27/11/16

Nimrod (Hijo de Kus)

Nimrod (Nemrod) era descendiente de Mizraim por línea materna, pero su padre fue Kus, de quien heredó su primera posesión territorial. Su nombre se volvió proverbial como un "poderoso cazador en oposición a YHWH".

Su reino comprendía Babel (Babilonia), Erec (Uruk), Accad (Akkad) y Caine, en la tierra de Sinar, también conocida como la tierra de Nimrod, de esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobor, Cala, y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande. (Génesis 10:8-12),(Génesis 10:8-10; Crónicas 1:10; Miqueas 5:5).
Aquel reino fue establecido por Nimrod y su esposa Semiramis (Génesis 10:6-11; Jeremías 51:7; Miqueas 5:6). La edificación de Babel y su torre probablemente empezó bajo su dirección. Esta conclusión también concuerda con el punto de vista tradicional judío.
Cuando Nimrod murió, su "madre-esposa" lo sepultó. Pero al paso del tiempo creció un árbol donde este había sido sepultado. Entonces Semiramis comenzó a enseñar que su "hijo-esposo", había encarnado en ese árbol y cada día de su natalicio visitaba su tumba y llevaba un sinnúmero de dones, colgándolos en el árbol. Esta doctrina se propagó por todos los pueblos, siendo uno de ellos Babel y la tierra de Sinar, que posteriormente se llamó Babilonia.
Conforme a la antigua leyenda, Nimrod vino a ser el dios sol. Su mujer Semiramis fue impregnada por un rayo del sol y dio a luz a Tamuz, muerto por un jabalí. En el templo de Jerusalén, adoraban a Tamuz, el hijo de Semiramis; "... Y me llevó a la puerta de entrada del templo del Señor, que da hacia el norte. Allí estaban sentadas unas mujeres, llorando por el dios Tamuz" (Ezequiel 8,14-15). 

Los escritos rabínicos derivan el nombre Nimrod del verbo hebreo ma·rádh, que significa “rebelarse”, por lo que el Talmud de Babilonia (Eruvín 53a) dice: “Entonces, ¿por qué se le llamó Nimrod? Porque incitó al mundo entero a rebelarse (himrid) contra la soberanía de Dios”. (Encyclopedia of Biblical Interpretation, de Menahem M. Kasher, vol.2, 1955, pág.79).
Los targumes judíos, los escritos del historiador Josefo y el contexto de Génesis 10 indican que Nemrod era un poderoso cazador opuesto a Jehová.
Josefo escribió: “Nebrodes (Nemrod) paulatinamente convirtió el gobierno en una tiranía, viendo que la única forma de quitar a los hombres el temor a Dios era atarlos cada vez más a su propia dominación. Afirmó que si Dios se proponía ahogar al mundo de nuevo, haría construir una torre tan alta que las aguas jamás la alcanzarían, y al mismo tiempo se vengaría de Dios por haber aniquilado a sus antepasados. La multitud estuvo dispuesta a seguir los dictados de Nebrodes (Nemrod) y a considerar una cobardía someterse a Dios. Y levantaron la torre más rápido de lo que sería de esperar”. (Antigüedades Judías, libro I, cap. IV, sec. 2,3.)

Asiria debió recibir su nombre de Asur, el hijo de Sem, pero Nimrod, nieto de Cam, invadió el territorio semita. Por lo tanto, parece que Nimrod fue el primero que se hizo un poderoso o héroe, no solo como cazador de animales, sino también como guerrero u hombre agresivo. (Gén.10:8.)
La enciclopedia de M’Clintock y Strong, dice: “La expresión ‘poderoso cazador’ no parece limitarse a la caza, como puede verse por el hecho de que se relacione con la construcción de ocho ciudades. Lo que Nemrod hizo como cazador no fue más que una muestra de lo que haría como conquistador, pues la caza y el heroísmo estuvieron desde antiguo especial y naturalmente relacionados. En los monumentos asirios se representan muchas hazañas de caza, y la palabra misma se empleó con frecuencia para referirse a las campañas militares. La caza y la guerra, que en el mismo país estuvieron posteriormente muy relacionadas, pueden prácticamente relacionarse o identificarse aquí. Por consiguiente, la expresión significaría que Nemrod fue el primero que fundó un reino después del Diluvio, con el objeto de unir los fragmentos de gobierno patriarcal esparcido y consolidarlos bajo su liderazgo como único jefe y amo, todo en abierto desafío a Jehová, pues se trataba de una violenta intrusión del poder camítico en territorio semítico” (1894, vol.7, pág.109).

Una antigua obra árabe, conocida como Kitab al-Magall o el Libro de los Rollos (que forman parte de la Literatura Clementina), señala que Nemrod edificó los poblados de Hadâniûn, Ellasar, Seleucia, Ctesiphon, Rûhîn, Atropatene, Telalôn, entre otros; edificando Nísibis, Raha (Edessa) y Harrán. Incluso dice que Nemrod vio en el cielo un manto negro y una corona, y de inmediato llamó a Sasan y le ordenó que le hiciera una corona como la que había visto. Según este relato, Nemrod fue también el primer rey en usar corona. También dice que se hizo correr el rumor de que la corona que Nemrod empleaba había descendido del cielo, y que Nemrod estableció un culto al fuego, y promovió la idolatría. Dice además que por tres años recibió instrucción de Bouniter, un supuesto cuarto hijo de Noé.
En el libro de Las Recogniciones (R 4.29), otra de las Literaturas Clementinas, Nemrod es identificado como el rey asirio Ninus, quien es señalado en los escritos del historiador griego Ctesias como el fundador de Nínive.


