31/3/20

Dragones Chinos (II)


Hay varios lugares en China llamados “Nueve Dragones”, el más famoso de los cuales era Kowloon en Hong Kong. La parte del Mekong que discurre por Vietnam se conoce como Cửu Long, con el mismo significado.
Representaciones de dragones o parecidos a éstos, han sido halladas en muchos yacimientos arqueológicos del Neolítico por toda China. La representación de dragones más antigua se ha encontrado en yacimientos de la cultura de Xinglongwa. En los yacimientos de la cultura de Yangshao en Xi'an se han hallado vasijas de arcilla con motivos de dragón. La cultura de Liangzhu también produjo diseños de dragón.

Los yacimientos de la cultura de Hongshan en la actual Mongolia Anterior demuestran que produjeron amuletos de jade con forma de cerdo-dragón, una de las formas más antiguas, una criatura alargada y enroscada con una cabeza parecida a la de un jabalí. El carácter para «dragón» en la escritura china más antigua tiene una forma enroscada parecida, al igual que los amuletos de jade de dragón posteriores del periodo de la dinastía Shang.

El número nueve se considera afortunado en China, y los dragones chinos están frecuentemente relacionados con él. Por ejemplo, un dragón chino se describe normalmente en términos de nueve atributos y suele tener 117 escamas: 81 (9×9) masculinas y 36 (9×4) femeninas. También por eso es por lo que hay nueve formas de dragón y el dragón tiene nueve hijos.

El dragón chino tiene nueve representaciones clásicas, aunque existen más de 100 maneras de nombrarlo:
-Tianlong es el Dragón Celestial que tiene la capacidad de volar.
-Shenlong el Dragón Espiritual que es de color azul y rige la lluvia, el viento y las nubes.
-Fucanglong el Dragón de los Tesoros Ocultos.
-Dilong el Dragón del Inframundo que domina los ríos y arroyos y sólo vuela para aparearse.
-Yinglong el Dragón Alado que era un sirviente del Emperador Amarillo fue premiado con la inmortalidad convirtiéndolo en dragón.
-Jiaolongel Dragón Astado con forma de cocodrilo.
-Panlong el Dragón Enroscado que habita las aguas.
-Huanglong el Dragón Amarillo, que emergió del río Luo para enseñar la escritura a Fuxi (compañero de Nüwa y el primero de los tres soberanos de la antigua China).
-Lóngwáng el Rey Dragón, que puede adquirir forma humana y controla el clima.

Al dragón primigenio se le atribuyen nueve hijos que son los que solemos ver representados en pinturas y esculturas. Cada uno de estos nueve hijos dragones tiene un significado diferente y podemos encontrarlos en diferentes lugares.

Estos son los nombres que reciben tradicionalmente desde el siglo XVI, aunque el Gobierno Chino los ha modificado ligeramente:
-Qiuniu, un híbrido de vaca y dragón, amante de la música que podemos encontrar adornando instrumentos musicales.
-Yazi, mezcla de lobo y dragón, es muy agresivo y lo vemos en las guardas de las espadas.
-Chaofeng, entre una cabra y un dragón, sus actividades favoritas son escalar y comer y se suelen colocar en las esquinas de los edificios aguantando el techo.
-Pulao, híbrido de perro y dragón, su entretenimiento favorito es gritar y por eso lo vemos como agarradero o asa en las campanas.
-Suanni, entre león y dragón, le gusta estar sentado y consecuentemente lo encontramos en la base de ídolos budistas.
-Bixi, mezcla de tortuga y dragón, es capaz de llevar objetos muy pesados en su caparazón por lo que se utiliza como soporte para construcciones pesadas.
-Bi’an, híbrido de tigre y dragón, vigila las puertas de las prisiones haciendo guardia.
-Baxia, entre serpiente y dragón, el agua es su elemento favorito por lo que se utiliza en la construcción y estructura de puentes.
-Chiwen, mezcla de pescado y dragón, es un gran comedor y se coloca en los extremos de los tejados, en los desagües, para que “devore” las malas influencias que se acercan a las casas.

Hay otras dos especies (inferiores) de dragón, los jiao y los li, ambos sin cuernos. De los jiao se dice a veces que son dragonas. La palabra también se usa para aludir a cocodrilos y otros grandes reptiles. De los li se dice que son una versión amarilla de los jiao. Mientras los dragones suelen considerarse favorables o sagrados, los jiao y los li se representan a menudo como malévolos.
Continuará...

