17/11/16

Cam (Hijo de Noé)

Los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet

Según el Libro del Génesis, Cam era el hijo más joven de Noé. Después del Diluvio, parece que la degeneración moral echó raíces comenzando en la descendencia de Cam. Estuvo envuelto en el incidente que resultó en la maldición de su hijo Canaán. Noé se había embriagado y desnudo en su tienda, Cam vio la “desnudez” de su padre, pero en lugar de mostrar el respeto apropiado, lo contó a sus dos hermanos. Sem y Jafet manifestaron el debido respeto, pues entraron de espaldas con un manto para cubrir a Noé a fin de no deshonrarlo viendo su desnudez. Cuando despertó, Noé no maldijo a Cam, sino a su hijo Canaán. Acto seguido, cuando bendijo a Sem, incluyó también una bendición para Jafet, pero no dijo nada de Cam; tan sólo mencionó que Canaán era maldito y profetizó que llegaría a ser esclavo de Sem y Jafet (Génesis 9: 20-27).
Cam cometió una transgresión contra las normas morales aceptadas. Puede ser que Canaán hubiera heredado epigenéticamente de su padre tendencias morales malsanas que se irían acentuando con el paso de generaciones, a juzgar por los testimonios históricos acerca de los depravados cananeos del tiempo de Moisés.

Cam y su descendencia se alejaron de la región ubicada al noreste de la Mesopotamia donde habitaban Sem y Jafet junto a su padre Noé.
Por las evidencias tratadas en otros artículos, parece que la familia de Cam había llegado a ser políticamente dominante, inició un movimiento para impedir una mayor dispersión proponiendo la edificación de un monumento como punto visible de reunión en la llanura, con lo que se atrajo un juicio que llevó a una dispersión forzada y rápida de la misma por toda la tierra.
Esta circunstancia explica que en cada parte del mundo donde Jafet ha migrado posteriormente ha ido siempre precedido por Cam, lo cual se aplica a cada continente. En tiempos prehistóricos esto siempre resulta cierto, con los restos fósiles más antiguos mostrando rasgos negroides o mongoloides, mientras que los que siguieron no son así. Es cosa cierta que en tiempos protohistóricos todos los avances culturales que lograron los pioneros camitas tendieron a ser absorbidos por los sucesores jafetitas.

La tierra de Cam abarcaba, en un comienzo, toda la región comprendida entre Nínive en la Mesopotamia, y el Lago Victoria, en África. Abarcaba lo que hoy es Siria, Irak, Jordania, Palestina, Israel, el Sinaí, toda la Península Arábiga y toda el África Ecuatorial y Tropical norte hasta la Isla de Creta inclusive.
Los camitos que se asentaron en los márgenes del Río Nilo fueron recogidos por la historia bajo el común denominador de pueblos camito-nilóticos. Estos poblaron las costas asiáticas del Mar Mediterráneo y se expandieron desde allí hacia el sur y suroeste abarcando los Valles del Río Jordán, toda la región del Sinaí y gran parte de África hasta el Lago Victoria, desde la más remota antigüedad.

Por el testimonio de los antiguos, corroborado en los descubrimientos actuales, sabemos que en Egipto y Caldea hubo numerosas catacumbas o criptas, entre las cuales gozaban de mayor fama las de Tebas y Menfis. Las de Tebas se abrían en el margen occidental del Nilo, dilatándose hacia el desierto de Libia y se las llamaba “Catacumbas de la Sierpe”. Allí tenían efecto los Misterios del kúklos ànágkes (ciclo ineludible o ciclo de necesidad), la inexorable sentencia de toda alma después de haber sido juzgada, al morir el cuerpo, en la región del Amenti. Además los hierofantes egipcios y babilonios se llamaban “hijos de la divina Sierpe” o “hijos del Dragón”.

Dice Movers que los sacerdotes asirios tomaban siempre el nombre de su dios. Los druidas celto-británicos se daban también el nombre de serpientes y exclamaban: “Soy una serpiente, soy un druida”.
El Karnak egipcio es gemelo del Karnak celta y este último significa la montaña de la serpiente.
En tiempos antiguos abundaron en todo el mundo conocido los templos de Dragón, símbolo del sol, idéntico al Elón o Elión fenicio que Abraham llamó El Elión (Génesis).
Además de “serpientes” se les dieron a los sacerdotes los nombres de “constructores” y “arquitectos” porque sus templos y monumentos eran de tan abrumadora magnificencia que sus desmoronados restos desafían el cálculo matemático de los arquitectos modernos.

Dice Bourbourg que los caudillos aztecas que llevaban los nombres de Votán o de Quetzalcoatl (la serpiente emplumada) eran descendientes de Canaán hijo de Cam y se titulaban “hivimes”, pues decían: “Soy hivim y pertenezco a la excelsa raza del Dragón. Soy serpiente porque soy hivim”.
Según los más eruditos comentadores de las Sagradas Escrituras, los chivimes, hivimes o hevitas descienden de los hijos de Canaán. Conforme transcurra el tiempo, habrá más pruebas de que algunos indígenas de América central descienden de los fenicios y de los israelitas que profesaron después la heliolatría tan ardorosamente como los mejicanos.

La Biblia nos proporciona una prueba de ello en que tres de los hijos de Jacob (Judá, Leví y Dan) contrajeron matrimonio con mujeres cananeas, cuya religión aceptaron. Además, el patriarca Jacob en su lecho de muerte bendice a sus hijos y al llegar a Dan exclama: “sea Dan serpiente en el camino... que muerde las pezuñas del caballo para que caiga atrás su jinete.”

Cam engendró cuatro hijos: Kus, Misraim, Phut y Canaán, quienes dieron origen a todos los pueblos camíticos del mundo antiguo, entre ellos El Antiguo Egipto llamado también Khem o Khemia, la Tierra de Cam. En jeroglífico se escribía Ta-Mera que significa: “Tierra de la Inundación”.
Continuará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario