kuniya se fue al monte Uluru para poner sus huevos. Allí se enteró de que su sobrino había muerto envenado por la serpiente Liru. Para vengarse, decidió irse a Mutitjulu, donde encontró a uno de los hombres de Liru. Kuniya invocó su poder con una danza, pero el hombre de Liru se reía de él. En ese momento Kuniya cogió un puñado de arena con la mano y lo echó con furia contra el suelo. Allí donde cayó la arena, las plantas y los árboles se volvieron venenosos. El hombre se seguía riendo, y Kuniya le golpeó la cabeza por segunda vez y le provocó la muerte. Los profundos cortes que Kuniya le hizo todavía pueden verse en la roca.
Kuniya y su sobrino se transformaron en Serpientes, cuya piel muestra un colorido que recuerda el arco iris. En la actualidad, todavía viven en Mutitjulu y son las encargadas de vigilar a los anangu.

Otra leyenda cuenta que hace muchos siglos habitaban en La Tierra dos poderosas tribus de espíritus ancestrales, que se enfrentaron y protagonizaron una terrible guerra cuyo principal campo de batalla fue Uluru. En el norte habitaban los pitjantjatjara (hombres canguro) y en el sur, los yankuntjatjara (hombres serpiente). Entre ellos se libraron dos grandes batallas, que aún son rememoradas en cantos y ceremonias.
La diosa Madre de la Tierra (Bulari), enfurecida por esta arrogante e irrespetuosa violencia, envió a ambos bandos una nube de gas letal que terminó con los dos bandos, y enterró los muertos bajo Uluru, siendo el color sangre que adquiere todos los atardeceres, un recordatorio del castigo que conlleva la arrogancia, el orgullo y la vanidad. Hay varias versiones de esta historia, que señalan que sólo sobrevivieron representantes de uno de los dos pueblos.

Los hombres canguro que vivían en la zona norte también tuvieron que enfrentarse al ataque de otro enemigo, un terrorífico demonio Dingo, creado mediante cantos mágicos por una tribu enemiga, la cual había dotado al monstruo de maldad y salvajismo antes de dejarlo suelto. Los hombres canguro lograron escapar gracias a sus fantásticos saltos, y aún se pueden ver las huellas de su frenética huida en una serie de cavidades que rodean la base de Uluru. Finalmente, consiguieron ponerse a salvo cuando quitaron a la bestia el tótem que llevaba en la boca y que era su fuente de su poder.

Fuente: Uluru Australia

20/4/21

La Cometa Dragón

El folclore chino es rico en cuentos de cometas dragón que se vuelan tanto por diversión como por placer. Sin embargo, las historias más interesantes son las que cuentan cómo se utilizaban las cometas dragón chinas para ayudar a repeler a los intrusos en caso de un ataque. 

Aunque pueda parecer sorprendente que los barriletes de dragón se hayan utilizado como armas de emboscada en la antigüedad, han demostrado ser muy eficaces para asustar y confundir a los enemigos.

Para entender mejor cómo se puede utilizar una cometa dragón en un ataque, necesitamos escuchar este discurso -uno de los relatos más extendidos sobre el origen de la cometa dragón que se haya escuchado- que describe el uso de una cometa diseñada por el ex general chino Han Hsin:

La leyenda dice que mientras se preparaba para atacar el palacio fortificado de un enemigo, el general lentamente soltó su cometa en el aire y la usó para medir la distancia que quedaba entre sus fuerzas y los muros de la vieja fortaleza. Usando la longitud de su línea como guía, ordenó a sus hombres que empezaran a cavar túneles, en silencio, para que cuando llegara el momento, pudieran esconderse en los refugios y arrastrarse por los túneles para entrar en el palacio por debajo de sus muros. Una vez que los túneles fueron finalmente completados, muchos creen que el General Han Hsin ató su cometa a un árbol cercano y la dejó volar sola sobre sus cabezas. Las fuerzas enemigas se distrajeron con la aterradora y colorida cometa dragón que voló alto sobre los muros del palacio. Mientras observaban la cometa y buscaban atacantes en el suelo, los hombres de Han Hsin ya estaban dentro del palacio, sorprendiendo a sus defensores no preparados.

El uso de la cometa dragón en esta antigua emboscada militar condujo a la victoria del sabio guardián de cometas, el general Hsin. Hasta el comienzo de la era cristiana, bajo la dinastía Han en China, según la leyenda, las cometas hicieron que muchas tropas huyeran aterrorizadas.

Los cometas se usaban a veces para enviar mensajes en tiempos de guerra. Un ejército de la Dinastía Han usó la superstición para asustar a su enemigo una noche en el campo del enemigo. Cuando dos guerreros vieron un campamento del ejército invasor a unos pocos kilómetros de su palacio, comenzaron a elaborar un plan para deshacerse de él para siempre. Utilizaron una cometa dragón, cuyo rostro fue pintado para mostrar una expresión feroz y ardiente, para expulsar a los invasores de su territorio. Al atar ligeros palos de bambú a lo largo del tallo de su cometa, sabían que su cometa lloraría y silbaría cuando volara salvajemente en el viento de la noche. Mientras el aire se movía a través de las extensiones de bambú, la cometa del dragón hacía sonidos de cargas que aterrorizaban el campamento del ejército y los hacía huir en retirada.

Se creía que los gritos del dragón volador eran una señal de los dioses, advirtiéndoles que no invadieran el palacio al día siguiente. Creían que el poderoso dragón había volado a su campamento para declarar que serían derrotados si decidían luchar, así el enemigo se atrincheró.

Aunque China fue el lugar de nacimiento del vuelo de cometas, muchas otras culturas orientales han desarrollado sus propios diseños y tradiciones de cometas.