29/3/20

Dragones Chinos (I)

                          El dragón en la bandera de Bután.

Bután en tibetano significa la tierra del dragón (Druk Yul), el druk o Dragón del Trueno sostiene joyas en sus garras, que representan la abundancia.
El color amarillo representa a la monarquía secular, mientras que el naranja representa a la religión budista.

La bandera de China también contó con un dragón durante la dinastía Qing.
El dragón es un animal mitológico y legendario en China y en otras culturas asiáticas. Es la personificación del concepto Yang (masculino) y está relacionado con el tiempo, como propiciador de la lluvia y el agua en general.

La forma enrollada de la serpiente o dragón tuvo un importante papel en la antigua cultura china, como la diosa Nüwa y Fuxi que se representan con cuerpos de serpientes.
El primer emperador de China, usaba una serpiente en su escudo de armas, cada vez que conquistaba una nueva tribu incorporaba el emblema del enemigo derrotado en el suyo, esto explica por qué el dragón parece tener características diversas de otros animales.
Para la dinastía Han la apariencia del dragón se describía como un ser con el tronco de una serpiente, las escamas de una carpa, la cola de una ballena, los cuernos de ciervo, la cara de un camello, las garras de un águila, las orejas de un toro, los pies de un tigre y los ojos de una langosta, además de tener una perla llameante bajo su mentón.
Los dragones chinos se representan ocasionalmente con alas de murciélago que crecen de sus miembros delanteros, pero la mayor parte de ellos carecen de ellas, aunque siguen siendo capaces de volar.

Hay cuatro Reyes Dragones principales, que representan cada uno de los cuatro mares: el Mar del Este (correspondiente al Mar de China Oriental), el Mar del Sur (Mar de la China Meridional), el Mar del Oeste (a veces considerado el Océano Índico y más allá) y el Mar del Norte (a veces considerado el Lago Baikal). Debido a esta relación, se les considera a cargo de los fenómenos meteorológicos relacionados con el agua.
En la antigüedad muchas poblaciones chinas (especialmente las cercanas a ríos y mares) tenían templos dedicados a su Rey Dragón local. En épocas de sequía o inundación era costumbre que los ancianos y autoridades locales llevasen a la comunidad a dedicar sacrificios y celebrar ritos religiosos para apaciguar al dragón y pedirle lluvia o el cese de ésta.
El culto a los Reyes Dragones como gobernantes del agua y el tiempo, persiste en muchas regiones y está profundamente arraigada en las tradiciones culturales chinas, como las celebraciones del Año Nuevo Chino.

El rey de Wuyue, en el periodo de las Cinco Dinastías y los Diez Reinos, era conocido a menudo como el Rey Dragón o el Rey Dragón del Mar debido a sus amplios proyectos de ingeniería hidrológica que domaron los mares.
Se dice que el legendario primer emperador Huang Di fue inmortalizado como un dragón que se parecía a su emblema y ascendió al Cielo. Debido a que los chinos consideran a Huang Di como su antepasado, a veces se llaman a sí mismos “los descendientes del dragón”. Esta leyenda también contribuye al uso del dragón chino como símbolo del poder imperial.
Los dragones amarillos o dorados con cinco garras en cada pie, eran un símbolo del emperador en muchas dinastías. El trono imperial era llamado «Trono Dragón». Durante el final de la dinastía Qing el dragón fue adoptado incluso como bandera nacional. El dragón aparecía en los grabados de las escalinatas de los palacios y tumbas imperiales, como la Ciudad Prohibida en Pekín.

Era una ofensa que los plebeyos llevasen ropas con el símbolo del dragón. El “Muro de Nueve Dragones” es un mural con imágenes de nueve dragones diferentes que se encuentra en palacios y jardines imperiales. Dado que el nueve se consideraba el número del emperador, solo los más altos oficiales tenían permitido lucir nueve dragones en sus togas, y éstas debían estar totalmente cubiertas por un surcot. Los oficiales de menor rango lucían ocho o cinco dragones en sus togas, de nuevo cubiertas. Incluso el propio emperador llevaba su túnica de dragones con uno de ellos oculto a la vista.

