15/11/18

La Serpiente Minoica

Diosa minoica de la Serpiente -Museo Arqueológico de Heraclion- (la cabeza y las serpientes son restauraciones del siglo XX).

La religión minoica no posee deidades antropomórficas, excepto por la Gran Diosa Madre, diosa de la fertilidad también llamada Señora o Gran Dama del Laberinto o de las Serpientes, símbolo también de las fuerzas fértiles de la tierra.
En Creta se han conservado algunas representaciones femeninas conocidas como Diosas de las Serpientes, que probablemente representan a esa gran Señora en alguna de sus advocaciones concretas.

Laviosa Zambotti asocia a la serpiente como símbolo inseparable de la Diosa Madre, y desde Oriente en tiempos neolíticos se extenderá su culto por todo el Mediterráneo hacia Occidente, asociada al culto lunar y al culto al toro, como pilares de su religión matriarcal.

Esta religión ya mediterránea de la diosa madre acompañará a los colonizadores orientales que llegan a la península ibérica y fundarán estratos religiosos con el culto megalítico, porque la diosa madre es también diosa de muerte y de resurrección. Según la misma autora, este símbolo de la serpiente asociada a formas de religión, vendrá del Oriente vinculado a una religión con fuerte carácter matriarcal.

En Creta, donde estuvo muy difundido el culto a la diosa madre, el culto a la serpiente asimilada a ésta es muy importante y estará a su vez relacionado al símbolo de la espiral y el culto solar y etónico, siendo la isla de Creta, el refugio de esta religión de la diosa madre al producirse en Babilonia la revolución social y religiosa aristocrática, en la cual se perderán importantes y esenciales elementos matriarcales, estando en Creta este culto relacionado con la simbología lunar y de la serpiente, que serán los elementos que modelarán toda la cultura cretense y el centro oriental Europeo.
También se ve esta fusión de la religión matriarcal y la megalítica, según Mircea Eliade, en los signos y símbolos mágicos-religiosos que se encuentran en los dólmenes y menhires atlánticos, los cuales hacen alusión al Sol, al rayo, al hacha (emblema específico de los dioses de la tormenta) y a la serpiente que será el símbolo de la vida asociada a las figuras de los antepasados.

En la filosofía oriental se identifica la serpiente con un dios relacionado con el Sol, que "se libera de la noche como la serpiente se libera de su piel". Se identifica también con otros dioses que tienen en común entre ellos, que antes de convertirse en dioses se han desprendido de sus pieles viejas (lo que quiere decir que adquirieron la inmortalidad y vencieron a la muerte). También dentro de la mitología oriental, tanto el dragón como la serpiente serán símbolos de la vida rítmica y vinculada a emblemas acuáticos.

En la mitología griega, la serpiente protagonizará un papel muy importante, sobre todo en los inicios de ésta, era creencia común en Grecia que las figuras con cuerpo humano y cola de serpiente, representaban la población más antigua para indicar que habían nacido de la tierra, teniendo aquí una simbología positiva. Así por ejemplo en el culto a Palas, estos semi-serpentiformes son enterrados allí no como algo negativo sino para vincularlos con la tierra, viéndolos como brotados de ella. Estos están unidos a la emisión de oráculos y posiblemente Asclepio era serpentiforme en sí mismo, quedándose luego solo el bastón con este aspecto como símbolo. Posiblemente cuando el dios curandero se convirtió en figura antropomorfa, la serpiente pasó a ser tan solo un instrumento y el bastón, un emblema.
El origen de esto puede venir de una etapa prehomérica en la que las fuerzas demoníacas buenas o malas, estaban vinculadas con espíritus ectónicos, por lo cual no van a poseer una figura definida, sino que tendrán un aspecto deslizante e inconcreto, y la serpiente posee una forma adecuada para ello, para reflejar la población más vieja del país, pues la serpiente también está arraigada a la tierra. Pero como a partir de ta etapa homérica los dioses adquieren apariencia humana, estas figuras serpentiformes o quedan reducidas a un papel secundario, como puede ser que sean solo un símbolo de un dios, o se convierten en negativas.

Continuará...

9/11/18

El Lindworn en Europa


El lindworm (cognado con el nórdico antiguo linnorm “atrapar a la serpiente”, en noruego Linnorm “dragón”, sueco Lindorm, danés Lindorm, alemán Lindwurm) es una criatura semejante a un monstruo serpiente o dragón.
En la heráldica británica, lindworm es un término técnico para un monstruo sin alas con dos brazos en forma de garra. En la heráldica noruega, es lo mismo que el Wyvern en la heráldica británica.

La apariencia de un lindworm puede variar de un país a otro, pero la representación más común es un lindworm sin alas con cuerpo serpentino, una cabeza con forma de dragón, piel con escamas, reptil con dos brazos con garras en la parte superior del cuerpo.
La representación más común de los gusanos lindos implica que no caminan sobre sus dos extremidades como un Wyvern, sino que se mueven como un lagarto lunar que se deslizan como una serpiente aunque pueden usar sus brazos para moverse.

En las lenguas escandinavas modernas, el lindworm puede referirse a cualquier "serpiente" o serpiente monstruosa, pero en la heráldica noruega, es un término técnico para una "serpiente de mar" (sjøorm), aunque también puede significar un lindworm en la heráldica británica.

En la mitología nórdica, el enano Fafnir de la saga Völsunga se convierte en una lombriz. Así el lindworm se origina a partir de la mitología nórdica. Más tarde, en la Alta Edad Media, el mito de las lombrices se extendió por toda Europa, principalmente en el noroeste de Europa. Fafnir aparece en el Nibelungenlied alemán como un lindwurm que vivía cerca de Worms.

El nudillo o el Tatzelwurm, es un bípedo sin alas, a menudo identificado como un gusano lindero. En las leyendas, los gusanos lindos son a menudo muy grandes y comen ganado, a veces invaden los cementerios y se comen a los muertos.
Un monstruo serpentino con la cabeza de una "salamandra" aparece en la leyenda del gusano Lambton, una serpiente atrapada en el río Desgaste que cayó en un pozo. Bram Stoker usó esta leyenda en su cuento “La guarida del gusano blanco”

Un cuento alemán del siglo XIII habla de un lindworm que vivía cerca de Klagenfurt. Las inundaciones amenazaron a los viajeros a lo largo del río, por la presencia de un dragón, cuando en realidad era un gusano. Se creía que la piel de un lindworm aumentaba enormemente el conocimiento de la persona sobre la naturaleza y la medicina.
La creencia en la realidad de una serpiente gigante sin extremidades, persistió hasta el siglo XIX en algunos lugares. El folclorista sueco Gunnar Olof Hyltén-Cavallius recopiló a mediados del siglo XIX las historias de estas criaturas legendarias en Suecia.

Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/Lindworm

7/11/18

Las Serpientes de Uluru

                                Grafismos en las cuevas se Uluru

Uluru es uno de los iconos naturales más famosos de Australia. Es una formación rocosa que tiene 600 millones de años y se eleva 348 m. sobre el terreno circundante y 863 m. sobre el nivel del mar, aunque la mayor parte se encuentra bajo tierra. El contorno del monolito mide 9,4 kms.

También llamado “el ombligo del mundo”, Uluru y su vecina formación rocosa Kata Tjuta a 25 Kms. tienen un profundo significado histórico y cultural para los anangu, habitantes originarios de la zona, para quienes este gran bloque de piedra representa el punto crucial en la intrincada red de rutas del Tjukurpa o Tiempo del Sueño (el principio de todo, la creación).

Kata Tjuta quiere decir “muchas cabezas”, que es una de las impresiones que causa este conjunto de cimas, cuya máxima altura es de 546 m.
La leyenda dice que allí arriba vivía Wanambi, la gran serpiente arco iris, que sólo descendía en la estación seca. Y partes de la montaña se identifican con los liru (hombres serpiente), malu (el hombre canguro) o los pungalunga (los caníbales gigantes).

Los anangu creen que toda la vida tiene su origen en el período de creación Tjukurpa. En otros tiempos, los espíritus de los antepasados se reencarnaban en animales o personas que llegaban a su tierra. Algunos de estos espíritus salieron como gigantescas serpientes de las entrañas de la Tierra, trabajaron en su superficie y modelaron el paisaje.
Las leyes aún vigentes de los anangu fueron formuladas por los espíritus de sus antepasados, y esas historias todavía conforman las bases de su cultura. En estas tradiciones se encuentran todas las respuestas universales: el origen de la vida, el universo y las leyes de la naturaleza, las relaciones entre los hombres y las mujeres, la vida, la muerte y la existencia en el más allá.

Hace mucho tiempo, según cuenta la leyenda, la serpiente pitón Kuniya se fue al monte Uluru para poner sus huevos. Allí se enteró de que su sobrino había muerto envenado por la serpiente Liru. Para vengarse, decidió irse a Mutitjulu, donde encontró a uno de los hombres de Liru. Kuniya invocó su poder con una danza, pero el hombre de Liru se reía de él. En ese momento Kuniya cogió un puñado de arena con la mano y lo echó con furia contra el suelo. Allí donde cayó la arena, las plantas y los árboles se volvieron venenosos. El hombre se seguía riendo, y Kuniya le golpeó la cabeza por segunda vez y le provocó la muerte. Los profundos cortes que Kuniya le hizo todavía pueden verse en la roca.
Kuniya y su sobrino se transformaron en Serpientes, cuya piel muestra un colorido que recuerda el arco iris. En la actualidad, todavía viven en Mutitjulu y son las encargadas de vigilar a los anangu.

Otra leyenda cuenta que hace muchos siglos habitaban en La Tierra dos poderosas tribus de espíritus ancestrales, que se enfrentaron y protagonizaron una terrible guerra cuyo principal campo de batalla fue Uluru. En el norte habitaban los pitjantjatjara (hombres canguro) y en el sur, los yankuntjatjara (hombres serpiente). Entre ellos se libraron dos grandes batallas, que aún son rememoradas en cantos y ceremonias.
La diosa Madre de la Tierra (Bulari), enfurecida por esta arrogante e irrespetuosa violencia, envió a ambos bandos una nube de gas letal que terminó con los dos bandos, y enterró los muertos bajo Uluru, siendo el color sangre que adquiere todos los atardeceres, un recordatorio del castigo que conlleva la arrogancia, el orgullo y la vanidad. Hay varias versiones de esta historia, que señalan que sólo sobrevivieron representantes de uno de los dos pueblos.

Los hombres canguro que vivían en la zona norte también tuvieron que enfrentarse al ataque de otro enemigo, un terrorífico demonio Dingo, creado mediante cantos mágicos por una tribu enemiga, la cual había dotado al monstruo de maldad y salvajismo antes de dejarlo suelto. Los hombres canguro lograron escapar gracias a sus fantásticos saltos, y aún se pueden ver las huellas de su frenética huida en una serie de cavidades que rodean la base de Uluru. Finalmente, consiguieron ponerse a salvo cuando quitaron a la bestia el tótem que llevaba en la boca y que era su fuente de su poder.

Fuente: Uluru Australia

31/10/18

La Serpiente en Norte América


La serpiente es uno de los animales más importante en la cultura espiritual indígena de los nativos Americanos, ya que poseían la sabiduría y los poderes de la naturaleza, en general eran protectoras, animales medicina y de buena suerte, y se les rezaba para pedir la curación de los seres queridos. En numerosos pueblos de los bosques de Norteamérica creen que las serpientes y otras criaturas acuáticas se comunican con los poderes del inframundo.

En la mitología Cherokee, Uktena es la Gran Serpiente, aparece adornada con una gran joya en la cabeza y siete bandas de colores en el cuello. En otras versiones tiene cuernos como un ciervo o alas y puede moverse por la tierra, el agua o el aire.
Uktena adquirió el estatus de tótem y aparece en incisiones de conchas, cerámica y joyería. En materiales pertenecientes a tribus de Florida se han encontrado imágenes que representan una serpiente con cabeza de puma y que se cree es una variación del mito.

Las serpientes con cuernos aparecen en la historia oral de numerosas culturas nativas americanas, especialmente en los bosques del sureste y los Grandes Lagos, eran componentes principales del Complejo Ceremonial del sureste de la prehistoria norteamericana. También es común en la mitología Europea, la descripción de Unktehi o Uktena es similar a la de un Lindworm en el norte de Europa, especialmente en el sur de Escandinavia, y sobretodo como se describe en el folclore en el este de Dinamarca, allí también es una criatura acuática de enormes dimensiones.