24/11/16

Kus (Hijo de Cam)

Los pueblos camíticos-cusitas, sukitas, cushitic, kuschitas, dedaneos, sabeos, amhara, tigré, beja, gallas, danakiles o afar, bisi y masai.

Kus o Cus fue el padre de los primeros pobladores del Golfo del Mar Rojo meridional, en las tierras de Cus: Nubia y Abisinia. Desde allí incursionaron por el río Nilo hasta el Lago Victoria, poblando África.
Originarios de la Alta Mesopotamia los cusitas eran de tez blanca y cabellos largos en sus comienzos pero tras milenios de vivir en contacto con el suelo africano rico en manganeso, adquirieron la melanosis (color negro) en su piel y pelo.

Kus fue padre de cinco hijos:

-Sabá, de quien descendieron los pobladores de Etiopía, Nubia y Abisinia (hoy Sudán) y Ofir (hoy Yemen del Sur) rica en minas de oro. Los primeros camito-cuscíticos fueron los beja de Sudán y los gallas, los afar o danakiles de Etiopía. Los sudaneos dieron origen a los kuris, donde se generó una casta de reyes muy inteligentes y poderosos.
-Jávila, Evila, Hábila o Havillah fue el primero que pobló el desierto Arábigo.
-Sabtá y Sabatecá poblaron la región Noreste y norte de la Península Arábiga (hoy Yemen del Norte) hasta el Golfo Pérsico.
-Nimrod, llegó a ser el primer poderoso en la tierra. Nimrod es la traducción del hebreo Gibor, vocablo cuyo significado es rebelde o tirano. Era descendiente de Mizraim por línea materna, pero su padre fue Kus, de quien heredó su primera posesión territorial, la cual pronto extendió. Su nombre se volvió proverbial como un "poderoso cazador en oposición a YHWH".
Su reino comprendía Babel (Babilonia), Erec (Uruk), Accad (Akkad) y Caine, en la tierra de Sinar, también conocida como la tierra de Nemrod, de esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobor, Cala, y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande (Génesis 10:8-12),( Génesis 10: 8-10; 1 Crónicas 1: 10; Miqueas 5: 5).
H. Longrigg dice que los camito-cuscíticos del norte, eran primos segundos de los bereberes y tuaregs y primos terceros de las razas europeas.
Los cuscitas-yemenitas fueron los padres de los amhara y los tigré abisinios.
Los amhara provenían de Hadramaut (Arabia Meridional) y fueron los creadores del reino de Axum de donde provienen los coptos.
-Regmá o Raamá quien a su vez engendró dos hijos: Sebá y Dedán de quienes descienden todos los sebeos y dedaneos nómadas de Neyed, hoy beduinos sin asentamiento fijo.

Lo que hoy es Sudán anglo-egipcio es la tierra en que estaba la capital del antiguo Alto Egipto, donde surgió Menes, el inteligente rey de la primera dinastía del Antiguo Imperio, unificó el Alto con el Bajo Egipto hace unos 5.000 años, fue el primer Rey de Reyes. Así surgió la primera dinastía del Antiguo Egipcio, que junto a la segunda (de Manethón) constituyeron el Período Tinita.
Estas dinastías fueron las que, al concentrar todo el poder, lograron extender la mayor cultura del globo terráqueo.
El Alto Egipto habría abarcado en sus comienzos toda la Meseta de Abisinia, todo el Norte del Nubia, el oeste de Saba (Etiopía) y la zona sur del actual Egipto.

Continuará ...

17/11/16

Cam (Hijo de Noé)

Los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet

Según el Libro del Génesis, Cam era el hijo más joven de Noé. Después del Diluvio, parece que la degeneración moral echó raíces comenzando en la descendencia de Cam. Estuvo envuelto en el incidente que resultó en la maldición de su hijo Canaán. Noé se había embriagado y desnudo en su tienda, Cam vio la “desnudez” de su padre, pero en lugar de mostrar el respeto apropiado, lo contó a sus dos hermanos. Sem y Jafet manifestaron el debido respeto, pues entraron de espaldas con un manto para cubrir a Noé a fin de no deshonrarlo viendo su desnudez. Cuando despertó, Noé no maldijo a Cam, sino a su hijo Canaán. Acto seguido, cuando bendijo a Sem, incluyó también una bendición para Jafet, pero no dijo nada de Cam; tan sólo mencionó que Canaán era maldito y profetizó que llegaría a ser esclavo de Sem y Jafet (Génesis 9: 20-27).
Cam cometió una transgresión contra las normas morales aceptadas. Puede ser que Canaán hubiera heredado epigenéticamente de su padre tendencias morales malsanas que se irían acentuando con el paso de generaciones, a juzgar por los testimonios históricos acerca de los depravados cananeos del tiempo de Moisés.

Cam y su descendencia se alejaron de la región ubicada al noreste de la Mesopotamia donde habitaban Sem y Jafet junto a su padre Noé.
Por las evidencias tratadas en otros artículos, parece que la familia de Cam había llegado a ser políticamente dominante, inició un movimiento para impedir una mayor dispersión proponiendo la edificación de un monumento como punto visible de reunión en la llanura, con lo que se atrajo un juicio que llevó a una dispersión forzada y rápida de la misma por toda la tierra.
Esta circunstancia explica que en cada parte del mundo donde Jafet ha migrado posteriormente ha ido siempre precedido por Cam, lo cual se aplica a cada continente. En tiempos prehistóricos esto siempre resulta cierto, con los restos fósiles más antiguos mostrando rasgos negroides o mongoloides, mientras que los que siguieron no son así. Es cosa cierta que en tiempos protohistóricos todos los avances culturales que lograron los pioneros camitas tendieron a ser absorbidos por los sucesores jafetitas.

La tierra de Cam abarcaba, en un comienzo, toda la región comprendida entre Nínive en la Mesopotamia, y el Lago Victoria, en África. Abarcaba lo que hoy es Siria, Irak, Jordania, Palestina, Israel, el Sinaí, toda la Península Arábiga y toda el África Ecuatorial y Tropical norte hasta la Isla de Creta inclusive.
Los camitos que se asentaron en los márgenes del Río Nilo fueron recogidos por la historia bajo el común denominador de pueblos camito-nilóticos. Estos poblaron las costas asiáticas del Mar Mediterráneo y se expandieron desde allí hacia el sur y suroeste abarcando los Valles del Río Jordán, toda la región del Sinaí y gran parte de África hasta el Lago Victoria, desde la más remota antigüedad.

Por el testimonio de los antiguos, corroborado en los descubrimientos actuales, sabemos que en Egipto y Caldea hubo numerosas catacumbas o criptas, entre las cuales gozaban de mayor fama las de Tebas y Menfis. Las de Tebas se abrían en el margen occidental del Nilo, dilatándose hacia el desierto de Libia y se las llamaba “Catacumbas de la Sierpe”. Allí tenían efecto los Misterios del kúklos ànágkes (ciclo ineludible o ciclo de necesidad), la inexorable sentencia de toda alma después de haber sido juzgada, al morir el cuerpo, en la región del Amenti. Además los hierofantes egipcios y babilonios se llamaban “hijos de la divina Sierpe” o “hijos del Dragón”.

Dice Movers que los sacerdotes asirios tomaban siempre el nombre de su dios. Los druidas celto-británicos se daban también el nombre de serpientes y exclamaban: “Soy una serpiente, soy un druida”.
El Karnak egipcio es gemelo del Karnak celta y este último significa la montaña de la serpiente.
En tiempos antiguos abundaron en todo el mundo conocido los templos de Dragón, símbolo del sol, idéntico al Elón o Elión fenicio que Abraham llamó El Elión (Génesis).
Además de “serpientes” se les dieron a los sacerdotes los nombres de “constructores” y “arquitectos” porque sus templos y monumentos eran de tan abrumadora magnificencia que sus desmoronados restos desafían el cálculo matemático de los arquitectos modernos.

Dice Bourbourg que los caudillos aztecas que llevaban los nombres de Votán o de Quetzalcoatl (la serpiente emplumada) eran descendientes de Canaán hijo de Cam y se titulaban “hivimes”, pues decían: “Soy hivim y pertenezco a la excelsa raza del Dragón. Soy serpiente porque soy hivim”.
Según los más eruditos comentadores de las Sagradas Escrituras, los chivimes, hivimes o hevitas descienden de los hijos de Canaán. Conforme transcurra el tiempo, habrá más pruebas de que algunos indígenas de América central descienden de los fenicios y de los israelitas que profesaron después la heliolatría tan ardorosamente como los mejicanos.

La Biblia nos proporciona una prueba de ello en que tres de los hijos de Jacob (Judá, Leví y Dan) contrajeron matrimonio con mujeres cananeas, cuya religión aceptaron. Además, el patriarca Jacob en su lecho de muerte bendice a sus hijos y al llegar a Dan exclama: “sea Dan serpiente en el camino... que muerde las pezuñas del caballo para que caiga atrás su jinete.”

Cam engendró cuatro hijos: Kus, Misraim, Phut y Canaán, quienes dieron origen a todos los pueblos camíticos del mundo antiguo, entre ellos El Antiguo Egipto llamado también Khem o Khemia, la Tierra de Cam. En jeroglífico se escribía Ta-Mera que significa: “Tierra de la Inundación”.
Continuará...

13/11/16

Tareh (Hijo de Nacor)

Taré o Tareh (hebreoתר) fue el padre de Abraham. Emigró junto a su familia de Ur en Caldea a Harán en Mesopotamia donde murió.
Según el libro de Génesis capítulo 11, Taré fue el hijo de Nacor, quien fue hijo de Serug, hijo de Reu, quien fue hijo de Peleg, hijo de Heber, quien fue hijo de Sala, hijo de Arfaxad, quien fue hijo de Sem, hijo de Noé.

Tareh, “el que parte” de Ur Kasdim (los caldeos o Kaldu de los archivos de Mari) da nombre al grupo de sus hijos Abram y Harán (padre de Lot), gran grupo migrante que llega a ser propietario del campo de Makpelá. Ur Kasdim es Ur de Sumer, hoy Tall al-Muqayyar (o Mughair), a unos 300 kms. al sudeste de Bagdad, excavada entre 1922 y 1934, donde reina el dios Nanna (o Sin, la luna). Tras la migración, su primera etapa importante es Harrán, donde se quedan un tiempo. Harrán está entre Éufrates y Tigris, en el valle Balikh, actualmente turco. Fue ciudad de peregrinación, con un gran templo de Sin (como Ur), al que se refieren las tablillas de Mari.

Según el Antiguo Testamento, Tareh tuvo tres hijos: Abram, Harán y Nacor, y al menos una hija, Sara, quien fue la esposa y medio hermana de Abram. Vivió en "Ur de los Caldeos" donde falleció su hijo Harán, dejando a su hijo Lot. Posteriormente Taré emigró con Abram, su nieto Lot y junto a sus respectivas familias, intentó llegar a Canaán pero se establecieron en Harán donde murió. Y Abram siguió su viaje hacia Canaán.

La Biblia afirma que Taré adoraba a otros dioses. La Midrash sostiene que Taré era malvado. En Números Rabbah 19:1 y 19:33 Rabbi Hiyya señala que Taré era fabricante de ídolos y narra la siguiente historia:
Una vez Taré tuvo que salir y dejó a Abram cuidando el negocio. Una mujer vino con una vasija llena de harina y le pidió a Abram que la dejara ofrendarla a los ídolos. Abram tomando un palo rompió los ídolos y puso el palo en las manos del ídolo más grande. Cuando Taré regresó le pidió que le dijera qué había hecho. Abram le contestó que los ídolos habían peleado entre ellos y que el más grande había destruido a los demás con un palo. “¿Por qué te burlas de mí?”, gritó Taré, “Acaso tienen algún discernimiento?” replicó Abram. “¡Escucha lo que estás diciendo!”. Entonces Taré envió a Abram al Rey Nemrod para que lo castigara.
El Zohar dice que cuando Dios salvó a Abram del horno, Taré se arrepintió. Rabbi Abba b. Kahana dice que Dios le aseguró a Abraham que su padre Taré tendría una porción en el mundo venidero (Olam HaBá en hebreo).

Fuente: wikipedia

8/11/16

Joctan (Hijo de Heber)

Joctan (hijo de Heber, hijo de Sala, hijo de Arfaxad, hijo de Sem). A veces identificado con Joctán, una ciudad antigua cerca de La Meca. Considerado como Qahtan, por ser el antepasado de los árabes.

Los hijos de Joctan, trece en total, todos ellos parecen haberse establecido en Arabia, principalmente al sur.

-Almodad puede quizá seguirse a Al Mudad, significa "inconmensurable" también "el amado" o "Dios es amado", "Dios es amor" y "Dios es un amigo."
-Selef, significa "extraer" o "dibujo", en Yemen, representado por Es Sulaf, y quizá los Salapeni de Tolomeo.
-Hazar-mavet, en la actualidad Hadramawt. Hazarmaueth significa "morada de la muerte".
-Jera, colindante con el anterior, se encuentra posiblemente en el nombre de una fortaleza, Jeraj.
-Adoram, representado por los adramitas en el sur de Arabia, mencionados por Plinio y Tolomeo.
-Uzal, que es probablemente el antiguo nombre de la capital del Yemen.
-Dicla, un lugar de cierta importancia en Yemen, conocido como Dakalah.
-Obal, preservado quizá en diversas localidades en Arabia del sur con el nombre de Abil.
-Abimael significa "mi padre es Dios", está sin identificar.
-Seba podría indicar a los sabeos.
-Ofir, significa "Hombre de Oro", quizá representado por Afar, la capital sabea a la que se refiere Tolomeo con el nombre de Sapfara (Geog. 6.7), y que quizá sea la moderna Zafar.
-Havila, significa "arenal", el distrito en Arabia Felix, conocida como Jawlan.
-Jobab, generalmente identificado con los jobaritas mencionados por Tolomeo entre las tribus árabes del sur, y que se sugiere que lo leyó erróneamente como Iobabitai, en lugar de un original Iobaritai.

El primer límite al que se hace referencia en Génesis 10:30 se refiere quizá a Massa (véase Génesis 25:14), una tribu del norte de Arabia, a alrededor de mitad de camino entre el Golfo de Aqaba y el Golfo Pérsico. Por otra parte, hay un puerto llamado Mousa, o Mouzda, mencionado por Tolomeo, Plinio, Arriano y otros antiguos geógrafos y que quizá es el lugar que se menciona aquí. Esta era una ciudad de una cierta importancia en los tiempos clásicos, pero desde entonces ha caído en decadencia, si la moderna «Mousa» es el mismo lugar.

Gesenius, por la latitud que da Tolomeo, sitúa Mesha en Maushid, en la costa occidental del Yemen. Si esto último es cierto, entonces la segunda localidad geográfica debe quizá encontrarse en Sefar, un monte al este, que debe comprenderse como el Sipar, mencionado con Elam y Susa, mencionado en un texto descubierto en Susa.
Esta nota en Génesis 10 significaría entonces que los trece hijos de Joctan se establecieron entre estos dos puntos, y el emplazamiento de Ofir parecería localizado dentro de la península, no en la desembocadura del Indo, como algunos han pensado.

No se debe pensar ni por un momento que los semitas, camitas y jafetitas se fueron cada uno por su camino sin mezclas matrimoniales y el consiguiente mestizaje. Por ello, no debería sorprendernos encontrar que el mismo nombre pueda reaparecer en dos diferentes secciones de la familia de Noé.
Así, leemos de dos personas llamadas Seba, una en el versículo 7 como hijo de Cus, y otra en el versículo 28 como hijo de Joctan.

Rawlinson explica cómo la evidencia lingüística demuestra la existencia temprana de al menos dos razas en Arabia:
«una, en las regiones septentrional y central, semítica, y hablando la lengua usual; y otra en las regiones más meridionales, que es no semítica, y que por el parecido de su lengua con los dialectos de los aborígenes de Abisinia, los descendientes de los antiguos etíopes, merece ser llamada etiópica o cusita».
Por tanto, aquí no tenemos el caso de una duplicación errónea, sino de una confirmación indirecta de la veracidad del registro, porque hubiera sido cosa más sorprendente si en aquel tiempo no se hubieran repetido nombres entre las diferentes familias.

Fuente: El Origen de las Naciones
Arthur C. Custance, M.A., Ph. D.†

5/11/16

Peleg (Hijo de Heber)

A pesar de que en la línea de Sem iban a seguir los Legisladores, Profetas, Sacerdotes y Reyes acerca de cuya historia trata el Antiguo Testamento, vale la pena observar una atención particular a Peleg, el hijo de Heber.

Hace muchos años, el profesor E. St. John Parry presentó evidencias para demostrar que los Pelasgos, que como los etruscos edificaban monumentos megalíticos, emigraron de Asia Menor de forma paralela, quedando posteriormente confundidos entre ellos, por los primeros historiadores.
Una cosa sí parece bien establecida, y es que su lengua no era indoeuropea ni semítica. Parece bien fundamentado suponer (aunque el lenguaje no es en absoluto una guía segura en esta cuestión) que ellos mismos eran racialmente diferentes de los indoeuropeos. 

Según Josefo, en tiempos de Peleg, las naciones se dirigieron hacia sus distintas tierras de asentamiento. Este patriarca bíblico es considerado el patronímico de un pueblo prehelénico olvidado, pero de relevante significación histórica: el pueblo Pelasgo, raza de grandes navegantes.
Una rama de los pelasgos viviría originalmente en el área de los Balcanes situada entre el río Hebrus (o Íberus) y el Estrimón. Sería desplazada por los Tracios, que hacia el siglo XIV a.C. ocuparon dicho territorio, al que dieron el nombre Tracia (moderna Bulgaria). Los pelasgos de los Balcanes, consecuentemente, se dirigieron al Sur y se helenizaron (en aquel momento, en el sur de Grecia, florecía la civilización micénica).
Es curioso encontrar a los pelasgos ocupando un territorio adyacente a un río, el Hebrus, con el nombre de Heber, que según Génesis 10:25, era el padre de ellos.  

Referente a la genealogía de Peleg, encontramos: «en sus días fue repartida la tierra».
Las interpretaciones de esta breve nota han sido determinantes. Ha comenzado a hacerse aparente que los pelasgos de la antigüedad, que fueron grandes mercaderes navegantes y en ocasiones piratas, pueden haber recibido su nombre de Peleg en los tiempos más remotos.
Superviviendo en una multitud de formas aparece un determinativo adjunto a muchas palabras que tiene el efecto de convertir la palabra en un patronímico. Esto aparece por ejemplo con «–icus», en la palabra «Germanicus»; también con «–ico», en la palabra «Británico», «–ski» en muchos nombres rusos familiares, posiblemente «–cos» en la palabra «etruscos», y «scion» en inglés. Otro término, que es el punto importante en este contexto, es «skoi», puesto detrás del nombre más antiguo «Peleg», queda el compuesto «Pelegskoi», estos son los «pelasgos». Los pelasgos constituyen un gran misterio, porque aunque parecen haber sido muy poderosos, no está clara su procedencia ni lo que les sucedió.
Después de haber sido desplazados, estas gentes parecen haber sido integradas por los pueblos griegos, con los que quedaron posteriormente confundidos.
Dice Munro:
La nación de los pelasgos dejó de existir como tal, adoptándose el nombre de Jonios, probablemente entre las comunidades mezcladas en el lado asiático.
Quizá debido a que los pelasgos eran una nación no de habla griega, fueron más fácilmente identificados por los griegos, que tenían la tendencia a poner a todos los extranjeros en el mismo montón, con los etruscos, que tampoco eran griegos.
Así, tenemos posiblemente a un grupo de «heberitas» que adquirieron alguna notoriedad durante un tiempo en el mundo primitivo, solo para desaparecer tras ser desplazados de su emplazamiento primero y absorbidos en la mezcolanza de pueblos que habitaban en la región del Egeo.
Su antecesor, Peleg, recibió su nombre debido a un acontecimiento que ha sido diversamente interpretado. En el Libro de Jaser (2:11), que se atribuye a Alcuino, hay una interesante observación acerca de este hombre:
"Fue Peleg quien inventó el seto y el foso, la muralla y el baluarte; y quien repartió por suertes las tierras entre sus hermanos".
En la obra de consulta International Standard Biblical Encyclopedia, se hace referencia a un fragmento de un documento geográfico procedente de Babilonia (80-6-17, 504) que muestra una serie de ideogramas que se leen provisionalmente como Pulukky, quizá una forma modificada de Peleg. Esto va seguido de las palabras «Sha ebirti», que bien podría significar «Pulukku que fue de Heber», o podría tratarse de una frase compuesta, «Pulukku-del-Vado».
Se podría concebir de un asentamiento de pelegitas que se estableciese en el río en un punto donde se pudiera vadear, siendo este río el que fue designado después como el Hebrus. 

En la Península Ibérica (España), el río Ebro (Hebrus) cruza la península desde su nacimiento cerca del mar Cantábrico hasta la desembocadura en el mar Mediterráneo. Las ríberas fueron los primeros asentamientos de las tribus íberas (de Eber, hebreas).
De Peleg derivaría el antropónimo Pelayo (Pelai) que no es germánico (como son todos los nombres de los reyes visigodos), sino que deriva del griego πελάγιος (marino) Pelago, lo que apuntaría a un origen hispano-romano del personaje histórico. Dicho nombre de pila era usado con profusión por los habitantes del noroeste de España.
Algunos estudios ponen el énfasis en el nombre de Pelayo, que aparece en las fuentes como Pelagius, y por lo tanto niegan la supuesta ascendencia visigótica, y le hacen miembro de una noble familia indígena, que por sus méritos habría logrado ocupar un puesto elevado en la corte de Don Rodrigo. Esta última teoría se apoya en las crónicas musulmanas, las cuales siempre se refieren a Pelayo como Belay o Belaz-el-Rumi (Pelayo o Pelayo el Romano).

Pese a todo, la opinión más generaliza entre los historiadores medievalistas, es la de Pelayo como miembro de la estirpe visigoda y en concreto, como hijo de Favila, el duque de Cantabria, que pertenecía a la familia de Rodrigo y en cuya corte había desempeñado el cargo de conde de los espatarios o de la guardia real. Pero lo que merece destacarse realmente de Pelayo, con independencia de su origen, es que él y su grupo familiar, muy arraigados en la sociedad indígena, lograron imponer una hegemonía estable que permitió la cohesión de distintos clanes y linajes para que bajo su dirección luchasen contra el Islam, y sobre estos grupos indígenas tradicionalmente poco cohesionados entre si y tendentes al individualismo, llegaron a implantar una jefatura vitalicia que acabó por convertirse en hereditaria y dar origen a la monarquía Astur.

Don Pelayo se casó con Gaudiosa y nacieron dos hijos:
Sea cual fuere el orígen, la palabra Peleg, parece habernos llegado de alguna forma a través del griego en la forma de «pelagos», que significa «mar». Si hay una verdadera vinculación, esto podría denotar otra idea, esto es, que la “división” tuvo lugar cuando los hombres comenzaron a migrar por primera vez a través de las aguas.
La frase «la tierra fue repartida» podría interpretarse con el significado de «los pueblos de la tierra quedaron divididos», esto es, por agua. Esto es desde luego especulativo, pero en conjunto Peleg fue lo suficientemente importante para que su nombre fuese retenido en diversas formas que reflejan la breve anotación que aparece en Génesis 10.
En la línea de Peleg, sus descendientes son Reu, Serug, Narcor, Taré y Abraham (el Profeta).

Fuente: El Origen de las Naciones - Arthur C. Custance

29/10/16

Heber o Ibero (Hijo de Sala)

"Sala (hijo de Arfaxad y nieto de Sem), engendró a Heber; y Heber procreó a Peleg que engendró a Raga; y éste a Seruch; éste a Nacor; y éste a Tharé; y Tharé engendró a Abrán; a quien Dios después le llamó Abraham".

El nombre de Heber (hebreo, Ibero)
Heber, hijo de Sala (1 Cr. 1.18–19, 25) y bisnieto de Sem, fue padre de Peleg (Gn. 11.16), y después tuvo otros hijos e hijas, uno de los cuales fue Joctán (Gn. 10.21, 25)( Gn. 11.16–17).
Algunos lo equiparan con Eberu(m), rey de Ebla en Siria, 2300 a.C.