En algunas leyendas chinas, un emperador podía nacer con una marca de nacimiento con forma de dragón. Por ejemplo, una leyenda cuenta la historia de un campesino nacido con una marca de este tipo que derroca a la dinastía gobernante y funda una nueva. Otra leyenda habla de un príncipe que se escondió de sus enemigos y que es identificado por su marca de nacimiento con forma de dragón.
El dragón es uno de los doce animales del zodiaco chino que se usa para designar los años en el calendario chino. Se cree que cada animal está relacionado con ciertos rasgos de la personalidad. Los años del dragón suelen ser los más populares para tener hijos.
En las artes marciales de China se usa el término “estilo dragón” para describir los estilos de lucha basados en la comprensión del movimiento.

El dragón Azul (Qing Long, 青龍) se considera el principal de los cuatro guardianes celestiales, siendo los otros tres: Zhu Que (朱雀, ‘pájaro rojo’), Bai Hu (白虎, ‘tigre blanco’) y Xuan Wu (玄武, ‘tortuga negra’). En este contexto, el Dragón Azul está relacionado con el Este y el elemento de la Madera.
Continuará...

23/3/20

Los Dragones Armenios


El Monte Ararat, sagrado para los armenios aunque ubicado en Turquía, aparece en muchas tradiciones y leyendas armenias como sede de misteriosas tribus de Dragones, criaturas que moraban muy cerca de la cima de esa impresionante montaña, elevada a más de 5.100 metros sobre el nivel del mar.

Según esos relatos, los dragones eran seres con una inteligencia muy desarrollada, y poseedores de una gran destreza en el uso de la magia y la hechicería.
También se cuenta que tenían un tamaño gigantesco y una voz atronadora, y aunque no hay consenso a la hora de definir cuál era su verdadera apariencia, en general se les describe como enormes serpientes. No obstante, las leyendas armenias subrayan que los dragones tenían la capacidad de cambiar su apariencia a voluntad, de ahí que a menudo no se les distinguiera de los hombres.
Esto explicaría que en muchos relatos se asuma con naturalidad que hubo matrimonios entre humanos y dragones, de los cuales nacieron híbridos con cualidades extraordinarias, como los tres hijos de la reina Anush, esposa humana de un jefe dragón.
En la lengua armenia, al dragón se lo llama Vishap, una voz de origen persa que significa “con saliva venenosa”. Vishap calificó también a Azhi Dahaka, un dragón de tres cabezas y figura demoníaca de la mitología persa.

Por su parte, la mitología armenia hace la distinción entre “el jefe de los dragones” y otros dragones; porque el dragón engendra y se multiplica. Razón por la cual antiguas y bellas canciones hablan de misteriosas historias en las que un dragón y su prole viven cerca del Massis (Monte Ararat). Y las de un malvado dragón que secuestra a una hermosa princesa que se llama Tigranuhi, hasta que el hermano de la princesa, el legendario rey Tigranes combate con la bestia, lo mata con su lanza y rescata a la doncella.

Otra historia refiere el caso de la Reina Satenik, la hermosa esposa del rey Artaxias, a quien hechizó un tal Argavan, jefe de la tribu de los dragones, y tuvo una relación amorosa con él.
La historia sugiere que Argavan indujo a Artaxias a participar de un banquete en su honor en el palacio de los dragones. En plena fiesta y traicioneramente, atentó contra su invitado real, Artaxias escapó de la trampa con vida porque conservó a su reina infiel y murió de muerte natural.

Otras leyendas armenias cuentan que el dragón o los hijos de los dragones acostumbraban a robar niños y reemplazarlos con un pequeño espíritu maligno de su propia prole, que por lo general es siempre malvado.

Una víctima de estos dragones y Devs (seres elementales) armenios fue Artavasd, hijo del rey Artaxias, quien fue amigo de Aníbal en su exilio y fundador de Artaxata. Cuenta la historia que durante su corta vida, Artavasd, se mantuvo siempre leal a sus extraños ancestros. Hasta que un día desapareció inesperadamente porque se arrojó por un precipicio del Massis. Los espíritus de la montaña o los mismos dragones lo recogieron y se lo llevaron con ellos.

La más importante entre todas estas leyendas es la de Vahagn, el dios armenio del fuego, los truenos y los relámpagos quien ameritó el apodo de “cosechador de dragones” por haber combatido a los dragones tal como lo había hecho Indra, la antigua deidad védica. Los detalles de estos combates se han perdido en el tiempo, pero se cree que en aquellos días los dragones habrían sido los aliados de Vrtra.