En lugar de usar la cometa como objeto de guerra, los japoneses la vieron como un símbolo ceremonial y religioso. Las antiguas decoraciones japonesas de cometas están presentes en muchas pinturas del Viejo Mundo que representan temas religiosos. Esto se debe a que los japoneses adoraban a sus cometas, y creían que poseían cualidades piadosas más allá de sus propias capacidades humanas limitadas.

Los cometas vuelan hacia los cielos, permitiéndoles acercarse a las moradas de los dioses mucho más cerca de lo que un mortal podría esperar. En la antigüedad, antes de la invención del satélite o del avión, los cometas eran la última extensión del espíritu humano en el espacio. La cuerda atada por el porta-objetos lo unió al dragón volador, que dejó volar en el cielo. Él controlaba su trayectoria; era el destino. Era un colorido despliegue de papel, tela y cuerda, bailando en el aire al ritmo del viento. Volar una cometa dragón era una forma creativa y expresiva de rendir homenaje a sus antepasados y a sus dioses.

Una antigua historia popular japonesa cuenta de un héroe llamado Kintoki, que fue criado por osos en las montañas y se convirtió en el hombre más fuerte de Japón y además, fue hecho para ser un asistente del emperador real. Kintoki fue inmortalizado para siempre por una cometa japonesa simbólica especial llamada "Sagara".

Las cometas de los Sagara llevan la cara del gran Kintoki pintada en ellas. Son el símbolo de la fuerza interior y el poder de prosperar. Tradicionalmente, los amigos y la familia los dan a los niños japoneses como regalo de felicitación.

Se dice que los barriletes decorados con una grulla o una tortuga simbolizan la longevidad; y se dice que la mayoría de los barriletes traen buena suerte, asustan a los espíritus malignos, promueven la fertilidad y aseguran una buena alimentación y pesca.

Muchas supersticiones reinan sobre estos antiguos objetos voladores, y aunque se originaron en China, cada cultura ha incorporado sus propios diseños para ejercer su independencia en la revolución de las cometas. Los fabricantes de cometas de todo el mundo han adaptado sus propios métodos de construcción y decoración de estos juguetes antiguos, y las cometas siguen siendo uno de los juguetes antiguos más apreciados en todos los países y creencias.

En la Polinesia, los cometas han sido considerados durante mucho tiempo como un medio de contacto con el cielo. Antiguos registros folclóricos indican que los barriletes han sido interpretados como "juguetes de los dioses". En muchos casos, los milanos polinesios eran pájaros asociados, y fueron construidos para imitar este tipo de configuración.

Lo más frecuente era utilizar un paño de corteza nativa, llamado "tapa", en combinación con madera, plumas y conchas, para producir un sonido de traqueteo en el vuelo.

El talento único y la habilidad artística necesaria para construir una cometa de dragón auténtica no se aprende fácilmente. Destacados artesanos chinos de todas las profesiones y condiciones sociales han sido entrenados a través de un largo y difícil aprendizaje para crear cometas dragón ceremoniales para festivales, desfiles y otras celebraciones tradicionales. 


31/1/21

La Serpiente Emplumada

 El Creador, el Antiguo, el Dominador y la Serpiente Emplumada son los seres creadores de la humanidad mencionados en el Libro Sagrado maya, el Popol Vuh, “Ellos que dan la existencia, cerniéndose sobre el agua como una luz al amanecer”.

Se pensaba que los antepasados mayas utilizaban el término «Ellos» cuando intentaban hablar de los creadores de la humanidad. Curiosamente, relatan cómo todo llegó a ser y podremos apreciar claramente la supuesta influencia que tuvieron «Ellos» en la creación del hombre.

Al leer el capítulo Uno del libro encontramos lo siguiente:

«Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz (Serpiente Emplumada). De grandes sabios, grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste es el nombre de Dios. Así contaban. Llegó aquí entonces la palabra, vinieron junto con Tepeu (el Dominador) y Gucumatz (la Serpiente Emplumada), en la oscuridad de la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz.

Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre. Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre. Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán. El primero se llama Caculhá Huracán (El Relámpago). El segundo es Chipi-Caculhá (El Surco del Relámpago). El tercero es Raxa-Caculhá (El Rayo que Golpea). Y estos tres son el Corazón del Cielo.»

Es interesante señalar que el Creador, el Antiguo, el Dominador y la Serpiente Emplumada no sólo crearon al hombre, sino que además:

«Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra. ¡Tierra!, dijeron, y al instante fue hecha. Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas. Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipreses y pinares en la superficie.

Y así se llenó de alegría Gugumatz, diciendo: ¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chípi-Caculhá, Raxa-Caculhá! Nuestra obra, nuestra creación será terminada, contestaron. La tierra entonces fue cubierta con las diversas formas de vida animal.

El Creador y el Antiguo dice a los animales: Decid, pues, nuestros nombres, alabadnos a nosotros. Pero ¡los animales no podían hablar como un hombre! Entonces dijeron sus autores: Nuestra gloria aún no es perfecta, ya que vosotros no podréis invocarnos. Guaridas y alimentos tendréis, pero en cuanto a tu carne, se comerá. Este es tu destino.»

¿Leemos en este antiguo texto que varias veces «Ellos» trataron de crear al hombre?. Parece como si estos seres hubiesen fallado al principio y entonces «Ellos» se sentaran en el «cielo» y lo pensaran una vez más.

«Vamos a intentarlo de nuevo, hagamos de ellos los que han de ser nuestros vehículos y alimentadores.»

Así que los Creadores estaban decididos a crear al hombre:

«De la tierra roja ellos moldearon su carne; pero cuando lo hicieron, vieron que no era bueno. Él era incoherente, no tenía fuerzas, era inepto, acuoso; había sido dotado con el habla, pero no tenía la inteligencia; y luego se consumió en el agua sin ser capaz de mantenerse en pie».

Parecía como si el Creador, el Antiguo, el Dominador, la Serpiente Emplumada, «Ellos» que engendran, «Ellos» que dan existencia, no hubiesen quedado satisfechos con su creación y volvieran a desaparecer para reunirse de nuevo:

«Una vez más los dioses entraron en consejo. Se decidió que el hombre fuera hecho de la madera del tzité (alcornoque), y la mujer de la médula del zibac (sauce); pero el resultado no fue satisfactorio: eran meramente maniquís de madera. Y éstas han sido las personas que han habitado la superficie de la tierra. Existieron y se multiplicaron, pero no tenían ni el corazón ni la inteligencia, ni la memoria de sus creadores. Llevaban una vida inútil y vivían como los animales. No eran sino un intento de hombres. Debido a que no dirigían sus pensamientos hacia el Corazón de los Cielos, la faz de la tierra se oscureció, y una triste lluvia comenzó a caer. Llegaron (entonces) todos los animales, grandes y pequeños (y los hombres fueron) golpeados en sus propias caras con palos y piedras. Todos los que les habían servido hablaron, para atormentarlos; incluso sus utensilios tomaron forma y voz para añadirse a su miseria. Entonces los hombres corrían de aquí para allá, desesperados. Buscaron refugio en los tejados, pero las casas se derrumbaron sobre ellos; trataron de subir a los árboles, pero los árboles les tiraban abajo; intentaron entrar en las cavernas, pero las cavernas se cerraron ante ellos. De esta manera se logró la destrucción de estas criaturas, salvo unos pocos de sus descendientes que ahora existen en el bosque como pequeños monos.»

La tercera parte del Popol Vuh continúa la historia de la creación con el siguiente texto:

«Una vez más los dioses comulgaron juntos, y el Creador y el Antiguo hicieron cuatro hombres perfectos: su carne estaba compuesta enteramente de maíz amarillo y blanco. El nombre del primero era Balam-Quitze; el del segundo, Balam-Agab; el del tercero Mahucutah; el del cuarto, Iqi-Balam.»

Y aquí llega la parte más interesante del Popol Vuh:

«Ellos no tenían ni padre ni madre, ni nacieron por efecto de los agentes ordinarios en la obra de la Creación, sino que su venida a la existencia fue un milagro extraordinario causado por la intervención especial del Creador: Verdaderamente al fin, los dioses veían a unos seres que eran dignos de su origen.»

Como se puede observar en los párrafos anteriores del Popol Vuh, tenemos descripciones detalladas de cómo unos seres, que no eran de la Tierra, crearon al hombre.

La Serpiente Emplumada (Kukulcán o Quetzalcóatl) en el Templo de Quetzalcóatl de Teotihuacán (México). 

Fuente: Ancient Origins


17/12/20

Lebe - La Serpiente Dogon IV

 

El pueblo Dogon del Sahel, en África Occidental, puede ser la prueba más consistente de que la Tierra fue visitada en una época remota por seres del espacio exterior.

Según los dogon, en la montaña sagrada Youga Dogorou tuvieron lugar los primeros signos que anunciaban la llegada de los Nommo desde Sirio. La montaña, un día de repente se puso de color rojo y en la aldea crecían calabazas gigantes que nadie había plantado.

Y en esa montaña sagrada, según los dogón, se produjo la primera muerte de un nommo. No saben con certeza como pasó, pero los dogon aseguran que el nommo fue “crucificado” y al poco resucitó. Y dicen que volverá para salvar al mundo.

La tradición Dogon dice que hasta la zona de la meseta de Youga Dogurou, a plena luz del día, se vió una estrella muy brillante a la que llamaron “Ie-pelu-tolo”: La estrella de la décima luna. Lo curioso es que al llegar a la Tierra, esta estrella ya no tenía forma circular, sino que parecía una gran cesta o pirámide de base cuadrada. Para los dogón, este objeto fue un problema porque cuando aterrizó quemó plantas, animales y personas, y este sería el origen de los albinos. Por eso los albinos son especiales para ellos, los temen y los repudian.

De ie-pelu-tolo salieron ocho Nommo que tenían cuerpo de pez, 40 dientes muy afilados, no tenían orejas, y para escuchar ponían sus manos sobre unos orificios laterales. Los ojos eran rojos y en el cuello tenían arrugas. Solo tenían 3 dedos y vivían en el agua. Esos seres bajaron a la Tierra para enseñar a los hombres. Vivieron con los dogón y les enseñaron a cómo cultivar la sabana y a fabricar herramientas.

Pero esos seres también capturaban a personas y los mataban. Según sus historias, les introducían una lengua bífida por la nariz y les extraían la sangre. En el año 2.000, algunos dogón han vuelto a ver a los supuestos nommos, y los describieron con el pelo muy largo y medio cuerpo de pez. Los vieron como se movían por el suelo sin tocarlo.

Significativamente, el término “nommo” en la lengua Dogon se relaciona con el agua; también suelen referirse a ellos como “Maestros del Agua” e “Instructores”. Los describen como seres anfibios, mitad hombres; localizan su recalada en algún punto ubicado al nordeste del territorio en el que actualmente se asientan.

Esto establecen inquietantes paralelismos con la leyenda Sumeria de los Oannes, recogida por el historiador babilónico Beroso. Según el mito sumerio, los Oannes tenían forma de pez mezclada con hombre, y surgieron del Mar Rojo.

El contacto de los Dogon con los dioses de Sirio acabó en una liturgia, un ritual en el que se baila frenéticamente entre 3 y 5 días. Se bebe cerveza de mijo y se exhiben 28 tipos de máscaras. Todas ellas hacen alusión a los nommos. La máscaras, que se llaman Ka nagas, tienen forma de H.

14/12/20

Lebe - La Serpiente Dogon III

 

El culto de Lebe está relacionado con el ciclo agrícola. En todos los pueblos dogón hay un santuario Lebe.

El santuario está a cargo del líder espiritual de la aldea, el hogon, sacerdote principal de la deidad. Se dice que Lebe visita al hogon cada noche en forma de serpiente para purificarlo y darle fuerza e inspiración.

La secta Lebe adora al antepasado Lébé Serou, el primer ser humano mortal que en el mito Dogon, se transformó en una serpiente. El altar es una estructura cónica puntiaguda sobre la cual el Hogon ofrece mijo hervido mientras menciona en su bendición ocho granos más uno. Luego, el Hogon realiza algunos rituales en su casa que es el hogar de Lebe. El último día, todos los hombres del pueblo visitan todos los altares de Binou y bailan tres veces alrededor del altar de Lebe. 

La divinidad elegida para el mes de agosto en el calendario damanhuriano es Lebe, que en la mitología del pueblo Dogón es el ancestro de toda la humanidad, aquel que se ofrece a sí mismo para que puedan nacer otros seres humanos. 

El dios creador es Amma, la celebración es una vez al año y consiste en ofrecer mijo hervido en el altar cónico de Amma, y todas las sectas están dirigidas al dios Amma. 

En su tradición, el dios creador de todas las cosas, Amma, indicó a Lebe que fingiese estar muerto y que se dejara enterrar. De esta manera, el cuerpo de Lebe podría ser devorado por la serpiente enviada por el mismo creador. La serpiente, después de la comida, vomitó algunas piedras que fueron colocadas en el suelo reproduciendo el diseño del cuerpo humano. De ellas se generaron todas las mujeres y todos los hombres, mientras que Lebe, en la forma de una serpiente, continuó su vida asociada a la tierra, la vegetación, a todo lo que muere y renace. A través del sacrificio y la transmutación de su cuerpo físico Lebe es una especie de padre de toda la humanidad. 

En el mito de los Dogón la creación de la humanidad se realiza a través de un acuerdo entre la divinidad y un antepasado, que es un iniciador divino consciente y por elección de la estirpe que de él deriva. Su figura atrae la conciencia de todos los seres humanos de ser el fruto de una elección de sus antepasados y no solamente de una intervención divina. 

Las piedras que salen del cuerpo de la serpiente que engulló a Lebe, representan no solo a los seres humanos, sino también a las relaciones sociales, la comunidad, el matrimonio, el respeto, y recalcan la voluntad precisa no solo de existir, sino también de elegir los propios valores y de ordenar la manera para ser un pueblo. 

Sobre las paredes de los Templos de la Humanidad, Lebe está representado señalando el firmamento pintado en el cuerpo de la diosa egipcia del cielo Nut, para compartir la conexión con las estrellas y el universo con cualquiera que vea las preciosas pinturas de las paredes del templo. Lebe nos invita a cuestionarnos sobre el origen de la humanidad, sobre quiénes somos realmente y cual es la verdadera historia de nuestro planeta, en relación a una civilización galáctica mucho más grande. 

Lebe, a través de caminos arcanos y misteriosos, conoce los secretos del firmamento y nos los señala, dibujados en el cuerpo de Nut, que es una fuerza divina también ligada al renacimiento. Tal vez, el mensaje del héroe Dogón es este: “Estamos vivos y nacemos y renacemos continuamente para seguir viviendo, para que de esta manera podamos participar en la realización de los designios universales”. 

Lebe nos invita a reflexionar sobre la importancia de la conciencia del por qué existimos: Nosotros “existimos” porque quisimos existir, porque a través de un acuerdo con una fuerza mayor que nosotros decidimos participar en el gran juego de la vida en las formas. 

Lebe nos recuerda que no solo hemos descubierto que existimos, lo hemos decidido: Esto es una gran responsabilidad y una gran fuerza. Cada vez que nos enfrentamos a los desafíos que nos encontramos, elegimos existir con más intensidad, ser una parte más consciente del universo. Afrontar con coraje y compromiso los problemas colectivos de esta época y los del planeta, con el mismo sentido de responsabilidad y atención con que tratamos nuestros problemas personales, nos permite afirmar nuestra voluntad de crecer.

https://www.damanhurblog.es/2020/08/27/articulos-principales/lebe-el-ancestro-consciente/

Continuará...


7/12/20

Lebe - La Serpiente Dogon II

 

                              El Arca primordial KORO NA

La leyenda Dogon afirma que la fuente primigenia del saber astronómico fueron los “Nommos”, seres que llegaron a la Tierra procedentes del satélite de Emme Ya, aproximadamente hacia el año 3.000 A.E.C.

El primer Nommo, primer antepasado que bajó a la tierra, obtuvo el permiso y la gracia del Dios Amma para emprender su viaje. Para ello construyó un Arca en la que introdujo todo lo necesario para su viaje así como las herramientas, simientes y todo tipo de útiles que necesitaría al llegar a la tierra. El arca descendió sujeta por un hilo de cobre, como el suelo estaba seco, el Nommo se convirtió en caballo para tirar del arca hasta que llegaran las lluvias. El arca fue flotando ayudada por caballos hasta el lugar en donde están actualmente asentados los Dogon.

En la imagen, observamos una pequeña reproducción del Arca a las cuatro parejas de gemelos, son los Nommos, los antepasados primordiales, nacidos de una pareja de barro modelada por Amma. Pero primeramente Amma se unió a la Tierra, que convirtió en su esposa, y de esta unión nació un hijo imperfecto el Chacal Pálido, Yurugu, con la apariencia de hombre y de serpiente.

La Tierra le dio un segundo hijo, Nommo, a la vez macho y hembra, maestro de la palabra, que transmitió sus enseñanzas a los ocho antepasados primordiales, que a su vez fueron bajando a la tierra a transmitir sus conocimientos a los hombres. Los ocho Nommos son al mismo tiempo hombre y mujer.

Vemos también la Serpiente, que es el séptimo Nommo, que fue matado y transformado en la serpiente Lebe a la que desde entonces se rinde culto. Lebe fue la encargada de transmitir la palabra a los hombres para poder así comunicar con los espíritus. Lebé protege los campos y regenera la tierra, sus mudas son signo de renovación.

También aparece el cocodrilo, animal mítico de los dogon, representado en las pilastras de Toguna (la Casa de la Palabra), en las puertas de granero y en numerosos objetos sagrados o utilitarios. El cocodrilo representa a Binu Seru, uno de los antepasados primordiales que al igual que los otros representa uno de los cuatro elementos de la naturaleza, el agua, como Lebe Seru representa la tierra, Diogu Seru el fuego y Amma Seru el aire.

Continuará...

Fuente:http://www.artedeafrica.com/detalle-exposicion.php?id=1753&category_id=44


5/12/20

Lebe - La Serpiente Dogon I

 

El pueblo Dogon se encuentra en Mali, un país africano situado en la frontera del Sahara, cerca de África Occidental y más de 1.500 kms. del Atlántico.

En los acantilados de Bandiagara hay cuevas construídas y alrededor de las paredes sus casas son construcciones hechas con barro y techo de paja, en algunos casos hay que subir hasta 200 metros para poder ver cómo viven, a algunas de ellas sólo se puede llegar trepando por estrechos escalones tallados en las grietas de las paredes.

Todos los pueblos dogones son regidos por un líder llamado Hogon, el cual es elegido entre los más sabios y viejos de la aldea. La iniciación del líder electo dura alrededor de seis meses, periodo en el que no se le está permitido afeitarse o lavarse, lleva ropas blancas y nadie puede tocarlo. Una virgen joven se encarga de su aseo, de su casa y de preparar su comida. Tras terminar su iniciación, vestirá con un gorro rojo y un brazalete con una perla sagrada.

La virgen que lo cuida reemplaza una de sus esposas, pero debe regresar a su casa, ya que el Hogon debe vivir solo. Es durante la noche que la Serpiente sagrada Lebe lo viene a purificar y transferir su sabiduría.

Lebe, es la serpiente sagrada que fue el primer humano mortal que se convirtió en serpiente, cuyo culto se celebra una vez al año y dura tres días, su altar es de forma cónica donde el Hogon ofrece mijo, mientras recitan bendiciones, posteriormente el Hogon realiza otros rituales en su casa puesto que también es el hogar de Lebe. En el último día todos los hombres de la aldea visitan los altares y hacen la danza Binou tres veces, finalmente el Hogon los invita a beber la cerveza de mijo a todos los que ayudaron.

Los dogones son un pueblo diferente al resto de comunidades africanas. Las tradiciones culturales de su comunidad demuestran que viven en completa armonía social, no hay crímenes, ni suicidios en sus aldeas. La vida es de carácter sagrado, por ende cualquier disputa se soluciona pacíficamente. Esta civilización conoce la escritura moderna y tienen la capacidad de registrar su historia y cultura en papel, sin embargo la mentalidad hace que prefieran transmitir sus tradiciones de forma oral.

Pocos son los que conocen sus antecedentes históricos, pero el legado de las antepasados está en las paredes cavernosas de Bandiagara, rescatado en pinturas y pictogramas, que hace poco han sido descifrados.

Según la cosmogonía dogon, el universo se originó a partir de una estrella muy pesada a la que llaman Po Tolo. Po Tolo es invisible, en el sentido de que no puede verse mirando al cielo, pero gira en torno a la estrella más brillante del firmamento nocturno: Sigu Tolo, según su nombre occidental, Sirio, efectivamente es un sistema doble, con una estrella muy densa imposible de ver sin un potente telescopio, Sirio B, que gira en torno a su hermana Sirio A. ¿Cómo llegaron los dogon a conocer su existencia?. Además los dogon describían su órbita elíptica con bastante exactitud, y por otro lado, también parecían poseer otros conocimientos sorprendentes, como que Júpiter (al que llaman “Dana tolo”) tiene cuatro lunas y Saturno anillos. Realmente sorprendente si tenemos en cuenta que muchos de estos astros no son visibles sin el uso de un telescopio, y estos conocimientos datan antes de que los occidentales los descubriesen.

Continuará...

11/11/20

Reyes Nagas (India)

El dios Krisna baila sobre las cabezas del naga Kalíia, mientras las esposas del naga le oran.

En la mitología hinduísta, los nagas son un tipo de semidioses inferiores con forma de serpiente. La palabra sánscrita naga, posiblemente es un autogentilicio en el idioma de la etnia naga

En el gran texto épico Majabhárata (siglo III a.C.), la representación de los nagas tiende a ser negativa. Se los trata como las víctimas que merecían la muerte en el sarpa iagñá (el sacrificio de serpientes).

El texto los llama “perseguidores de todas las criaturas” y dice que las serpientes tenían veneno virulento, gran poder y exceso de fuerza y siempre intentaban morder a otras criaturas.

Al mismo tiempo, los nagas juegan un papel importante en las leyendas narradas en el texto, frecuentemente no más malvados que los demás protagonistas, incluso a veces del lado de los "buenos". Generalmente en el texto aparecen con forma de humanos y serpientes. Por ejemplo, la historia de cómo el príncipe naga Shesha terminó sosteniendo al mundo sobre sus capuchas comienza con la escena en que él aparece como un dedicado asceta humano, el cabello recogido con un rodete, la ropa hecha jirones, y su carne y piel seca debido a las austeridades que estaba practicando. El dios Brahma queda complacido con Shesha, y le encarga sostener el mundo sobre su cabeza. En este punto, Shesha aparece con los atributos de una serpiente. Entra por un agujero en la Tierra y se desliza hasta el fondo, donde carga la Tierra sobre su cabeza.

El gran némesis de los nagas en el Majabhárata es el gigantesco hombre-pájaro Garudá.

El sabio Kashiapa tuvo dos esposas, Kadru y Vinata. La primera quería tener muchos hijos, y la segunda quería tener pocos pero muy poderosos. El sabio cumplió sus deseos, Kadru puso mil huevos (de los que nacieron serpientes) y Vinata puso dos huevos de los que nacieron Aruna (el auriga de Suriá) y Garudá.

Por una apuesta, Vinata y Garudá se convirtieron en esclavos de Kadru y tuvieron que cumplir las órdenes de las serpientes. Aunque Garudá cumplía todos los caprichos de los nagas, se generó en él un rencor al que nunca renunciaría. Cuando le preguntó a las serpientes lo que tendría que hacer para ser liberado de su cautiverio, le dijeron que tendría que llevarles el amrita, el elixir de la inmortalidad. Garudá robó el elixir de los dioses y se lo llevó a las serpientes, con lo que cumplió la orden, pero mediante una trampa evitó que lo repartieran y obtuvieran la inmortalidad. Desde ese momento, él las consideró enemigos y comida. 

Matali, el auriga del dios Indra, quería casar a su hija Gunakeshi. Se acercó al naga Ariaka y le propuso casarla con su hermoso nieto Sumukha. Ariaka replicó que Garudá había declarado su decisión de devorar a ese nieto, tal como ya había comido a su hijo. Matali persuadió entonces a Indra y a Visnú para que le dieran a Sumukha un trago de amrita (el elixir de la inmortalidad). Sumukha tomó la poción y pudo casarse felizmente con Gunakeshí.

Dice el Majabhárata que Kadru, la madre ancestral de las serpientes, hizo una apuesta con su hermana Vinata, cuya prenda era que la perdedora sería esclava para siempre de la ganadora. Ansiosa por asegurarse la victoria, Kadru les pidió ayuda a sus hijos. Ellos se negaron, por lo que Kadru se enojó y los maldijo para que murieran en un ”sacrificio de serpientes” que realizaría un rey Yanam Eyaiá, hijo de Majarash Paríkshit, a principios de la era Kali Yuga (para la que faltaban unos 4 millones de años), nieto de Abhimaniu y bisnieto de Aryuna.

Vasuki (rey de las serpientes nagas) supo de esta maldición. Entonces fue a buscar al asceta Yárat Karu (vieja acción) para ofrecerle en matrimonio a su hermana, que quedó registrada en la leyenda como Yárat Karu Priiá (amada de Yáratkaru), Bhaguiní Yárat Karu (esposa de Yáratkaru), Yárat Karu Bhaga (la vulva que utilizaba Yáratkaru).

De la unión del humano con la serpiente nació un niño con la piel estriada y brillante. El hijo se llamó Astika.

Cuando el rey Yanam Eyaiá finalmente hizo el sacrificio de serpientes para matar a Taksaka (hermano de Vasuki), comenzó a atraer hacia el fuego a todas las serpientes del mundo. Entonces el sabio Astika se acercó al rey, elogió el sacrificio en términos tan elocuentes que el rey le ofreció cualquier favor que quisiera. Astika inmediatamente le pidió que acabara con el sacrificio. Aunque primero se arrepintió de su oferta, finalmente Yanam Eyaiá cumplió su palabra e interrumpió el sacrificio.

Cuenta el Majabhárata que Vasuki (uno de los tres reyes de los nagas, siendo sus hermanos Shesha y Taksaka) ayudó a los devas (dioses) y a los asuras (demonios) a extraer el amrita (el elixir de la inmortalidad) del océano de leche (uno de los océanos concéntricos que rodearían la India, según los hinduistas) siendo utilizado como cuerda, enroscado en el monte Mandara para batir las profundidades del océano. 

Varuna, el dios védico de las tormentas, es considerado el rey de los nagas que viven en los Patala, el séptimo planeta del inframundo. Son hijos de Kashiapa y Kadru. Entre los más importantes se cuentan Manasá, Shesha Naga, Vasuki y Taksaka. En el norte de la India, hay comunidades que se hacen llamar naga vanshi (linaje de los nagas) porque se consideran sus descendientes. Según una tradición, los hindúes creen que el gramático Patanyali era una encarnación de la serpiente divina Adi-Sesha Naga.

El Nilamata-purana, del siglo VII menciona que el valle de Cachemira está habitado por dos tribus: los nagas y los pisachas.

A los pisachas les gusta la oscuridad y tradicionalmente frecuentaban lugares de cremación, junto con otros monstruos como los bhutas y los vetalas. Los pisachas tienen el poder de asumir diferentes formas a voluntad, y también pueden llegar a ser invisibles. Se alimentan de las energías humanas. A veces, poseen a los seres humanos y alteran sus pensamientos, y las víctimas son afectadas por una variedad de enfermedades y anomalías como la locura. Se supone que ciertos mantras pueden ahuyentar al pisacha que posee a esa persona en particular, lo que cura la enfermedad. Con el fin de mantener alejados a los pisachas, se les da una parte de las ofrendas durante ciertas funciones religiosas y festivales.

Lugares donde donde viven los nagas:

    -Patala (o Nagaloka), el séptimo de los planetas infernales del inframundo. Su capital se llama Bhoga Vatī.

    -Lago Mana Sarovara, lago de los grandes nagas Monte Sumeru.

    -Nagalandia, en el noreste de la India, habitado actualmente por tribus nagas.

    -Kacha Naga, tribus nagas que viven fuera de Nagalandia.

    -Naggar, pueblo en la cordillera de los Himalayas (en el Tíbet), que deriva del nombre de las tribus nagas.

    -Nagpur, ciudad india cuyo nombre deriva de Naga Pura (ciudad de nagas).

    -Océano Pacífico, según un mito camboyano.

    -El pozo de Shesna, en Benarés (a orillas del río Ganges), que se dice que es la entrada a los Patalas (infiernos).

    -Nagadaa, sitio en Pakistán donde se cree que se llevó a cabo el genocidio de los nagas (naga iagñá ‘el sacrificio de las serpientes’).

    -Río Mekong, que cruza Tíbet, China, Birmania, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam.

    Fuente: Wikipedia

1/10/20

Ofitas de Perú (II)

        Guaca del Dragón en Trujillo (Perú)

La relación próxima entre el hombre andino y las guacas puede comprobarse por la gran cantidad que hay dispersas en el Tawantinsuyu, las mismas que en algunos casos, aún en la actualidad son objeto de veneración. Como centro religioso, las guacas son también famosas por ser el lugar donde se depositaban ofrendas.

En los Andes centrales del territorio del actual Perú, fue el lugar de donde según la mitología inca salió la primera pareja formadora de cada comunidad andina (aillu) después del diluvio universal, de acuerdo al mandato de Apu Kon Ticci Viracocha (en quechua: Apu Qun Tiqzi Wiraqucha), El Hacedor, que les determinó un tiempo y lugar donde deberían resurgir a fin de que se volviera a repoblar la tierra y fueran los padres de las diferentes naciones o comunidades andinas (Manco Cápac y Mama Ocllo fueron una de estas parejas).

Es este lugar de origen (que podía ser una cueva, un árbol, el sitio donde cayó un rayo, un cerro, una mina, un lago, etc.) donde los aillus más prósperos solían construir los respectivos adoratorios de adobe (costa), piedra (sierra) o sobre una isla (lago), lugares que por extensión también fueron conocidos como guacas. También por mandato de Wiracocha, estas primeras parejas fundadoras del aillu retornaban al estado en que salieron a su muerte y se volvían las deidades protectoras (apus) de la comunidad a los que se veneraban.

Los soldados imperiales incas marchaban a la guerra formados por escuadrones de acuerdo a su comunidad de origen y por lo tanto tótems que representaban a su respectiva guaca (el rayo, el cóndor, el cerro, el arcoíris, etc.), por ello una de las maneras más terribles para castigar a los pueblos muy rebeldes era justamente la destrucción de sus guacas y momias, con lo que se rompían los vínculos que mantenían unida a esa comunidad; por la misma razón, cuando se conquistaba un reino de respeto en el que se reconocía de la misma cultura y cosmovisión andina el rey vencido (o un rey aliado de buena fe) era reconocido y llevado con todos los honores a la ciudad del Cuzco, donde a su muerte su momia pasaba a integrar y vivir espiritualmente como un todo con el Ombligo del Mundo, de ahí el estatus de sagrada de la ciudad imperial como mayor centro religioso andino, porque de esta manera la sagrada Guaca Viviente (el sinchi, curaca o Capac, jefe, señor feudal o rey), descendiente de la primera guaca, solo fijaba un nuevo punto de adoración. Tal es el caso del Chimú Cápac o Rey Chimú (descendiente del Señor de Sipán) y de los reyes Lupaca y Zapana de los dos Reinos Collas (aymaras) del Altiplano, derrotado uno, aliado del otro.
En el Cusco, los ceques consistían en líneas imaginarias que partían desde el Coricancha y se dirigían hacia cada guaca, conformando un total de 328 guacas. Cumplían funciones de orden político, social y religioso.
El Coricancha era el principal templo de la cultura inca. Al amanecer del equinoccio, el Sol atraviesa la puerta del recinto oriente y cruza el pasillo de la guaca. Al atardecer realiza el camino inverso. La diagonal del pasillo de acceso señala la línea Norte-Sur. Mediante este sencillo método, y utilizando barro y piedras como materiales de construcción, los astrónomos incas lograban observaciones de gran precisión.

En Colombia, guaca se refería entre los pijaos, a lugares sagrados o con valor religioso, santuarios naturales (cavernas, volcanes, fuentes de agua), templos para ritos y otros lugares sagrados para sus comunidades como las tumbas de sus ancestros; en general espacios en los que se celebraba respeto sacramental.

Algunos cronistas de indias lo describen así:
...Hubo en las Indias gran curiosidad de hacer ídolos y pinturas de diversas formas y materiales y a estas adoraban por dioses las llamaban Guaca. (P. Acosa).

...Llamaban a estos cementerios que ellos tienen por sagrados, Guaca. (Cieza de León)

Continuará...

