30/9/2011

Indalo Codex


La sencilla postura de abrir las piernas y extender los brazos se ha convertido en un método de curación. Una postura que viene de la noche de los tiempos, representada por Leonardo Da Vinci y que se conoce en el sureste de España como “el Indalo”. El artista Xaverio, ha desvelado las claves de esta figura, mostrándonos que contiene una información preciosa para nuestra salud y bienestar.
Estando en Taos (USA), en septiembre de 2002, el pintor Xaverio, que entonces disfrutaba de una beca de  la Fundación Hellen Wurlizer, tuvo una serie de visiones y sueños que le llevaron a identificarse con el Indalo, representación primitiva de la figura humana que, a partir de los años 60, se convirtió en uno de los símbolos más conocidos de Almería. En palabras de Xaverio, “el Indalo me revelaba sus secretos en forma de pensamientos, preguntas y afirmaciones que recorrían mi mente como ideas fugaces, las cuales tenía que escribir cuanto antes para que no se perdiesen en el olvido... Me sentía extrañamente elegido como portavoz de una figurilla que me dictaba enseñanzas para vivir mejor”.
El resultado fue el libro “Código del Indalo” o Indalo Codex, a cuyo desciframiento ha dedicado Xaverio los años siguientes.
¿Cuál es el código Indalo? Una serie de ejercicios y de mensajes mentales o mantras mediante los cuales podemos lograr no sólo sanaciones físicas y psíquicas, sino cualquier objetivo que nos propongamos, siempre y cuándo sepamos formularlo, sea positivo y no vaya en detrimento de otras personas.
El método es muy fácil de practicar: adoptamos la postura del Indalo, con las piernas abiertas y los brazos extendidos, y recitamos nuestro deseo positivo tres veces mentalmente, tres en voz baja y tres en voz alta. Es bueno hacerlo todos los días, pero tampoco eso es estrictamente necesario. Basado en el principio cuántico de que mente y materia son manifestaciones de una realidad profunda, y que por tanto se influyen recíprocamente, el método parte de la certeza de que el pensamiento crea la realidad.
Tenemos, eso sí, que saber construir nuestra oración, ya que la realidad se rige por el principio de inercia. Si yo digo “quiero tener una excelente relación” y no especifico que se trata de una relación sentimental, puede que el destino me regale una relación de amistad o profesional. De la misma forma, si digo “no quiero sufrir”, estoy en cierto modo reforzando mi sufrimiento. Lo correcto sería afirmar “soy feliz”. Por ello es necesario leer el libro.
Xaverio nos enseña a elaborar correctamente nuestros deseos, anhelos u objetivos. No sólo eso, sino que nos ofrece cientos de oraciones ya elaboradas y dirigidas específicamente a los más diversos fines: salud física y mental, salud social, salud económica, salud espiritual, salud ambiental, facultades, talentos... El autor nos ofrece también variaciones sobre la postura del Indalo, de modo que ésta sirva igualmente para atraernos mayor energía, liberarnos de problemas y cortapisas, henchirnos de dicha, procurarnos la calma en momentos difíciles o traernos prosperidad.
Los testimonios de personas que han resuelto enfermedades o problemas con el método Indalo resultan abrumadores. Carmen Moral Santaella señala cómo, tras practicar en su banco con un mensaje de prosperidad, no sólo cubrieron objetivos, sino que superaron con creces los presupuestos del año y subieron varios puestos en el ranking. Magdalena Smith, cuya hija iba a ser operada por cáncer de útero, practicó en la postura del Indalo la curación a distancia. Al día siguiente, los médicos comprobaron atónitos que la hija estaba libre de cáncer. Gracia Baldomero señala cómo se libró igualmente de una depresión... ¡y hasta logró dejar de fumar! Hay decenas de testimonios así.
El método Indalo aúna, en sí, la tradición milenaria con los últimos descubrimientos en física, medicina y biología, constituyendo un libro imprescindible para todos aquellos que desean construir su destino. Profusamente ilustrado con bellísimas fotos,  no da lugar a dudas ni a confusiones. Todo en él es claro y preciso. Precedido de una documentada historia de esta figura ancestral, que Xaverio ha rastreado desde las pinturas rupestres hasta los tratados de alquimia y pintores famosos, el código del Indalo destila además una poética emoción, ya que sus breves mantras u oraciones pueden ser leídos como versos que llegan al corazón y, por eso mismo, son más efectivos que los pensamientos lógicos.  Pronto veremos a gentes de todas partes, en el campo, en los parques, en los balcones, practicando la postura del Indalo. Por un mayor bienestar y por la espiritualidad científica que necesita el siglo XXI.
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