Las canciones épicas mencionan a Anush como esposa de un dragón y madre de los hijos del dragón. Ella vivía en un barranco en el pico más alto del Massis.
Los registros permiten conjeturar que además del dragón había también una raza de hombres-dragones, nacidos de la unión de dragones con esposas humanas. No se tiene certeza de ello, sin embargo no se sugeriría nada raro ya que la historia de las creencias humanas está repleta de esos “padres serpientes” de hombres notables.

Igual que otras culturas del mundo, los armenios asociaron los violentos fenómenos meteorológicos con el dragón. En un curioso pasaje, Eghisheh (siglo V) compara la ira de Yesdigerd I a una tormenta y al dragón en el centro de la misma. Eznik habla de la “ascensión del dragón” con lo que aparentaban ser bueyes en el cielo, y esta aserción concuerda con las crónicas armenias del medioevo acerca de la elevación del dragón, un evento acompañado siempre por truenos, rayos y lluvias torrenciales.


18/3/20

El Dragón de Gales (II)


En la emisión de monedas de colección, el dragón rojo, animal nacional del País de Gales, se encuentra en la tercera pieza lanzada por The Royal Mint, correspondiente a la serie “Bestias de la Reina”. La emisión consta de monedas de una y cinco onzas de oro de 9999 milésimas de pureza .

El diseño de anverso y reverso es obra de Jody Clark, uno de los principales grabadores y diseñadores de The Royal Mint. El último retrato de la reina Isabel II de Inglaterra preside el anverso, en el que aparece el nombre de la soberana, las siglas de la tradicional leyenda “Reina por la Gracia de Dios y Defensora de la Fe” y el valor facial de la moneda. Bajo el retrato aparecen las siglas de su autor, JC. En el reverso, la imagen del dragón galés portando un escudo, aparece rodeada por el nombre “Red Dragon of Wales” y el año de emisión.

Los dragones, quizá las criaturas míticas más conocidas, aparecen en leyendas de muy diversas culturas por todos los rincones del mundo. En Europa, la figura del dragón se considera una criatura terrorífica pero a la vez fuerte, inteligente y poderosa.
El dragón aparece en las crónicas galesas hacia el siglo VI, denominado a veces como el Dragón rojo de Cadwallader, que era el legendario rey de Gwynedd.
El dragón que aparece entre las “Bestias de la Reina” fue adoptado como emblema por Owen Tudor y luego recogido por su hijo, que reinaría con el nombre de Enrique VII. Sus tropas lucieron el estandarte con el Dragón Rojo en la Batalla de Bosworth, que sirvió a Enrique para hacerse con el trono de Inglaterra.
Por su parte, Enrique VIII utilizaba en sus barcos la imagen del dragón rojo sobre un fondo verde y blanco (los colores de la Casa de Tudor), un emblema que se utilizaría durante muchos años para representar a Gales, aunque no sería hasta el año 1.959 cuando la reina Isabel II lo convirtiera de forma oficial en la bandera de País de Gales.

El dragón que se muestra en las Bestias de la Reina es rojo con el vientre amarillo y sostiene en sus garras un escudo rojo y oro, dividido en cuartos e ilustrado con leopardos, el emblema de Llewelyn ap Griffith, el último príncipe nativo de Gales.

Para realizar el diseño que aparece en esta tercera pieza de la emisión, Jody Clark se inspiró en una serie de animales vivos, relacionados con la criatura mitológica, como los lagartos, cocodrilos y serpientes. Además del León de Inglaterra, el Unicornio de Escocia y el Dragón Rojo de Gales, ya representados en estas tres primeras emisiones de la colección, las siguientes “Bestias de la Reina” que aparecerán en las monedas de The Royal Mint son: el Toro Negro de Clarence; el Halcón de los Plantagenet; el León Blanco de Mortimer; el Centícora de Beaufort; el Galgo Blanco de Richmond; el Caballo Blanco de Hanover; y el Glifo de Eduardo III.


14/3/20

El Dragón de Gales (I)


El Dragón es uno de los símbolos del País de Gales. Aparece en su bandera y es probable se trate de una huella de la colonización romana, cuyo ejército utilizaba dragones como estandartes. Enrique VII tomó ese símbolo del rey Cadwalader, colocándolo en un fondo verde y blanco que representaba la Casa de Tudor.

