28/10/19

Hierograma Ophita (III)

                                                 El Cipo de Horus

El disco solar alado símbolo del antiguo egipto, utilizado en otras culturas antiguas, también se conocía con el nombre de Behdety ya que era utilizado en los templos para representar al dios Behdety, el dios del Sol del mediodía.
Debido a su referencia solar, ha sido conectado con el dios Ra, pero se ha conocido como el Behdety, un dios antiguo asimilado más tarde por Horus. Con Horus, se convirtió en el Horus de Behdety. Del mismo modo, era conocido como el Gran Disco Volador, que en forma femenina era la diosa de las vacas, Hathor.
En el Reino nuevo, Horus en forma de disco solar es usualmente flanqueado por el uraeus en ambos lados (Nekhbet y Wadjet).
El símbolo fue utilizado como amuleto para proporcionar protección a los egipcios que lo llevaban. En algunos casos también se ha representado como atributo de otros dioses egipcios.

La estela conocida como el Cipo de Horus fue muy frecuente como talismán protector de los hogares contra serpientes, escorpiones o reptiles en general y como método contra sus picaduras. La estela de Metternich es la más célebre de estas numerosas estelas mágicas y contiene un extraordinario texto que trata de la curación mágica de Horus niño, picado por un animal venenoso en los pantanos del Nilo donde vivía escondido en compañía de su madre Isis. El joven dios está protegido por Thot, el mago y por la diosa Hathor.
En la parte frontal de la estela se representaba a Horus Niño, desnudo, de pie sobre dos cocodrilos, agarrando con las manos serpientes, escorpiones y otros animales peligrosos. La estela posee imágenes alusivas a la mitología egipcia pero sobre todo textos y hechizos contra las mordeduras. A pesar de pertenecer a la Baja Época, las ideas que expresan estas estelas son mucho más antiguas.

                                         Sello de Ezequías

Uno de los símbolos usados antiguamente por los Estudiantes de la Biblia es el disco solar alado, que aparecía en las portadas de los libros de Estudios de las Escrituras. Descubrimientos recientes apuntan a un uso antiguo, por parte de los israelitas, con un significado diferente del egipcio.
El diario Times of Israel, recientemente anunció el descubrimiento de un antiguo sello del Rey Ezequías. Además de la evidente comprobación de la historicidad de ese importante personaje bíblico, descubrimos los siguientes detalles interesantes:

Los arqueólogos descifraron una impresión de sello que exhibe el nombre del bíblico Rey Ezequías, del siglo VIII a.C., recientemente encontrado durante las excavaciones al lado de la Ciudad Vieja de Jerusalén, anunció la Universidad Hebrea.
El minúsculo artefacto de un centímetro está decorado con motivos de estilo egipcio, un disco solar alado y un ankh, símbolo de la vida. Iconografía de ese tipo ya había sido utilizada por los líderes judíos y aparecen en otros sellos contemporáneos en todo el antiguo Oriente Próximo.

Los motivos egipcios se extendieron por toda la región a lo largo del segundo milenio a.C. y ya no representaban su significado original. Los antiguos judíos utilizaban el disco solar para representar al Todopoderoso, y las alas curvadas pueden ser una referencia a la expresión de Ezequías de: “mi poder es gracias a la protección de Dios”. No era nada parecido a lo que significaba para los egipcios.
El motivo de que el disco solar alado fue utilizado por los estudiantes de la Biblia es una referencia a Malaquías 4:2, que dice: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación.”

Como vemos en el sello de Ezequías, el disco solar alado ya no poseía la connotación que los egipcios le daban. Lo que importa no es el origen del símbolo, sino el uso actual de él.
Continuará...

24/10/19

Hierograma Ophita (II)


Una prueba tangible de la ophiolatría en Hindustán en tiempos pasados, se presenta en los hechos de los peregrinos de Purchas. Un rey construyó cabañas para serpientes vivas, a las que atendía con un cuidado especial, y convirtió en un crimen capital que cualquier persona en sus dominios destruyera una serpiente.

Los nativos consideraban a las serpientes como dotadas de espíritus divinos.
De alguna de esas nociones puede derivarse una costumbre que prevalece en ciertas partes de Hindustán hasta la actualidad. Los nativos tienen un festival llamado "La Fiesta de las Serpientes", en el que cada hindú establece una porción de su arroz para la serpiente encapuchada en el exterior de su casa, con esta ofrenda espera propiciar a esos reptiles durante el resto del año.

Una prueba más de la antigua ophiolatría en esos países, es la que ofrecen las esculturas en las célebres cavernas de Salsette y Elephanta; donde las deidades tampoco agarran serpientes en sus manos. Las serpientes también están esculpidas en las cornisas que rodean los techos de esas cavernas y delineadas de manera similar en las pagodas más modernas. El dios Sani, de los Hindús, está representado sobre un cuervo y rodeado por dos serpientes, cuyas cabezas se unen a la del dios.

En una roca en el Ganges, en la provincia de Bahar, hay una escultura de Vishnu reposando sobre una serpiente enroscada, cuyos numerosos pliegues están hechos para formar un dosel sobre el dios dormido. Esta serpiente es legendaria por haber sido la diosa Devi o Isi, quien asumió la figura de llevar a Vishnu sobre las aguas del Diluvio.
El sueño de Vishnu indica el período entre los dos mundos. Una escultura similar se puede ver entre las ruinas de Mavalipuram. El propio Vishnu a veces se representa rodeado por los pliegues de una serpiente y se supone que Twashta, el gran artífice del universo que corresponde en la mitología hindú con el Cneph o Ptha de los egipcios, ha tenido la forma de una serpiente.
Se dice que Jagan-Nath (Juggernaut) a veces es adorado bajo la forma de un dragón de siete cabezas. El Hindú Deonaush (el Dionisos de los griegos) se metamorfoseó en una serpiente, probablemente la figura prominente que la serpiente llevaba en los misterios de Baco.
Mahadeva (un nombre de Shiva) a veces se representa con una serpiente entrelazada alrededor de su cuello y brazaletes de serpientes sobre ambos brazos. Parvati, la consorte de Shiva, está representada con serpientes en el cuello y la cintura.
Bhairava (un avatar de Shiva) se sienta sobre las espirales de una serpiente, cuya cabeza se eleva por encima de la del dios.
"El quinto día de la mitad brillante del mes, Sravana también es sagrada para los semidioses en forma de serpientes".

Por lo tanto, percibimos que la serpiente era un emblema no limitado a un dios, sino común a muchos. Aunque el atributo de muchas de las deidades Hindús, tanto benevolentes como malignas, pertenecía más propiamente al Espíritu malo, del cual es un emblema sagrado y terrorífico. El rey de los malvados demonios se llama, en la mitología hindú, "rey de las serpientes ", su nombre es NAGA, y él es el príncipe de los Nagas.

En la denominación sanscrita, claramente el nachash hebreo, es la misma palabra para el tentador serpentino, y en general, para todas las serpientes en el Antiguo Testamento. El Hindú Naraka, o el infierno, es legendario y consiste en venenosas serpientes dobladas juntas en horribles contorsiones .

La serpiente maligna Caliya, que fue asesinada por Vishnu, (en su encarnación de Krishna), porque envenenó el aire y destruyó las manadas en las orillas del Yamuna, fue deificada y adorada por los Hindús de la misma manera que Python fue adorada en Delfos. En Hindustán, prevaleció también la opinión general que acompañó a la ofiolatría en todo su progreso, que la serpiente era de naturaleza profética.

La decadencia de la ofiolatría en Hindustán puede explicarse fácilmente por las guerras de exterminio religioso que tanto tiempo se libraron entre los seguidores de Krishna y Budha.
Dicen que Budha era la serpiente que se llevó a Ella, la hija de Ichswaca (hijo de Manu), de ahí la animosidad contra él. Los niños (adoradores) de Budha, eran los Hindús reales, y conservaron el signo ofita de su raza, fueron distinguidos por la bandera de la serpiente, y los adoradores de Krishna adoptaron el águila.
Los adoradores de Krishna, Budha y Surya (el sol) forman las tres clases idólatras de la India desde el Ganges hasta el mar Caspio.
Los hijos de Surya se unieron a los de Krishna contra los budistas, y al final casi exterminaron la raza. El Mahabharata registra constantes guerras de tiempos antiguos entre los adoradores del Sol y las razas Tak o Takshac. La palabra Takshac, con frecuencia se traduce como "serpiente", pero Tak es el nombre de una montaña al oeste de la India, y Hak fue la palabra que designó a la serpiente.

El aliado de Alejandro Taxiles era sin duda un jefe ofita de este país, porque lo llevó a ver un enorme dragón, el objeto de adoración entre sus súbditos. El nombre Taxiles probablemente fue titular, ya que se lo llamó Onuphis hasta la muerte de su padre. Él era entonces el sacerdote y rey de los Ofitas de Tak, y de esa misma circunstancia llamada Onuphis por los griegos, que habían adquirido el conocimiento de este título de su relación con Egipto, y su sacerdocio de ON y OPH.

Siguiendo las investigaciones, encontramos que la ofiolatría prevaleció en igual medida en Cachemira, donde hubo más de setecientos lugares en los que se veneraban imágenes talladas de serpientes. Incluso en el Tíbet se puede ver a menudo, el gran dragón chino adornando los templos del Gran Lama. Pero los asentamientos principales de ofiolatría estaban en China y Japón.
Continuará...

18/10/19

Hierograma Ophita (I)


El hierograma de las Alas, el Círculo y la Serpiente es uno de los emblemas más curiosos de la ofiolatría, y puede ser reconocido en casi todos los países donde prevaleció el culto a las serpientes.
Se encuentra en los jeroglíficos egipcios, persas y mexicanos. China, Hindustán, Grecia, Italia y Asia Menor, lo exhiben, e incluso se ha encontrado en Gran Bretaña.

Parece que este ha sido un símbolo general de consagración, y como tal es aludido por el poeta Persius: “Los ángulos de Pinge duos; pueri sacer est locus” (Sab.I.113).
Se mencionan dos serpientes, que es el hierograma de los adoradores de los Dos Principios, cada uno de los cuales está representado por una serpiente. A menudo, solo una serpiente aparece saliendo del círculo alado, y algunas veces el círculo está desprovisto de sus alas.

Como símbolo de consagración, el hierograma Ophita aparece sobre los portales de los templos egipcios, en Egipto, el hierograma sufrió varias transformaciones, y puede ser reconocido incluso en los de Java. Sin embargo, los druidas, con la magnificencia constante que caracterizaba su religión, transfirieron el símbolo del portal a todo el templo, y en lugar de colocar el círculo y la serpiente sobre la entrada a sus santuarios, erigieron todo el edificio en forma del hierograma ophita.

En el templo druida de Abury en Wiltshire, las piedras verticales que constituían el Adytum y sus accesos, delinearon correctamente el círculo con la serpiente que lo atravesaba, y Stanton Drew en Somersetshire, son ejemplos interesantes de esta construcción. El primero representa el hierograma ophita con una serpiente, el último con dos; el círculo en cada caso está desprovisto de alas.

En las ruinas de Naki Rustan, en Persia, había un hermoso ejemplar de la serpiente y el alado círculo.
La figura en la escritura abreviada entre los griegos, significaba Δαιμων, la deidad.
Según Kircher, estaba en uso entre los brahmanes de Hindustán, como el "personaje mundi intelligibilis", es decir, la Deidad, ya que el universo y su Creador a menudo fueron confundidos por los antiguos paganos. El emblema es evidentemente el globo y las serpientes de la mitología egipcia.

En China, este emblema sagrado asumió una forma desconocida en otros países. Las serpientes se separaron del anillo, colocándose a cada lado, una respecto de la otra. Esta fue probablemente una representación de los dos principios que reivindican el universo. Este anillo sagrado entre dos serpientes es muy común en los arcos triunfales de Pekín. En la Tabla XV de la arquitectura antigua del Baron Vischer, hay un grabado de tal arco, y sobre este hierograma se representa dos veces.

Pero el más notable de todos es el símbolo mexicano. Aquí las dos serpientes, entrelazadas, forman el círculo con sus propios cuerpos, y en la boca de cada uno de ellos hay una cabeza humana.
Una figura similar fue asumida por el hierograma Ophita cuando apareció en el bastón de Mercurio y constituyó el Caduceo, las serpientes que se entrelazaban formaban el círculo. El origen de este símbolo se encuentra en la deificación de la serpiente del Paraíso.

El significado más probable puede ser el asignado sobre los Templos de la Serpiente, que es el hierograma del Dios Ophita Solar OPHEL o APOLLO; y asumió su forma actual a partir de la unión de las dos idolatrías de la Serpiente y el Sol.

En cualquier caso, es cierto que el emblema tripartito de la Serpiente, las Alas y el Círculo era un jeroglífico de la deidad. Los sacerdotes egipcios de una época posterior y más metafísica, entendiendo que esta era la significación del hierograma, se dirigieron a la tarea de descubrir el misterio.
Hermes Trismegisto, que probablemente era el sumo sacerdote del dios Thot, o Tres veces grande Hermes, cuyo nombre asumió en cumplimiento de la costumbre universal de la religión, ideó una teoría sumamente ingeniosa.
Se creía que el Dios Thot había sido el autor de los jeroglíficos egipcios, de acuerdo con esta teoría, el Globo simbolizaba la esencia simple de Dios, llamado El Padre, la Primera Mente, la Sabiduría Suprema. La Serpiente que surgió del Mundo fue el poder viviente de Dios, que llamó a todas las cosas a existir, esto lo llamó “La Palabra”. Las Alas implicaban el Poder movil o penetrativo de Dios, que impregnaba todas las cosas, esto lo llamó AMOR.
El conjunto emblema fue interpretado para representar al Ser Supremo en su carácter de creador y conservador. La definición de la Deidad de Trimegisto es poéticamente sublime: “Dios es un Círculo cuyo Centro está en todas partes, y la Circunferencia en ninguna parte”.

                 El piramidión de Amenmhat III (Museo de El Cairo)

23/9/19

Nag Hammadi (IV)


La herejía de los gnósticos Peratas, cuyas blasfemias contra Cristo han permanecido ocultas durante muchos años, expone una narración mitológica, entre las muchas que circulan, tomada de Herodoto, y lo hacen como si fuera desconocida para los oyentes. De esa narración saca toda la sustancia su secreta doctrina a partir de un único libro cuyo título es Baruc.

Dice que el mundo es uno, aunque dividido en tres partes. La primera parte de esta triple división puede ser dividida hasta el infinito por la razón, siendo la triada, según ellos, la primera y más importante de tales divisiones.
La segunda parte de la misma división es como una infinita multitud de potencias provenientes unas de otras. La tercera parte es lo separado. Lo primero es ingénito, esto es, bueno; lo segundo es el autogénito también bueno; lo tercero es lo engendrado. De ahí que hablan claramente de tres dioses, tres logos, tres intelectos, tres hombres. Pues a cada parte del mundo, diferenciada por la division, le atribuyen sus propios dioses, logos, intelectos, hombres y todo lo demás.

Dice Herodoto:
Heracles, al volver de Eritrea con los bueyes de Gerión, vino a parar a Escitia. Su camino lo condujo a una región desierta, en la que se echó al suelo para dormir un poco. Mientras dormía desapareció su caballo. Se levantó y lo buscó por el desierto, pero no logró encontrarlo. Encontró en el desierto a una muchacha semidoncella, y le preguntó si había visto su caballo. Ella dijo que lo habia visto, pero que se lo indicaría, si yacía con ella. Dice Herodoto, que era doncella de la ingle para arriba, mientras de la ingle abajo tenía una terrible forma de serpiente (Naga). Apremiado por la necesidad de encontrar a su caballo, Heracles consintió con la fiera, y la dejó preñada. Después de conocerla, Heracles le anunció que llevaba en su vientre tres hijos suyos, destinados a tener gran renombre. Y le ordenó que una vez nacidos les pusiera los nombres de Agatirso, Gelono y Escita. Entonces recibió de la muchacha el caballo como premio, y se marchó llevandose los bueyes. Herodoto se extiende mucho más narrando el mito.

La doctrina de Justino, traspone el mito para explicar el origen de todas las cosas:
Había tres ingénitos principios de todas las cosas; dos de ellos eran masculinos, uno era femenino. De los masculinos, uno es llamado Bueno, y es el único en ser llamado de esta manera; tiene presciencia de todas las cosas. El segundo es el Padre de todo lo engendrado, no presciente e invisible. El principio femenino, a su vez, es no presciente, irascible, tiene doble mente y doble cuerpo, (en todo parecido a la hembra de la fábula de Herodoto) hasta el sexo, doncella y abajo, víbora, como dice Justino la muchacha se llama Eden.

Ahora bien, el Padre, que no gozaba de presciencia y deseó a Eden (este Padre, aclara Justino, se llama Elohim). Dicen que Eden, por su parte, tambien deseó a Elohim. Por esta unión el Padre engendró de Eden doce ángeles para sí mismo, cuyos nombres son: Miguel, Amen, Baruc, Gabriel, Esadeo.... Luego viene la lista de los nombres de los angeles que Eden engendró: Babel, Achamot, Naas, Bel, Bellas, Satan, Sael, Adoneo, Cavitan, Faraot, Carcamenos y Laten.
Los nombres de los ángeles Paternos remiten a personajes o términos del Antiguo Testamento favorables a la divinidad. De los doce nombres de los ángeles Maternos, seis (Babel Naas, Bel, Bellas, Satán, Sael) se refieren a personajes o poderes hostiles a Dios; Achamot y Adoneo cuajarían mejor en la otra lista.

Dicen que hay veinticuatro ángeles, los patemos asisten al Padre y lo hacen todo de acuerdo con su voluntad, y los maternos lo mismo con respecto a la madre Eden.
El conjunto de todos estos ángeles constituye el Paraíso, acerca del que dice Moises: “Plantó Dios en Eden un Paraíso hacia Oriente”, es decir frente a Eden, para que ésta pudiera ver perpetuamente el Paraíso.
Los ángeles de este Paraíso son llamados alegóricamente árboles, y el árbol de la vida es el tercero de los ángeles paternos, Baruc, mientras que el arbol para alcanzar conocimiento del bien y del mal es el tercero de los ángeles maternos, Naas.
Así es como quiere interpretar las palabras de Moises, afirmando que este dijo esas cosas veladamente, porque no todos comprenden la verdad.

Una vez creado el Paraíso, a partir de la placentera unión de Elohim y Eden, los ángeles de Elohim tomaron tierra de la mejor, esto es, no de la parte bestial de Eden, sino que hicieron al hombre a partir de la zona que quedaba por encima del sexo, la cual tenía forma humana y era una noble región de la tierra. De la parte bestial, vinieron los animales y los demás seres vivos.
Hicieron al hombre símbolo de su unidad y de su amor, y establecieron en él sus respectivos poderes: Eden el alma y Elohim el espíritu. Y fue el hombre como un sello, como un recuerdo de amor, como un símbolo etemo del matrimonio de Eden y Elohim; y este fue Adán. Del mismo modo vino a existir Eva, como escribió Moises, imagen y símbolo, sello de Eden a custodiar eternamente. También en Eva fue establecida un alma que procedía de Eden y un espíritu que procedia de Elohim. Y les fueron dados mandamientos: “Creced y multiplicaos y heredad la tierra”, es decir, Eden (la parte terrenal). Así consta en el texto, según Justino.

Todo su poder, como si fuese su patrimonio, trajo Eden a Elohim en las nupcias. De aquí, afirma que, a imitacion de aquel primer matrimonio y hasta el día de hoy, las mujeres llevan dote a los maridos, por una ley divina y paterna acerca de lo sucedido con Eden respecto a Elohim.

Una vez hubieron sido creadas todas las cosas, tal como está escrito en el libro de Moises: “el cielo, la tierra y lo que en ella se contiene”, los doce ángeles de la madre se dividieron en cuatro principios, y cada una de esas cuatro partes recibió el nombre de un rio: Fison, Geon, Tigris y Eufrates, según dice Moises, prosigue Justino. Estos doce ángeles se combinan en cuatro grupos y gobiernan el mundo circundándolo por completo, habiendo recibido de Eden, en lo tocante al mando, una potestad a modo de satrapia. Sin embargo, no permanecen siempre en los mismos lugares, sino que dan vueltas como si danzaran en corro, pasando de un lugar a otro y recorriendo en tiempos e intervalos precisos los lugares que tienen asignados. Justino identifica los doce ángeles con el Zodíaco, dividido en cuadrantes. A cada ángel o grupo de ángeles maléficos se les asignaba un tipo de mal. (cf. Testamentum Ruben 3; Orígenes, Horn. Jos. 15, 5; Horn. Nm. 20, 3).