Según la leyenda, el chamán Shawano prometió matar a la serpiente para salvar su vida y llevar el cristal mágico de su cráneo para que con sus poderes curase a los enfermos, llenara de peces los ríos e hiciera crecer el maíz.
Los hechiceros de los Seminola, Creek, Cherokee y Choktaw hablan también del cristal sanador que puede curar enfermedades, acabar con la esterilidad de las mujeres y profetizar el futuro.

Diferentes tribus tenía diferentes dioses y tradiciones relacionados con las serpientes y así los Iroqueses y Hurones tenían el mito de la Gran Serpiente de Agua que devoraba a la humanidad, pero que la mató Hino el Espíritu del Trueno y sus guerreros.
El Gran Manitou, el creador, también adopta la forma de una serpiente con cuernos y Onnioni es una serpiente con cuernos, dios de la mitología Hurón cuyo cuerno podía traspasar montañas y rocas.

El mito de la Gran Serpiente de las tribus de los bosques del sudeste podrían tener su máxima expresión en el montículo de la Gran Serpiente en el condado de Adams, Ohio, construcción que se atribuye a los indios Adena (1.000-100 a.C.) y que representa una gran serpiente que está engullendo un sapo. También se les atribuye a los que habitaron sucesivamente ese territorio como los Hopwell (100 a.C.-500 d.C.) y a los representantes de la llamada Cultura del Fuerte Antiguo (900-1.400 d.C.) ya que los tres pueblos fueron constructores de monumentos con forma de animal.


28/10/18

La Serpiente en el rito Hopi


Los indios Hopi (Moki) vivían en el suroeste de Estados Unidos, en el altiplano de las Montañas Rocosas donde se unen los estados de Colorado, Utah, Nuevo México y Arizona. Se les denominó indios “pueblo” porque vivían de manera sedentaria en pueblos de casas de abobe y de piedra.

El objetivo fundamental de sus prácticas mágicas y religiosas era solucionar la escasez de agua y dominar las inhóspitas fuerzas de la naturaleza en la región. Adornaban con frecuencia sus piezas de alfarería y representaban dibujos con imágenes de una casa, que según la cosmología india representa el universo, junto a una serpiente.

La forma de animación espiritual de la naturaleza era una danza de máscaras que se manifestaba como danza de animales, de culto a los árboles y finalmente, como danza con serpientes vivas.
Los motivos más utilizados en alfarería eran el pájaro y la serpiente que entre los Hopi era considerado como el símbolo de culto más influyente. La alfarería encontrada con estos motivos, y que aún se seguía fabricando a finales del siglo XIX, procedía de técnicas prehistóricas independientes de la introducida por los españoles.
La iconografía de la serpiente aparece en vasijas recientes, igual que en vasijas prehistóricas, enroscada y con la cabeza emplumada.
Los recipientes se situaban en unos adoratorios subterráneos llamados kiwa en donde la serpiente ocupaba una posición central dentro del culto como símbolo del rayo de la tormenta.

En algunos lugares como Oraibi y Walpi, los indios realizaban una danza con serpientes vivas, la danza duraba varios días y se utilizaban serpientes de cascabel. Los participantes pertenecían a dos clanes: el del antílope y el de la serpiente.
En el mes de Agosto, cuando tienen que llegar las tormentas, se capturaban serpientes de cascabel a las que no se les quitaban sus colmillos venenosos, la ceremonia tenía lugar en el desierto y duraba 16 días. Luego se las trasladaba al kiwa donde los caciques de los clanes del antílope y de la serpiente las guardaban cautelosamente. Allí se les hacía pasar por ceremonias, la más sorprendente era la del lavado, se trataba a la serpiente como si fuera un iniciado sumergiendo su cabeza a la fuerza en una especie de agua bendita que contenía todo tipo de hierbas medicinales. Luego se las arrojaba sobre un dibujo de arena delineado en el suelo que mostraba a las cuatro serpientes de la tormenta, y en el centro un cuadrúpedo.