Según la tradición, el origen del dragón rojo representado en la bandera de Gales, llamado Draig Goch o Dragón Galés, proviene de un antiquísimo conflicto entre dos de estas bestias, una blanca y una roja.
Del dragón blanco se decía que era la encarnación del mal, pero existía un problema, y era que los constantes enfrentamientos entre estos dos dragones provocaban daños en los humanos, y se creía que el simple sonido que emitían al luchar era suficiente para dejar a quienes lo escuchasen sin descendencia.

Llud, el entonces monarca de Gran Bretaña se decidió a encontrar una solución a este gran conflicto, para lo cual pidió consejo a su sabio hermano Llefelys. Éste le propone cavar un enorme agujero en el centro del reino y después llenarlo de hidromiel, para que los dragones se embriagaran y después fueran más fáciles de abatir. Su plan funcionó a medias, ya que ambas bestias quedan atrapadas durante siglos, pero aun así se mantenían con vida.

Mucho tiempo después un nuevo rey llamado Gwrtheyrn decide erigir un gran castillo sobre la prisión de los dragones, descubriendo a ambas criaturas aún en cautiverio. Gwrtheyrn pide consejo al ilustre Mago Merlín, quien aconseja la liberación de las bestias para que puedan continuar con su batalla. Una vez libres, la lucha entre ambas criaturas termina con la victoria del dragón rojo, por lo que siglos más tarde, el rey Wthyr Bendragon (o Uther Pendragon, padre del mítico Arturo de Camelot) decide tomar la figura del dragón rojo como emblema de su linaje y del país de Gales.

De acuerdo al historiador Carl Lofmark, el origen del dragón galés es indudablemente el "draconi romano" que sobrepasó la famosa guerra de los galantes contra los zittis estandarte de las cohortes, que eran más numerosas que las legiones, particularmente después del retiro gradual de éstas últimas. Cuando las legiones se retiraron para siempre, las gentes deben haber pensado naturalmente en el dragón como el símbolo de esa civilización romana a la cual pertenecían y que ahora defendían contra los ataques de los invasores bárbaros. Se conviene generalmente que la resistencia a los sajones primero fue organizada por romanos, o britanos romanizados, probablemente en las líneas romanas. Para su estandarte de batalla no hubo emblema más natural que el dragón, tan familiar, de la cohorte romana.

Un dragón también aparece en la insignia de la Cruz de San Jorge en la bandera de Malta.

San Jorge y el dragón en el Escudo de Georgia

Escudo de Armas de Cardiff

Varias ciudades incluyen un dragón en su diseño de la bandera, como Cardiff, capital de Gales; Liubliana, la capital de Eslovenia; y Puerto Madryn en Argentina (que también es la bandera de la colonia galesa en la Patagonia).

26/2/20

Draconibus



Una importante pieza se encuentra en la colección arqueológica del Museo Histórico de Sagunto (Valencia). Se trata de un ara votiva de época romana, un pequeño altar con inscripciones que se utilizaba como ofrenda, datada en los siglos I - II.
El altar fue hallado en el patio de la Casa dels Berenguers reutilizado como material de construcción en un muro.

Se puede leer en latín:
en la primera línea D R A C O N I B V S,
en la segunda P - B A E B - H E R M A
y la tercera V S L A.
La primera línea corresponde a dedicatoria: “para Draconibus”. La segunda línea corresponde al nombre de quien la ofrece, que es el liberto de origen griego, Publio Baebio Herma, y la tercera línea hace referencia a las iniciales de “ha cumplido su voto con buen ánimo”.

La catedrática Carmen Aranegui desvela que el enigmático Draconibus aparecido en el altar, es una referencia “a los dragones” y no a una desconocida divinidad local. Es la primera inscripción que se ha hallado en España que menciona a esta deidad.
En el mundo romano Draco era representado por una serpiente. La divinidad está relacionada con las aguas termales subterráneas y se le atribuyen propiedades curativas.
La pieza es de caliza travertínica con unas dimensiones de 25 x 25 cm. Se cree que procede de las canteras de Viver. Además, conserva restos de pintura roja original en algunas letras (óxido de hierro con aglutinante), que se conserva en pocas ocasiones. Presenta doble moldura corrida en tres de sus lados. En la parte anterior las molduras enmarcan la inscripción, y la trasera no tiene moldura puesto que está preparada para adosarla.

Seguramente, Draconibus había llegado a la península Itálica por la influencia griega, pues el nombre propio Dracon, se encuentra en las crónicas anteriores al siglo VII a.C.
Como ejemplo tenemos a Dracon de Tesalia, legislador de Atenas que ocupó el cargo de arconte epónimo. Desde ese cargo, Dracon intentó quitarles a los nobles la facultad de juzgar arbitrariamente, mediante la recopilación y publicación de las leyes existentes. Una legislación para todos era el primer paso hacia un gobierno democrático.

A Dracon se le atribuye la primera codificación de las leyes de la ciudad, hasta entonces transmitidas oralmente, hacia el año 621 a.C.
El rigor del código, que contemplaba penas muy severas aún para infracciones menores, dio origen al adjetivo “draconiano”, el cual hace referencia a una ley, providencia o medida extremadamente severa; sin embargo, y pese a la duradera asociación de su nombre, Dracon fue autor sólo de una pequeña parte de estas normas, centrándose al parecer en el Derecho común, y las penas contra el homicidio, como forma de terminar con las venganzas familiares. Según la Suda, el descontento popular con el código draconiano fue tal que tuvo que exiliarse en Egina, donde murió.
Posteriormente sus leyes fueron suavizadas por el legislador Solón, quien además dio la ciudadanía a las clases más bajas, y uno de los primeros pasos hacia la democracia.


24/2/20

Alfonso V de Aragón


Representación heráldica ecuestre del Rey de Aragón Alfonso V el Magnánimo, con el señal real en sobreveste y gualdrapas del caballo. (Armorial ecuestre del Toison d'Or. París, Bibliothèque de l’Arsénal, ms. 4790, f. 108r, miniatura n.º 228)

Alfonso V de Aragón llamado el Magnánimo y el Sabio, entre 1.416 y 1.458 fue rey de Aragón, Valencia (Alfonso III), Mallorca (Alfonso I), Sicilia (Alfonso I), Cerdeña (Alfonso II) y conde de Barcelona (Alfons IV); y entre 1.442-1.458 rey de Nápoles (Alfonso I).

Era el hijo primogénito del regente de Castilla Fernando de Antequera (posteriormente rey de Aragón con el nombre de Fernando I), y de la condesa Leonor de Alburquerque. Pertenecía, por tanto, a la Casa de Aragón por ser nieto de Leonor de Aragón (ya que la dignidad real aragonesa podía transmitirse por línea femenina), y pertenecía al linaje Trastámara por ser nieto de Juan I de Castilla.

El 28 de Junio de 1.412 se convierte en heredero al trono de la Corona de Aragón cuando su padre es proclamado rey tras el Compromiso de Caspe.
El 12 de Junio de 1.415, en la Catedral de Valencia, contrae matrimonio con su prima la infanta María hija de Enrique III de Castilla y de Catalina de Lancáster. Y el 2 de abril de 1.416, tras el fallecimiento de su padre le sucede como rey de Aragón y de los demás reinos de los que era titular.

Alfonso V puede considerarse como un genuino príncipe del Renacimiento ya que desarrolló un importante mecenazgo cultural y literario que el valió el sobrenombre de “el Sabio” y que convertiría a Nápoles en el foco principal de la entrada del humanismo renacentista en el ámbito de la Corona de Aragón. Protegió a humanistas destacados, como Lorenzo Valla, Giovanni Pontano o Antonio Beccadelli. Fruto de este mecenazgo fue un círculo de poetas de cancionero cuya obra recoge el Cancionero de Stúñiga.
                               Museo de Zaragoza

20/2/20

Reyes de Aragón (II)


Los dragones aparecen con fuerza en leyendas aragonesas. Historias de fieras bestias que aterrorizan a poblaciones enteras y que deben ser combatidas por héroes o con artimañas propias de la sabiduría popular. El dragón hace el papel de antagonista en historias con claro trasfondo religioso, muy del estilo de la gran hazaña de San Jorge (patrón de Aragón) frente al dragón que acosaba a la ciudad libia de Silene.

De hecho, San Jorge no es el único que luchó contra dragones, en muchos altares aragoneses encontramos también las figuras de San Miguel arcángel, o en algún caso a Santiago, en lucha contra una de esas criaturas.
Además de las historias sagradas, los dragones podrían haber tenido presencia real en Aragón, al menos así lo cuentan las leyendas tradicionales.
El mismo Rey Pedro III descubrió un dragón en la cima del monte Canigó, en los Pirineos. Sólo él se atrevió a subir a una cumbre oculta entre rayos y truenos. Allí encontró un ibón y al arrojar una piedra al agua, surgió del fondo un enorme dragón volador que dio vueltas por encima del monarca.

También conocemos la historia del Dragón de Siresa, cuenta que en un monte cercano a ese núcleo oscense un pastor vigilaba a sus ovejas cuando éstas se mostraron de repente inquietas y empezaron a dar saltos y a silbar, entre ellas apareció un dragón, y el pastor y su perro corrieron hacia el Monasterio de San Pedro, buscando cobijo en lo sagrado. Detrás de ellos oían los bufidos del dragón, cada vez más cerca. Pero pastor y perro consiguieron entrar en el monasterio y el dragón, sabiendo que no podía seguirles adentro, se enfadó tanto que golpeó con su cola la pared, marcando la piedra con una huella que aún hoy puede verse como testimonio de su paso.

También como testimonio de una batalla contra un dragón ha quedado la Baronía de Escriche, un núcleo de catorce masadas que pertenecen al municipio turolense de Corbalán. Cuentan de un caballero que fue nombrado barón por su valentía y destreza cuando dió muerte a un furioso dragón que aterrorizaba toda la zona. Una vez libre de la amenaza, el rey consiguió repoblar la zona y le dio a este guerrero todas las tierras por las que podía pasar con su caballo en un día.

Es curiosa, posiblemente única, la historia del dragón de la localidad turolense de Bronchales. Dicen que no era especialmente cruel, porque no mataba, pero sí era dueño de una glotonería muy molesta. Su arma eran sus ojos, con los que conseguía embrujar a los que le miraban. Sus víctimas eran los pastores, a los que en lugar de comer el rebaño les robaba las meriendas, o las mujeres recién paridas, de quiénes deseaba la leche maternal que robaba directamente de sus pechos. Cuentan que hartos de aquellos robos, los de Bronchales rodearon su cueva con leña y le prendieron fuego. Nadie sabe que pasó con el dragón, porque nunca más se supo de él.
Curiosamente las cualidades del dragón de Bronchales se asemejan mucho a las que la cultura popular aragonesa le ha atribuido a las serpientes. Al fin y al cabo, a ambos animales se les trata como primos hermanos o como fruto de una evolución natural.
Incluso se habla de una especie de dragones con forma de serpiente que tenían poderes hipnóticos. Así es, por ejemplo, el dragón que se esconde en la mítica Peña Oroel. Hechizaba con su mirada a sus víctimas y ellas le seguían hasta su cueva, donde eran devoradas. Las antiguas crónicas sitúan la gruta en una pared rocosa hasta la que llegó un soldado que había cambiado su condena a muerte por la oportunidad de matar a la bestia. Y aseguran que lo hizo gracias a un espejo en el que la bestia fue sorprendida al mirarse a sí misma.

Las leyendas también aseguran que en la Raja Os Moros, una sima en la cercanía del pueblo deshabitado de Escartín, habitan innumerables dragones con forma de grandes serpientes que, dicen, son malos espíritus.
Respecto a medidas contra estos animales, la cultura popular aragonesa señala que el gallo tenía suficiente poder como para contrarrestar sus poderes mágicos. Pero, además, los tréboles de cuatro hojas, las rogativas y amuletos varios, contribuían al afán del hombre por atraer la suerte y alejar a esos monstruos horribles que también han dejado su huella en Aragón y que ahora ya no se ven, pero se siguen nombrando, casi siempre para referirse a las salamanquesas que trepan por las paredes en verano.

El dragón sigue, de hecho, tan presente en un nuestro universo colectivo que incluso hubo quien quiso convertirlo en el animal que representa a los aragoneses. Se creó un diseño y se distribuyeron miles de pegatinas para pegar en la parte trasera de los coches, como una identificación que muchos aceptaron.


16/2/20

Reyes de Aragón (I)

Escudo de la Comunidad Valenciana, basado en la heráldica del rey Pedro IV, con la cimera en forma de Dragón alado.

Utilizado por primera vez por Pedro IV el Ceremonioso en su reinado entre 1.336 y 1.387, el Dragón sobre el casco era un distintivo destacado del monarca en sus apariciones públicas.
Un emblema heráldico que pronto se comenzó a utilizar también en los símbolos propios de los territorios en los que ejercía su poder. De esta forma, la figura del dragón como símbolo de la dignidad real, no sólo aparece junto a la señal cuatribarrada que definía a los reyes, sino que lo encontramos destacado sobre las representaciones más antiguas del escudo.

Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso o el del Punyalet (el del puñalito, debido a un puñal que solía portar), fué II de Valencia y de Ampurias, I de Mallorca y Cerdeña y III de Barcelona (Balaguer 5 de octubre 1319-Barcelona 5 de enero 1387), rey de Aragón y de Valencia, y conde de Barcelona (1336-1387); rey de Mallorca (1344-1387), duque de Atenas (1380-1387) y Neopatria (1377-1387) y conde de Ampurias (1386-1387). Hijo de Alfonso IV de Aragón, el Benigno, por el Pacto de Madrid de 1339 ayudó a Alfonso XI de Castilla en la conquista de Algeciras (1344) y en el intento de conquistar Gibraltar (1349).

La Cimera del Rey de Aragón, Cimera Real, Cimera del Dragón, es un emblema heráldico que ornamenta la Señal Real de Aragón en algunas de sus representaciones.
En la terminología heráldica al uso, la cimera se añade a la representación del blasón o escudo de armas en su parte superior (timbre) y comenzó a usarse como insignia personal del portador del escudo para diferenciar su uso.
A partir de su utilización por parte de Pedro IV, el emblema que apareció como divisa personal, fue usado como expresión de la dignidad real por sus sucesores. Ejemplos de su uso podría ser el blasón de la ornamentación del alfarje de una de las salas del Palacio de los Reyes Católicos de la Aljafería, construido por mandato de Fernando II de Aragón y V de Castilla.
                              Jaime I el Conquistador

Durante los siglos XIV y XV, se puso de moda en los torneos de toda la Cristiandad que los caballeros apareciesen habillados con espectaculares cimeras, tal como se puede contemplar en las fabulosas miniaturas del Livre des tournois de René de Anjou (1460-65).
Esta moda afectó también a los monarcas que aprovechaban sus apariciones estelares durante los desfiles para lucir grandes cimeras que les identificaban. En el Armorial ecuestre del Toisón de Oro de la Bibliothèque del Arsenal, aparecen los principales reyes y condestables de Europa, casi todos ellos con cimera: el rey de Portugal tiene una cimera en forma de cisne; el rey de Inglaterra aparece con una cimera en forma de león, figura que aparece en su escudo; el rey de Francia presenta una cimera con un ángel con tres flores de lis, figura que hace referencia a los orígenes sobrenaturales del escudo de Francia; el rey de Castilla, lleva como cimera un castillo con un león que sobresale de una de sus torres, figuras que hacen referencia a los dos reinos, y el rey de Aragón porta la cimera del dragón alado, se ha podido demostrar que el primer monarca en utilizar la cimera del dragón alado fue Pedro IV, el Ceremonioso, a partir del cual los reyes de Aragón, hasta Fernando el Católico, lo utilizaron como emblema.

José María Quadrado, a finales del siglo XIX desveló un documento, firmado en 1.407 por el rey Martín I el Humano, en virtud del cual concedía a los jurados del reino de Mallorca su cimera para que fuese llevada por el portaestandarte durante la fiesta de la Conquista. El documento del rey Martín I nos desvela el origen de la famosa cimera.

Entre las teorías sobre el origen de la palabra “Aragón”, existe una que se refiere a un animal supuestamente mitológico que aparece en todas las culturas del mundo. Hay quienes consideraron que, por el parecido, la palabra “Dragón” podría tener alguna relación con el nombre que se le dio a esa tierra, dado que los reyes aragoneses utilizaban en su cimera la figura del Dragón.

Otros dicen fue un mote que partía de esa similitud fonética, de “los de Aragón” a “los del dragón” hay muy poca diferencia.
Según Guillermo Fatás Cabeza, se trata de un emblema parlante que representa un mote o lema con la equivalencia entre “Dragón” y “d'Aragón”, que aludía a la dignidad real en las tierras y pueblos del rey de Aragón, habitualmente llamados entre los siglos XII y XIV “Casal d'Aragó” y desde la última década del siglo XIII, Corona de Aragón.
Continuará...