Cuando toca ejercer el dominio a Fison, en la correspondiente región de la Tierra se producen hambre, angustia y afliccion. Avara (pheidolon) es la disposición de estos ángeles. (Gen. 2, 1. Para los cuatro rios, cf. Gen. 2, 10-14).
Igual sucede con las partes asignadas a cada uno de los cuatro, de acuerdo con las respectivas potencias y naturalezas: malos tiempos y enfermedades, y así para siempre, según el predominio de las cuatro partes de los denominados rios, recorre el mundo sin cesar un flujo de males según la voluntad de Eden.
Ahora bien, la necesidad del mal vino por la siguiente causa: Una vez Elohim hubo elaborado y creado el mundo gracias a un común acuerdo, quiso ascender hacia las partes altas del cielo para observar si algo marchaba defectuosamente en la creación; y llevó consigo a sus propios ángeles. Era efectivamente de naturaleza ascensional y dejó a Eden abajo, pues siendo tierra no quiso seguir a su esposo hacia lo alto.
Elohim pues, llegó hasta el límite superior del cielo y al ver una luz mejor que la que el había creado, dijo: “Abridme las puertas, para que entre y confiese al Señor, pues creía ser yo Señor”.
Una voz le llegó desde la luz: “Esta es la puerta del Señor, los justos entran por ella”. Y en seguida se abrió la puerta y entró el Padre, sin los ángeles, hacia el Bueno, y vió “lo que ojo jamás vió, ni oído jamás escuchó, ni se le ocurrió a corazón de hombre alguno”.
Entonces le dijo el Bueno: “Siéntate a mi diestra”. Y el Padre le dijo al Bueno: “Permíteme, Señor, destruir el mundo que creé, pues mi espíritu ha sido encerrado en los hombres y quiero recuperarlo”.
Respondió el Bueno: “Nada malo puedes hacer estando conmigo; tú y Eden hicisteis el mundo de común acuerdo; deja pues que Eden tenga la creación hasta que le apetezca; tú permanece junto a mi”.
A la sazón, supo Eden que había sido abandonada por Elohim, y henchida de dolor convocó en torno a sí a sus ángeles y se embelleció adecuadamente por si Elohim se acercaba, la deseaba y descendía junto a ella. Pero como Elohim, fortalecido por el Bueno, ya no descendió más junto a Eden, ésta ordenó a Babel que estableciera entre los hombres adulterios y divorcios, de manera que, así como ella fue separada de Elohim, así también el espíritu que está en los hombres fuera apesadumbrado y apenado con tales divorcios y sufriera otro tanto de lo que sufría la abandonada Eden. Entonces otorgó un gran poder a su tercer angel, Naas, para que castigara con toda clase de azotes al espíritu de Elohim que está en los hombres, a fin de que a través del espíritu fuera castigado este, que había abandonado a la esposa rompiendo los pactos establecidos con ella.
Al ver todo esto, el Padre Elohim envió a Baruc, su tercer ángel, para socorro del espíritu que está en todos los hombres.
Baruc vino y se situó en medio de los ángeles de Eden, es decir, en medio del Paraiso, recordemos que el Paraiso eran los ángeles, en medio de los cuales se situó y ordenó al hombre comer y disfrutar de cualquier Arbol del Paraíso, mas no del árbol del conocimiento del bien y del mal, que es Naas; es decir, les prescribió obedecer a los otros once ángeles de Eden. Porque los once tienen ciertamente pasiones, pero no son transgresores; Naas, en cambio, sí lo es. Este se acercó a Eva, la engañó, y cometió adulterio con ella, lo cual es contrario a la Ley; se acercó luego a Adán y usó de él como de un muchacho, cosa también contraria a la Ley; de aquel vinieron el adulterio y la pederástia.

Desde entonces los males y los bienes dominaron a los hombres, proviniendo ambos de un único principio, a saber, del Padre. Pues al ascender hacia el Bueno, el Padre mostró el camino a los que deseaban remontarse; pero al apartarse de Eden dió inicio a los males que afligen al espíritu del Padre que está en los hombres.

Entonces Baruc fue enviado junto a Moises, y a través de él habló a los hijos de Israel para que se convirtieran al Bueno. Por su parte, el tercer angel (de Eden) oscureció los mandamientos de Baruc por medio del alma edénica que moraba en Moises -al igual que en todos los hombres- e hizo que atendieran a sus propios mandamientos. Por esto el alma se levanta contra el espíritu y el espirítu contra el alma. Pues el alma es Eden, el espíritu es Elohim, y ambos se hallan en todos los hombres, lo mismo hembras que varones.

Naas, la serpiente, ha sido definida como el árbol de la ciencia del bien y del mal (26, 6). Al igual que los Ofitas, Justino identifica a la serpiente con el ángel malo (cf. Adv. Haer. I 30, 5).
Baruc (el árbol de la vida, cf. 26, 6) asume el papel que en otros sistemas gnósticos pertenece al Cristo Salvador. Pero su categoría ontica es muy inferior a la de aquel. Baruc, en efecto, se limita a hacer de mensajero de Elohim, mero instrumento, a su vez, del Bueno (Genes. 2. 16 ss).

Fuentes: Los Gnósticos - Jose Montserrat Torrents - Editorial Gredos.


18/9/19

Nag Hammadi (III)

Los sacerdotes y adelantados de la doctrina Ofita fueron primero los denominados Naasenos, conocidos con el término hebreo "naas", que significa Serpiente.
Después se autodenominaron gnósticos, proclamándose los conocedores del profundo conocimiento. A partir de ellos surgieron variaciones de una herejía que seguía siendo la misma, pues no hacían mas que designar con nombres distintos idénticas cosas.

Veneraban a la serpiente, de ahí que todos los templos bajo el cielo reciban el nombre de Naos, de Naas. En su honor se establece todo templo, iniciación y misterio, de modo que no es posible hallar bajo el cielo un solo rito de iniciación que no tenga lugar en un templo, y en él está el naas, de donde le viene el nombre de templo.

