14/1/19

Nagas Sumerios

Diosa Serpiente (Naga), amamantando un bebé (terracota de Ur del IV milenio).

En el templo de Inanna en Uruk (Mesopotamia) la escritura se hacía en forma de pictogramas; las mujeres eran escribas, poetas, escolares y autoras de textos religiosos. 
Algunos autores creen que Mesopotamia era originariamente un matriarcado y que gradualmente se hizo patriarcado con la emergencia de las ciudades estado. Durante ese proceso, las diosas serpiente de la antigüedad se convirtieron en temidas como manifestaciones del poder femenino y del misterio. En la “Epica de Gilgamesh” se cuenta la leyenda del héroe y de la serpiente que le roba la hierba de la inmortalidad.

En la tradición ofítica a la diosa de la Luna Cibeles (diosa de la Madre Tierra, adorada en Anatolia desde el neolítico y equivalente de Gea, de la Rea minoica y la Magna Mater romana se la suele representar ofreciéndole una copa a una serpiente.
En Canaan y Palestina, la serpiente enrollada en un palo fue adorada como dios de la curación y también como representación de la diosa Tierra. A la diosa de los cananitas, Astarté, también se le relaciona con serpientes. Otra diosa serpiente era Kadi, una deidad asirio-babilónica adorada en Der que controlaba la mortalidad, se representaba como una serpiente con senos humanos.
A los dioses de la muerte se les representaba con serpientes subiéndoles por los hombros. También la serpientes representaba al dios de la oscuridad, Tiamat.

Los Nagas, misteriosos dioses serpiente que moraron en la India en épocas remotas, fueron llamados sarpa o serpientes. El término que se encuentra en la mitología hindú, tiene antecedentes sumerios.
Hay un antiguo documento cristiano que se refiere no solamente a los dioses serpiente sino también a los dioses del panteón sumerio. Como tal, este himno cristiano tiene probablemente sus orígenes en un rezo sumerio. Llamado el Rezo de José, forma parte de los Papiros Mágicos, de origen griego. Data del segundo siglo después de Cristo.

El himno comienza con la alabanza: “Padre de los patriarcas, padre de todas las cosas, padre de todas los poderes del cosmos, creador de todo, creador de los ángeles y los arcángeles, el creador de los nombres de la redención, Yo te invoco.”

Después de algunas invocaciones más, el rezo continúa sorprendentemente:
Tú que te sientas sobre la Sagrada Montaña del Sinaí, tú que te sientas sobre el mar, tú que te sientas sobre los dioses serpiente, el dios que se sienta sobre el dios del sol.”
Además de la referencia tácita a los dioses serpiente, también se refiere al dios que se sienta sobre el mar. Aunque la línea está incompleta, parece ser una referencia velada al dios sumerio del agua Enki y a su palacio de agua o Abzu.
El referido Dios Sol es probablemente Utu/Shamash, mientras que el dios del Monte Sinaí es Ishkur/Adad. Así, la invocación parece ser dirigida a Enlil (Zeus), el dios predominante del panteón cananita que más adelante fue conocido como “El” en el Antiguo Testamento. Además, los nombres de la redención son probablemente las Tablas del Destino o los Nombres Divinos, que parecen estar basados en los Sumerios.

Continuará...

11/1/19

El dios Ningizzida

El vaso de libaciones del rey Gudea de Lagash (2.000 a.C.) tiene una ornamentación del Dios serpiente Ningishida, manifestado como una pareja de víboras enrolladas en un palo. La imagen se asemeja tanto al caduceo de la mitología griega como a los chacras de la sushumna en la mitologia hindú.

Ningizzida, Ningishida o Gizzida (Dios del árbol bueno) era una deidad en la antigua Mesopotamia, a quien se conocía como "Señor o señora del árbol de la vida". Acompañaba siempre a Dumuzi custodiando ambos las puertas del cielo. Dumuzi, rey de Bad-tibira en Sumer, según la lista Real Sumeria, fue el quinto rey predinástico en el período legendario antes del Diluvio.

No se conoce el sexo de Ningizzida, pero en algunas representaciones se le ve con barba y dos serpientes que afloran de sus hombros, y en el mito de Enki y Ninhursag, a Dazimua le será permitido casarse con Ningizzida.
El mito de Enki y Ninhursag se relata en las tablillas que datan de la época de Ur III y paleo-Babilonia, de la antigua Mesopotamia. La historia narra cómo Enki bendijo la paradisíaca tierra de Dilmun, a petición de Ninsikil hizo que brotara el agua, y que navíos de Tukric y otros lugares llevaran oro y piedras preciosas.

Ningizzida, descrita a veces como una serpiente con cabeza humana, devino más tarde en el dios de la sanación y la magia.

La deidad sumeria Ningizzida acompañada por dos grifones, es la imagen más antigua de serpientes gemelas que se conoce 2.000 a.C.
Algunos creen que Ningizzida, podría estar relacionada con el mito de la serpiente del Jardín del Edén, quién entregó a Eva la fruta prohibida del "árbol de la ciencia del bien y del mal"; aunque los mitos hebreos son muy posteriores a los sumerio/mesopotámicos.
Dentro de la mitología mesopotámica no puede hacerse una división clara entre las divinidades sumerias y las semitas. Existen al menos cuatro cosmogonias; la de Eridú, la de Shuruppak, la de Nippur y la de Uruk.
En el lenguaje sumerio, "Nin" significa indistintamente "señora o señor" y "En" ‘señor, dueño, patriarca’. Por otra parte, “ki” es tierra y “lil” es aire.

Ningizzida es mencionada en el mito de Adapa y el Viento del Sur, cuando Adapa tiene que ir a ver a Anu, y Enki le instruye para que se vista de luto y cuando llegue a las puertas del cielo diga a Dumuzi y Ningizzida que en su tierra recuerdan a algunos dioses; cuando ellos pregunten quienes eran esos dioses, Adapa debe contestar que son Dumuzi y Ningizzida. Esto caería bien a las dos divinidades que custodiaban las puertas del cielo y por ende hablarían bien de Adapa al Dios del cielo Anu.

Fuente: wikipedia

7/1/19

La diosa Nidaba

                                         Nidaba (Museo de Berlín) 

Nidaba era hija del dios An y la diosa Urash, su hermana era la diosa Ninsun que era la madre de Gilgamesh. Además, era considerada la madre de Ninlil, la esposa de Enlil.

Como muestra un grupo de signos usados para escribir su nombre en un grano de arroz, Nidaba (o Nisaba) era originalmente una diosa del arroz. Un nombre alternativo, que aparece en el mito “Enlil y Ninlil”, es Nunbarsegunu, conocida como "La anciana de Nippur".
Su rol principal era la escriba de los dioses, cuando se creó el mundo, Nidaba abrió una escuela para escribas y era considerada la patrona de estos. Ella guardaba cada año todos los registros, eventos, crónicas y demás elementos burocráticos de lo que sucedía. Además, al inicio de año, ella ayudaba a la diosa Nanshe para resolver los problemas de justicia entre los humanos.
En el periodo dinástico arcaico, Nidaba era una diosa personal de los gobernantes de la ciudad sumeria de Umma. Sin embargo, posteriormente, durante el periodo Isin-Larsa, fue considerada diosa patrona de la ciudad de Eres. La diosa de la ciudad cercana Suruppag, Sud, se consideraba su hija. En el mito "Enlil y Sud", cuando Enlil, dios de Nippur, desea casarse con Sud, debe buscar la aprobación de Nidaba.
Cuando Babilonia impuso a Nabu como el dios escriba, poco a poco Nidaba fue perdiendo importancia como deidad hasta que desapareció del mundo mitológico. En Lagash, era miembro del panteón local como hija de Enlil y por lo tanto hermana de Ningirsu. El dios Haya era su marido, pero luego, quizás debido a su asociación con el arte de la escritura, se consideró que lo era Nabu.

Nidaba o Nisaba (Sumerio: NAGA). Considerada diosa del conocimiento, está relacionada con muchas otras facetas del estudio intelectual y otros dioses pueden recurrir a ella para pedirle consejo o ayuda. Algunos de estos rasgos son compartidos con su hermana Ninsina, también está asociada con el grano, lo que refleja su asociación con una madre diosa de la tierra. 
A veces se la identificaba con la diosa Nanibgal.

El Cuneiforme Unicode 5.0 codifica el signo NAGA en U, AN.NAGA se lee como NANIBGAL, y AN.ŠE.NAGA como NÁNIBGAL. NAGA se lee como NÍDABA o NÍSABA, y ŠE.NAGA como NIDABA o NISABA.

La variante invertida está en U + 12241 TEM (TEME), y la combinación de estos, que es la disposición caligráfica NAGA invertida, se lee como DALḪAMUN "torbellino", en U + 12243, DALḪAMUN es la disposición AN.NAGA (AN.NAGA invertida), y DALḪAMUN es la disposición de cuatro instancias de AN.NAGA en forma de cruz.

5/1/19

El Mushussu de Mesopotamia


El Mušḫuššu (del sumerio MUŠ.HUŠ Serpiente-Dragón rojo/furioso) es una criatura propia de la mitología mesopotámica. El Mušḫuššu como serpiente, aparecería en los presagios. También aparece como el nombre de una constelación que se corresponde vagamente con la constelación Hidra, según el MUL.APIN (compendio astronómico babilonio).

Anteriormente Mušḫuššu había sido traducido como sîr-ruššû, aunque de manera incorrecta.
Esta criatura se parece a un dragón con el cuerpo recubierto de escamas, las patas delanteras de león y las traseras con garras de águila. También tiene cuello largo y cola, cabeza con cuernos, una lengua como de serpiente y una cresta.
Fue símbolo de diferentes divinidades, al principio asociado al dios Ninazu, era venerado en Ešnunna (ciudad sumeria y luego acadia), después se le asoció al dios Tishpak. Cuando esta ciudad-Estado fue vencida por el reino babilonio, el dragón/serpiente fue retomado por Marduk. Aparece en la reconstruida Puerta de Ištar de la ciudad de Babilonia, como símbolo del dios Marduk. También en la Piedra Michaux se pueden observar varios Mušḫuššu.

El arqueólogo alemán Robert Koldewey, que descubrió la puerta de Ištar en 1.902, se planteó la hipótesis de que el Mušḫuššu era real. Argumentaba que su representación en el arte babilónico era una constante a través de los siglos, mientras que las de las criaturas mitológicas cambiaban, a veces drásticamente, con el paso de los años. También se fijó en que los Mušḫuššu están representados en la Puerta de Ištar entre animales reales, como el león y el rimi (uro), llevándole a especular que el Mušḫuššu era una criatura con la que los babilonios estaban familiarizados.

Bel y el Dragón”, un texto deuterocanónico, narra una historia que Koldewey pensaba que involucraba a un Mušḫuššu. En un templo dedicado a Bel (el dios de Nabucodonosor), los sacerdotes tenían un gran dragón o serpiente, adorado por los babilonios.

Existen muchas otras criaturas de aspecto serpentiforme en la mitología mesopotámica como Mušgallu (lit. muššugallu, "gran serpiente"), Mušmaḫḫu (serpiente mítica de siete cabezas), o Bašmu (en sumerio muš šà tùr o ušum) que también se corresponde con una constelación. Por lo cual cualquier apreciación o intento comparativo de una de estas criaturas con dragones/serpientes que aparecen en otras mitologías es especulativo basándose simplemente en las fuentes literarias de una de las dos mitologías, sin revisar exhaustivamente la parte correspondiente a las fuentes literarias mesopotámicas.

En la mitología sumeria, Ninazu dios secundario del inframundo en el reino de Ereškigal, era simbolizado por el dragón-serpiente Mušḫuššu. Se cree que poseía poderes de sanación, y fue venerado en el templo de la ciudad de Ešnunna, en el III milenio a.C.

Fuente: Wikipedia

31/12/18

La Serpiente en Mesopotamia (II)


La Piedra Michaux pertenece al período de la dominación Casita de Babilonia, escrita en lengua acadia mediante símbolos cuneiformes, data del siglo XII a.C.
Descubierta en 1.782 por el bótanico francés André Michaux, fue el primer testimonio de la civilización mesopotámica que llegó a la Europa moderna.

La Dinastía Casita se extendió por Mesopotamia en la zona de los ríos Tigris y Eufrates, conquistó Babilonia en 1.531 a.C. hasta que en 1.155 a.C. fueron derrocados por los elamitas.

En la piedra se muestran los seis niveles de la Montaña del Mundo que en orden descendente son el planeta Venus representado por Ishtar, la diosa de la vida, la luna creciente del dios lunar Sin y el disco solar de Shamash, bajando hasta los elementos del abismo oceánico. Una enorme serpiente se yergue por todo el lateral izquierdo inclinándose en la parte superior para mostrar su cabeza por encima de la luna creciente.


Descripción del texto:
Kassite dynasty, about 1125-1100 BC. (southern Iraq).
The cuneiform inscription on this kudurru records the granting by Eanna-shum-iddina, the governor of the Sealand, of five gur of corn land in the district of Edina in south Babylonia to a man called Gula-eresh.
The boundaries of the land are laid out; the surveyor is named as Amurru-bel-zeri and the transfer completed by two high officials who are also named. Nine gods are invoked to protect the monument, along with seventeen divine symbols.
The symbols of the important Mesopotamian gods are most prominent: the solar disc of the sun-god Shamash, the crescent of the moon-god Sin and the eight-pointed star of Ishtar, goddess of fertility and war. The square boxes beneath these signs represent altars supporting the symbols of gods, including horned headdresses, the triangular spade of Marduk, and the wedge-shaped stylus of Nabu, the god of writing.

A prominent snake is shown on many kudurru and may, like many of the symbols, be related to the constellations.

The text ends with curses on anyone who removes, ignores or destroys the kudurru.
The Sealand was one of the wealthiest regions of Babylonia. A dynasty called Sealand first appears in records dating to the middle of the second millennium BC. It controlled the coastline of the south of Iraq and thus the trade routes down the Gulf. The Sealand rulers were defeated by the Kassite kings of Babylon in the fifteenth century BC. and governors like Eanna-shum-iddina were appointed to administer the region.

La serpiente siempre está presente en los kudurrus, quizás como influencia protectora y en cualquier caso sugiere un elemento benefactor.



27/12/18

La Serpiente en Mesopotamia (I)


El tipo más distintivo de objeto de la Mesopotamia Casita es la piedra límite, mojón o kudurru, término utilizado que sirve para designar el mojón o piedra en la que se constata una concesión real, inscrita generalmente en piedra ovalada o con forma de columna.
Eran documentos oficiales de donación emitidas por los reyes o por funcionarios de alto cargo, con el fin de proclamar públicamente que a determinada persona se le concedía determinada porción de tierra junto con la remisión de ciertos impuestos y la imposición de ciertas obligaciones.
Se instalaban en el campo o propiedad que se concedía; en los archivos de los templos depositaban copias de su texto en tablillas de arcilla con el fin de asegurar su conservación oficial.

Característica de estas piedras límite es el tipo de esculturas en relieve en las que varios símbolos divinos, colocados a veces en estrados o asientos, representan a la "deidad entronizada" y sirven para proteger el monumento.
En algunas de ellas, las figuras talladas representan al propio rey, solo o con la persona que recibe la concesión. Protección complementaria se obtenía por medio de complicadas maldiciones, execraciones y bendiciones inscritas en la kudurru para impedir mágicamente que se la moviese de lugar o destruyese.


En esta pieza destaca la serpiente enroscada alrededor del eje. Procede del reinado de Marduk-apal-iddina I (1171-1159 a.C.). El dibujo es la proyección de la parte superior del kudurru (adaptado de El Antiguo Oriente de Mario Liverani).
Los números indican nombres de dioses: 1- Sin, 2- Ishtar, 3- Shamash, 4 y 5- Anu y Enlil, 6- Ea, 7- Gula, 8- Ishkhara, 9- Ninurta, 10- Zababa, 11- Nabu, 12- Nergal, 13- Nusku, 14- Adad, 15- Marduk, 16- Papsukkal, 17- Shuqamuna y Shumalia y 18- Ishtaran, dios de la justicia.

Continuará...

17/12/18

Fanes Dios Creador

Fanes aparece como una hermosa deidad de alas doradas, pero era incorpóreo por naturaleza e invisible incluso entre los dioses.
Se le representa como un hermafrodita surgiendo de un huevo cósmico. Una serpiente se enrosca alrededor de su cuerpo y hay una luna creciente con puntas saliendo detrás de sus hombros y un sol sobre su cabeza. Tres cabezas de animales cruzan su cuerpo en su pecho: león, cabra y toro. Alrededor de todo esto está el círculo de los signos zodiacales. En las esquinas se sitúan los cuatros dioses griegos de los vientos.

En el Himno Órfico número VI se le invoca como Protógono.
La tradición órfica tiene una confusa línea de tiempo, y la genealogía de los dioses es algo desordenada, especialmente cuando se compara con la tradición más lineal de Hesíodo, pero se sugirió que la esencia de Eón, el Tiempo o la Eternidad personificada, trajo a la existencia el huevo del mundo, de este huevo surgió Fanes.

El nombre Fanes significa “portador de luz” y era el dios de la Creación de quien se desarrolló toda la vida. Al ser un dios nacido del huevo cósmico engendrado por el Tiempo, es la deidad primigenia que constituye el origen de la procreación y la generación de todas las cosas. También recibía los nombres de Eros, Ericepeo, Metis, Príapo y Antauges.

Según la tradición órfica Fanes fue padre de la Noche con quien se unió para tener al Cielo y la Tierra. Fue padre también de los Mares, el Sol, la Luna, las Estrellas, Equidna y una de las tres razas de hombres, la denominada raza de oro, a quien dio como lugar para vivir la zona templada de la tierra. Todo esto lo hizo desde el interior de una gruta llamada Santuario de la Noche.

Fanes era el rey de los dioses pero posteriormente se retiró a un lugar elevado del cielo desde donde iluminaba el mundo y cedió el cetro de su reinado a la Noche (Nix), quien a su vez lo dio a su hijo, el Cielo (Urano).
El cetro le fue arrebatado por la fuerza por su hijo Crono, quien a su vez lo perdió en favor de Zeus, el gobernante final del universo. Se dice que, probablemente por consejo de la Noche, Zeus devoró a Fanes, con ello absorbió sus poderes y dentro de él quedó unido todo el universo; los elementos, los dioses, todas las cosas nacidas en el pasado y todas las cosas que iban a surgir en el futuro.
Zeus se apoderó del poder primigenio sobre toda la creación y lo repartió entre una nueva generación de dioses: los Olímpicos.


13/12/18

Heracles y la Hidra


Zeus, rey de los dioses olímpicos, yació con la mortal Alcmena engendrando a Heracles. La diosa Hera, celosa por la infidelidad de Zeus, intentó causar la muerte a Heracles en diversas ocasiones a lo largo de su vida.

Heracles llegó a la edad adulta y se casó con la princesa Mégara, con quien tuvo varios hijos. Hera provocó un ataque de locura a Heracles, durante el cual este asesinó a su esposa e hijos. Entonces la sibila del oráculo de Delfos le encomendó como penitencia la realización de diez trabajos que le ordenase su primo Euristeo, rey de la Argólida. Esos diez trabajos más dos adicionales, al considerar Euristeo inválidos dos de los iniciales por no completarse sin ayuda, formaron los denominados “Doce Trabajos de Heracles”.
El segundo de ellos consistía en matar a la Hidra de Lerna, un monstruo con forma de Serpiente de varias cabezas, que habitaba en la laguna cercana a la ciudad, en el golfo de la Argólida cerca de Nauplia, si bien los arqueólogos han confirmado que este lugar sagrado es anterior incluso a la ciudad micénica de Argos, pues Lerna fue el lugar del mito de las Danaides. Bajo sus aguas había una entrada al inframundo que la Hidra guardaba.

La Hidra era hija de Tifón y Equidna y en algunas tradiciones fue madre de Quimera. Fue criada por Hera cerca de la fuente Amimone en Lerna. Se decía que era hermana del león de Nemea y buscaba venganza por su muerte en manos de Heracles, y había sido elegida como trabajo para Heracles, de forma que éste muriese.

Tras llegar a la ciénaga cercana al lago Lerna, Heracles (o Hércules) y su sobrino Yolao se cubrieron sus bocas y narices con una tela para protegerse del aliento venenoso de la Hidra. Heracles disparó flechas en llamas al refugio del monstruo (la fuente de Amimone) para obligarla a salir. Entonces se enfrentó a ella con su espada y empezó a cortarle las nueve cabezas que tenía. Pero cada vez que se le cortaba una, otra renacía en el mismo lugar más fuerte que la anterior. Su sobrino le ayudó quemando el cuello de la cabeza cortada para que no renaciera otra. Al final, la Hidra murió sin cabezas y Heracles mojó las puntas de sus flechas con la sangre de la Hidra para que así fueran mortíferas para quienes hiriese.
Este trabajo fue uno de los considerados como inválidos por Euristeo, ya que Heracles recibió la ayuda de su sobrino para llevarlo a término

La Hidra de Lerna tiene muchos paralelismos en las Religiones del Medio Oriente antiguo. En particular, la mitología sumeria, babilónica y de asiria celebraban las acciones de la guerra y del dios cazador Ninurta, a quien el Angrim atribuyó matar a 11 monstruos en una expedición a las montañas, incluyendo una Serpiente de siete cabezas posiblemente idéntica a Mushmahhu y Bashmu, cuya constelación (a pesar de tener una sola cabeza) fue asociada más tarde por los griegos con la Hidra. La constelación también se asocia a veces en contextos babilónicos con el dragón de Marduk, el Mushhushshu.

Fuente:https://es.wikipedia.org/wiki/Hidra_de_Lerna

9/12/18

Tifonomaquia


Con el nombre de Tifonomaquia se conoce el combate librado entre Zeus y Tifón, en el que estaba en juego la instauración de un nuevo orden, alentado por el Cronida, frente a uno de los últimos ataques de las fuerzas primitivas, caóticas, y al mismo tiempo, indispensables de la naturaleza, representadas en la figura serpentiforme de Tifón.

El esquema de esta contienda se atiene a los patrones que enmarcan otros combates cósmicos entre la serpiente primordial y una divinidad. A raíz de los enfrentamientos surgidos en el seno de una familia divina desencadenados para hacerse con el poder supremo, y cuando uno de sus miembros parece haberse hecho con el trono, hace su aparición un monstruo ofídico, que casi siempre alentado por las fuerzas primitivas subyugadas por el nuevo soberano, desafía la supremacía de éste recién conquistada.

Sobre el combate entre Zeus y Tifón hay varias tradiciones, destacando sobre todo la versión de Hesíodo en la Teogonía y la de Apolodoro en su Biblioteca Mitológica, sin olvidar la curiosa variante que ofrece Nonno de Panópolis en las Dionisiacas.

En Apolodoro, el combate se inicia cuando Tifón comienza a lanzar piedras candentes contra el cielo, lo que provoca que los dioses, asustados, huyan a Egipto metamorfoseados en diversos animales. El momento supremo del relato está representado por el duelo que (en el monte Casio, en Siria) enfrenta a los dos contendientes.

El monstruo logra herir a Zeus con una hoz de acero, lo aprisiona entre sus anillos serpentiformes, le corta los tendones de pies y manos, y los deposita en la cueva Coricia encomendando su vigilancia a la dragona Delfine. No es sino con la ayuda del engaño a Tifón por parte de dioses secundarios, Hermes y Egipán (en Apolodoro) y Cadmo (en Nonno) como Zeus puede sobreponerse, recobrar sus energías, salir victorioso en la contienda y proclamarse el nuevo dios soberano de los cielos y vencedor del caos caracterizado por las potencias ctónicas representadas en la figura serpentiforme de Tifón.

Este aspecto, al igual que otros muchos del combate entre Zeus y Tifón, tiene su paralelo en el mundo oriental, con toda una tradición de mitos en los que el dios de la tormenta no podría haberse impuesto sobre el monstruo sino hubiera sido por el auxilio de otros dioses o en ocasiones, mortales, por ejemplo: Upasiya en el mito hitita, Istar ayudando a Tesub, Ea a Marduk y Seth a Ra.

Las serpientes que conformaban su físico, según podemos ver en las representaciones que del monstruo hicieron helenos, etruscos y romanos, revelan esa identidad.
Tifón era hijo de Gea, de la Tierra, aspecto en el que todas las fuentes concuerdan, exceptuando la rara confusión de Higino cuando afirma que Tártaro engendró de Tártara a Tifón.
Hesíodo lo hace hijo de Gea y Tártaro, considerando su nacimiento como una venganza por la expulsión de los Titanes del cielo por Zeus. El Himno homérico a Apolo nos lo presenta como hijo de Hera sin la intervención de Zeus, pues ésta se negaba a yacer con su olímpico esposo, encolerizada como estaba por el nacimiento no genético de Atenea de la cabeza del Cronida. No obstante, Hera no consigue este monstruoso hijo sin antes imprecar a la Tierra, al Cielo y a los Titanes que moraban en el Tártaro.

Una tercera versión nos la da un escoliasta, para quien Tifón fue hijo de Gea con la intervención de Crono, idea que parece compartir Ovidio, para quien Tifón era un monstruo salido de lo más profundo de la tierra e hijo de la tierra, aunque el poeta no nombra ningún principio masculino. El hecho importante no radica en quién fuera el padre del monstruo, sino en que su madre era la misma Tierra. Este papel de la Tierra al lado de su hijo monstruoso debe de ser particularmente recalcado, pues el sometimiento de Tifón viene a ser, en última instancia, el sometimiento de la propia Gea, aquella diosa madre serpiente que, desde el Paleolítico y como reflejo de la estructura social matrilineal existente, daba la vida, la muerte y la regeneración.

Una vez que Tifón es derrotado, el mensaje que se lanza es claro; las armas del gigante son colgadas por Temis de lo alto del vestíbulo del Olimpo a fin de exponerlas como objeto de terror ante la insensata Tierra, madre de futuros gigantes. (Nonno de Panópolis, Dionisiacas 710).

La sublevación de Tifón significa uno de los últimos intentos de la Tierra por resistir al avance de la nueva generación de dioses jóvenes caracterizados por un dinamismo que se contrapone frontalmente al inmovilismo típico de los dioses ancianos que dieron origen al mundo. Es la furia de la Tierra la que da origen a Tifón, y la derrota de su hijo es la suya propia. En casi todos los relatos se ve el sufrimiento físico de ésta a medida que el monstruo va siendo derrotado. Además, los golpes que Zeus descarga no sólo se dirigen a Tifón, sino que al mismo tiempo azota la tierra alrededor de él. Ésta arde, gime, se abre en grietas debido al fuego que origina el rayo, llora al ver el rostro quemado de su hijo, como lo hará en otras ocasiones, cuando vea derrotados también a otros monstruosos vástagos suyos.