Heber (hebreo que significa "el que emigra", es igual que el nombre hebreo Habiru). Sus hijos vivieron en una época en la que hubo una "división" como en Babel, quizás entre los que eran "árabes" bajo Joctan, y los que vivían semisedentariamente en tierras irrigadas (ac. palgu) bajo Peleg.
Cuando indagamos entre las naciones descendientes de Noé, el linaje humano ya se había apartado del culto y reverencia debida al verdadero Dios, de modo que la verdadera religión habría permanecido en las generaciones que descienden del tronco de Sem por Arfaxad, Sala y Heber hasta llegar a Abraham.
La primera lengua que usaron los hombres fue la que después de Heber se llamó hebrea, en cuya familia permaneció cuando sobrevino la confusión de lenguas. Y cuando la ciudad de los impíos adquirió el nombre de confusión se llamó Babilonia, no faltó la casa de Heber, donde se conservó la lengua que todos usaban antes.
El mismo Heber llamó a su hijo “Peleg”, porque nació cuando se dividió la tierra por las lenguas, de manera que su nombre equivale a la frase «en sus días se dividió la tierra».
Heber no dejó esta lengua a toda su descendencia, sino solo a aquellos cuyas generaciones llegan a Abraham. Tampoco Abraham, que tuvo esta lengua, la pudo dejar a todos sus hijos, solo a aquellos que nacidos y propagados por Jacob, haciendo más insigne con su multiplicación el pueblo de Dios, llegaron a poseer las promesas de Dios y la estirpe y linaje de Cristo.

El nombre Heber parece haberse usado como descripción poética de Israel en Nm. 24.24.
"Eber" jefe de una familia sacerdotal de Amoc, que regresó de Babilonia a Jerusalén con Zorobabel (Neh. 12.20).
El esposo de Jael, conocido como Heber ceneo (Jue. 4.11, 17; 5.24), aunque vivía separado del resto de los ceneos o herreros nómadas. El contexto sugiere que era un hombre de cierta importancia.

También podemos relacionar filológicamente el nombre de Heber con Iber y con Ebro.
El topónimo Fontibre hace referencia al nacimiento del río Ebro, pues deriva del latín Fontes Iberis (fuentes del Ebro) y es citado por Plinio el Viejo cuando lo sitúa en las cercanías de la ciudad romana de Julióbriga en Cantabria (España). Fontibre es una localidad que alberga la surgencia de las aguas del Ebro en su recorrido subterráneo por las calizas del monte Guariza, lugar que tradicionalmente se ha considerado como el nacimiento del río Ebro (ibero, hebreo). 
Cuenta la leyenda que Heber o Ibero reinó dando su nombre a la Península Ibérica, y de su descendiente Ispan, se derivaría el nombre de Hispania. 
El nombre de Iberia, en un principio solo se refería a una pequeña parte de la Península, era una parte de la actual Huelva.
Jorge Alonso, en su artículo "Nuestros oscuros orígenes" (en "Selecciones de Misterios de la Arqueología" nº3) hace una propuesta sugerente: “Diferentes pueblos mediterráneos (entre los que encontraríamos a íberos, etruscos y sardos) provendrían de un Sahara inusitadamente fértil hace 10.000 años coincidiendo con el llamado "óptimo holocénico". Cuando esta inmensa llanura empezó su desecación inexorable, la citada población neolítica (que hacía uso de la cerámica desde tiempos remotos) cruzó el estrecho de Gibraltar y pobló la franja mediterránea y atlántica de Europa, dando inicio a la cultura megalítica. Así, es posible que los íberos, y otros pueblos del entorno mediterráneo y atlántico, estén emparentados con los hebreos”.
Todo hace pensar que las tres primeras invasiones provenían de la Península Ibérica, y no fueron protagonizadas por indoeuropeos, sino por semitas. Fueron íberos los primeros ingleses, escoceses, irlandeses, daneses, escandinavos, franceses, alemanes e italianos. Antes de ellos, por los desiertos de permafrost no había nada anterior a la glaciación de Würm.

Irlandeses, bretones, galeses, escoceses, cántabros y levantinos, son los que conservan hoy mayor frecuencia del haplogrupo R1b de todos los pueblos del mundo.
Un importante pueblo ibérico, fue el de los astures, estures o stures, cuyo nombre proviene de la raíz íbera stur, que significa ancho. De los astures descienden los celtas galos conocidos como los esturos, estos llegaron a Italia dando nombre al río Stura. Mucho antes sabemos que el primer pueblo que daría origen al resto de aquellos que estarían llamados a poblar Europa, fue el de los cromañones ibéricos, que originaron el linaje R1b y el H (con una fusión neandertal) al que pertenecen la mayoría de los eberitas (hebreos), que dieron comienzo a la historia de la civilización.

Las leyendas irlandesas cuentan la colonización de los descendientes de Noé. La configuración étnica y cultural de Hibernia (Irlanda), se produciría antes de la Era cristiana, de la mano de los pueblos íberos, de los oisin y los milesianos. Éstos se originaron en Iberia, igual que los pelasgos, asentándose posteriormente en el reino de Escitia, de donde partirían a Egipto en donde gobernaban sus parientes, una casta egipcia real faraónica, lo que también confirma el estudio de ADN de numerosos faraones y princesas egipcias, entre ellos Thot.ank.aton (conocido después como Tutankamon) descendiente de An.ken.aton o Akenaton (el faraón Amenhotep IV) reformador religioso que abandonó el culto a Amón por el de Atón (átomo) o disco Solar, cuyo propósito era instaurar el monoteísmo.

