21/1/21

Leviatán

 Leviatán (del hebreo לִוְיָתָן, liwyatan, enrollado), es el monstruo marino por excelencia.

Es una figura mitológica cuya representación más conocida se encuentra en el Antiguo Testamento. Es un monstruo marino imponente; una bestia de gran fuerza. Símbolo del caos y de los poderes anti-divinos.

En la Biblia, el capítulo 41 del Libro de Job (Antiguo Testamento) da muchos detalles sobre Leviatán como criatura marina. Está bien protegido por escamas; tiene una poderosa dentadura; de su boca salen llamas y chispas; y le sale humo por las fosas nasales. Nada puede derrotarlo; no puede ser apresado, porque rompe el hierro como si fuera papel. Y cualquiera, con solo mirarlo queda paralizado por el miedo. El mar hierve bajo el cuerpo del monstruo; deja un rastro luminoso y el abismo se cubre de espuma blanca.

En la Biblia, el Leviatán se describe como “la rápida y retorcida serpiente” o “el monstruo del mar”, y fue utilizado más tarde como una referencia al caos que existía antes de la creación, sometido cuando el orden fue establecido por Dios.

Leviatán posiblemente deriva de la diosa babilónica Tiamat, la madre de todo el cosmos, la diosa primordial de los océanos y las aguas saladas. Se la representa en la iconografía tradicional como una serpiente marina o un dragón.

Enûma Elish, el poema babilónico que narra el origen del planeta, afirma que Tiamat dio a luz a dragones y serpientes entre una lista más general de monstruos, incluidos los hombres escorpión, sirenas y tritones, pero no identifica la forma de Tiamat como la de un dragón; sin embargo, otras fuentes que contienen el mismo mito se refieren a ella como tal.

Leviatán ya se conocía en la mitología cananea (fenicia) con el nombre de Lotan o Lothan (derivado de lawtan).

En textos ugaríticos del siglo XIV a.C. Leviatán se describe como el enemigo del dios de la tormenta Baal y siervo del dios del mar Yam.

Cuando se descubrieron los textos referentes al antiguo mito cananeo de la creación, en el que Baal derrotó a Lotan, así como Marduk derrotó a la serpiente Tiamat, el origen del mito Leviatán quedó claro en relación con los babilonios.

También quedaría el mito relacionado con los posteriores referentes a las cosmogonías, en los que el dios supremo del panteón vence al caos eliminando a una bestia que, habitualmente, es un dios anterior.

Según otros, la figura de Leviatán está tomada de Sobek, el dios cocodrilo egipcio, amo de las aguas.

El filósofo inglés Thomas Hobbes (1588-1679) dedicó su obra política más conocida a la figura del Leviatán, escrita en 1.651, en la que el monstruo marino se transformó de en símbolo del Estado.

Fuente:https://elretohistorico.com/el-leviatan-el-monstruo-marino-de-la-mitologia-biblica/


15/1/21

Laocoonte

 

  Laocoonte y sus hijos.

En esta pieza se representa el momento exacto en que las serpientes marítimas se enroscan en el cuerpo del sacerdote troyano y sus dos hijos.

La historia de Laocoonte, sacerdote de Poseidón (Neptuno para los romanos), ha sido narrada en repetidas ocasiones pero la versión más conocida es la del mito de Virgilio en la Eneida, donde cuenta que después de años inútiles de asedio, los griegos deciden tomar Troya a través de un engaño, aconsejados por el astuto Ulises, simularon que abandonaban su campamento zarpando con todas sus tropas, dejando delante de las puertas de la ciudad un enorme caballo de madera.

Cuando despertaron los troyanos, incautos a causa de la aparente victoria, decidieron llevar el misterioso regalo griego dentro de las murallas de la ciudad, Laocoonte intentó en vano disuadir a sus conciudadanos, tratando de hacerles ver que se podía tratar de una trampa, con extremada violencia y fuerza tiró una lanza contra el caballo, el sonido de la lanza al chocar con el gran caballo fue hueco, lo que reveló que en su interior podía esconder a guerreros enemigos, aún así nadie quiso escucharle y ante el desafío de Laocoonte, en ese momento emergieron de las aguas dos grandes serpientes mandadas por Atenea, Caribea y Porce, devorando a sus hijos, Laocoonte angustiado se lanza a luchar y también resulta devorado.

De la tradición de Virgilio se interpreta que el castigo de Laocoonte se debe a la profanación que supone tratar de destruir un regalo a la deidad.

Según las fuentes antiguas, existe una sola mención por el escritor romano Plinio el Viejo, que en su libro Naturalis Historia, cuenta que la obra se encontraba en el palacio del emperador Tito, cerca del año 70 d.C. y proporciona el nombre de los tres artistas que la esculpiero, Agesandro, Atenodoro y Polidoro de Rodas, probablemente se esculpió entre el 170 y 150 a.C.

En el Laocoonte los tres escultores han representado una amplia variedad de sentimientos; en el centro, el rostro contraído del padre que expresa su desesperada lucha por salvar a sus hijos y a él, a la izquierda, el hijo pequeño se retuerce de espasmos producidos por la inminente muerte, y a la derecha el hijo mayor horrorizado e impotente por la irremediable muerte de su padre y hermano, consciente de sufrir la misma suerte .

La obra Laocoonte y sus hijos fue descubierta el 14 de enero del año 1.506 en un viñedo romano propiedad de Felice de Fredis por un campesino. El propio Miguel Ángel Buonarroti fue uno de los primeros testigos en aparecer en la excavación, quien confirmó la correspondencia entre el relato de Plinio el Viejo y la pieza encontrada, hoy se puede apreciar en el Museo Pío-Clementino de la ciudad del Vaticano (Roma).

Fuente:https://www.culturagenial.com/es/escultura-laocoonte-y-sus-hijos/


17/12/20

Lebe - La Serpiente Dogon IV

 

El pueblo Dogon del Sahel, en África Occidental, puede ser la prueba más consistente de que la Tierra fue visitada en una época remota por seres del espacio exterior.

Según los dogon, en la montaña sagrada Youga Dogorou tuvieron lugar los primeros signos que anunciaban la llegada de los Nommo desde Sirio. La montaña, un día de repente se puso de color rojo y en la aldea crecían calabazas gigantes que nadie había plantado.

Y en esa montaña sagrada, según los dogón, se produjo la primera muerte de un nommo. No saben con certeza como pasó, pero los dogon aseguran que el nommo fue “crucificado” y al poco resucitó. Y dicen que volverá para salvar al mundo.

La tradición Dogon dice que hasta la zona de la meseta de Youga Dogurou, a plena luz del día, se vió una estrella muy brillante a la que llamaron “Ie-pelu-tolo”: La estrella de la décima luna. Lo curioso es que al llegar a la Tierra, esta estrella ya no tenía forma circular, sino que parecía una gran cesta o pirámide de base cuadrada. Para los dogón, este objeto fue un problema porque cuando aterrizó quemó plantas, animales y personas, y este sería el origen de los albinos. Por eso los albinos son especiales para ellos, los temen y los repudian.

De ie-pelu-tolo salieron ocho Nommo que tenían cuerpo de pez, 40 dientes muy afilados, no tenían orejas, y para escuchar ponían sus manos sobre unos orificios laterales. Los ojos eran rojos y en el cuello tenían arrugas. Solo tenían 3 dedos y vivían en el agua. Esos seres bajaron a la Tierra para enseñar a los hombres. Vivieron con los dogón y les enseñaron a cómo cultivar la sabana y a fabricar herramientas.

Pero esos seres también capturaban a personas y los mataban. Según sus historias, les introducían una lengua bífida por la nariz y les extraían la sangre. En el año 2.000, algunos dogón han vuelto a ver a los supuestos nommos, y los describieron con el pelo muy largo y medio cuerpo de pez. Los vieron como se movían por el suelo sin tocarlo.

Significativamente, el término “nommo” en la lengua Dogon se relaciona con el agua; también suelen referirse a ellos como “Maestros del Agua” e “Instructores”. Los describen como seres anfibios, mitad hombres; localizan su recalada en algún punto ubicado al nordeste del territorio en el que actualmente se asientan.

Esto establecen inquietantes paralelismos con la leyenda Sumeria de los Oannes, recogida por el historiador babilónico Beroso. Según el mito sumerio, los Oannes tenían forma de pez mezclada con hombre, y surgieron del Mar Rojo.

El contacto de los Dogon con los dioses de Sirio acabó en una liturgia, un ritual en el que se baila frenéticamente entre 3 y 5 días. Se bebe cerveza de mijo y se exhiben 28 tipos de máscaras. Todas ellas hacen alusión a los nommos. La máscaras, que se llaman Ka nagas, tienen forma de H.

14/12/20

Lebe - La Serpiente Dogon III

 

El culto de Lebe está relacionado con el ciclo agrícola. En todos los pueblos dogón hay un santuario Lebe.

El santuario está a cargo del líder espiritual de la aldea, el hogon, sacerdote principal de la deidad. Se dice que Lebe visita al hogon cada noche en forma de serpiente para purificarlo y darle fuerza e inspiración.

La secta Lebe adora al antepasado Lébé Serou, el primer ser humano mortal que en el mito Dogon, se transformó en una serpiente. El altar es una estructura cónica puntiaguda sobre la cual el Hogon ofrece mijo hervido mientras menciona en su bendición ocho granos más uno. Luego, el Hogon realiza algunos rituales en su casa que es el hogar de Lebe. El último día, todos los hombres del pueblo visitan todos los altares de Binou y bailan tres veces alrededor del altar de Lebe. 

La divinidad elegida para el mes de agosto en el calendario damanhuriano es Lebe, que en la mitología del pueblo Dogón es el ancestro de toda la humanidad, aquel que se ofrece a sí mismo para que puedan nacer otros seres humanos. 

El dios creador es Amma, la celebración es una vez al año y consiste en ofrecer mijo hervido en el altar cónico de Amma, y todas las sectas están dirigidas al dios Amma. 

En su tradición, el dios creador de todas las cosas, Amma, indicó a Lebe que fingiese estar muerto y que se dejara enterrar. De esta manera, el cuerpo de Lebe podría ser devorado por la serpiente enviada por el mismo creador. La serpiente, después de la comida, vomitó algunas piedras que fueron colocadas en el suelo reproduciendo el diseño del cuerpo humano. De ellas se generaron todas las mujeres y todos los hombres, mientras que Lebe, en la forma de una serpiente, continuó su vida asociada a la tierra, la vegetación, a todo lo que muere y renace. A través del sacrificio y la transmutación de su cuerpo físico Lebe es una especie de padre de toda la humanidad. 

En el mito de los Dogón la creación de la humanidad se realiza a través de un acuerdo entre la divinidad y un antepasado, que es un iniciador divino consciente y por elección de la estirpe que de él deriva. Su figura atrae la conciencia de todos los seres humanos de ser el fruto de una elección de sus antepasados y no solamente de una intervención divina. 

Las piedras que salen del cuerpo de la serpiente que engulló a Lebe, representan no solo a los seres humanos, sino también a las relaciones sociales, la comunidad, el matrimonio, el respeto, y recalcan la voluntad precisa no solo de existir, sino también de elegir los propios valores y de ordenar la manera para ser un pueblo. 

Sobre las paredes de los Templos de la Humanidad, Lebe está representado señalando el firmamento pintado en el cuerpo de la diosa egipcia del cielo Nut, para compartir la conexión con las estrellas y el universo con cualquiera que vea las preciosas pinturas de las paredes del templo. Lebe nos invita a cuestionarnos sobre el origen de la humanidad, sobre quiénes somos realmente y cual es la verdadera historia de nuestro planeta, en relación a una civilización galáctica mucho más grande. 

Lebe, a través de caminos arcanos y misteriosos, conoce los secretos del firmamento y nos los señala, dibujados en el cuerpo de Nut, que es una fuerza divina también ligada al renacimiento. Tal vez, el mensaje del héroe Dogón es este: “Estamos vivos y nacemos y renacemos continuamente para seguir viviendo, para que de esta manera podamos participar en la realización de los designios universales”. 

Lebe nos invita a reflexionar sobre la importancia de la conciencia del por qué existimos: Nosotros “existimos” porque quisimos existir, porque a través de un acuerdo con una fuerza mayor que nosotros decidimos participar en el gran juego de la vida en las formas. 

Lebe nos recuerda que no solo hemos descubierto que existimos, lo hemos decidido: Esto es una gran responsabilidad y una gran fuerza. Cada vez que nos enfrentamos a los desafíos que nos encontramos, elegimos existir con más intensidad, ser una parte más consciente del universo. Afrontar con coraje y compromiso los problemas colectivos de esta época y los del planeta, con el mismo sentido de responsabilidad y atención con que tratamos nuestros problemas personales, nos permite afirmar nuestra voluntad de crecer.

https://www.damanhurblog.es/2020/08/27/articulos-principales/lebe-el-ancestro-consciente/

Continuará...


7/12/20

Lebe - La Serpiente Dogon II

 

                              El Arca primordial KORO NA

La leyenda Dogon afirma que la fuente primigenia del saber astronómico fueron los “Nommos”, seres que llegaron a la Tierra procedentes del satélite de Emme Ya, aproximadamente hacia el año 3.000 A.E.C.

El primer Nommo, primer antepasado que bajó a la tierra, obtuvo el permiso y la gracia del Dios Amma para emprender su viaje. Para ello construyó un Arca en la que introdujo todo lo necesario para su viaje así como las herramientas, simientes y todo tipo de útiles que necesitaría al llegar a la tierra. El arca descendió sujeta por un hilo de cobre, como el suelo estaba seco, el Nommo se convirtió en caballo para tirar del arca hasta que llegaran las lluvias. El arca fue flotando ayudada por caballos hasta el lugar en donde están actualmente asentados los Dogon.

En la imagen, observamos una pequeña reproducción del Arca a las cuatro parejas de gemelos, son los Nommos, los antepasados primordiales, nacidos de una pareja de barro modelada por Amma. Pero primeramente Amma se unió a la Tierra, que convirtió en su esposa, y de esta unión nació un hijo imperfecto el Chacal Pálido, Yurugu, con la apariencia de hombre y de serpiente.

La Tierra le dio un segundo hijo, Nommo, a la vez macho y hembra, maestro de la palabra, que transmitió sus enseñanzas a los ocho antepasados primordiales, que a su vez fueron bajando a la tierra a transmitir sus conocimientos a los hombres. Los ocho Nommos son al mismo tiempo hombre y mujer.

Vemos también la Serpiente, que es el séptimo Nommo, que fue matado y transformado en la serpiente Lebe a la que desde entonces se rinde culto. Lebe fue la encargada de transmitir la palabra a los hombres para poder así comunicar con los espíritus. Lebé protege los campos y regenera la tierra, sus mudas son signo de renovación.

También aparece el cocodrilo, animal mítico de los dogon, representado en las pilastras de Toguna (la Casa de la Palabra), en las puertas de granero y en numerosos objetos sagrados o utilitarios. El cocodrilo representa a Binu Seru, uno de los antepasados primordiales que al igual que los otros representa uno de los cuatro elementos de la naturaleza, el agua, como Lebe Seru representa la tierra, Diogu Seru el fuego y Amma Seru el aire.

Continuará...

Fuente:http://www.artedeafrica.com/detalle-exposicion.php?id=1753&category_id=44


5/12/20

Lebe - La Serpiente Dogon I

 

El pueblo Dogon se encuentra en Mali, un país africano situado en la frontera del Sahara, cerca de África Occidental y más de 1.500 kms. del Atlántico.

En los acantilados de Bandiagara hay cuevas construídas y alrededor de las paredes sus casas son construcciones hechas con barro y techo de paja, en algunos casos hay que subir hasta 200 metros para poder ver cómo viven, a algunas de ellas sólo se puede llegar trepando por estrechos escalones tallados en las grietas de las paredes.

Todos los pueblos dogones son regidos por un líder llamado Hogon, el cual es elegido entre los más sabios y viejos de la aldea. La iniciación del líder electo dura alrededor de seis meses, periodo en el que no se le está permitido afeitarse o lavarse, lleva ropas blancas y nadie puede tocarlo. Una virgen joven se encarga de su aseo, de su casa y de preparar su comida. Tras terminar su iniciación, vestirá con un gorro rojo y un brazalete con una perla sagrada.

La virgen que lo cuida reemplaza una de sus esposas, pero debe regresar a su casa, ya que el Hogon debe vivir solo. Es durante la noche que la Serpiente sagrada Lebe lo viene a purificar y transferir su sabiduría.

Lebe, es la serpiente sagrada que fue el primer humano mortal que se convirtió en serpiente, cuyo culto se celebra una vez al año y dura tres días, su altar es de forma cónica donde el Hogon ofrece mijo, mientras recitan bendiciones, posteriormente el Hogon realiza otros rituales en su casa puesto que también es el hogar de Lebe. En el último día todos los hombres de la aldea visitan los altares y hacen la danza Binou tres veces, finalmente el Hogon los invita a beber la cerveza de mijo a todos los que ayudaron.

Los dogones son un pueblo diferente al resto de comunidades africanas. Las tradiciones culturales de su comunidad demuestran que viven en completa armonía social, no hay crímenes, ni suicidios en sus aldeas. La vida es de carácter sagrado, por ende cualquier disputa se soluciona pacíficamente. Esta civilización conoce la escritura moderna y tienen la capacidad de registrar su historia y cultura en papel, sin embargo la mentalidad hace que prefieran transmitir sus tradiciones de forma oral.

Pocos son los que conocen sus antecedentes históricos, pero el legado de las antepasados está en las paredes cavernosas de Bandiagara, rescatado en pinturas y pictogramas, que hace poco han sido descifrados.

Según la cosmogonía dogon, el universo se originó a partir de una estrella muy pesada a la que llaman Po Tolo. Po Tolo es invisible, en el sentido de que no puede verse mirando al cielo, pero gira en torno a la estrella más brillante del firmamento nocturno: Sigu Tolo, según su nombre occidental, Sirio, efectivamente es un sistema doble, con una estrella muy densa imposible de ver sin un potente telescopio, Sirio B, que gira en torno a su hermana Sirio A. ¿Cómo llegaron los dogon a conocer su existencia?. Además los dogon describían su órbita elíptica con bastante exactitud, y por otro lado, también parecían poseer otros conocimientos sorprendentes, como que Júpiter (al que llaman “Dana tolo”) tiene cuatro lunas y Saturno anillos. Realmente sorprendente si tenemos en cuenta que muchos de estos astros no son visibles sin el uso de un telescopio, y estos conocimientos datan antes de que los occidentales los descubriesen.

Continuará...

24/11/20

Altar de la Serpiente (Patara)

En Turquía un grupo de arqueólogos anunció el descubrimiento de un altar tallado en mármol y con una figura de serpiente que data más de 2.000 años de antigüedad, según las primeras estimaciones.

El hallazgo se produjo durante excavaciones en la ciudad de Patara, provincia de Antalya, informaba el medio turco Yeni Safak.

Es la primera vez que un altar de esa naturaleza, en el que la serpiente tallada parece enrollarse en torno a la piedra, es encontrado en la llamada “cuna de las civilizaciones”, como se conoce también a la antigua ciudad de Patara debido a los muchos y florecientes asentamientos que albergó.

El objeto, que además tiene inscripciones en griego, fue descubierto en un área cercana a los baños y muros de la época romana. Se han encontraron altares similares en algunas ciudades antiguas en el suroeste de la provincia de Muğla, pero nunca habíamos visto un ejemplo así en Patara.

Este altar da muestra de las relaciones de la gente de Patara con el mundo exterior, explicó Mustafa Koçak, académico del Departamento de Arqueología de la Universidad de Antalya Bilim y vicepresidente del equipo de excavación que hizo el descubrimiento. Koçak agregó que los antiguos habitantes de la zona eran politeístas y solían hacer ofrendas para apaciguar a los dioses del inframundo, con los cuales se cree que está relacionada la figura de la serpiente en el altar recientemente hallado. El objeto ritual será exhibido en el Museo Demre.

Fuente:https://www.anabad.org/encuentran-en-turquia-un-altar-de-2-000-anos-al-que-enrolla-una-serpiente-de-piedra/

18/11/20

Columna de las Serpientes (Turquía)


La Columna de las Serpientes (en turco: Yilanli Sütun), también conocida como Trípode de Delfos y Trípode de Platea, es una antigua columna de bronce situada en el antiguo Hipódromo de Constantinopla, actualmente Plaza Sultán Ahmet de Estambul (Turquía), el lugar fue conocido como Plaza de los caballos durante el período otomano.

La columna, que forma parte de un trípode de sacrificios de la Antigua Grecia, originariamente se encontraba en Delfos y fue trasladada a Constantinopla por Constantino I el Grande en el año 324.

La columna, de ocho metros de alto, contaba con tres cabezas de serpientes que permanecieron intactas hasta fines del siglo XVII. Una de ellas se exhibe actualmente en el cercano Museo arqueológico de Estambul.

La Columna de las Serpientes es de los tres objetos de la Grecia y Roma antiguas (su origen se remonta a hace unos 2.480 años) que se mencionan más extensamente en la literatura y que aún perduran en la actualidad. Junto con el trípode de sacrificios y el cuenco de oro originales (ambos desaparecidos hace tiempo), formaba parte de un trofeo u ofrenda dedicada a Apolo en Delfos. Dicha ofrenda se realizó en la primavera del año 478 a.C., varios meses después de la derrota del ejército aqueménida en la batalla de Platea (agosto de 479 a.C.) a manos de las ciudades estado griegas, que se habían aliado para repeler la invasión persa a la Grecia continental.

Entre los escritores antiguos que hacen alusión a la Columna se puede encontrar a Heródoto, Tucídides, el pseudo-Demóstenes, Diodoro Sículo, Pausanias, Cornelio Nepote y Plutarco.

Tras la batalla de Platea, el último combate correspondiente a las Guerras Médicas, los griegos construyeron una columna de bronce con tres serpientes entrelazadas (en griego: Τρικάρηνος Όφις Serpiente de tres cabezas), cuyos cuerpos formaban la columna, para conmemorar la participación de las 31 ciudades estado griegas en la batalla.

Según Heródoto, la columna de bronce se construyó utilizando armas persas fundidas. Dichas armas también se emplearon para construir un trípode de oro. El monumento se dedicó en su totalidad a Apolo y se situó junto al altar del dios en Delfos, sobre una base de piedra (un capitel bizantino invertido).

Tras describir la victoria griega en 479 a.C. en Platea, Heródoto hace un recuento del botín conseguido, que efectúan los hilotas (siervos espartanos), quienes habían tomado parte en la batalla, y posteriormente registra la decisión griega de dedicarle una ofrenda a Apolo en Delfos:

Una vez reunido el botín, una décima parte fue apartada para el dios de Delfos y, para acoger la ofrenda, se fabricó el trípode dorado que se alza sobre la serpiente de tres cabezas más cercana al altar”.

En el mismo capítulo, Heródoto cuenta que se efectuaron otras ofrendas a Zeus en Olimpia y a Poseidón en el istmo de Corinto. Resulta significativo que se diera preferencia a Apolo en Delfos, a pesar de la ambigüedad de las respuestas del oráculo sobre el resultado de la guerra y de la sospecha de medismo de Delfos.

En su Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano (1776-89), Edward Gibbon menciona la Columna de las Serpientes en los capítulos 17 (sobre la fundación de Constantinopla) y 68 (sobre la entrada triunfal de Mehmed II, quien conquistó la ciudad el 29 de mayo de 1453):

El Circo o Hipódromo era un edificio majestuoso de unos 400 pasos de largo y 100 de ancho. El espacio entre ambas metas u objetivos se hallaba cubierto de estatuas y obeliscos; y sin embargo podemos destacar una pieza antigua muy particular: los cuerpos de tres serpientes retorcidos en forma de un pilar de metal. Las tres cabezas sostuvieron alguna vez el trípode de oro que, tras la derrota de Jerjes, fue consagrado en el templo de Apolo en Delfos por los griegos victoriosos”. (cap. 17)

A partir de la primera hora del memorable 29 de mayo, los disturbios y saqueos reinaron en Constantinopla, hasta la octava hora del mismo día, cuando el mismísimo Sultán cruzó triunfante la puerta de San Romano. Era asistido por sus visires, bajás y guardias, cada uno de los cuales (según un historiador bizantino) era tan robusto como Hércules, hábil como Apolo, e igual en batalla a diez hombres de la raza de comunes mortales. El conquistador miró largamente, satisfecho, y se maravilló de la extraña aunque espléndida apariencia de los domos y palacios, tan disímiles del estilo arquitectónico oriental. En el Hipódromo, la columna retorcida de las tres serpientes atrajo su mirada y, como prueba de su propia fortaleza, hizo añicos con su mazo de hierro o hacha de batalla una de las mandíbulas inferiores de los tres monstruos, que según los turcos eran ídolos o talismanes de la ciudad”. (Gibbon, cap. 68)

La accidentada historia del monumento tras su traslado a Constantinopla puede reunirse a partir de varias fuentes. Según W. W. How y J. Wells, un emperador posterior la convirtió en una fuente de tres bocas, a partir de 1.422 la vieron y describieron varios viajeros, y fue derribada en 1.700, momento en que se rompieron las cabezas de las serpientes.

Marcus N. Tod afirma que en 1.630 se elevó el nivel del suelo, por lo que la inscripción del monumento quedó oculta.

En 1.855 se excavó la base de la columna bajo la supervisión de C. T. Newton, revelándose quince anillos de las serpientes que estaban enterrados y la inscripción, que comienza en el anillo trece y termina en el tres.

El mensaje fue descifrado por C. Frick en 1.856, por Fabricius en 1.886, y por otros con posterioridad. En el anillo trece de la inscripción lacónica figura «Aquellos quienes hicieron la guerra», seguida en los anillos doce a tres por los nombres de treinta y un ciudades estado. La lista incluye ocho ciudades que Heródoto (Libro 9.28) no menciona como presentes en la batalla de Platea, y excluye a Pale, en Cefalonia, a la que el historiador sí había incluido.

El geógrafo Pausanias enumera los nombres en la ofrenda a Zeus en Olimpo, donde se excluyen cuatro de las ciudades grabadas en la Columna de las Serpientes. Tal vez esto se deba a un simple descuido por parte de algún escriba. Pese a que los nombres de las ciudades grabados en la columna no incluyen a otros mencionados por Heródoto como partícipes de la guerra, queda claro que el monumento está relacionado con las Guerras Médicas como un todo, y no sólo con la batalla de Platea. Los anillos doce y trece fueron marcados y abollados por golpes de sable, lo que hizo que la inscripción fuera difícil de descifrar.

La dedicación que Diodoro afirma fue compuesta por Simónides no ha sido hallada. Una de las cabezas de serpiente, a la que le falta la mandíbula inferior, se encuentra en el Museo arqueológico de Estambul.

Pausanias señaló que, aproximadamente un siglo después, los focidios utilizaron el trípode de oro para financiar a la milicia durante la guerra sagrada que involucró al Oráculo de Delfos.

Constantino I trasladó la Columna de las Serpientes a Constantinopla para decorar la parte central del Hipódromo, lugar donde aún se encuentra en la actualidad.

La parte superior de la columna estaba adornada con un cuenco de oro, sostenido por las tres cabezas. El cuenco fue destruido o robado durante la Cuarta Cruzada. Muchas miniaturas otomananas muestran que las cabezas estaban intactas en las primeras décadas posteriores a la conquista turca de la ciudad.

Ahmed Bican, de Galípoli, produjo una pequeña descripción de la Columna en su Dürr-i Meknûn, escrito en tiempos de la caída de Constantinopla. Allí afirma que es un adorno hueco, de bronce, con serpientes entrelazadas, de tres cabezas, y que para los ciudadanos era un talismán que protegía de las mordeduras de serpientes.

De cincuenta a cien años después de la conquista turca de Constantinopla, se documenta que la mandíbula de una de las serpientes estaba perdida. Pese a la leyenda de que Mehmed II, tras ingresar en la ciudad tras conquistarla, habría destrozado parte del monumento, dicha historia es apócrifa. El Nusretname (El libro de las victorias), de Silahdar Findiklili Mehmed Aga, señala que las cabezas se cayeron durante la noche del 20 de octubre de 1.700. Algunas partes de las cabezas recuperadas actualmente se exhiben en el Museo arqueológico de Estambul.

Miniatura otomana perteneciente al Surname-ı Vehbi. En la misma puede apreciarse la Columna con sus tres cabezas de serpiente durante una celebración en el Hipódromo en 1.582.

Fuente:https://es.m.wikipedia.org/wiki/Columna_de_las_Serpientes

15/11/20

Shahmeran (Reina de las Serpientes)

 

En la mitología de Anatolia, Shahmeran es una diosa de la sabiduría y la guardiana de los secretos. Una figura antropomorfa con cabeza de mujer y cuerpo de serpiente. Su historia puede trazarse desde Oriente Medio a la India con diferentes ficciones, una variación se encuentra en el cuento de Las Mil y una Noches con la historia de Jemlia, el sultán del mundo subterráneo.

La representación de Shahmeran es la de un personaje que trata y cura a los enfermos. Shahmeran que posee el secreto de la vida larga y eterna ha sido aceptada como auspiciosa, debido a su compasión, sacrificio y bondad absoluta como se menciona en su leyenda. Por eso su imagen se cuelga en la pared del dormitorio de las niñas y chicas jóvenes, especialmente en la zona oriental y sudoriental de Anatolia.

Asimismo, en la región del mar Egeo, es muy común entre las novias usar un pañuelo, para cubrir la cabeza, bordado con Shahmeran. El uso del "Shahmeran", collar de plata con cuentas en forma de serpiente, también es bastante común entre las novias de Anatolia. Aparte de los pañuelos que generalmente cubren el cabello utilizan bordados de Shahmeran en la tela de los fardos de novia y de cortinas.

LA LEYENDA DE SHAHMERAN

Camsap cae en un pozo y llega accidentalmente a una cueva subterránea dirigido por un escorpión, y ahí encuentra a Shahmeran, Reina de las Serpientes. Shahmeran carece totalmente de defensa ante las ambiciones y codicia de los humanos, a pesar de saber todo tipo de secretos, y tiene que esconderse. Cuando Camsap quiere volver a la tierra, al principio ella se niega, pero luego le libera bajo una condición: que no mencionará a nadie de su existencia. Pero Camsap no cumple con su promesa, y menciona la ubicación de la cueva al diabólico visir de un sultán persa, que tiene una enfermedad mortal. Según cuenta la leyenda, el tratamiento sólo es posible si el sultán come carne de Shahmeran. Shahmeran le dice a Camsap que cuando hierva su carne debe dejar al visir que beba el primer caldo, mientras que el sultán debe tomar el segundo. Camsap debe ser paciente y esperar a tomar el tercero.

El visir impaciente y ambicioso bebe el primer caldo y es envenenado. El sultán bebe el segundo y se cura completamente. Camsap bebe el resto convirtiéndose en un visir sabio y sofisticado. Dr. Nese Yildiran (Encyclopedia Mythica)

OTRA VERSIÓN DE LA LEYENDA

Al comienzo de la historia, un leñador llamado Djansah, desciende a un pozo para recoger miel de una colmena y descubre la entrada al mundo subterráneo habitado por Shahmeran, Reina de las Serpientes. Las serpientes le aprehenden y se lo llevan a su reina. Djansab le cuenta su vida y Shahmeran, a su vez, confiando en el joven le revela todos sus secretos. Al no querer que el leñador revele estos secretos al mundo exterior, Shahmeran decide mantener al joven en su guarida. Pasan los años, durante los cuales Djansab trata de sobrevivir como puede en ese lugar. Al no poder resistir más sus ruegos, Shahmeran toma un día la decisión de liberarle. Ella le aconseja que no divulgue los secretos que ha aprendido bajo tierra, y sobre todo de no ir al hamam/baño, donde su piel cambiaría instantáneamente en escamas de serpiente, revelando de esta manera que es el hombre que ha visto a Shahmeran.

Por lo tanto Djansab volvió al mundo de los hombres y no habló con nadie sobre lo que había experimentado. Pero el sultán de su país cayó enfermo y el único remedio capaz de curarle era el cuerpo de Shahmeran. Los soldados comenzaron a buscar por todo el país una persona que hubiera estado en contacto con la Reina de las Serpientes. Sabiendo que la piel de ese hombre se convertiría en piel de serpiente al contacto con el agua, obligaron a todos los habitantes a ir de uno en uno al hamam. Djansab logró escapar de los hombres del sultán, hasta que finalmente un día fue capturado y llevado a la fuerza al baño. El acto de lavarse inmediatamente reveló su secreto cuando su cuerpo se cubrió de escamas. Bajo tortura, se vio obligado a revelar dónde vivía Shahmeran. Por consiguiente la reina fue capturada, matada en el baño/hamam Shahmeran y cortada en tres pedazos que llevaron al sultán. El sultán se curó y recompensó a Djansab nombrándole visir.

Según la leyenda, las serpientes no son aún conscientes de la traición involuntaria de Djansah, y atacarán a todos los hombres el día que se enteren.

Fuente: Ministerio de Cultura y Turismo (Texto de Serap Şahin)