14/9/16

Gomer (hijo de Jafet)




Desde una perspectiva etnológica, parece que Gomer fue el más importante de los hijos de Jafet. A juzgar por historiadores antiguos como Herodoto, Estrabón y Plutarco, la familia de Gomer se estableció al principio al norte del Mar Negro, dando su nombre en una forma ligeramente modificada al distrito conocido como Cimeria, luego abreviado a Crimea (los árabes, por una transposición de letras, le han dado el nombre de Krim). Este grupo humano parece haberse multiplicado rápidamente hacia el oeste, pero una porción considerable de esta antigua familia fue expulsada por los escitas y se refugió en Asia Menor durante el siglo VII a.C. Su historia subsiguiente es conocida hasta cierto detalle gracias a los registros asirios, donde aparecen como los Kimirraa, nombre con el que ya eran conocidos en tiempos de Homero.
Junto con los Minni, los medos, el pueblo de Sefarad y otras poblaciones cuyos territorios habían ya sido conquistados, atacaron la frontera septentrional del Imperio Asirio. Pero en 677 a.C., su caudillo, Teupsa, fue derrotado por Esarhadón, y algunos fueron arrojados hacia el este, donde invadieron el viejo Reino de los Elippi y según algunos, edificaron Ecbatana. Otros volvieron a dirigirse hacia el oeste, entrando de nuevo en Asia Menor, donde saquearon Sinope y Antandros (que poseyeron durante unos cien años), y finalmente invadieron Lidia. El rey de Lidia, el famoso Giges (687–653), envió a pedir ayuda a Nínive, pero murió en batalla antes que llegase ninguna ayuda, y su capital, Sardis, fue tomada por el ejército invasor. El sucesor de Giges, Ardis, pudo exterminar o echar a la mayoría de ellos del país. Parece quedar una reminiscencia de su breve dominio sobre la región por el hecho de que los armenios designaban a Capadocia como Gamir, aunque no es seguro de si con este nombre designaban a la tierra o meramente a los habitantes.
Eusebio, refiriéndose a Gomer, dice, «de donde proceden los capadocios».
Algunos de la tribu de Gomer permanecieron en el país, o bien volvieron, y otros fueron al oeste hasta tan lejos como Francia y España y posteriormente hasta las Islas Británicas, como veremos.

Según Josefo, la rama que volvió a Asia Menor llegó a ser conocida como los gálatas. Se puede observar que aunque la forma «Galacia» parece estar muy alejada de «Gomer», es posible sin embargo derivarla de la forma más antigua del nombre. La consonante media de palabra, GoMeR puede ser fácilmente sustituida por una W o una U, de modo que G-M-R puede transformarse en G-W-R o G-U-R. Es posible que el antiguo lugar conocido como Tepe Gawra sea una reminiscencia de una de estas formas. Puede luego haber un cambio adicional con la sustitución de la L en lugar de la R terminal. Esta sustitución es muy común y puede observarse, por ejemplo, donde castrum en latín pasa a ser «castillo» en castellano. Así, tenemos la siguiente serie: La transformación de G-M-R a G-U-R que luego deviene G-U-L. Esta última forma se observa como la más familiar Gaul (Galia), donde, como se recordará, se establecieron algunos de los descendientes de Gomer. Y la relación entre los galos, los gálatas y los celtas está bien establecida históricamente. Desde luego, según Haydn, los galos eran designados Galati o Celtae por los romanos. Además, los historiadores romanos aseveran que este pueblo procedía originalmente de Asia Menor y que se esparció por toda Europa en España (Galicia), en Francia (Galia) y en Gran Bretaña (los celtas).
Tenemos a continuación que muchos gomeritas eran los agitados «bárbaros» contra los que tuvieron que defenderse los asirios, y que luego se ofrecieron como mercenarios que, tras recibir su paga, se instalaron como granjeros en la zona de Asia Menor conocida como Galacia.

