17/5/18

Los Nagas (I)


Aratta se menciona a menudo en la literatura sumeria como tierra lejana controlada por la diosa Inanna desde Uruk en Sumeria. Según el poema Enmerkar y el Señor de Aratta, situado más allá de Anshan (ahora Irán), el viaje a Aratta requirió atravesar las siete montañas y el río Kur.

Aratta puede ser la Harappa de la civilización perdida en el valle del Indo. Harappa, junto con Mohenjo-daro, era una de las ciudades de los antiguos Dravidianos, los legendarios seres serpiente que precedieron la ocupación aria de la India.
En la década de 1.920 los arqueólogos hicieron algunos descubrimientos asombrosos en el valle del río Indo. Las ruinas de dos grandes ciudades antiguas fueron excavadas, una llamada Mohenjo-Daro estaba junto al río; la otra Harappa estaba en Ravi, en el valle del Indo, en el Panjab o la tierra de los cinco ríos. Los historiadores creen que estas ciudades fueron el centro de la cultura Dravidiana y fueron habitadas por los Nagas, la raza de los hombres serpiente.
Los restos encontrados en estas ciudades del valle del Indo se relacionan con Mesopotamia. Los sellos hallados son muy similares al estilo de los sellos cilíndricos de Sumer. Hay uno que muestra a un hombre salvaje luchando con dos bestias, similar al de Gilgamesh de pie en medio de dos leones. Estas dos ciudades eran probablemente colonias sumerias que fueron establecidas después del diluvio, cuando el mundo fue habitable otra vez.

Los Nagas son divinidades de la mitología Hindú. Son espíritus acuáticos, aunque también aparecen en tierra. Son divinidades con cuerpo de serpiente, y torso o cabeza humanos. Se les suele representar en parejas, con las colas entrelazadas. Las serpientes y las cobras en general, tienen un papel muy importante en la mitología India. En algunos mitos, se dice que el mundo se apoya sobre las cabezas de serpientes, y que cuando estas se mueven ocurren los terremotos.
En la mitología India, uno de los reyes serpiente aparece en el Mahabharata, una epopeya escrita en sánscrito. En esta epopeya, el Rey de los Nagas, ayuda a Nala, un Rey Indio, en sus aventuras.

El Libro de Dzyan, probablemente el más antiguo de los escritos sánscritos conocidos, habla de una raza serpiente que descendió de los cielos y enseñó a la humanidad. La teósofa Helena Petrovna Blavatsky pasó tres años en el Tíbet, Bhután, y Sikkim, acumulando millares de escritos sánscritos que fueron compilados en el Libro de Dzyan. Estas fuentes se refieren a los antiguos habitantes llamados Nagas o Sarpa, que eran seres semi-divinos con rostro humano y cola de dragón.
Blavatsky creyó que estos Sarpa son indudablemente los Seraphim del Antiguo Testamento. Los Seraphim, que tendrían las mismas raíces etimológicas que los Sarpa de la antigua India.

La mitología y la literatura hindú están también repletas de relaciones sexuales de dioses con la humanidad y de la procreación de numerosos seres extraños llamados Dravidianos y Dasyus. Según se informa, esta raza vivió en grandes ciudades amuralladas. Eran un pueblo bárbaro, caníbal, de piel oscura y nariz chata. Los Arios, que vinieron más tarde, se establecieron sobre los restos de las ciudades de esta gente serpiente.

Los Nagas también son descritos en el Ramayana: “Cerca de Bhogavata está ubicado el lugar donde moraba la raza serpiente, una ciudad amplia, amurallada y con barras, donde legiones de vigías mantenían la guardia. El más feroz de los jóvenes serpiente posee dientes envenenados y se sienta en su trono en su salón imperial. Es Vasuki quien los gobierna a todos.”

Los Dravidianos antediluvianos fueron exterminados por el diluvio. Luego, cuando la tierra estaba repoblándose, Harappa y Mohenjo-Daro se convirtieron en el nuevo centro de la nueva cultura Dravidiana. Hay claras evidencias de que los Dravidianos, Dasyus, y los Nagas eran diversos nombres para referenciar a los mismos seres. Se puede encontrar información en poemas y epopeyas de la India, como el Mahabharata y el Ramayana. Ambos se refieren a los primeros contactos arios con estos seres serpiente, que en algunos casos eran amistosos y en otros hostiles. Debido a la interrelación entre los arios y los dravinianos se generó un tipo de relación de amor y odio entre ambos.

En otra Leyenda India, aparece Batara Guru, después conocido como Shiva, quien creo una isla en el océano sobre el lomo de la gran serpiente marina Naga Padora. Las luchas y peleas que siguieron, y los movimientos de la gran serpiente formaron las montañas y los valles. Los Nagas forman la comitiva de la serpiente mítica Sesha y viven en palacios subacuáticos. Sesha, que posee mil cabezas, forma el sofá de Vishnú, en el que este Dios reposa durante los intervalos de la creación.
También tienen relación con la serpiente Muchalinda, que protegió a Buda de una tempestad, que duró una semana, mientras estaba meditando.