En otro kiwa, un segundo dibujo de arena, mostraba un cúmulo de nubes del cual emergían cuatro rayos en forma de serpientes de diversos colores, que correspondía a los cuatro puntos cardinales. Arrojada violentamente sobre la primera pintura de arena, la serpiente acababa destruyéndola. El objetivo era obligar a la serpiente a actuar como propiciadora de los rayos y generadora de la lluvia. Serían como santos de la lluvia vivientes y zoomórficos.
El último día de la ceremonia eran trasladadas a un arbusto. En la parte final de la ceremonia, los indios se acercaban al arbusto, atrapaban a la serpiente viva, la acariciaban un rato y luego la soltaban a la llanura como mensajera de sus plegarias.
Para cada serpiente había un grupo de tres indios, uno la agarraba rápidamente y se la colocaba en la boca, otro revoloteaba un plumero para desviar la atención del reptil y un tercero era el cuidador y atrapaba a la serpiente en caso de que se deslizara de la boca de su portador. Duraba media hora y se hacía al ritmo de unos cascabeles y caparazones de tortugas con piedras que los indios llevaban atados a las rodillas.

Cuenta la leyenda que Tiyo, un joven Hopi, fue a buscar el lugar de donde venían las aguas de las lluvias y descubrió la Danza de la Culebra. Se narra la búsqueda de la fuente del Río Colorado, y que con la ayuda de la Mujer Araña, la Gran Culebra, le enseñaría la fuente del río y sería iniciado después de superar las pruebas en el "Clan de la Culebra". Luego retornaría a su casa junto a su mujer "Doncella Culebra" y enseñaría a los Hopi a bailar la Danza de la Culebra.
Parece ser que este culto se remonta a leyendas cosmológicas que hablan del semidios Ti-yo que desciende al inframundo en busca de la fuente originaria del agua. Tras pasar por diferentes lugares llega al gran kiwa de las serpientes donde se encuentra el baho mágico para la invocación de la lluvia. Ti-yo regresa también con dos serpientes hembras con quienes engendra hijos serpiente, criaturas peligrosas que obligan a las tribus a emigrar.
La serpiente no es sacrificada sino convertida en mediadora y enviada junto a las almas de los muertos para que en forma de rayo, provoque la tormenta en el cielo. Y está totalmente prohibido comer serpiente.

Estos rituales fueron estudiados por Aby M. Warburg (1.866-1.929) pionero en la investigación de la historia cultural mediante el análisis de las imágenes y la interpretación de los símbolos, considerado fundador de los métodos contemporáneos en iconología.

21/10/18

La Serpiente en el Neolítico (III)

                                    Clica en la foto para ampliar

En la cultura megalítica de las regiones Atlánticas de Europa, se observan diferentes grabados en los ortostatos de algunos dólmenes, que se han visto como líneas ondulantes o serpentiformes, pero no podemos considerar todas esas representaciones como ofidios, pues algunas podrían tener otro significado. Aún así son numerosos los autores que consideran esas líneas con dicho valor y se han encontrado diferentes sepulcros megalíticos con ellas.

Si tomamos como la representación de un ofidio las líneas ondulantes que terminan en una pequeña cazoleta, siendo ésta, la clara indicación de la cabeza del animal, solo en este caso podemos asegurar que se trata de una serpiente.
Como ejemplo, vemos la fotografía de una de las piedras encontrada en la Tumba de Knowth (Irlanda) datada del neolítico tardío, donde se aprecia claramente el lugar que ocupa la serpiente.

17/10/18

La Serpiente en el Neolítico (II)

La piedra de la Serpiente de Aberlemno, de clase I con símbolos pictos, muestra (de arriba a abajo) la Serpiente, el Disco doble y varilla en Z, y espejo y peine.

La Bestia Picta (Pictish Dragon) es una representación artística de un animal representado en piedras de símbolos Pictos. Aparentemente mítica, tal vez pensada como un monstruo marino, se encuentra en un 40% de todas las representaciones de animales pictos, por lo que tiene gran significado. No es fácilmente identificable con ningún animal real, pero algunos la comparan con el monstruo del Lago Ness.

La idea más reciente es que esta bestia podría estar relacionada con el diseño de broches dragonescos, que eran piezas de joyería en forma de S, hechas desde mediados del siglo I hasta el siglo II, que representan animales de dos cabezas con hocicos arremolinados y orejas distintivas. Estos se han encontrado en el sur de Escocia y el norte de Inglaterra. La evidencia más sólida de esto es la presencia en la Piedra Mortlach de un símbolo muy similar a un broche de este tipo.
Se cree que la Bestia Picta ha sido una figura importante en la mitología picta, y posiblemente incluso un símbolo político.

El propósito y el significado de las piedras solo se entienden ligeramente, y las diversas teorías propuestas para las piedras de símbolos de clase I, que se consideran en su mayoría anteriores a la difusión del cristianismo a los pictos, son esencialmente especulativas. Muchas piedras cristianas posteriores de la clase II y la clase III caen más fácilmente en categorías reconocibles como las lápidas.
Las piedras de símbolos anteriores pueden haber servido como memoriales personales o marcadores territoriales, con símbolos para nombres individuales, clanes, linajes o parientes, aunque existen otras teorías y explicaciones propuestas de los significados de los símbolos.

Las piedras de clase I y II contienen símbolos de un conjunto reconocible de ideogramas estandar, muchos de ellos exclusivos del arte picto. El número exacto de símbolos pictos distintos es incierto, ya que existe un debate sobre qué constituye un símbolo picto y si algunas formas variadas deben contarse juntas o por separado.
Las estimaciones más inclusivas superan los sesenta símbolos diferentes, pero según Historic Scotland serían alrededor de cuarenta. Estos incluyen símbolos geométricos a los que los investigadores han asignado nombres descriptivos, como la Media luna, "V-vara", "doble disco y varilla en Z", "espejo y peine", "triple disco". Así como representaciones de animales tales como: salmón, lobo, ciervo, águila y la Bestia picta (monstruo marino).

Las representaciones de objetos cotidianos, como el "espejo y peine", podrían haber sido utilizados por pictos de alto estatus. Los símbolos casi siempre están dispuestos en pares o conjuntos de pares, a menudo con el tipo de objeto, como el espejo y el peine, debajo de los demás. Y los animales generalmente solo se encuentran en combinación con los tipos abstractos. Por lo tanto, algunos piensan que podrían representar nombres, linajes o clases, como los clanes de dos padres. Según Anthony Jackson, los pares de símbolos representan alianzas matrimoniales matrilineales.

La piedra de Kirkyard (Aberlemno) clase II - 800AD


14/10/18

La Serpiente en el Neolítico (I)

               Escultura humana con una serpiente en la parte posterior de la cabeza en Nevalt Çori (Turquía) 8.000 a.C.

En el Neolítico es muy frecuente encontrar la asociación de la serpiente con grafismos acuáticos: líneas verticales paralelas o convergentes, líneas verticales cruzadas en retículas o tramas, zigzags paralelos verticales y líneas paralelas ondulantes o rectas.

Se han encontrado abundantes sellos circulares con espirales grabadas en yacimientos como el de Katai Huyk (Anatolia) y en vasos de cerámica en asentamientos de la cultura Cucutemi de Frumusica (Moldavia) y en Karanovo (Bulgaria).
También se han encontrado reproducciones de cabezas de serpiente en algunos vasos de cerámica en yacimientos de Cerdeña y en terracotas de centro Europa.
En Aberdeenshire (Escocia), se hallaron unas piedras datadas en el Neolítico Tardío (3.000 a.C.) talladas con espirales. Y también piedras monolíticas verticales en tumbas en Irlanda (yacimiento de Newgrange) con espirales, zigzags y líneas paralelas. Otros hallazgos similares los vemos en platos de cerámica en asentamientos en Dimini al norte de Atenas (5.500-4.500 a.C.), en grabados sobre piedra en Tende al sur de Francia, en Hacilar en Anatolia (6.500-5.500 a.C), Beletinci en Yugoslavia (4.500 a.C.) y en Munhata en Palestina (4.000 a.C.).