El gaedil Brath, descendiente también de Noé tuvo como a hijo a Breogan, fundador de Brigantia capital de los brigantes gallegos (A Coruña).
Los descendientes de Breogan, fueron Ith y Bile, éste último padre de Míl (Golam), Míl llega al reino Escita que fundaron sus parientes y de regreso a Iberia, llega al reino de Egipto, también fundado por sus antepasados y se casa con una princesa egipcia, de su misma casta o raza (los príncipes y princesas egipcias solo se casaban con miembros de su misma etnia). A su regreso a Iberia, Míl afianza el reino brigante. Desde las costas de Iberia su tío Ith, desde la torre de Breogan, descubre la tierra de Hibernia y las islas Hébridas.

Los brigantes, según los autores clásicos eran el pueblo más numeroso de Inglaterra, siendo originarios de la Península Ibérica. Cuenta la mitología celta cómo la etnia cántabra de los oisin y los milesianos, colonizaron el archipiélago británico. Diversos estudios genéticos han corroborado un nexo de sangre entre Iberia y las Islas Británicas. 

Los íberos, era como llamaban los antiguos escritores griegos a las gentes del levante y sur de la Península ibérica para distinguirlos de los pueblos del interior, cuya cultura y costumbres eran diferentes.

De estos pueblos escribieron: Hecateo de Mileto, Heródoto, Estrabón o Rufo Festo Avieno, citándolos con estos nombres, al menos desde el siglo VI a.C.:
elisices, sordones, ceretanos, airenosinos, andosinos, bergistanos,ausetanos,indigetes,castelanos,lacetanos, layetanos,cossetanos,ilergetas,iacetanos,suessetanos, sedetanos,ilercavones,edetanos,contestanos,oretanos,
bastetanos y turdetanos.

El ibérico era una lengua paleohispánica pre-romana, hablada por los íberos en toda la costa mediterránea peninsular. Su extensión iría desde el río Hérault en Francia al norte, hasta el sur de Porcuna en Jaén (España).
De los pueblos prerromanos, se cree que eran de lengua íbera los siguientes: ausetanos (Vic, Gerona), ilergetes (Lérida y Huesca hasta los Pirineos), indigetes (costa de Girona), layetanos (Barcelona), cossetanos (Tarragona), ilercavones/ilergavones (Castellón y Tarragona), edetanos (Valencia, Castellón y Teruel), contestanos (Valencia, Elche, Cartagena y Albacete), bastetanos (Granada, Almería, Murcia y Albacete) y oretanos (Jaén, Ciudad Real y Albacete). Los túrdulos y turdetanos se consideran habitualmentes como hablantes del tartesio.

Algunos investigadores consideran el íbero como una lingua franca que se había extendido gracias al comercio, espoleado por el contacto con los griegos focenses, mientras que otros investigadores consideran al íbero como la lengua materna de un grupo y lingüísticamente homogéneo.
La escritura ibérica constituye uno de los principales testimonios del desarrollo cultural con personalidad propia de los íberos. Se conocen tres tipos de escrituras paleohispánicas: la escritura del suroeste, la meridional y la ibérica levantina. Además se escribió lengua ibérica con alfabeto jónico prácticamente sólo en territorio contestano, como lo testimonian algunos plomos encontrados en la Serreta de Alcoy, grafitos sobre cerámica procedentes de la Isleta de Campello (ambos en Alicante) y el plomo de El Cigarralejo (Mula, Murcia).

La lengua íbera está documentada por escrito, fundamentalmente, en signario ibero nororiental (o levantino) y ocasionalmente en signario ibero suroriental (o meridional) y en alfabeto greco-ibérico. Las inscripciones más antiguas de esta lengua se datan a finales del siglo V a.C. y las más recientes a finales del siglo I a.C. Los textos en lengua íbera se saben leer razonablemente bien, pero en su mayor parte son incomprensibles, puesto que es una lengua sin parientes suficientemente cercanos que sean útiles para la traducción de textos.

Iberia Caucásica.
Iberia o Iveria era el nombre usado por los antiguos griegos y romanos para designar al antiguo reino de Kartli (siglo IV a.C. a siglo V d.C.), que ocupaba el este y el sudeste de la actual República de Georgia. El área estaba habitada por varias tribus emparentadas entre sí, llamadas generalmente íberos. Se usan los términos Iberia caucásica o Iberia del Este para distinguirla de la Península ibérica.
Los moscos (Tubal y Mesec hijos de Jafet) mencionados por varios historiadores clásicos, y los sasper sus posibles descendientes nombrados por Heródoto, podrían haber tenido un papel relevante en la consolidación de las tribus de la región. Los moscos se habrían trasladado al noreste en una migración. La principal tribu eran los mtskheta, que darían nombre a la capital.
Los autores medievales georgianos llamaban a su primer asentamiento Arrian-Kartli, bajo el gobierno persa de la dinastía aqueménida. Tras ello, fueron gobernados por un príncipe local conocido como Mamasakhlisi.
La fuente medieval de Moktsevai Kartlisai (Conversión de Kartli) habla además de Azo y su gente, que se asentaron en la futura capital de Mtskheta. Otra crónica del país, Kartlis Tskhovreba (Historia de Kartli), dice que Azo sería un oficial de Alejandro Magno que asesinó a una dinastía local y conquistó el territorio, siendo expulsado por Pharnawaz I de Iberia.

Fuentes:Génesis y Antiguo Testamento de La Biblia.