En el sudeste asiático, también dicen que las princesas serpiente locales contraían matrimonio con guerreros o sacerdotes a fin de formar sus respectivas dinastías.
Los Nagas se interrelacionaron con los Arios, produciendo reyes y héroes. Por ejemplo, en el Rig Veda hay nombres como Divodasa que indican que había cierta clase de cruce entre Dasyus y los Arios después del 1.500 a.C.
Muchos de los antiguos dioses Hindúes se aparearon con los humanos y como en Sumer, produjeron un híbrido mamífero-reptil, que fueron los reyes semi-divinos que resonaron a lo largo de la historia Sumeria e India.
La literatura hindú afirma que la gente divina había descendido y realizado experimentos biológicos con los monos. De hecho Hanuman, el dios mono, que junto con Rama es el héroe del poema del Ramayana, fue concebido cuando el dios Shiva dio un pastel sagrado a Anjan, el mono. Esto es una obvia referencia a un experimento genético producido por Hanuman, el super mono, muy parecido al Enkidu del poema de Gilgamesh. Según las investigaciones lingüísticas y mitológicas, se considera que el dios hindú Shiva sería el equivalente del dios sumerio Enki, creador del Homo Sapiens.

Continuará...

12/5/18

Poseidón (El Draco)


No sabemos el origen del nombre Poseidón, aunque ya aparece así en las tablillas de Lineal B, el sistema de escritura micénico. Una teoría explica que proviene de dos palabras: “posis”, que es Señor y “da”, que es Tierra, por lo que Poseidón querría decir “señor de la tierra”.

La leyenda nos dice que cuando los dioses repartieron las tierras, a Poseidón, dios del mar, le correspondió la Atlántida. El imperio de los atlantes tenía de todo: minerales, oro, bosques, animales de todas clases y alimentos. Allí vivían Evenor y Leucipe, con su hija Cleito, todos mortales.
Poseidón se enamoró de Cleito y tuvieron cinco pares de gemelos. El dios dividió la isla en diez partes, creando zonas alternas de mar y tierra. Le dio a su primogénito Atlas la mayor parte y autoridad sobre sus hermanos, así el océano se llamó Atlántico. Cada uno de los hermanos, que eran reyes, tenía el control absoluto en su territorio. Pero entre hermanos no debían acudir a las armas uno contra el otro, debían prestarse ayuda mutua y debían deliberar juntos sobre asuntos importantes. Formaban una gran dinastía.
Durante muchas generaciones, mientras les duró la naturaleza divina, obedecieron las leyes. Pero con el paso del tiempo la naturaleza mortal se impuso. Habían formado una maravillosa potencia, cuya fuerza destruiría a Egipto, Grecia y el resto de los pueblos del Mediterráneo.
Zeus, entonces, convocó a un consejo de dioses para deliberar sobre el futuro. Finalmente, castigó la soberbia atlante enviando terremotos que acabaron con la isla.
La misteriosa y violenta catástrofe hizo que la isla, su gente y toda memoria fuera borrada de la faz de la tierra.

En medio de la isla había una montaña, el resto era llanura fértil. Poseidón, para proteger a Cleito, creó tres anillos de agua alrededor de la montaña donde vivía su amada. Edificaron sobre la montaña una acrópolis con bellísimos edificios, un canal amplio para comunicar la costa con el anillo de agua que rodeaba la metrópolis, y otro canal más pequeño para conectar el anillo externo con la ciudadela.
Platón decía que las islas Azores y las Canarias eran los restos de la Atlántida. También decía que ese continente había desaparecido por una guerra entre los atlantes y los griegos y que era tan grande como Libia y Asia juntas. Homero hablaba de un país en el océano llamado El Eliseo. En la Odisea, la llamó la Isla Afortunada.

Poseidón es considerado un Dragón por los gnósticos Peráticos, lo mismo que el Dragón Chozzar, llamado Neptuno. Es la “Serpiente buena y perfecta”, el Mesías de los Naasenos, cuyo símbolo en el Cielo es Draco.
En mitología griega se conoce la constelación del Dragón según la undécima tarea encargada a Hércules, que debía conseguir las manzanas del árbol de Gaia en el jardín de las Hespérides, donde Hera había puesto a Ladon, el dragón de cien cabezas, como protector. Hera sintió mucho la pérdida de su bravo guardián, y lo puso en el firmamento alrededor del polo norte. La constelación presenta una de las piernas de Hércules sobre la cabeza del Dragón.
En otra versión se trataba de una serpiente que durante la gigantomaquia lanzaron los gigantes sobre Atenea, que la arrojó al cielo, donde quedó fijada. Según otra versión, se trataba de la forma de serpiente que tomó Zeus para escapar de su padre, Cronos.

En griego, serpiente es Ophis, por eso los Naasenos griegos se llamaron Ophitas. Tambíen lo eran los Peratas y los Setianos.
Los Ophitas es una denominación genérica para varias sectas cristianas gnósticas que se desarrollaron alrededor del año 100 d.C. en Siria y Egipto. Común a estas sectas era la gran importancia que daban a la serpiente del Génesis, la del relato bíblico del pecado original de Adán y Eva, por su conexión con el árbol del conocimiento del bien y del mal, y la de éste con la gnosis (el conocimiento).

Continuará...

9/5/18

Serapis (Dios de Egipto)


Serapis (nombre egipcio User-Hep) era una deidad sincrética a la que Ptolomeo I Sóter declaró patrón de Alejandría y dios oficial de Egipto y Grecia con el propósito de vincular culturalmente a los dos pueblos. El Serapeum de Alejandría o Serapeo fue un monumental santuario para el culto a Serapis, fundado en el año 300 a.C. por Ptolomeo.

Según un texto de Tácito, Serapis fue el dios de la cercana población de Racotis antes de que formara parte de la gran capital de Alejandría. La estatua de Serapis que se hallaba en el Serapeo de Alejandría, era de tipo griego. Allí aparecía con los atributos icónicos de Hades, coronado con el modius (una cesta o medidor de grano) emblema del inframundo, portando un cetro; a sus pies el can Cerbero y una Serpiente.

Serapis integra las divinidades Osiris y Apis egipcias, cuyo culto se asociaba con los dioses griegos Zeus y Hades. Ptolomeo lo hizo señor tutelar de Alejandría en una magistral operación política, consiguiendo que tanto los egipcios más tradicionalistas como la población griega más o menos nueva aceptaran a este dios representado como un hombre con barba, sedente y con una especie de cesto en la cabeza.

Según Plutarco, Ptolomeo robó la imagen en Sinope (actual Turquía, ciudad situada a orillas del mar Negro, frente a las costas de Crimea) cuando este dios desconocido le ordenó, en sueños, que lo llevase a Alejandría; aunque probablemente el origen sobrenatural del nuevo culto fue propagado desde los templos oficiales establecidos en la ciudad. Cuando la imagen llegó a Alejandría, dos sacerdotes, expertos en asuntos religiosos, determinaron que se trataba de Serapis. Los consejeros fueron escogidos por Ptolomeo; uno de ellos era Timoteo, uno de los eumólpidas, una antigua familia de entre cuyos miembros se había escogido a los hierofantes de los misterios eleusinos desde tiempos inmemoriales. Ningún griego podía haber ofrecido una prueba de autenticidad más resonante. El otro era el erudito sacerdote egipcio Manetón.
Puede que el relato de Plutarco no se ajuste a los hechos; algunos estudiosos sostienen que la adscripción de la estatua a Sinope es en realidad una deformación del nombre Sinopeion o "lugar de Apis", un nombre dado a la colina donde se emplazaba el Serapeo de Saqqara, junto a Menfis. No se duda, sin embargo, de que haya sido Ptolomeo Sóter quien fijó la iconografía para el dios de la nueva capital de Egipto, a quien se asoció con Isis y Harpócrates configurando una tríada.
El Serapeum de Saqqara o Serapeum de Menfis, es la necrópolis subterránea, situada al norte de Saqqara, donde se enterraron los sagrados toros Apis. El nombre Serapeum fue dado por Estrabón, al asociar Apis a Serapis.
La veneración del toro Apis está atestiguada, según la Piedra de Palermo, desde la Dinastía I. Fue adorado en Menfis, mientras vivía, como la encarnación del Ka de Ptah, dios creador, pero al morir se le asimilaba a Osiris, el dios de la resurrección. Se le llamó «El heraldo de Ptah». Los enterramientos rituales del toro Apis tuvieron su apogeo tardíamente, al morir un toro Apis se iniciaba un largo y complejo ritual, el cual permitiría al toro renacer. Estos toros sagrados fueron enterrados en sarcófagos, elaborados con bloques pétreos monolíticos.

Se entiende que el nombre Serapis deriva del nombre egipcio Userhapi, contracción de Osiris-Apis, la asimilación se percibe claramente en una inscripción bilingüe de la época de Ptolomeo IV Philopator (221-204 a.C.) y más adelante. Sin embargo, se ha afirmado que la existencia paralela de los nombres de Sarapis y Osorapis (Userhapi) apunta a un origen independiente para el primero; pero los dobletes como Petisis-Petsis, son comunes en los nombres egipcios helenizados.
La forma más correcta suele ser la posterior, hallada en documentos redactados por griegos relacionados estrechamente con los egipcios, mientras que la menos exacta es la forma tradicional, empleada por los griegos puros en textos literarios, corrompida por su escaso conocimiento de la cultura egipcia. Así, Sarapis sería la forma literaria y oficial del nombre; podría ser la tradicional, fechada quizás en el reinado de Amasis o a partir del período Persa. Sabemos que en tiempos de Heródoto y aún antes, el descubrimiento de un nuevo buey Apis era ocasión de regocijo universal, mientras que su muerte la de luto universal. El antiguo Serapeo (Puserhapi) y el nombre de Userhapi serían casi tan familiares a los primeros viajeros griegos en Egipto como lo eran los de Apieum y Apis.

El dios patrono de Alejandría obtuvo rápidamente un lugar destacado en el mundo griego. Las representaciones humanas de Isis y Horus fueron fácilmente adaptadas a la imaginería griega, mientras que Anubis fue aceptado gracias a la imagen clásica griega del can Cerbero. El culto de Serapis, junto con Isis, Horus y Anubis, se propagó a lo largo del mundo helenístico, alcanzando también a Roma. El ejército romano de Alejandro Severo (quien aparece en algunas monedas frente a una imagen de Serapis) llevó el culto de esta deidad hasta los últimos confines del Imperio. El culto de Serapis se convirtió así en uno de los principales de Occidente, conservando popularidad hasta los tiempos de Juliano el apóstata. La destrucción del Serapeo de Alejandría y de su famosa imagen en el año 391-392 d.C., tras el decreto de Teodosio, marcó el declive final del paganismo en todo el Imperio.

Serapis fue adorado, principalmente, como dios de la curación. Sus templos estaban vinculados a concurridos oráculos que interpretaban los sueños.

Continuará...


7/5/18

Serapis Bey


La teósofa Helena Petrovna Blavatsky, afirma que los Seraphim judíos, derivan de Serapi o sarpa, que significa “serpiente”. Serapis Bey es una encarnación de un serafín que vino a la Tierra en calidad de Espíritu Guardián. También es conocido como “Serapis Soleil”, Serapis del Sol.

Hace 12.000 años, Serapis Bey fue el sacerdote en el Templo de la Ascensión en la Atlántida antes de su hundimiento, a quien se le delegó la tarea de llevar una parte de la Llama de la Ascensión a un lugar seguro. Según las instrucciones que se le habían dado, junto con cuarenta miembros de la Hermandad, navegaron hasta Egipto. Justo después de haber desembarcado en Luxor, en las riberas del Nilo, el estruendo y temblor de la tierra les dio aviso del hundimiento de Atlántida.

Durante la era Helenística, Serapis se convirtió en uno de los dioses más importantes en los panteones greco-romanos. Hay numerosos registros históricos del contacto de Serapis con hombres a lo largo de Egipto y Asia Menor, y casi 1.080 estatuas, templos, y monumentos dedicados a él. La destrucción del Serapeo de Alejandría y de su imagen en el año 391-392 d.C., tras el decreto de Teodosio, marcó el declive final del paganismo en todo el Imperio.
El Obispo cristiano de Alejandría provocó turbas para destruir el Templo de misterios del dios Serapis, gran símbolo del paganismo en Alejandría.

El Templo de Luxor es la contraparte física del retiro etérico del Templo de la Ascensión. Entre las primeras cartas de los adeptos y maestros a los fundadores de la Sociedad Teosófica se encontraban las de Serapis Bey y la Hermandad de Luxor.
Las “Actas sobre la Ascensión” es un libro que contiene enseñanzas de las clases de Serapis en el Templo, expone los requerimientos para la ascensión y provee una detallada explicación e instrucción del proceso.
Serapis dice:
Tú asciendes diariamente. Nuestros pensamientos, sentimientos y actos diarios son pesados en el balance. No ascendemos en un instante, sino mientras que gradualmente pasamos las pruebas y ganamos nuestras victorias individuales. El registro entero de todas nuestras vidas anteriores y momentums de bien y de mal deben ser contados; y entonces, cuando hayamos traído el 51% de toda la energía que nos ha sido asignada para ser balanceada con la pureza y la armonía del Gran Ser Divino, se nos ofrecerá el regalo de la Ascensión. El 49% restante deberá ser balanceado, transmutado o purificado, desde las octavas ascendidas a través del servicio a la tierra y sus evoluciones”.

Serapis Bey llamado “El Egipcio”, hizo la Ascensión alrededor del 400 a.C., y después se convirtió en Chohan (jefe) del Cuarto Rayo, del cual viene la Llama de la Ascensión. Es el Maestro a cargo de la Hermandad de Luxor, en Egipto y trabaja con los Serafines.

El Cuarto Rayo representa la Llama Blanca de Pureza, la Llama de la Resurrección, el Concepto Inmaculado y también la Llama de la Ascensión. El Chohan del Cuarto Rayo, a través de quien se enfoca la Pureza de este Rayo, es el amado Maestro Ascendido Serapis Bey, cuyo servicio especial ha sido proteger la verdadera llama de la Ascensión en Luxor, Egipto, desde el tiempo en que él y otros la llevaron a su actual localización desde el Continente Atlante.
La Cuarta Esfera es donde habitan los Santos Seres Crísticos de la humanidad, hasta que llega el momento en que son capaces de asumir el control de la personalidad externa en la venida del Cristo en el mundo exterior de la humanidad. En presencia de Serapis, se experimenta una concepción diferente de lo que llamamos el Cristo, la persona Real de todos nosotros.

El Cuarto Rayo se convierte en el “puente” entre los ámbitos internos de Perfección y la manifestación externa del Plan Divino en el mundo de la forma. El Elohim de la Pureza se expresa particularmente a través de este Rayo, y sostiene el concepto Inmaculado para la Tierra y cada miembro del género humano. Generalmente quienes pertenecen a este Rayo son muy artísticos y tienen talento dirigido hacia las actividades de música, baile, drama, pintura, escultura y arquitectura.
Las melodías que lo identifican son: Der Liebestraum (Sueño de Amor) y Solitude (Liszt), así como Celeste Aida (Verdi). La nota tonal del Templo de la Ascensión es “Liebestraum” de Franz Liszt.

Continuará...

Fuente: Los Señores de los Siete Rayos. Sus vidas, sus obras y sus enseñanzas. Elizabeth Clare Prophet.

30/4/18

La Serpiente en la Masonería


El grado 25º era el último del rito de Perfección de la masonería escocesa antigua. Rememora los episodios bíblicos de Moisés y la Serpiente de Bronce:
...Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.
Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía” (Números 21:4-9).

Según O. Kern, en Orphicorum Fragmenta, fueron los Misterios de Dionisios los que Orfeo llevó a Grecia.
Y Theodoret afirma: “...Los Teletes Dionisíacos y Panathenos y también los de Theomophoris y los Eleusinos, los llevó a Atenas Orfeo después de un viaje a Egipto, cambió los Misterios de Isis y Osiris en los de Dionisios; he aquí lo que enseñan Plutarco y Diodoro de Sicilia; el orador Demóstenes hace mención de ello y dice que Orfeo les mostró los más santos Teletes”.
La ceremonia entre los griegos era llamada Telete, que significa “perfección”; ceremonia por la cual se convierte en perfecto. Los Misterios fueron practicados en Atenas hasta el siglo VIII; en otras partes de Grecia y Roma, por varios siglos después de nuestra Era, y en Gales y Escocia hasta el siglo XII.

La más importante Escuela de Misterios fue la de Isis y Osiris en Egipto; igualmente importantes fueron los Misterios de Mitra en Persia (supuestamente llevados de Egipto por Zaratustra), los Misterios Cabíricos en Tracia, los Misterios de Adonis en Siria, los Misterios Dionisíacos y los Misterios de Eleusis en Grecia. Existieron también los Misterios Escandinavos entre las naciones Góticas y los Misterios Druídicos entre los Celtas, los Misterios Aztecas en México, etc.

El Hierofante, o “explicador de las cosas sagradas”, era un Sacerdote Jefe que presidía las ceremonias y explicaba la naturaleza de los Misterios a los Iniciados. Los Misterios de Eleusis, que duraron hasta la caída del Imperio Romano, así como como los Misterios Dionisíacos, tuvieron una poderosa influencia sobre las Asociaciones Iniciáticas de la Edad Media.
Entre todos estos Misterios se encuentra una singular unidad de propósito y una pureza de doctrina que evidencian su común origen. Sus Ceremonias de Iniciación, invariablemente celebran la muerte y resurrección de un ser o héroe muy especial.

Dice John A. Weisse, “...los Arquitectos Dionisíacos se establecieron alrededor del año 1.000 a.C. Tenían medios de intercomunicación por todo el mundo conocido de entonces, y de ellos se derivaron muchas de las Guildas de los Constructores viajeros de la Edad Media”
Los miembros de la Fraternidad de Arquitectos Dionisíacos estaban unidos por los secretos vínculos de los Misterios Dionisíacos en los cuales habían sido iniciados. La existencia de esta Orden de Tiro, para la época de la construcción del Templo de Salomón, permite suponer, ya que no puede ofrecerse evidencia documental, que los Arquitectos Dionisíacos fueron enviados por Hiram rey de Tiro, para ayudar a Salomón en la construcción de la casa de Jehová. De corresponder esto con la realidad histórica, significaría que ese contacto podría haber sido el eslabón que unió los Misterios Dionisíacos con los Misterios Judíos.

Vemos en el grado 25º, que Moisés es el iniciador, el sacerdote, el hierofante a través de Dios. En el Libro de los Muertos, se ordena que el capítulo CLXIII se lea “en presencia de una serpiente sobre dos piernas”, lo cual significa un alto Iniciado, un Hierofante, pues el disco y los cuernos de morueco son los mismos que se encuentran en la cabeza de Moisés (de ahí también la Serpiente de Bronce) que adornan su cabeza de “serpiente”, los jeroglíficos del título de ese capítulo, así lo denotan. Sobre la “serpiente” están representados los dos ojos místicos de Amon, el oculto Dios del Misterio.

Continuará...

28/4/18

La Serpiente de Bronce


El libro de Números, dice que después de derrotar al rey Cananita Arad, los israelitas salieron del Monte Hor a través del mar Rojo, hacia la tierra de Edom...“Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom; y se desanimó el pueblo por el camino.” (Num. 21,4).
El camino se hacía largo, con las durezas de la travesía, los Israelitas empezaron a quejarse contra Moisés y Dios, que los había sacado de Egipto hasta el desierto, sin pan ni agua. Entonces dios envió las serpientes Serafines, a morder a los israelitas rebeldes y ciertamente muchos fallecieron de las mordidas. Los sufrientes israelitas, volvieron a Moisés y reconocieron su pecado, le pidieron que orara a Dios para alejar a las serpientes; y así lo hizo Moisés...“Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.” (Núm. 21,8). Y Moisés lo hizo... “Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.” (Núm. 21,9).
La serpiente de bronce fue conservada por los israelitas, y luego colocada en un templo. A lo largo del tiempo, algunos creían que podía curar varias enfermedades, y empezaron a adorarla, quemando incienso y efectuándole sacrificios. Fue Hezekiah rey de Judá quien finalmente destruyo la serpiente, y llamo a Nehustan, como parte de sus reformas y encaminar a su gente a creer en Dios... “El quitó los lugares altos, y quebró las imágenes, y cortó los símbolos de Asera, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban incienso los hijos de Israel; y la llamó Nehustan.” (Reyes 2, 18,4).

El nombre Nehustan podría provenir de las palabras hebreas “serpiente” y “cobre”, Nehustan representa “el cobre de dios” o “un ídolo serpiente hecho en cobre”, el hecho que Hezekiah hubiera otorgado a los objetos rituales un nombre nuevo, indica deliberado desprecio, refiriéndose a ello como una mera chatarra de cobre y nada más (K.R.Joines, Serpent Symbolism in the Old Testament, pp. 61-84.) Para investigar por qué el rey Hezekiah destruyo el ídolo de la serpiente de cobre y examinar que simbolizaba para los israelitas, Joines examina en detalle la importancia de la serpiente en todo el antiguo Cercano Este, de acuerdo a la evidencia arqueológica y textual. Presenta como ejemplo serpientes de cobre, que fueron descubiertas en áreas Cananeas como Megido, Gezer, Hazor, Shechem, etc. Así como otros ejemplos de serpientes de cobre del área de Siria, y las culturas Hitita y Babilonia.

El simbolismo ritual de la serpiente tuvo una base más amplia y antigua, antes que los israelitas llegaran a Canaán, este símbolo había sido adoptado por todo el Levante. El culto a la serpiente en el templo israelita no era el único en ese tiempo, parecía estar directamente influenciado por las prácticas de adoración de grandes civilizaciones del antiguo Cercano Este. Después de revisar muchas muestras simbólicas de serpientes en el área, en un contexto de culto, mitológico y artístico, Joines llega a la conclusión que la importancia de la serpiente que fue colocada en el templo, fue idéntica a la importancia atribuida a las serpientes por otros pueblos de la región, la serpiente fue un símbolo pagano; el cual fue adoptado por los Israelitas de los Cananitas y fue colocada en el templo para describir el poder de la fertilidad y la fuerza del Dios Israelita. Las mismas palabras encontramos en la biblia:...“Dejaron a Jehová el Dios de sus padres, que los había sacado de la tierra de Egipto, y se fueron tras otros dioses, los dioses de los pueblos que estaban en sus alrededores, a los cuales adoraron; y provocaron la ira a Jehová.” (Jueces 2,12)

En excavaciones realizadas en el área de Tel Mevorach en Israel, investigadores descubrieron un objeto ritual de bronce en forma de serpiente del período tardío de la Edad de Bronce. La cabeza de la serpiente no está enteramente preservada, pero se puede observar las señas de los ojos; no había remanente de oro u otros metales, que podían haber cubierto la figura.
Objetos de Serpientes hechas de cobre o bronce, similares al encontrado en el área de Tel Mevorach, fueron encontrados en diferentes sitios rituales desde el periodo Cananita y probablemente indican un culto popular a la serpiente en dicho período.
Grabados en la pared de serpientes, así como varias herramientas decoradas por imágenes de serpientes han sido descubiertas en muchos lugares de adoración. En los templos de Hazor y Timnah, estas figuras pudieron ser usadas con propósitos rituales.

La serpiente era comúnmente asociada con la medicina a lo largo del antiguo Cercano Este. Un bastón/báculo con una serpiente enrollada a su alrededor, es uno de los atributos de Thot, el dios egipcio equivalente al griego Hermes, el padre de las enseñanzas herméticas, magia y medicina (el Caduceo de Mercurio) y el bastón de Esculapio, el dios de la medicina, que se representa hasta nuestros días como símbolo de la medicina.
Si aceptamos la hipótesis de que el bastón con serpientes a su alrededor fue heredado por griegos y romanos de los egipcios, no será difícil aceptar la idea que antes llegó a Israel, lo cual obviamente tiene una conexión más cercana que los egipcios hacia los griegos.

En los alrededores de Tebas hay algunas serpientes sagradas que son completamente inofensivas. Son pequeñas y tienen dos cuernos en lo alto de la cabeza. Estas serpientes, al morir, se entierran en el templo de Júpiter, el dios al que están consagradas”. Herodoto de Halicarnaso

Continuará...

21/4/18

El Faraón Serpiente

Estela de Dyet (Museo del Louvre)

Dyet o Uadye "serpiente", fue el cuarto faraón de la primera dinastía de Egipto (2.927-2.914 a.C.). Manetón le denomina Uenefes y le atribuye 23 años de reinado. Según la versión armenia de Eusebio reinó 42 años. Su reinado estaba incluido en la parte dañada y perdida de la Piedra de Palermo.
En tiempos de Dyet vivía Merytneit, según su tumba en Abidos. Posiblemente Merytneit era la esposa del faraón Dyer y la madre de Dyet y Den. Ella sería regente en el primer período del reinado de Den.

Por el testimonio de los antiguos, corroborado por los descubrimientos modernos, sabemos que en Egipto y Caldea hubo numerosas catacumbas o criptas, entre las cuales gozaban de mayor fama las de Tebas y Menfis. Las de Tebas se abrían en la margen occidental del Nilo, dilatándose hacia el desierto de Libia y se las llamaba catacumbas de la Sierpe. Allí tenían efecto los Misterios del kúklos ànágkes (ciclo ineludible o ciclo de necesidad), esto es, la inexorable sentencia de toda alma después de haber sido juzgada, al morir el cuerpo, en la región del Amenti.

Los hierofantes egipcios y babilonios se llamaban “hijos de la divina Sierpe” o “hijos del Dragón”, no porque, como apunta erróneamente Des Mousseaux, fuesen la progenie del incubo Satán o serpiente del Paraíso, sino porque la serpiente simboliza en los misterios la Sabiduría y la Inmortalidad.
Dice Movers que los sacerdotes asirios tomaban siempre el nombre de su dios. Los druidas celto-británicos se daban también el nombre de serpientes y exclamaban: “Soy una serpiente, soy un druida”.

El Karnak egipcio es gemelo del Karnak celta y este último significa la montaña de la serpiente. En tiempos antiguos abundaron en todo el mundo conocido los Templos de Dragón, símbolo del sol, idéntico al Elón o Elión fenicio que Abraham llamó El Elión (Génesis).
Además de “serpientes” se les dieron a los sacerdotes los nombres de “constructores” y “arquitectos” porque sus templos y monumentos eran de tan abrumadora magnificencia que, como dice Taliesin, sus desmoronados restos desafían el cálculo matemático de los arquitectos modernos.
Dice Bourbourg que los caudillos aztecas que llevaban los nombres de Votán o de Quetzocohuatl eran descendientes de Cam y Canaán y se titulaban “hivimes”, pues decían “Soy hivim y pertenezco a la excelsa raza del Dragón. Soy serpiente porque soy hivim”.

Respecto a la filiación de los hevitas, conforme transcurra el tiempo, habrá más pruebas de que algunos indígenas de la América Central descienden de los fenicios y de los israelitas que profesaron la heliolatría tan ardorosamente como los mejicanos.
La Biblia nos proporciona una prueba de ello en que tres de los hijos de Jacob (Judá, Leví y Dan), contrajeron matrimonio con mujeres cananeas, cuya religión aceptaron. Además, el patriarca Jacob en su lecho de muerte bendice a sus hijos y al llegar a Dan exclama: “sea Dan serpiente en el camino, que muerde las pezuñas del caballo para que caiga atrás su jinete.”

De Simeón y de Leví dice el patriarca: “Simeón y Leví hermanos, instrumentos guerreadores de iniquidad. No entre mi alma en el secreto de ellos”. Aunque el texto original dice “sod” en vez de secreto; y sod era en los misterios mayores, el nombre común de los dioses solares como Baal y Adonis, que tenían la serpiente por símbolo.
Los cabalistas explican la alegoría de las serpientes de fuego, diciendo que este nombre era común a todos los levitas y que Moisés fue el jefe de los sodales. Dice Freund que los sacerdotes colegiados se llamaban sodales. Y Cicerón, que los sodalidades eran colegios sacerdotales que se constituyeron en los Misterios de la Potente Madre.

Continuará...

19/4/18

Monte de la Serpiente (Ohio)


El gran montículo de la Serpiente se encuentra en el condado de Adams (Ohio), junto a un arroyo llamado Bush Creek, dentro de un territorio que habitaron sucesivamente los indios Adena (1.000-100 a.C.), los Hopwell (100 a.C.-500 d.C.) y los representantes de la llamada Cultura del Fuerte Antiguo (900-1.400 d.C); siendo los tres pueblos constructores de misteriosos monumentos con formas de animal.