29/9/20

Ofitas de Perú (I)

                  Panel Central en la Guaca del Dragón, Trujillo (Perú)

La Guaca del Dragón, también llamada Guaca del Arco Iris, está ubicada en el norte, en las afueras de la ciudad de Trujillo, en el distrito de La Esperanza y cerca de Chan Chan, en Perú.
Se trata de un gran monumento religioso, centro ceremonial y administrativo construido en adobe, cuyos murales están decorados con frisos en relieve mostrando figuras antropomorfas y representando estilizadamente el arcoíris. Si bien algunos arqueólogos atribuyen este monumento a la Cultura Chimú (1.100-1.450), otros afirman que este adoratorio fue construido por la Cultura Moche (800-1.000)

Al ingresar a la Guaca del Dragón podemos apreciar una rampa que conduce a un primer nivel que presenta figuras talladas en las paredes en forma de dragón y sobre estas figuras se representa a un arcoíris. Otra rampa, más pequeña que la primera, nos conduce al segundo nivel, en este nivel hay catorce depósitos, lo que indica que no solo era un adoratorio, sino un centro de acopio de bienes para el abastecimiento de quienes vivían allí y sus alrededores,
Se trata de una pirámide formada por una doble plataforma protegida por una elevada muralla con un solo ingreso al conjunto arquitectónico. Las típicas rampas de la época dan acceso a la Guaca desde la parte superior.

Los muros de las plataformas están decorados con bellos altorrelieves. Una figura adopta la forma de un arcoíris en forma muy estilizada en pos de engullir a un personaje, con cada cabeza. Al centro figuras antropomórficas en forma de Dragón con las fauces abiertas comparten el bocado. Una figura bicéfala posada sobre una pequeña plataforma o altar comparte entre sus fauces un Tumi.

Guaca, huaca o waca, del quechua wak'a designaba todas las sacralidades fundamentales incaicas: santuarios, ídolos, templos, tumbas, momias, lugares sagrados, animales, aquellos astros de los que los aillus o clanes, creían descender, los propios antecesores, incluyendo a las deidades principales, el Sol y la luna, los cuales eran venerados a través de diferentes ceremonias.
Este concepto se origina en la cultura que el Imperio incaico impuso a todos sus dominios en América del Sur. Los incas creían que el inca Túpac Yupanqui podía hablar con las guacas, y por medio de estas conocía los hechos pasados y futuros.

Según la tradición prehispánica, las guacas poseen personalidad propia y forman parte de los panteones locales de las culturas incaicas y preincas junto con las demás deidades andinas mayores como Wiracocha, Pachacamac o Pariacaca.

Continuará...

22/9/20

Ofiolatría Inca


El nombre de América viene de “Amaruka” que significa Tierra de la Serpiente de sabiduría. La tierra de la serpiente emplumada no tiene nada que ver con Américo Vespucio. Amaruka proviene de un antiguo Dios Inca asociado con la serpiente.

Amaru (Serpiente) de gran importancia en la cosmología andina, ha estado presente desde muy antiguo en su iconografía. Su simbolismo es amplio: agua, rayo, fuerza, continuidad, vía láctea, totalidad.
La mascaypacha o corona real de los incas no es otra cosa que la representación de amaru. Símbolo de la realeza cuzqueña, el Inca Garcilaso lo incluyó en el escudo que diseñara para sí mismo, colocando a la izquierda los símbolos de su ascendencia española, y a la derecha los de su familia materna: inti, quilla, la mascaypacha y amaru.
Amaru (en quechua) es la serpiente o culebra de gran tamaño. En aimara, con igual significado, Katari es el nombre de una deidad representada como una Serpiente alada, con ojos cristalinos, hocico rojizo, cabeza de llama, y una cola de pez.

En la época incaica era tótem de la sabiduría, motivo por el cual en las Casas del Saber (Yachay Wasikuna) se colocaba la imagen de dicho ser.
Amaru simboliza el agua que corre por los canales de irrigación, ríos y vertientes y que hacen posible que las semillas del cultivo se transformen en hortalizas. Además se dice que todo aquello que compone la vida está escrito en las escamas del Amaru.
Es una deidad que se relaciona con la vitalidad del fuego que permite la existencia del pueblo aimara. Su fiesta, se realiza en el mes de agosto cuando se produce la limpieza de los canales de irrigación, siendo el cabeza de familia quien oficia de celebrante. Los cultos de Amaru, Mallku y Pachamama son las formas más antiguas de celebración que los aimaras aún realizan en la actualidad.

La noción de Amaru o de Katari asociado a las aguas ha tenido mutaciones y en cuanto a "serpiente voladora" (es similar a las deidades mesoamericanas Kukulkan o Quetzalcoatl) también simboliza a las exhalaciones o rayos que caen del cielo (considerados muchas veces como fertilizadores de la tierra), de hecho el nombre quechua Túpac Amaru significa "encuentro de serpientes" o "lucha de serpientes".

Los Amarus de Junín o Amaru Aranway son dos seres hermanos mitológicos que forman parte de un relato dentro del folclore del Departamento de Junín en Perú.
En Tiwanaku (principal centro de culto y cultural aimara), en un qalawawa o monolito de piedra también se puede observar la figura de Amaru además de la de Mallku.

En Cusco, dentro de la cosmovisión andina, el Amaru representa el comunicador del cielo y la tierra, primero como "Illapa" Rayo que va a la tierra, luego como serpiente, agua, etc., del Hanan Pacha (Mundo Celestial) pasa por el Kay Pacha (Mundo actual) al Ukhu Pacha (Mundo Interno o madre Tierra). Siendo una deidad como lo tenían los Chinos, Mayas-Aztecas, su representación es como la serpiente alada, pasando de un mundo a otro como gran comunicadora de los dioses incas.