Göbekli Tepe (monte panzudo) es un centro religioso descubierto en el sur de Turquía de más de 11.600 años de antigüedad que representaría el templo más antiguo del mundo y sugiere que la civilización pudiera haber empezado por la conciencia de lo sagrado y no por la agricultura.
La construcción consta de decenas de enormes columnas (de hasta 5,4 m. de altura y con un peso de 16 toneladas) dispuestas en una serie de círculos, apiladas unas encima de otras, y recuerda a Stonehenge. Pero es más antiguo y los pilares son piedras de caliza tallados con bajorrelieves de animales, gacelas, serpientes, zorros, escorpiones y jabalíes.
Los pilares en forma de T representan figuras humanas que miran al centro del círculo como en una reunión o danza. Las figuras de animales, a los que pudieron atribuir un carácter totémico, podrían estar protegiendo a las figuras humanas.
Uno de los edificios más importantes con pilares monolíticos en los que aparecen grabados de serpientes es la llamada “Casa del pilar de la serpiente” pero hay otras dos zonas del complejo con pilares similares. Parece claro que fue un centro de culto en el que las serpientes tenían una alta consideración pudiendo simbolizar quizás fertilidad, vida y divinidad, aspectos muy importantes para los habitantes del Periodo Neolítico.
Su importancia es tal que está cambiando la idea de que la revolución neolítica fue un suceso ocurrido en un único lugar, Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates, y que más tarde se extendió a la India, Europa y el resto del mundo favorecido por los cambios climáticos. Sin embargo, Göbekli Tepe hace pensar que esa revolución fue obra de muchos lugares que actuaron en un área muy extensa y a lo largo de millones de años. Incluso que su motor no fuera el medio ambiente.

La construcción de este templo parecen indicar que la religión pudo haber surgido antes que la agricultura y sugiere que el impulso humano de congregarse para la práctica de rituales sagrados apareció cuando el ser humano dejó de verse como parte del mundo natural y empezó a tratar de dominarlo.
Algunos investigadores creen que la necesidad de conseguir alimento para quienes trabajaban en Göbekli Tepe y los que allí se reunían para sus ceremonias pudo conducir al cultivo de cereales silvestres.
Algunos de los primeros indicios del cultivo de plantas empezó en el sur de Turquía en Nevalt Çori, situado a 30 kms. de Göbekli Tepe. Allí se hallaron pilares en forma de T con imágenes parecidas a las de Göbekli Tepe y datados en el Neolítico precerámico (8.000 a.C.). Pero lo más sorprendente es una escultura humana de tamaño natural con una serpiente en la parte posterior de la cabeza.

6/10/18

La Serpiente en el Paleolítico

Estela del dolmen de Navalcán (Toledo)

La serpiente como motivo iconográfico aparece ya en el Paleolítico Superior, en el Magdaleniense (15.000 a.C.), en objetos fabricados en astas y huesos de animales decorados con líneas espirales y onduladas, como los encontrados en el yacimiento de Lortet (Francia) donde la serpiente está asociada con aves y plantas lo que tendría probablemente relación con ritos estacionales de primavera.

Quizás la primera representación clara de una serpiente está en la cueva de La Baume-Latrone en el sur de Saint Anastasie en Gard (Francia), datada entre el 40.000 y 26.000 a.C. En ella se hace evidente una línea larga serpenteante donde ese distinguen unos colmillos y lengua bífida. La serpiente parece estar amenazante, y se intuye la figura de una mujer.
Algunos autores han interpretado esta imagen como un juego de palabras visual que iría de la serpiente como mujer a la serpiente como diosa. La escena está animada con unos mamuts que apoyan a la serpiente-mujer-diosa, y la llaman Nuestra Señora de los Mamuts.

También en Italia en Porto Badisco se han encontrado pinturas datadas en el 39.000 a.C. con líneas serpenteantes y en zig-zag. Las líneas tienen un extremo ancho y otro elongado lo que podría significar la cabeza y la cola. Todas las imágenes son representaciones de la vida en un ambiente agrícola.

En España se podría destacar la estela-menhir del dolmen de Navalcán (Toledo), en la que se puede apreciar en una cara una serpiente grabada y en otra cara varias incisiones serpenteantes. Podemos describirlo como "dolmen de corredor y cámara circular", en él aparecieron materiales y cerámicas de la cultura del Vaso Campaniforme, piezas pulimentadas, etc.
Sobre este dolmen recae un estudio de la rama conocida como arqueoastronomía, pues su estructura está orientada para recibir la luz del sol en el interior de la cámara al amanecer, aunque no sabemos si se refiere solo a un momento determinado del año, pues la salida del sol por oriente varía entre los dos trópicos.
Sí están claros los vestigios del Paleolítico o Edad de Piedra, confirmados con el descubrimiento del magnífico Dolmen de Guadyerbas, hermano de los de Azután y La Estrella.

Estas imágenes de serpientes grabadas, abundantes en las tumbas megalíticas asociadas a temas antropomorfos y solares, se han relacionado con el carácter mítico del personaje enterrado.