Enseñaban que la serpiente es la substancia húmeda, como opinaba Tales de Mileto, y que nada de lo que existe, inmortal o mortal, animado o inanimado, puede subsistir fuera de la serpiente. Todas las cosas le están sometidas, contiene en si misma la bondad de todas las demás cosas y otorga la belleza a todos los seres de acuerdo con su propia naturaleza y su peculiaridad, como si anduviese a través de todo como surgiendo del Edén. Y dividiéndose en cuatro principios, Edén es el cerebro, dicen, por cuanto está construído y trabado dentro de las membranas circundantes, que son como los cielos.

Afirmaban que el Paraíso es el hombre, pero solo la parte de la cabeza. Ahora bien, el rio que fluye del Edén, es decir, del cerebro, se divide en cuatro principios:

El nombre del primero es Fisón; este es el que circunda toda la tierra de Eilat, donde hay oro; un buen oro es el de aquella tierra. Allí se da también el carbunculo y la piedra verde. Esta es el ojo que, por el honor que le es debido y sus colores, da testimonio de lo dicho.

El nombre del segundo rio es Geón. Este circunda toda la tierra de Etiopía. Este es el oido, una cosa laberíntica.

El nombre del tercero es Tigris, el que discurre frente Asiria. Este es el olfato, pues tiene una corriente poderosa. Y discurre frente a Asiria, pues tras expeler el aire en la respiración, resulta que, inspirando el aire, aspira un pneuma mas rápido y fuerte. Tal es, dice, la naturaleza de la respiración.

El cuarto rio es el Eúfrates. Afirmaban que este es la boca, a través de la cual se realiza la salida de la oración y la entrada del alimento que alegra, nutre y da figura al hombre perfecto y espiritual.
Tal hombre carece de honor en el mundo, pero está colmado de honores en el cielo. Aquí está con los que no lo conocieron y con los que no lo conocen, algo así como la gota que rezuma de una vasija.

Y dicen del agua que está encima del firmamento, acerca de la cual dijo el Salvador: “Si supieras quien es el que te pregunta tú le pedirías a él, y te daría a beber agua viva”.
A este agua acude toda naturaleza y de ella escoge sus propias substancias, y para cada naturaleza sale de este agua lo propio, más que el hierro es atraído por la piedra magnética, o el oro por la espina de la raya o la paja por el ambar.
Si hay un ciego de nacimiento que no ha visto la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo, por medio de nosotros recobrará la vista y verá. Como en un Paraíso lleno de plantas y toda clase de simientes, el agua discurre a través de todas las plantas y simientes; y observará como de una sola e idéntica agua seleccionan y absorben el olivo su aceite, la viña su vino, y así las demás plantas según su especie.
Nosotros somos, afirman, los espirituales, los elegidos por mediación del agua viva del Eúfrates que discurre por medio de Babilonia, los que avanzamos hacia lo que nos es propio entrando por la verdadera puerta, que es Jesús el Bienaventurado. Y entre todos los hombres nosotros somos los únicos cristianos. Junto a la tercera puerta, nosotros llevamos a su perfección los misterios, y allí somos ungidos como ocurrió con David, y con Saul, el que convivió con el malvado demonio de la concupiscencia carnal.
Continuará...

11/9/19

Nag Hammadi (II)

En el trabajo de Hipólito, las fuentes son conocidas solo en parte. La reproducción se revela fiel, a veces literal de los textos tomados de Ireneo. El testimonio de Hipólito puede ser recibido tanto en su vertiente doctrinal, como en su aspecto histórico.
Cuando se trata de fuentes que desconocemos, el problema es dificil, pero no puede resolverse con un rechazo apriorístico. Algunos de los documentos reseñados por Hipólito presentan coherencia y unidad estilística, como la crítica ha ido demostrando (exégesis del Himno de Atis, en el libro V; Apophasis Megale, en el libro VI; el Evangelio de Tomás citado en V 7, 21, hallado en Nag-Hammadi). Las fuentes más sospechosas parecen ser las de los Peratas y de los Setianos; pero deberan exigirse argumentos muy serios para rechazar su autenticidad. Y tales pruebas no han sido aducidas hasta el momento.

Es preciso atender a los diversos procedimientos empleados por Hipólito en su trabajo. Sus agrupaciones de sectas, no dicen gran cosa. Procede a veces por extractos (peratas, Apophasis, Megale) a veces, por resumenes (setianos, Justino, Valentin). En ocasiones presenta un resumen-extracto (exegesis del Himno de Atis). Su información es casi siempre incompleta. Elimina, por ejemplo, pasajes exégeticos (Valentin, Marcos), o la doctrina acerca del Dios trascendente (naasenos, peratas, setianos). Sin embargo, pretende dar la impresión de que cada secta constituye un sistema.

Una cuestión especial en testimonio de Hipólito, es la exposición sobre los “naasenos”. En su libro V, Hipólito emprende la recensión de las herejías cristianas, comenzando por los veneradores o adoradores de la serpiente. Entre los sistemas reseñados en el libro V, solo el propiamente dicho de los naasenos (distintos de los gnósticos) presenta un verdadero culto de la serpiente. En los peratas la serpiente forma parte de una amplia alegoría; en los setianos y en el Libro de Baruc su función es decididamente negativa.

La agrupacion de Hipólito se revela, pues, artificiosa; sus herejes especulan sobre la serpiente, pero no todos la veneran. En realidad, el libro V es una colección de exégesis alegóricas del Génesis, probablemente recopilada con finalidad heresiológica por algún eclesiástico anterior a Hipólito.
Fuera del aspecto exegético, las coincidencias entre los sistemas reseñados son menores. Peratas y Setianos, y más tenuemente el Libro de Baruc, pretenden extraer de los primeros capítulos del Génesis una cosmología de corte platonizante.
Hipolito no distinguió entre naasenos y gnósticos, asignó a cada hereje un patrón entre los antiguos griegos, seleccionando luego los pasajes que hicieran verosimil tal atribución; para acabar de denigrar a sus adversarios, les achacó a todos el horrendo culto de la serpiente.

En la teologia mística griega la serpiente es símbolo del conocimiento profundo. La Pitia aparece, a veces, representada con una serpiente sobre las rodillas y, en ciertos misterios, el iniciado pasaba por su pecho una serpiente mientras Filón de Biblos la llama “el más espiritual de los animales” (C. Müller, Fragm. Hist. Graec.,1841-1870, III, 572). Estaba bien dotada de espiritu profético. Casandra poseyó el don de la profecía gracias a los lamidos de dos serpientes y, del mismo modo, consiguió Melampo entender el lenguaje de los pájaros. En cambio, en la tradición semítica la serpiente aparece con tintes negativos: engaña a Eva en el Paraíso, es el Leviatán, monstruo maligno, etc.
Era de esperar que la gnosis anti-judáica glorificara a la serpiente bíblica, que se enfrentaba con Yahwé, el Dios inferior. Del mismo modo se recupera a Cain, a Esau, a los sodomitas...
En el vestíbulo de la tumba de Viale Manzoni, en Roma, perteneciente a una secta probablemente gnóstica, el dragón ocupa el lugar central de la bóveda (véase J. Carcopino, De Pythagore awe Apdtres, Paris, 1956, pág. 116)
Continuará...

4/9/19

Nag Hammadi (I)

Cuevas en la base del macizo de Jabal al Tarif.

La colección más importante de textos gnósticos Coptos es la encontrada en 1.946 en la población egipcia de Nag Hammadi, a unos 100 kms. al Norte de Luxor, junto al antiguo cenobio de Khenoboskion (Jabal al Tarif).
La región donde se encuentra la población de Nag Hammadi, era de gran actividad cenobítica y monacal en los finales del siglo III y durante todo el siglo IV, pues en ella se asentó buena parte de la actividad de los conocidos como Padres del Desierto.

Los Manuscritos de Nag Hammadi o Biblioteca de Nag Hammadi (también conocidos como los Evangelios Gnósticos) son una colección de textos, en su mayor parte adscritos al Cristianismo Gnóstico primitivo. Aunque escritos en copto entre los siglos III y IV e.c., se estima que los originales griegos perdidos de los que provendrían lo fueron entre los siglos I y II. La mayoría de los códices están redactados en la variedad dialectal sahídica del copto.

Los trece códices de papiros, se dispersaron al principio en manos de los anticuarios, pero en la actualidad están recogidos en el Museo Copto de El Cairo y en el Instituto Jung de Zurich. Se ha completado la edición facsimil de la biblioteca, editada bajo los auspicios del gobiemo egipcio y de la UNESCO.
El conjunto comprende 53 tratados, papirologicamente datables en torno al 400, redactados en diversos dialectos coptos y copiados por diversas manos.

Es dificil adscribir todos los tratados, o por lo menos la mayor parte de ellos, a una sola corriente gnóstica, ya se trate de las conocidas, ya se invente una hipotética escuela gnóstica de Nag-Hammadi. Ni por la lengua, ni por el contenido, ni por el contexto referencial es posible discernir unidad en la biblioteca. El origen de la recopilación habría que buscarlo en motivaciones externas, ninguna de ellas verificable en el estado actual de la documentación sobre los cenobios del Alto Egipto en los siglos V-VI.

El material copto-gnóstico puede ser clasificado, desde el punto de vista de su contenido en dos grandes grupos:
-Textos gnósticos cristianos: 
1. Originariamente cristianos. 2. Con adiciones cristianas.
-Textos gnósticos no cristianos: 
3. Con contexto veterotestamentario y judaico. 4. Con contexto filosófico.

El descubrimiento de la biblioteca gnóstica de Nag-Hammadi despertó grandes esperanzas entre los investigadores, por fin se establecía contacto directo con los textos de los mismos gnósticos.
Los descubrimientos de Nag-Hammadi redoblaron el interés por el tema, contribuyendo a engrosar la hueste de los investigadores.
El primer gran trabajo de este periodo, “La gnose valentinienne et le temoignage de S. Irenee”, de F. M. Sagnard (1949), dejó establecida la fiabilidad de Ireneo como fuente para el conocimiento del gnosticismo, fiabilidad que han corroborado los documentos de Nag-Hammadi.

McL. Wilson (The Gnostic Problem,1958, y otros trabajos) ha contribuido a clarificar los problemas y a deslindar los campos. Schoeps y Danielou, por su parte, al poner de relieve los variados temas de la especulación judeo-cristiana, facilitaron la inserción del gnosticismo en su contexto propio.
Hoy ya nadie duda de la influencia del judaísmo sobre el gnosticismo, aunque la intensidad y el ámbito de esta influencia siguen siendo tema de debate, en el que juegan un importante papel Quispel, Bohlig y Grant.

La gnosis judaica es una exégesis del Antiguo Testamento que adapta los dogmas bíblicos a las categorías del pensamiento helenístico, principalmente platónico.
El ámbito principal de esta reinterpretación es la cosmología, con apertura hacia la teodicea y la antropología. La exégesis versa fundamentalmente sobre los primeros capítulos del Génesis.
Por su misma naturaleza, esta enseñanza se dirige a una minoría, por lo que responde a la definición convencional de gnosis. Cronológicamente, este movimiento se inicia en el siglo I, y a través de la mística talmúdica, enlaza con el esoterismo judío medieval.