La Gran Serpiente destaca por la singularidad de su trazado y por su tamaño. Se trata de la mayor efigie de un animal encontrada en Norteamérica y también de la mayor del mundo representando a la serpiente.
A pesar de existir imágenes similares tanto en el continente americano como en otras partes del planeta, ninguna se acerca remotamente a sus dimensiones. Desde la espiral casi perfecta que forma su cola, el cuerpo de la serpiente zigzaguea a lo largo de 405 metros hasta la cabeza, cuyas mandíbulas se encuentran abiertas, a punto de devorar una enigmática figura ovoide.
Dos apéndices, en otro tiempo más visibles, le sobresalen de los laterales de la cabeza, remitiéndonos a las Serpientes de Cuernos, habituales en los mitos y las representaciones iconográficas de los indios americanos. Según algunos testimonios, en el siglo XIX todavía se podía distinguir los restos de un sapo saliendo de la figura ovoide, se supone que huyendo de la devoradora serpiente, aunque su rastro ha sido ya completamente borrado por el paso del tiempo.

El montículo se ha interpretado como una representación del viejo enfrentamiento entre las dos fuerzas antagónicas que rigen universo, las positivas de la vida y las negativas de la muerte. La figura ovalada, que además apunta hacia el lugar por el cual se pone el sol en el solsticio de verano, sería el astro rey, el dador de luz, calor y vida.
Por su parte, la serpiente, cuyo cuerpo forma unos meandros que señalan hacia los lugares más al norte, al sur y al centro por los que surge y se pone la luna, representaría a la noche, al frío y a la muerte.
Así como la serpiente devora al huevo, la oscuridad sucede a luz del día, el frio del invierno pone fin al calor del verano y la muerte acaba con la vida. Es posible que en este lugar se celebrasen durante ciertas fechas del año ceremonias encaminadas a asegurar la necesaria renovación cósmica y a mantener el equilibrio entre estas dos fuerzas que dan forma al mundo.

Los materiales empleados en la construcción del montículo son piedras, arcilla y tierra. Un primer contorno hecho de piedra fue cubierto por una capa de arcilla, a la cual se añadió una última capa de tierra entre cuatro y cinco pies de alta. En las excavaciones realizadas se han encontrado también restos de cerámica, ceniza, piedras quemadas y algunos huesos de animales.
Su autoría se suele atribuir a los indios Adena. Sin embargo, a pesar de que cerca de la serpiente se encontraron enterramientos de este pueblo, la complejidad geométrica del trazado correspondería mejor con los Hopwell.
Una prueba reciente de carbono hecha a un carboncillo recuperado del montículo situaba su construcción en torno al 1.070 d.C., sin que esto sea definitivo, ya que la muestra podría pertenecer a materiales aportados por Fredric Putnam, del museo Peabody, quien lo restauró en el siglo XIX.
Este monumento pasó inadvertido hasta 1.848 y actualmente el montículo es gestionado por la Sociedad Histórica de Ohio.

17/4/18

Los Reyes Serpiente de Holmul


Un equipo de arqueólogos ha desenterrado dos tumbas Mayas intactas en las antiguas ruinas de Holmul (Guatemala). Los descubrimientos de estas tumbas guardan relación con hallazgos anteriores, y arrojan luz sobre la famosa historia de una poderosa dinastía de reyes mayas cuyo símbolo era la cabeza de una serpiente.

Las tumbas han sido descubiertas a 482 km. al norte de Ciudad de Guatemala, en la antigua ciudad maya de Holmul. Ambas tumbas están datadas entre los años 600 y 750 d.C., período en el que esta civilización precolombina dominaba esas tierras, justo antes de su decadencia. Aún así, Guatemala representa una parte muy importante de la historia maya, en la que aún quedan muchos misterios por resolver, como por ejemplo por qué colapsó esta civilización.
Los investigadores creen que las excavaciones de las numerosas ruinas mayas conocidas podrían ser la clave para desvelar la historia oculta de los mayas.

En el interior de una de las tumbas fue hallada una enigmática pieza de una dinastía maya conocida como “Cabeza de Serpiente” por su emblema. La cabeza de la serpiente era el símbolo de la familia que reinó durante varias generaciones, a unas 100 millas (161 km.) al norte de las tumbas descubiertas en Holmul. Esta familia de reyes serpiente estaba en guerra con otro clan rival.

Una segunda tumba, que fue descubierta en una pirámide aparte, también contenía los restos óseos de un individuo de mediana edad. Esta tumba estaba decorada con piezas de jade y diversas vasijas. Lo más destacable en este caso fue el descubrimiento de un ‘trofeo de guerra’, un colgante de jade con una inscripción en la que se lee que perteneció a un rey lejano. Esta pieza de jade incluye el nombre de un rey de la dinastía “Cabeza de Serpiente”, lo que hace del hallazgo el primero en su especie. En la inscripción se lee “Yuknum Ti’ Chan, Sagrado Rey de Kaanul.” Sabemos que este rey formó parte de aquella misteriosa dinastía, y su presencia en una tumba tan lejana de su región de origen sugiere que su influencia se extendía más lejos de lo que pensábamos hasta ahora.
Las tumbas también contenían una caracola que había sido utilizada como tintero por un escriba y piezas de obsidiana, cerámica, conchas y jade. Los arqueólogos que están trabajando en Holmul creen que las investigaciones y excavaciones futuras podrían abrir la puerta a la resolución de muchos misterios relacionados con los “reyes serpiente” de la antigua civilización maya.