La compasión de la Tierra por sus hijos derrotados también se deja ver en un pasaje de las Argonáuticas de Valerio Flaco: …en torno a ella se ven monstruos enormes de gigantes terrestres en otro tiempo enfrentados por obtener el cielo. Compadecida de éstos, su madre los vistió de rocas, árboles y riscos y los puso en pie a manera de montes que se elevan al cielo.
Hasta el final del combate Gea permanece al lado de su hijo, cuando éste es sepultado bajo el Etna, convirtiéndose así en prisionero dentro de la misma divinidad que lo engendró y de quien adquirió su característica más espantosa: las serpientes que conformaban su cuerpo.
No obstante, la tierra se sobrepone a la adversidad y quizá por su propio bien, la vemos en Hesíodo instando a Zeus, después de la victoria, a que reine sobre los inmortales.

La existencia de Tifón no acaba una vez que es vencido, pues en la Teogonía de Hesíodo se relata cómo, a partir de su cuerpo se crean elementos nuevos. Del cuerpo de Tifón emana una nueva creación que da lugar a los vientos soplantes, algunos benéficos y otros maléficos, sobre todo para los marineros.
De este modo, aunque el monstruo serpentiforme perdió la batalla contra el cielo, siguió estando presente en el nuevo orden del mundo que en Hesíodo surge tras la contienda, lo que viene a poner de manifiesto que, como representante del caos, Tifón era indestructible.

Un monstruo telúrico no puede ser destruido totalmente. En las versiones que no hablan de esta creación a partir de su cuerpo, éste sigue presente bajo el Etna, en el Tártaro e incluso en las armas colgadas en el vestíbulo del Olimpo, su amenaza, aunque menguada, permanece en estado latente como aviso a generaciones futuras y sobre todo como aviso a la insensata Tierra, madre de futuros gigantes.

Donde encontramos una manifestación mucho más arcaica de este mitologema es en el mundo babilónico, el paralelo babilónio “Enuma Elish” Poema de la Creación babilónico: ...“cuando en lo alto”, son las primeras palabras del himno, nos hace asistir a uno de los más feroces y primitivos combates entre monstruos ofídicos y dioses.
La finalidad de este poema es cantar la gloria de Marduk, dios supremo para los babilonios y dios de la tormenta, en su combate contra la diosa madre Tiamat, señora de las aguas saladas y superficiales, representada con forma de serpiente.
Por su parte, Tiamat, deseosa de venganza, engendra una cohorte de monstruos-serpientes llenos de veneno y dotados de poderes divinos.
Entre ellos destaca a Kingu, en cuyo pecho fija las Tablillas del Destino, proclamándose jefe. Después de una serie de avatares en los que se muestra a distintos dioses huyendo aterrados del campo de batalla frente a Tiamat (también otro rasgo común a varios mitos cosmogónicos, por ejemplo Indra/Vritra), el feroz Marduk, sobre el carro-tormenta, es enviado por la asamblea divina contra la diosa madre, no sin antes recibir la promesa de ser aceptado como dios supremo si regresara victorioso de la batalla.

Marduk fue el primer dios que derrotó a la diosa madre y tomó su puesto como dador de vida. Las tablillas que contienen el poema que narra sus hazañas fueron descubiertas en 1.848 d.C. en la biblioteca de Asurbanipal, último rey de Asiria, y están datadas hacia 1.750 a.C., cuando la dinastía de Hammurabi llegó al poder en Babilonia.
Este poema, sin embargo, recoge tradiciones muy anteriores, representando en realidad una síntesis literaria de leyendas y tradiciones arcaicas transmitidas de boca en boca que acabaron por ser grabadas en piedra y conservadas en santuarios y en palacios sumerios y semitas.

Extracto de: “El combate contra la serpiente: el triunfo de la tierra velado bajo la aparente muerte del ofidio”. Diana Rodríguez Pérez