En su consideración de Epístola de Pablo a los Gálatas, Farrar observa lo siguiente:
Se tiene que considerar como cosa cierta que los gálatas eran celtas, y no solo celtas, sino celtas címricos. Cada rasgo de su carácter, cada fenómeno establecido de su lenguaje, cada hecho contrastado de su historia, demuestra más allá de toda duda que los gálatas o galos eran celtas; y con toda probabilidad las designaciones de gálatas y celtas sean etimológicamente idénticas.

Kalisch los identifica con los Chomari, una nación en Bactriana cerca del río Oxus, mencionada por Tolomeo.
Que este grupo humano sea conocido no meramente como celtas, sino como celtas címricos, es una hermosa ilustración de cómo puede llegar a persistir un nombre antiguo, porque el término «címrico» (sin su terminación patronímica, C-M-R) no es otra cosa que la forma más antigua «Gomer» muy ligeramente modificada. Esta forma modificada sigue con nosotros en el distrito de Inglaterra conocido como Cumberland.
Una vez más tenemos una ligera variación del nombre original por la introducción de la consonante B, de modo que la tierra de Gomer, «Gomer-land», deviene Cumberland. Para quien no esté familiarizado con cambios etimológicos, la introducción de la B puede parecer extraña, pero no es en absoluto desusada, y se puede encontrar, por ejemplo, en el paso de la forma latina numerus a «nombre» en catalán (número), o «number» en inglés.
Parece que los descendientes de Gomer eran un grupo humano agitado, generalmente en movimiento y sumamente belicosos. Allí donde se establecían, tendían a constituir una especie de aristocracia militar, y cuando emprendían la marcha, difícilmente se les podía detener. En 390 a.C. fueron estos los nómadas que aparecieron en las cercanías de Roma y que saquearon la ciudad. Mientras, en Italia fueron designados como los umbros, nombre en el que de nuevo discernimos la forma original «Gomer», aunque aquí la gutural inicial fue posiblemente sustituida por una H aspirada, y luego abandonada del todo, mientras que la B se insertó exactamente de la misma forma que hemos observado en la palabra «Cumberland».
Pero el registro no está todavía completo, porque Irlanda fue conocida en la antigüedad como Hibernia, y el Mar de Irlanda como el Hibernicus. Hibernia ha cambiado la gutural inicial con una H, y la M se ha transformado en V, lo mismo que el término Hibernicus. Estos son cambios comúnmente observados dentro de la familia de lenguas indoeuropeas. Por ejemplo, la simple forma «Paul» aparece en castellano como Pablo.

También en la versión griega Septuaginta de Génesis 10:28 el Ebal hebreo aparece como Eual. Y Nicolaus aparece en el libro hebreo de oraciones (Aboda Zara) como Nicholabus.
Así, los hijos de Gomer y sus descendientes entraron profundamente en Europa, donde, a pesar de su separación tanto en el tiempo como en el espacio, el nombre de su antiguo antecesor quedó preservado entre ellos. Desde luego, es incluso posible de que el mismo nombre de Germania (Alemania) nos preserve el nombre de Gomer en una forma ligeramente cambiada, aunque la aseveración hecha por ciertos historiadores alemanes de que los teutones representen la línea gomérica pura (aseveración que según ellos explica la naturaleza guerrera del pueblo alemán) es muy improbable, y es contradicha por prácticamente todos los etnólogos modernos.
Solo para completar el registro, se puede observar adicionalmente que los galeses se designan a sí mismos como Cymri, y que en Dinamarca encontramos un puerto que originalmente se llamaba Cimbrishavn, y que para nosotros sería el Puerto de Cimbri. Jutlandia era también conocida como Chersonesus Cimbrica. Parece que apenas si se encuentra alguna parte de Europa que no fuese, en uno u otro tiempo, ocupada por los descendientes de Gomer, y algunas regiones de manera destacada Francia y las Islas Británicas fueron en el pasado habitadas por un pueblo homogéneo que hablaba una lengua parecida al moderno cúmbrico.

Continuará... Los descendientes de Gomer fueron Askenaz, Rifat y Togarma.

Extracto: El Origen de las Naciones
Arthur C. Custance, M.A., Ph. D.†

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