Los primeros herejes en venerar a la serpiente, imaginando doctrinas bajo la inspiración de este animal, fueron los sacerdotes y adelantados de esta doctrina denominados Naasenos conocidos con el término hebreo, Naas, que significa Serpiente.
Continuará...

30/8/19

Cultura Badariense


Badariense es una cultura del neolítico que surgió a finales de la cultura Merimdense, en el Alto Egipto en torno a 4.400 a.C., hasta 3.800 a.C., cuyo nombre tomó de los arcaicos asentamientos y necrópolis de El-Badari, en las inmediaciones de Asiut, en el margen derecho del río Nilo. 
Se considera la cultura prehistórica más importante del Alto Egipto y fue origen de los que posteriormente colonizarán todo Egipto.

Egipto comprendía dos zonas muy diferentes, una fértil y rica, el delta del Nilo, propicia para asentamientos estables, siendo región de encuentro entre Asia y África, con una incipiente cultura que se desarrollaría rápidamente gracias a la relación con otras culturas. Y el sur, más árido, una franja fértil junto al Nilo, entre dos cadenas montañosas desérticas, con una población semisedentaria de cazadores con costumbres aún arcaicas.

Las tumbas badarienses eran de forma ovalada o rectangular, poco profundas y podían contener más de un cuerpo; estos en posición fetal, sobre su costado izquierdo, con la cabeza dirigida hacía el sur, mirando al oeste, se envolvían con pieles o esteras y junto a ellos se depositaban alimentos y enseres funerarios como joyas, collares, amuletos cerámicos, paletas de piedra, vasijas cerámicas y cucharas de marfil o piedra. También se han hallado restos de alimentos, como pan, trigo y cebada. La vestimenta solía ser de lino y pieles.

Próximos a El-Badari se encuentran los yacimientos de Deir Tasa y El-Mostagedda, donde se han encontrado utensilios badarienses de un tipo más antiguo: Tasiense. También se han hallado restos badarienses en El-Hammamiya, El-Matmar y El-Qau y en otras zonas más alejadas, como Hieracómpolis y Armant.

Hacia el 4.000 a.C., la cultura badariense se dividió a su vez en dos culturas: Naqada I en el Alto Egipto y Maadi-Buto en el Bajo Egipto.

23/8/19

Cultura Merimdense


Merimdense (o Merimde Beni-Salame) es la denominación de la primera cultura que surge en el Bajo Egipto, en el periodo neolítico, a finales del VI milenio a.C. y perdura prácticamente durante todo el V milenio a.C., siendo contemporánea de las culturas Fayum A y Nabta Playa.

Su nombre lo toma de los arcaicos asentamientos de Merimde, situados al sureste del Delta en la margen occidental del Nilo.
Se trata de una cultura de costumbres totalmente sedentarias, en la que se practicaba muy activamente la ganadería y la agricultura.
Sus habitantes cultivaron el grano, usaron alfarería y vivieron en chozas ovales. No han aparecido signos de organización social diferenciada.
Hay indicios de relaciones comerciales con las zonas centrales del Delta, basadas en el trueque de utensilios de piedra cuyos nódulos recogían a orillas del desierto.
Tanto la cerámica como los utensilios son limitados y toscos en comparación con sus contemporáneos del Alto Egipto. En las primeras fases (fase I) vivían en endebles cabañas hechas de estera y caña, con soportes que las sustentaban en la tierra; estaban dispersas conformando pequeñas explotaciones agrícolas de carácter familiar, independientes las unas de las otras.
En la fase II, el asentamiento creció y se levantaron viviendas más sólidas, de adobe, excavadas en el suelo a unos 25 cm, con planta oval o de herradura, de unos 5 o 6 metros de longitud, y tejado a dos aguas.
No existía un área especial para los cementerios. Los muertos eran enterrados dentro del asentamiento, en fosas ovaladas y poco profundas. Los cadáveres estaban dispuestos en posición fetal, sobre su lado derecho (en el 85% de los casos), posiblemente de cara a su antiguo hogar, cubiertos con esteras o con pieles de animales, y sin ajuar funerario.

Entre el patrimonio cultural Merimdense y el de Fayum A, hay relaciones familiares, especialmente con respecto a la fabricación de equipos de piedra (como las bifaces de sílex) y cerámica. Se da por hecho que Fayum A es anterior por la falta absoluta de metales entre sus restos. Posiblemente haya surgido de una emigración desde Oriente Medio, concretamente del valle del Jordán.

Fayum A es el nombre que se da a la cultura neolítica surgida en el Egipto predinástico alrededor del V milenio a.C. Es llamada así porque se encontraron asentamientos en la depresión de Fayum, un oasis situado a 80 km. al suroeste de El Cairo, junto al lago Birket Qarun, probablemente una sabana en aquella época. Es contemporánea de las culturas Fayum B (Nabta Playa) y Merimdense. Sus habitantes se dedicaban a la caza y pesca, ganadería, el cultivo esporádico y la fabricación de cerámica.
El primer asentamiento está situado en la parte norte de la depresión de Fayum, y está datado en 5.200 a.C., durante una época seca que dura hasta el 4.000 a.C. Al comienzo del IV milenio a.C., el clima del desierto conllevaba violentas precipitaciones. El final de la cultura del Fayum se puede fechar alrededor de 4.000 a.C. Tras ella apareció la cultura Moerien.
Continuará...